- Inténtalo, nadie te juzgará por intentar. Por amor siempre merece la pena, T, siempre. - Se giró hacía mí. Sus ojos se tornaron un brillo serio. ¿Cuál fue el motivo por el que se tensó? Estuvimos un rato con ese incómodo silencio rodeándonos hasta que hicimos un movimiento que cambia todo. Me besó, me atrajo hacia sus manos en mi rostro y me besó. Honestamente, debo admitir que me sorprendió, pues nunca he tenido en cuenta la posibilidad de que mis sentimientos sean correspondidos. - Vale, eso no me lo esperaba.
- Ya eso creía. ¿Serás mi compañera entonces?
- Claro. ¿Estarás tu dispuesto a acompañarme allá adonde vaya?
- Siempre lo haré
-Bien
-Bien

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