Please note that Tapas no longer supports Internet Explorer.
We recommend upgrading to the latest Microsoft Edge, Google Chrome, or Firefox.
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
Publish
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
__anonymous__
__anonymous__
0
  • Publish
  • Ink shop
  • Redeem code
  • Settings
  • Log out

La transfiguración de la Muerte

⊱I⊰ | Interferencia, amiga mía.

⊱I⊰ | Interferencia, amiga mía.

Jun 16, 2019

❝Noche sin luna,
La tempestad estruja
Añosos cedros.❞ —Matsuo Basho.

La mortuoria niebla, hostigante recurrente de la madrugada, escondía las sombras que deambulaban entre el mar de árboles del montañoso distrito de Keshi. Se trataba de espíritus en pena que perduraron en la zona a través de los años, o seres del tártaro que esperaban bulliciosos la ocasión de arrastrar almas de humanos desprevenidos a las profundidades abismo. En cualquier caso, los pueblerinos de las ciudades del distrito, aferrados al pensamiento tradicional y a sus leyendas, temían a la noche; inculcando advertientes su miedo a los viajeros, quienes en ocasiones se burlaban inocentemente de aquellas habladurías, pero sin ser, en su mayoría, en suficiencia valientes para ignorar sus avisos.

Alphonse llegó a la conclusión de que tal vez por aquello, ningún hombre parecía viajar por las carreteras de Keshi durante la noche; sin embargo, su acompañante alegó que se trataba de la nula iluminación de las carreteras y la considerable distancia que se acarreaba entre pueblo y pueblo, y que, además, sólo ellos en su extraño caso eran lo suficientemente locos como para haber viajado hasta el continente asiático por un único trabajo.

Keshi se hallaba en la República de Tianhou. Para el hombre sin nombre el país de donde provenía era tan ajeno a él y sin embargo, le resultaba tan nostálgico.

—Sin, enciende la radio, tengo el presentimiento de que ya hay señal. —Sentenció Alphonse con seguridad sin dejar de mirar a la carretera, nombrando al hombre del asiento alterno por su apodo. Por su lado, éste sólo rodó los ojos.

La usual energía en el rostro del alemán Alphonse Kopenhagen, en general, o resultaba encantadora, o bien se regodeaba de ser tan descarada. Era el perfecto supuesto del disfrute de la vida eterna, que vitoreaba sus cualidades antes que las demás, y que apreciaba la vida juvenil lo suficiente como para enamorarse de ella y adoptarla como modo de existencia, viéndose cual mozo, a pesar de su edad real.

—Y un demonio va a haber señal, Hagen. —Objetó Sin, soltando un bufido. Su mirada contemplaba la irritación de un maestro de secundaria. —Llevamos tres horas seguidas sin ver civilización; admite que estás perdido de una vez por todas y, si me permites sonar hostil, así tengo excusa para romperte la cara.

Resultaba irónico que, apenas sobrepasando la veintena, el solo malhumor del hombre de cabello blancuzco hiciera que adquiriese una apariencia más madura en comparación a Alphonse, por lo menos en ciertas instancias. Sin embargo, en muchas otras Sin no era más que otro tipo engreído.

—¡No estoy perdido! —Refutó Alphonse. —Por favor, enciende la radio, creo que mis sospechas son correctas.

—Tus sospechas son basura.

—¡Enciende la estúpida radio de una vez!

Alphonse había fruncido el ceño, impaciente, mientras que Sin se limitó a ladear la cabeza, entornando cierta calma y seguridad en sus convicciones. Una vez dio un suspiro bajo un leve semblante de irritación, llevó una de sus manos enguantadas a la radio y la encendió. El rumor de la interferencia se presentó ante los dos hombres al segundo.

—¿Ves, Hagen? tus sospechas han sido desechadas, ahora, ¿ya puedo golpearte? —Alphonse alzó una ceja ante las palabras de Sin, algo indignado.

—Ya basta, Sin. ¿Y ese afán nuevo que tienes de ser más conflictivo de lo usual? me decepcionas, niño. —Ahora el alemán sostenía un tono de leve desilusión. El contrario, por su parte, soltó un bufido prolongado. —Por Alai... ¿Qué quieres en realidad? ¿volver? es más factible que esperes a que lleguemos a Teshigahara, a menos que desees dar la vuelta y disfrutar de otras cinco horas de viaje.

Esta vez, del hombre sentado sobre el asiento del acompañante no salió palabra alguna, exceptuando un renuente gruñido por lo bajo. De alguna forma, Alphonse había conseguido callarle por un rato.

