Sabía que era presa fácil estando en el territorio enemigo, pero la única forma de sacar fuera al oni era encontrándolo. Yashamaru pudo oír como la voz hacía eco desde el fondo de la caverna:
— ¡Vera señor, este lugar es muy pero muy aburrido, tal vez quiera quedarse a jugar conmigo! ¡¿Qué me dice?! ¡Vamos, vamos, di que si!
Con la salida de la cueva detrás de él, Yashamaru peso las dos opciones sobre la balanza. Podía marcharse con las manos vacías o seguir adelante y enfrentarse a una posible muerte. Tras pensarlo cuidadosamente, el joven forzó una sonrisa de coraje y le contesto:
— No me agrada mucho la idea de adentrarme en la cueva de un oni asesino como tú. Pero ya sabes lo que dicen, siempre es de mala educación no aceptar una invitación.
— ¡¿Asesinar?! ¡Sé equivoca señor, yo jamás haría algo tan feo como eso, a mí solo me gusta divertirme! Es verdad que me gusta comer mucho, jejeje…así que disculpe si me robe su cena—podía oírse hablar a la criatura desde quien sabe dónde.
El muchacho se movió sigilosamente, corriendo agachado entre las estructuras rocosas del lugar. Sé escondió detrás de una columna y exclamo:
— ¡Claro, te gusta divertirte siempre y cuando eso involucre destruir una pobre aldea y devorarte todo su ganado, ¿cierto?!
— ¡Ha, te refieres a esa aldea! La gente de ahí es muy buena, a veces los visito a escondidas porque tengo miedo que se asusten de mí. También me gusta jugar con sus caballos y acariciar sus ovejas, ellas son tan suaves…—la voz resonaba en toda la caverna.
Con los incesantes goteos oyéndose de fondo, Yashamaru espió y observo el lugar. La cueva era muy extensa, llena de rocas en punta, pequeños lagos y pasadizos. Él no creyó en una sola palabra del oni y le contesto:
— ¿Nunca nadie te dijo que eres pésimo mintiendo? Solo un idiota creería en tu inocencia. Esta obvio que eres el culpable detrás de todos esos ataques. ¿Por qué no te muestras de una vez?
— ¡Hacer eso arruinaría el juego, señor! Estamos jugando al escondite después de todo. Usted tiene que encontrarme, jeje—pudo oír.
Viendo el lugar que parecía ser un laberinto creado por la naturaleza, el chico sabia que hallar al oni sería imposible. Con la astucia dibujándole una sonrisa en el rostro, él le propuso a la criatura:
— ¿Por qué no doblamos las apuestas y nos buscamos los dos a la vez? El primero que atrape al otro, ¡ganara! ¿Qué me dices, he?
— ¡¿No me digas qué quieres jugar a las atrapadas conmigo?! ¡Usted señor sí que es divertido, pero déjeme decirle que yo lo atrapare primero!—la infantil voz hizo ecos.
Aun escondido detrás del pilar de rocas, Yashamaru pensó confiado: “Eso es, quiero que muerdas el anzuelo. Si no puedes encontrar a la presa, solo atráela hacia ti, soy un maldito genio”. Sé asomo y pudo ver como la pequeña criatura saltaba de estalactita en estalactita, mientras lo buscaba con sus enormes ojos amarillos. El muchacho susurro:
— Con que ahí estabas, diablillo inteligente. Estas colgándote del techo para encontrarme más fácilmente.
Velozmente corrió hacia un angosto pasillo y comprobó que era un callejón sin salida. Yashamaru se arrodillo y creó una red hecha con papeles, la cual escondió bajo un montón de polvo. Sintiéndose ya victorioso, medito:
“No es como si me hubiese arrinconado por error, de hecho, lo hice a propósito. Me he metido en este corredor con una única salida para atraer a ese malnacido y hacerlo caer en mi trampa. Esta red que cree es lo suficientemente fuerte como para retener a esa bestia por varios minutos”. Apoyo su espalda contra la rocosa pared y espero atento, empuñando la espada con ambas manos. Miro fijamente hacia la entrada del pasillo mientras podía escuchar la feliz voz del oni haciendo ecos:
— ¡Te estoy buscando y voy a encontrarte, señooor! ¡Ya sé donde estas!
— Aquí te espero, desgraciado. Vamos, ven hacía mí que te tengo una sorpresita preparada. Una vez pises y actives la trampa, te atravesare con mi espada—dijo Yashamaru sintiéndose seguro en ese rincón.
Miro la botella de sake envenenado que llevaba en su cintura y pensó: “Al final esta misión será pan comido, ni siquiera tendré que usar esto, jeje”.
Habían pasado unos tres minutos desde que había oído a la criatura por última vez, y ahora la cueva entera estaba sumida en un perturbador silencio. Yashamaru no solo comenzaba a impacientarse, tenía un mal presentimiento que lo hacía sentirse como la presa en lugar del cazador. Con el corazón latiéndole a toda velocidad, deseaba que el oni se asomara por ese pasillo y cayera directamente en la red. Con la paranoia apoderándose de su mente, Yashamaru pensaba desenfrenadamente:
“¡Vamos, ¿Por qué no apareces?! ¡¿Dónde está que no viene?! ¡¿Qué está haciendo tanto tiempo ahí afuera?!”.
