Me aterra pensar en cuánto te puedo amar. Es que no sé cuanto podrás recibir de mí, si me inhibo o me pongo a llorar. Ya perdí una vez el sueño típico del amor perfecto y tengo miedo de no poder quererte como a él, de no dedicarte tanto tiempo como lo hice con él. De todas formas, puedo amarte, porque una cosa no quita la otra. A veces puedo ser un huracán y en otras una brisa inofensiva.

Comments (0)
See all