ೋ🌸˚⋆。˚💮˚⋆。˚🌸ೋ

Sin no tardó en levantar la mirada cuando la silueta de la baldía carretera fue cubierta por un sinfín de abetos en los laterales, incluso el paisaje de las montañas evocado por los riscos a su izquierda fue cubierto por tallos oscuros y hojas revueltas; poco tiempo después llegó a percatarse de la existencia de un letrero de metal oxidado iluminado por la luz de un único farol, cuyo contenido no alcanzó a leer. Al parecer, Alphonse había tomado un camino que se desviaba de las laderas, adentrándose en el bosque de sonares efervescentes de grillos y cigarras.

—Según las indicaciones de la Señorita Osorno debía cruzar por aquí y conducir unos minutos más hasta finalmente llegar al hotel —Explicó Alphonse sin despegar su mirada del camino. —Dijo que cruzara en esta saliente.

—¿Cómo puedes saber que es justo este cruce? —Inquirió Sin, reparando su vista en el mapa del distrito que Alphonse mantenía a su lado. En seguida lo tomó y empezó a ojearlo con leve austeridad. —Aquí nada lo especifica como tal, ¿y si es más adelante?

—Osorno me dijo que debía cruzar en el único que poseía un farol, es tan simple como eso, en serio, ¿vas a seguir poniendo en duda todo lo que hago? —Alphonse alzó una ceja al mirar al contrario de reojo; segundos después, soltó un suspiro cansado, dejando su espalda caer contra el respaldo del asiento. —Me vas a ocasionar dolores de cabeza.

—Es por seguridad, y siendo sincero, por fastidiarte. Tú y yo sabemos que estoy muy aburrido y no tengo nada mejor que hacer, pues ni siquiera puedo distraerme escuchando la Radio. —Sin hizo una pausa —aunque, hablando de radio, ¿entonces nuestro destino no estaba en Kasumigaoka como tal, no? si estamos en un bosque y no hay postes de señal, ¿por qué diablos me pediste que la encendiera para demostrar que estábamos cerca?

Alphonse se mantuvo en silencio unos segundos antes de responder, hasta terminar renovando su sonrisa una vez más.

—Creo que... se me olvidó en ese instante. —Explicó el alemán profesando una sutil inquietud. —Error mío, lo reconozco.

Sin sólo se mantuvo en silencio a lo largo de un par de segundos.

—Luego preguntas por qué pongo en duda tus acciones.

—¡Oh, vamos! —Alphonse había vuelto a fruncir el ceño una vez más, encontrándose a sí mismo en la cúspide del fastidio. —Cuando regresemos vas a conducir, a ver si te quejas.

—Cuando regrese voy a irme en tren; es más fácil, más cómodo y no estaría obligado a verte la cara. —Sentenció Sin de vuelta —Claro, si es que finalmente terminan de reparar las vía-

Alphonse giró el volante apresurado haciendo que Sin fuera sacudido en su asiento; su mirada seguía fija en el camino y sus manos ansiaban el empezar a temblar tarde o temprano, pues en un movimiento improvisado desvió el trayecto del auto fuera del camino.

—¿¡Y ahora qué pasa, Hagen!? —Voceó Sin, exigiendo una respuesta. Al parecer, el desconcierto le había enojado.

—¡Ha-había un conejo en el camino! —Alphonse ahora conducía pendiente de los retrovisores, a la espera de ver el cadáver del animal que le había obligado a conducir con tanta precariedad. Con el tiempo, fue integrándose una vez más al camino.

—¿¡Cómo que un condenado conejo!? —Sin había volteado a verle con desconcierto, las palabras de Alphonse Kopenhagen le resultaban un notorio sinsentido. —No había nada ahí, ¿acaso te volviste senil?

—Puedo jurar que había algo ahí, Sin; si no lo hubiese visto con tanta claridad no estuviera insistiendo. —En un suspiro cansado, Alphonse se llevó la mano derecha a la nuca; —A lo mejor fue un alma en pena jugándome una mala broma, ya sabes lo que dicen de los bosques de Keshi.

—Esperemos que sea eso —atestiguó Sin cuando por sus cuerdas vocales se deslizó un notable tono cáustico. —Sino, te llevaré a un ancianato y me buscaré otro compañero de trabajo.

—¿Quieres hacerme enloquecer? no podría vivir rodeado de ancianos, —hizo una pausa —; por lo menos no de personas que parezcan físicamente ancianos, ya sabes, la "juventud" es maravillosa.

