Tenés que saber que no se me da bien cocinar las comidas favoritas de los demás, ni siquiera las tortas de cumpleaños. Solamente puedo ofrecerte una chocolatada en mi taza inmortalizada como “la sanadora de corazones rotos” y que además solamente unas pocas personas las pueden usar.
Te amo desde lo crudo, te deseo desde lo sin sabor y te anhelo como una cocción perfecta.

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