Please note that Tapas no longer supports Internet Explorer.
We recommend upgrading to the latest Microsoft Edge, Google Chrome, or Firefox.
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
Publish
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
__anonymous__
__anonymous__
0
  • Publish
  • Ink shop
  • Redeem code
  • Settings
  • Log out

Esta Noche

Te buscaré (II)

Te buscaré (II)

Nov 29, 2019

Allí estaba, junto al poste, con un gran paraguas protegiéndolo de la lluvia, un paraguas negro. Impecable como siempre. Empezaba a odiar tanta pulcritud, me echaba en cara mi desaliño. Antes de conocerlo pensé que tenía, según yo, una presentación más que decente y ahora me sentía como una mendiga.

_Bienvenida_ me dijo sonriendo. Con un gesto me indicó que me acercara, caminé a su lado bajo el paraguas protector. Entramos al lugar de costumbre.

_ No quiero parecer mal agradecida _, dije, dejando el plástico a lado de la puerta _ aún no voy a mi casa desde ayer, mi familia debe estar muy preocupada pensando que quizás he sido víctima de alguna desgracia. No quiero que pienses que has fallado como médico, de modo que haz lo tuyo pero que sea rápido, debo irme ya.

_ ¡Está bien! _ contestó. Esperaba alguna réplica, pero no, para mi disgusto, estaba de acuerdo en que me fuera pronto.

_¡Bien!

_Acércate entonces, y debo, para tu tranquilidad, informarte que es la última dosis, no más inyecciones. Pero deberás continuar con el tratamiento por vía oral. Si pudieras ir a uno de nuestros hospitales te trataría con luz, pero no es posible, habrá que medicarte un poco a la antigua. Por suerte aún producimos este tipo de medicamentos, los llevan a las minas y a las granjas.

Mientras hablaba, me hizo seña para que me pusieran en posición, me aplicó la inyección y me invitó a sentarme un momento. Entonces me percaté de que ahora no solo estaba la banca, también había una mesita de centro, tan vieja y destartalada como la banca, pero la había limpiado y sobre la mesita estaba su mágico maletín.

_Descansa unos minutos. No te afectará en nada, minutos más, minutos menos, no hará gran diferencia. Vamos, comamos algo. Me siento culpable, temo que no has desayunado esta mañana y quizás no ha sido abundante tu almuerzo. Permíteme compartir contigo algo. No preguntes cómo se llama. Me considero buen médico, pero no soy cocinero. Fui al restaurante y lo compré.

Mientras hablaba, abrió su maletín mágico y sacó de él dos cajitas blancas, parecían ser de vidrio pero... no puedo asegurarlo. Al destaparlas salió de ellas un olor irresistible, delicioso. Pollo, verduras, salsa, lo que fuera olía delicioso. Tenía la intención de rechazar, pero no, hubiera sido un pecado hacerlo.

Las cajitas estaban sobre la mesita, sacó dos servilletas blancas, las colocó a lado de las cajitas y sobre ellas un tenedor y un cuchillo que brillaban como si fueran de plata.

_Comamos _, me invitó.

_¡Gracias! _dije. Al probar el primer bocado no pude menos que deshacerme en halagos, _ ¡Está delicioso! ¡Exquisito! No me importa cómo se llama, es un manjar.

_Me alegra que te guste.

Lo miré y me sentí avergonzada. Yo comía con una avidez casi salvaje y él con modales exquisitos. Una “damita”, diría mi abuela. Empecé a comer con más lentitud, no era grato verme tan desesperada por la comida.

_¿Puedo preguntarte algo? _ dijo.

_Puedes. Todas las preguntas que quieras, no significa que vaya a responderlas pero, puedes preguntar todo lo que quieras.

_Suponía que dirías algo así_ . Luego de una pausa, continuó _ Te propongo algo, digamos que es un juego. Cada vez que nos veamos tenemos opción a formular una pregunta y solo una pregunta, y somos libres de responderla o no, si no hay respuesta, no hay problema, no más preguntas hasta la próxima vez.

“Hasta la próxima vez”. ¿Hasta cuándo creerá que voy a venir? Mi salud ya no era un pretexto, yo me sentía muy bien. Sin embargo, decidí aceptar.

_Está bien. Acepto. ¿Cuál es tu pregunta? Espero que sea interesante.

_¿Por qué llevas el cabello tan corto?

Me reí. Esperaba algo más difícil de responder.