Sin se mantuvo en silencio durante unos segundos, conservando una constante mueca de desagrado; Alphonse, no sin antes alzarse de hombros empatizó por segundos con la idea de retirarse a un ancianato: sin viajes extenuantes, ni el descontento general del tianhonés*. No dudó en pensar que le resultaría una existencia bastante amena, más aún era demasiado joven y hermoso para ello.

ೋ🌸˚⋆。˚💮˚⋆。˚🌸ೋ

Ambos hombres continuaron su trayectoria junto a un silencio que perduró alrededor de cinco minutos, hasta que la luz emitida por las lámparas y faroles de una edificación que sobresalía entre el camino y la arboleda captó la atención de la dupla. Así, Alphonse y Sin orientaron sus miradas en dirección al edificio tradicional propio del distrito, de aproximados tres pisos de altura y que se extendía a las anchas de un claro terrenal rodeado por altas vallas de madera, las cuales en sucesión de un interminable mar de madera y hojas dividían la zona junto a distintas parcelas con arbustos florales.

—Felicidades, hemos llegado a nuestro destino. —Alphonse sonrió para sí mismo con notable satisfacción una vez estacionó el vehículo junto a un scooter azul y una descuidada camioneta blanca, ambas ubicadas frente a las paredes del "Ryokan* Teshigahara", el cual según un cartel en la puerta de entrada era el nombre del establecimiento. —Esperemos que tantas horas de viaje valgan la pena.

No dudaron en salir al poco tiempo; Alphonse aseguró las puertas y procedió a sacar su equipaje de la cochera, acción que Sin repitió en seguimiento. El frío ambiente nocturno era constante y leves ventiscas hacían cosquillas sobre la nariz del mayor, quien estornudó poco después mientras se acercaba hacia el umbral del hotel. A unos pasos de la puerta, se detuvo para admirar la zona que le envolvía: debido al degradé de la luz el paisaje se desenfocaba en las zonas más oscuras, yuxtapuesto por la niebla, hasta el punto de hacérsele similar a un tétrico escenario digno de algún filme de suspenso. Una vez reflexionó al respecto, giró su semblante y entró al recibidor.

Lo primero que Sin captó al entrar fue un tranquilizador a incienso, acompañado por el girar de un tocadiscos vetusto reproduciendo canciones procedentes del antiguo Japón. Frente a muebles repletos de jarrones y ornamentos de curiosa variedad el mostrador se hallaba en solitario, como resultaba obvio debido a la hora. A pesar de ello, el tianhonés captó un rumor procedente de una puerta doble en uno de los dos pasillos que se extendían a los laterales del recibidor: voces bulliciosas y desconocidas provenían de lo que parecía ser el restaurante del Ryokan; a juzgar por la hora no debería haber más personas presentes que algún que otro alcohólico de turno, más ninguno de los dos pudo evitar sentir curiosidad una vez Alphonse también captó el sonido. Tal vez el recepcionista se halle allí, o bien, la persona que les hizo viajar tanto hasta el recóndito edificio en el que se encontraban; en cualquier caso, Sin y Alphonse coincidieron en que no estaba de más revisar, y por ello optaron por acercarse abrir la puerta al poco tiempo.

—¡Por favor señorita, se lo suplico! ¿después de todo eres una parca, no? ¡sólo usted puede ayudarme! no tomará mucho tiempo y pagaré lo que haga falta, pero por favor-!

Allí, lo que el par divisó sin siquiera haber puesto un pie dentro del restaurante fue el cómo un hombre caía sobre el tatami* y soltaba un quejido de dolor; por su aspecto físico Alphonse estimaba que tuviese unos cincuenta años cuánto menos, pues las arrugas en su rostro ya eran notables, al igual que las canas de su cabello.

—¡No me toque, ogro asqueroso! —Alphonse reconoció la voz al instante, levantando su mirada hasta toparse con la persona que en el prefacio de su vociferación había empujado al hombre. No era nadie menor a Agnes Osorno, su vieja conocida y quién le había hecho la petición de viajar hasta Keshi, misma que alzaba su mirar con vanidad y desagrado a menos de dos metros de la persona en el suelo. —¡No voy a ayudarle, ya se lo he dicho! no me importa y no es mi responsabilidad hacer caso a sus peticiones, así que si acaso llega usted a insistir una vez más juro por mi Dios que le echaré de mi vista a patadas.

