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EL CAZADOR DEL ABISMO VERDE

Niebla

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Aug 14, 2025

Capítulo 7 – Parte 1: Niebla entre nosotros
A la mañana siguiente nos pusimos en marcha de nuevo. Tardamos un poco en llegar a un pequeño pueblo, donde decidimos descansar en una posada. Ya instalados, conversábamos tranquilamente cuando Elaine se puso seria de repente.
Elaine — Garric, prepara tu arma. Alguien nos ha estado siguiendo desde que llegamos al pueblo.
Garric — ¿Estás segura?
Elaine — Sí, completamente segura.
La mayoría habría pensado que tocarían la puerta… pero no fue así.
De pronto, una cadena atravesó la ventana y se enredó en mí, arrastrándome hacia fuera. Caí desde el segundo piso hasta el primero, golpeando el suelo con fuerza. Elaine reaccionó al instante, saltó también por la ventana y cortó la cadena con su espada. Me puse de pie rápidamente, y frente a nosotros había dos soldados.
Voz — Al fin te encontramos.
Garric — No sé a quién buscan, pero… ¿en qué podemos ayudar?
Voz — Disculpa por no presentarnos antes. Somos soldados de la Iglesia.
Lang — Soy Lang, y ella es…
Glay — Glay. Un gusto, y gracias por cooperar.
Lang — Debemos informar al comandante de que lo hemos encontrado.
Glay — No creo que sea necesario. Ya está aquí.
Elaine — ¿Un comandante de la Iglesia? Esto es malo… si es de primer o segundo rango…
Garric — Tranquila…
En ese momento apareció un hombre con uniforme imponente y mirada severa.
Eghan — Soy Eghan, comandante de primera clase de la Iglesia. Ríndanse ahora mismo y esto terminará sin complicaciones.
Lang (en voz baja) — No entiendo por qué vino él. No se ve tan fuerte…
Eghan — No se confíen. Puede parecer inofensivo, pero no lo subestimen.
Elaine y yo nos pusimos en guardia. De repente, alguien gritó:
¿?? — ¡Coran!
Y lanzó un hechizo. Una espesa niebla cubrió el área en segundos. Aprovechamos la confusión y comenzamos a correr. Desde atrás, vimos aparecer a la persona que nos había ayudado en la entrada del pueblo. Nos hizo una seña rápida. A su lado había tres caballos.
¿?? — ¡Rápido! ¡No hay tiempo!
Montamos sin dudar y salimos del pueblo a toda velocidad. En las afueras nos esperaban más soldados, pero conseguimos evadirlos y cabalgamos tan rápido como pudimos… hasta que finalmente encontramos un lugar seguro donde detenernos.
Parte 2: El mensaje y el nuevo aliado
Elaine — ¿Quién eres?
Elaine se puso en guardia y desenvainó su espada. El extraño no parecía intimidado.
¿?? — Lamento las molestias, pero me dijeron que vendrías solo, Garric.
Garric — ¿Cómo sabes mi nombre?
Elaine — ¿Lo conoces?
Garric — Nunca lo había visto.
¿?? — Me presento: soy Zaro. Recibí una carta con instrucciones sobre dónde estarías y qué hacer… pero no mencionaron que vendrías acompañado.
Garric — ¿Quién te envió la carta? ¿Y cómo puedo confiar en ti?
Zaro — Me dijeron que desconfiarías. Por eso dejaron un mensaje que debía decirte: “Sigue la voz que escuchas”. Eso estaba escrito en la carta.
Garric (pensando) — El único que sabe sobre esa voz… es Emmanuel.
Garric — Baja el arma, Elaine. Es un aliado.
Elaine — ¿Estás seguro?
Garric — Sí. Dinos qué decía la carta.
Zaro — Decía también que, si venías acompañado, debía esperar el momento indicado para decir todo. Pero creo que ya es hora… Hay algo que ambos deben saber, ya que parece que formaremos equipo por un buen tiempo.
Garric — ¿De qué se trata?
Elaine — ¿Qué está pasando?
Zaro — Aunque parezca que solo hay un enemigo, sabemos que están divididos. En otras palabras, iremos contra la Iglesia, los convocados y sus aliados… e incluso contra dioses que se interpongan. Hay que derrotarlos uno a uno. Eso decía la carta.
Zaro — Pero dime, Garric… ¿le has contado todo a tu compañera?
Garric — Si vamos a trabajar juntos, debemos confiar unos en otros. Elaine tiene derecho a saberlo. Tú decides si seguir con nosotros o no, Elaine.
Elaine — Sí. Esta bien
Elaine parecía visiblemente preocupada al escuchar que la iglesia y los dioses podían estar involucrados. Sin embargo, por su experiencia, lo asimiló con más calma de lo que esperaba. Aun así, en su mirada se notaba la confusión y la tensión. Quizás por eso no respondió de inmediato: quería entender mejor lo que iba a pasar.
Por eso le dije que la decisión era suya, que podía elegir si quería seguirnos o no.
También noté algo de inseguridad en Zaro cuando habló. Supongo que es normal: apenas lo conocemos, y esta situación no es sencilla para nadie. Aun así,
tendremos que confiar en él y en Elaine. Al fin y al cabo, vamos a formar un equipo… aunque sea solo por un tiempo.
Parte 3 – preguntas
Zaro — Sí, tenemos que contarle todo a ella, pero mejor sigamos avanzando. No creo que los de la Iglesia se hayan quedado quietos.
Elaine — Tienes razón, ya hablaremos. Ahora hay que movernos.
Garric — Bien, vamos.
En ese momento comenzamos a avanzar. Durante el trayecto, Elaine se adelantó un poco, y Zaro se acercó a mí.
Zaro — Oye, Garric, ¿tienes alguna relación especial con Elaine?
Garric — ¿Eh? No… ¿por qué lo preguntas?
Zaro — Pensé que sí. Es una mujer muy bonita, creo que conquistaría a cualquier hombre.
Garric — ¿Cómo puedes decir eso si casi no la has visto? Siempre va cubierta de pies a cabeza.
Zaro — Verás… yo ya he caminado mucho. Incluso conocí al amor de mi vida.
Garric — ¿Tú y yo no tenemos la misma edad?
Zaro — [ríe] Gracias por decirme que me veo joven. Pero en realidad tengo 158 años.
Garric — ¿¡158!?
Zaro — Así es. Y cuando uno ha vivido tanto, aprende a ver más allá. Se nota que Elaine es bella, por su forma de moverse, por cómo se comporta.
Garric — Vaya… nunca lo había pensado así. Supongo que no he prestado atención a eso. Aunque sí, hemos compartido varias cosas y creo que la conozco bien.
Elaine — ¿De qué están hablando ustedes dos?
Garric — ¡De nada!
Zaro — No le creas, estábamos hablando de lo hermosa que eres. Bueno, eso decía Garric.
Elaine se sonrojó y miró hacia otro lado.
Elaine — Ya veo… me adelantaré de nuevo.
Zaro — Está bien, con cuidado.
(Elaine se adelanta otra vez)
Garric — ¿Por qué dijiste eso?
Zaro — Porque se nota cómo hablas de ella… y cómo la tratas. Por eso te pregunté si había algo más entre ustedes.
Creo que Zaro, con su pregunta, en realidad buscaba saber algo más. Y siento que, a partir del momento en que terminó de hablar, sembró una duda en mí: ¿veré algún día a Elaine con otros ojos?

mmollegas09
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