_¿Esa es tu pregunta? Bien. Es tu pregunta. La razón es simple: a causa de ustedes. Nos dan agua dos horas al día, una hora en la mañana muy temprano y una hora en la noche. El agua es un don de lo más preciado, no podemos desperdiciarlo. Llevar el cabello largo sería un lujo de lo más estúpido. Tenemos champús de pésima calidad, casi no tenemos agua, lo más práctico, tener el cabello muy corto. Así es más fácil combatir los piojos y otros problemas de salud. Y si crees que yo tengo el cabello corto, deberías ver a los hombres, se rapan la cabeza, se ahorran problemas. No conozco un hombre que tenga el cabello “largo”_. Pensándolo bien, sí, conozco uno. Es cierto. Pensé en Marcos y sus rizos que caían graciosamente sobre su frente. De tanto verlo, ya no reparamos en ese detalle. ¡Tiene cabello! Quizás sea porque es solo y no tiene que compartir con nadie, ni preocuparse por alguien. _ ¡Ah, sí!_ continué _, Están “ellos”, los abandonados, los vagos, las escorias, los llaman de tantas maneras. Viven en las calles, en las noches se refugian donde pueden. No les importa que su cabello sea un amasijo de grasa, suciedad, bichos. No les importa. Todos los demás nos cortamos el cabello.

_¡Vaya! En Ciudad Nueva, es raro ver a una mujer con el cabello corto. De allí mi curiosidad. Ahora tu pregunta.

Mi pregunta, no lo había pensado. Quería que fuera comprometedora, difícil de responder.

_ ¿Qué hacías ese día al pie del muro? No creo que seas el guardián del muro.

_Tienes razón, no lo soy. ¡Ojalá lo fuera! Sería más fácil. En ocasiones quisiera ser un guardián, un jardinero, un trabajador en las minas, un granjero. Podría hacer mucho más por ti.

Lo miré sorprendida. Pero ya había lanzado la pregunta y no podía repreguntar.

_Respondo. Ese día, como todos los años, visitaba la tumba de mi madre. Está enterrada al pie del muro por expresa voluntad de ella. Nunca estuvo de acuerdo con la construcción del muro. Decía que era un insulto a la humanidad, la expresión más baja de nuestra naturaleza. Cuando sintió que la vida abandonaba su cuerpo, pidió ser enterrada en ese lugar. Tenía la esperanza de que un día el muro sería destruido y su tumba entonces sería parte de ambas ciudades. Mi padre, que la adoraba, mandó sembrar narcisos a lo largo del muro, eran sus flores favoritas. Visito su tumba muchas veces, en cualquier momento, pero en el aniversario de su muerte, no puedo faltar.

_¡Lo siento! _ dije, qué más podía decir.

_No importa. Hace ya muchos años de eso. Aún duele, es verdad_ . Suspiró. _ A veces es como si fuera un sueño, tengo la sensación de que al regresar a casa, estará esperándome como siempre.

Se quedó callado, pensativo, su rostro se ensombreció y eso me causó tristeza.

_Debes marcharte ya. No quiero que la oscuridad te gane como ayer. Te diría que te lleves el paraguas pero sé que dirás que no. Llévate estas pastillas, debes tomar una cada día, de preferencia en la mañana. Por ahora… ya no me necesitas, pero… quisiera que vuelvas mañana. No puedo obligarte. Yo curo tu cuerpo, tú… curas mi alma _. Luego de una larga pausa, preguntó _ ¿Vendrás?_ Había en su voz, no sé si ternura o tristeza, quizás un poco de ambas. _Si decides no volver, lo entenderé.

floraleandro
Flora Leandro

Creator

Comments (0)

See all
Add a comment

Recommendation for you

  • Silence | book 2

    Recommendation

    Silence | book 2

    LGBTQ+ 32.4k likes

  • Secunda

    Recommendation

    Secunda

    Romance Fantasy 43.4k likes

  • What Makes a Monster

    Recommendation

    What Makes a Monster

    BL 76.8k likes

  • Silence | book 1

    Recommendation

    Silence | book 1

    LGBTQ+ 27.4k likes

  • The Last Story

    Recommendation

    The Last Story

    GL 71 likes

  • Frej Rising

    Recommendation

    Frej Rising

    LGBTQ+ 2.9k likes

  • feeling lucky

    Feeling lucky

    Random series you may like

Esta Noche
Esta Noche

4.4k views12 subscribers

" Si somos héroes o villanos depende, supongo, de qué lado de la historia estés. Para ti somos monstruos, para nuestra gente somos sus héroes"
La maldad ha llegado al límite de la destrucción. Dios, la Naturaleza, fuerzas desconocidas, no sé quien escribe la historia de nuestras vidas, pero el autor ha decidido poner punto final a su obra. Marcos y los Hijos de los profetas afirman que hoy es el día, que esta noche será la última. Y... creo que tienen razón. ¿Puede el amor verdadero nacer en el infierno?
Subscribe

47 episodes

Te buscaré (II)

Te buscaré (II)

181 views 4 likes 0 comments


Style
More
Like
List
Comment

Prev
Next

Full
Exit
4
0
Prev
Next