—¡Pero señorita, tenga piedad! ¡ya le he contado todo! ¡esos malditos espíritus del averno se la han llevado, ¡se han robado a mi hija! —aún en el suelo el hombre había levantado la mirada hacia Agnes. Su semblante se consumía en desesperación y su voz se desprendía entre griteríos ansiosos que se volvían más y más quebradizos conforme aumentaba sus súplicas. —Póngase en mi lugar señorita, por favor; ¿no cree que sus padres harían lo mismo por usted?

—¡Al diablo con eso! ¡le he dicho que se callara! —Exclamó Agnes con el ceño fruncido, acercándose a su vez con imponencia al hombre. Esta vez iba a exigir su silencio a base agresión, como ésta había mencionado con anterioridad.

—Uh... Sin; —En medio del presunto espectáculo, Alphonse retornó de su silencio para llamar la atención de su compañero en un susurro. —¿No crees que alguien debería detener esto?

Las burlas y habladurías sonoras fueron interrumpidas por la intervención de un grito ensordecedor que llenó cada rincón de la estancia. Los rostros de quienes rodeaban con sus miradas al hombre bajo un rictus sardónico, el de Sin, el de Alphonse e incluso la propia expresión de Agnes dispuso una alteración súbita, convertida en una fría impresión silenciosa e indescriptible una vez sonó como el filo de una espada se desplazó con fugacidad desde su funda hasta el cuello del hombre en el suelo.

⊱ Glosario del Capítulo. ⊰
• Tianhonés: gentilicio de los habitantes de la República de Tianhou (por si extrañamente no quedó claro, Tianhou es un país imaginario proveniente del universo de la obra).
• Ryokan: clase de alojamiento tradicional japonés que originalmente se creó para hospedar visitantes a corto plazo.
• Tatami: elemento muy característico de las casas japonesas, que se usaban para recubrir todo el suelo en las habitaciones más destacadas (no en la cocina, baño o entrada) que eran colocadas en un peldaño inferior, al ras del suelo de entrada.
PinkShxnigami
PinkShxnigami

Creator

❝Noche sin luna,
La tempestad estruja
Añosos cedros.❞

Comments (0)

See all
Add a comment

Recommendation for you

  • Blood Moon

    Recommendation

    Blood Moon

    BL 47.9k likes

  • Arna (GL)

    Recommendation

    Arna (GL)

    Fantasy 5.6k likes

  • The Sum of our Parts

    Recommendation

    The Sum of our Parts

    BL 8.8k likes

  • Earthwitch (The Voidgod Ascendency Book 1)

    Recommendation

    Earthwitch (The Voidgod Ascendency Book 1)

    Fantasy 3k likes

  • What Makes a Monster

    Recommendation

    What Makes a Monster

    BL 76.6k likes

  • For the Light

    Recommendation

    For the Light

    GL 19.1k likes

  • feeling lucky

    Feeling lucky

    Random series you may like

La transfiguración de la Muerte
La transfiguración de la Muerte

348 views6 subscribers

"Fue ése sueño que acabó con su vida, donde sus creencias terminaron transcritas en hechos y sus pesares fueron ocultados tras sus espaldas. Pues el ideal que no pudo ser completado por el hombre, será logrado por el alma."

Sin excepción, los humanos suicidas al acabar con su vida se convierten en "Parcas", personas muertas en vida cuya función es recolectar las almas de los difuntos.

Sin y Alphonse son dos investigadores clandestinos que resuelven crímenes delinquidos por parcas, y cuando viajan a la República de Tianhou en busca del perpetrador de una serie de grotescos asesinatos y singulares robos de almas, se verán conviviendo junto a toda clase de espíritus que pueblan los bosques de la región, todo mientras tratan de demostrar la inocencia de Shiori Honami: la parca que el Sindicato de Recolectores de Almas toma como culpable del crimen.

En un juego de intereses entre parcas y espíritus, ¿la búsqueda de la verdad del caso permanecerá como factor de importancia? ¿o se verá disminuida en oposición a sus propias disposiciones, mentiras e ideales? en un poblado tan antiguo como lo es el distrito de Keshi, un mismo pasado tortuoso y sobrenatural siempre esperará con las puertas abiertas para responder a la realidad.

═════════════════════

• Primera publicación: 23 de junio del 2018.
• Estado: en proceso.
• Portada realizada por @PinkShxnigami.

Esta es una obra original, por lo que el plagio, copia o adaptación se encuentra prohibido ©.
Subscribe

2 episodes

⊱I⊰ | Interferencia, amiga mía.

⊱I⊰ | Interferencia, amiga mía.

235 views 0 likes 0 comments


Style
More
Like
List
Comment

Prev
Next

Full
Exit
0
0
Prev
Next