Con el sudor deslizándose por su frente, comenzó a dudar de si mismo:
— ¿Debería salir de aquí? Quizás sea mala idea seguir inmóvil…No, estaré bien, mientras este metido aquí solo puede atacarme de frente.
Comenzó a caerle polvo sobre la cabeza y los hombros, pero no le importo, estaba demasiado atento a la entrada del pasadizo. Con la catana temblándole entre las manos, el joven chillo:
— ¡Ven, ven, aparece de una puta vez! ¡¿Acaso estás jugando conmigo?!
Harto de que le cayese polvillo sobre el cabello, miro hacia arriba y grito:
— ¡¿Y porque demonios me está cayendo tanta tierra encima?!
La criatura yacía sobre él, colgada cabeza abajo y saliendo de un agujero en el techo…Yashamaru empalideció y solo permaneció con la boca abierta, mientras cada pelo de su cuerpo se erizaba. Solo fue capaz de reproducir un breve pensamiento: “Cavo…un hoyo arriba mío y evito pasar por la trampa”.
Con las manos abiertas y sus aterradores ojos brillando en la oscuridad, el oni le dijo con una sonrisa llena de dientes en punta:
— ¡Te encontreee, señor!
Las escleróticas de Yashamaru se inyectaron al mismo tiempo que se agito y comenzó a faltarle el aire. Con la muerte encima de él, solo pudo soltar un desgarrador grito:
— Haa…haaa…¡Haaaaaaaaah!
Lanzo un ondulado corte hacia arriba, provocando que la catana impacte de lleno contra el rostro de la criatura. La espada se partió y la punta quedo atrapada entre los dientes del oni como si fuese un mondadientes. La bestia dijo confusa:
— ¿He, qué fue eso? ¿Con qué clase de juguete me golpeaste? ¿Es otro juego acaso?
— ¡Mi…mi catana de papel afilado…la detuvo con su boca!—grito Yashamaru sosteniendo el arma partida.
La pequeña criatura que hasta ahora no había podido verse con claridad, escupió la punta de la espada y brinco sobre él:
— ¡Te voy a atrapar, ejeje!
Yashamaru velozmente se aparto y corrió hacia la salida del corredor, gritando:
— ¡En tus sueños, maldito! ¡No dejare que me pongas un dedo encima!
Debido al miedo, él termino pisando su propia trampa que se activo. ¡La red de papel se abrió debajo de sus pies y el joven grito!:
— ¡Mierda, me olvide completamente de mi trampa!
Fue atrapado por la red de papel que se subió, activada por una cuerda sujetada al techo. Yashamaru con las manos entre las aperturas, chillo desesperado:
— ¡Fui tan estúpido que caí en mi propia treta! ¡Rápido, tengo que disolver esta técnica si quiero esca…!
— Señor, te estoy alcanzando—oyó la infantil voz detrás de él.
El horrorizado chico vio a la criatura caminando hacia él, mientras meneaba la cabeza de un lado a otro. El cazador que ahora se había convertido en presa, grito sin poder modular bien:
— ¡Forma de Origami: Di…di…disuélvete!
La red se desintegro en miles de partículas de papel y apenas cayó al piso, Yashamaru se levanto y corrió hacia la salida del pasillo. La pequeña criatura con su largo y puntiagudo cabello tocando el suelo, maravillada por el poder que había visto, aplaudió:
— ¡Vaya, pero que magia tan asombrosa, señor! ¡Parece muy divertida, ujujuju! ¡¿Sabe?! ¡Creo que no dejare escapar a un invitado tan entretenido como usted!
El oni solo giro su dedo índice y provoco que dos manos de tierra broten del suelo, agarrándole los pies a Yashamaru que grito:
— ¡¿He, qué?! ¡¿Pero qué demonios?!
Cayo al piso quedando panza abajo y sus dos manos fueron atrapadas por un par más de garras echas de tierra. El muchacho grito impresionado:
— ¡No puede ser…esto es magia elemental de tierra! ¡¿Qué clase de oni es capaz de aprender semejante poder?!
Los piecitos rojos de la criatura se pararon delante de su cara, y pudo oír a la bestia:
— ¡Jejeje! ¿No le parece divertido mi poder, señor? Como le dije antes, no vienen muchos visitantes a menudo así que…
Yashamaru muerto de miedo levanto la mirada, viendo a la criatura cerniendo sus manos sobre él. Con sus dientes en punta y sus ojos que parecían linternas, le dijo:
— Por favor quédese conmigo y sea mi amigo, ¿sí? Vamos a jugar mucho, mucho, y no nos aburriremos jamás. ¡Tengo tantos juegos para mostrarle, así que no se vaya, señor!
La cueva entera permaneció en silencio…Todavía esperando bajo la luna, se encontraba el caballo esperando por su dueño…
Continuara…

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