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Tamashi no Joka

#3: Ilis parte 2

#3: Ilis parte 2

May 14, 2020

Segundos después, la mocosa había vuelto a sentarse pero parecía que en cualquier momento iba a volver a correr de la felicidad. Yashamaru murmuro:

— ¿Qué le pasa a esta enana…? ¿Por qué diablos es tan amigable conmigo?

— ¿Yasha, qué te pasa? ¿Acaso te duele el estomago? ¿Por qué no comes la pata de cordero?—Ilis le pregunto preocupada.

Yashamaru miro la enorme pata bovina que tenía en su mano y pensó: “¡Como si pudiera comer semejante pedazo de carne! ¡Creo que hasta dos hombres podrían llenarse con esto!”. Priorizando recuperar sus energías, él comenzó a comer también, sin poder creer que estaba cenando junto a la oni que supuestamente tenía que cazar. Ilis asentía con la cabeza y exclamaba:

— ¡Eso, eso, come Yasha, tienes que recuperar energías para que podamos seguir jugando!

— ¿A ti te gusta jugar mucho, cierto?—pregunto él, tras tragar.

— Bueno si, el problema es que es difícil encontrar amigos. Por eso suelo jugar mucho con los animales del bosque, aunque ellos se han mostrado inquietos últimamente—la niña comento preocupada.

El pensamiento del muchacho fue tan evidente que hasta lo dijo con los ojos: “¡¿Quién cojones querría jugar contigo, eres una jodida oni?!”. Por un momento se quedaron en silencio, escuchándose el crujir de la madera quemándose, hasta que Yashamaru le pregunto por curiosidad:

— Y dime, Ilis. ¿Siempre has vivido aquí sola? ¿De verdad no tienes dos enormes padres que serian capaces de aplastarme con un pie?

Ilis sorprendida permaneció observándolo con sus saltones ojos, hasta que bajo la mirada y contemplo las llamas:

— Yasha, ¿somos amigos, verdad?

El muchacho se extraño al ver como la tristeza y melancolía teñían el rostro de Ilis. Gracias a la fogata, las sombras de los dos se veían reflejadas como una proyección en la pared, la de un humano sentado junto a un demonio con cuernos. Finalmente Yashamaru contesto sin saber si seguía fingiendo o estaba siendo sincero:

— Claro que lo somos.

— ¿Entonces puedo contarte mi secreto?—ella pregunto.

— ¿Qué secreto podría guardar una enana como tú? Vamos, dilo de una vez…—se oyó al chico.

Ilis apoyo sus manos en el suelo y utilizo nuevamente su magia, creando una pequeña figura de tierra de ella misma. Yashamaru parpadeo con asombro y pensó: “¡Ahí está de nuevo, su control del elemento tierra es asombroso!”. El muñeco comenzó a caminar como si tuviera vida propia, mientras la niña contaba:

— Hace mucho, mucho tiempo, existió una pequeña muy traviesa que no tenía un hogar en este mundo. Así que ella camino durante días en búsqueda de un lugar para quedarse…

Ahora Ilis creó una maqueta de tierra, donde había casitas y otros muñequitos de humanos. Su propio muñeco se adentro en esa aldea en miniatura:

— ¡Finalmente la niña encontró una villa llena de buenas personas, bravo, ella estaba muy contenta! Sin embargo cuando llego…

Los muñecos reaccionaron como si se asustaran y comenzaron a apedrear al muñeco de Ilis. Este huyo despavorido mientras su creadora seguía contando:

— La gente se asusto con solo verla y la echaron a piedrazos del lugar. ¿Tal vez ella había hecho algo malo y no se acordaba?

Yashamaru estaba sentado del otro lado de la fogata, ahora como el espectador hipnotizado por la obra de teatro. Ahora el muñeco de Ilis se había arrodillado y lloraba lagrimas de barro:

— La pequeña estaba tan triste y sola, porque nadie la quería y lo peor de todo, ¡es que no sabía porque! Pero pronto se dio cuenta de algo…

Dos figuras de onis adultos aparecieron al lado de la marioneta llorona. Esta se levanto y dejo de llorar, para comenzar a sonreír. Sé tomo de las manos y se marcho junto al par de figuras paternas:

— Si los niños de la aldea tenían un papi y una mami, entonces sin lugar a dudas esa pequeña también los tenia. En alguna parte del mundo, sus padres deben estar esperándola para hacerla feliz y darle un hogar.

Habiendo terminado de contar su historia, Ilis dio un aplauso reduciendo a polvo tanto a la maqueta como a los muñecos. Ella exclamo con una sonrisa radiante de esperanza:

— ¡Y así concluye el cuento de la niña en búsqueda de sus papis, ¿te gusto?!

Lo único que se escucho fue el continuo crujir de la leña, Yashamaru apenas tenía la boca abierta y no podía conjurar la respuesta adecuada. Preocupada por su silencio, Ilis doblo la cabeza y le pregunto:

— ¿Amigo Yasha, te encuentras bien? ¿Por qué no me contestas?

— Jaja…jajaja…—de pronto el chico comenzó a reír.

La niña sorprendida por su actitud, le pregunto alegre:

— ¡¿Por qué te ríes, Yasha?! ¡¿Acaso mi historia te pareció divertida?!

— ¡Jajajajajaa! ¡Si, realmente fue muy entretenida!—Yashamaru estallo en una incomprensible carcajada.

Sé acostó panza arriba y contemplo como las cenizas se elevaban por el aire. Él no se estaba riendo por diversión, sino todo lo contrario, se reía de su mala suerte. Pensó: “¡Que estúpido soy, pensar que mi misión era asesinar a un oni, y lo único que termine encontrando es a esta maldita huérfana!”.

Pudo ver a Ilis parándose a su lado, mientras le sonreía muy amigable. Yashamaru se tapo los ojos con una mano y medito: “¿Cómo…como voy a matar a alguien como ella? Lo más seguro es que sus padres murieron en la guerra, ¡a manos de la organización a la que pertenezco!”.

La compasión estaba doblegándolo, volviéndolo cada vez más débil, alejándolo de cumplir con su deber. Dos lágrimas se escaparon por debajo de su mano y apretó sus dientes con fuerza: “¡No, tengo que hacerlo! ¡Ella es una youkai y yo soy un humano, debo matarla sin importar que! ¡Tengo que hacerlo…! Yo…debo…envenenarla”.

De repente, los cimientos de su alma se sobresaltaron al escucharla decir:

— ¿Pero qué es eso que llevas en la cintura, Yasha? ¿Acaso es sake?

Apenas se saco la mano de los ojos, vio a Ilis que sin permiso le saco la botella de licor envenenado. Yashamaru se quedo pálido y duro, sintiendo como se le hacia un nudo en la garganta. La niña relamiéndose le saco el corcho a la jarra y exclamo:

— ¡Yo amo beber sake! ¡Gracias Yasha por regalármelo! ¡En honor a nuestra amistad, no dejare una sola gota!

Por impulso, el muchacho extendió una mano y quería detenerla, pero la contradicción nació dentro de él. Sé tomo la cabeza sin saber qué hacer, si salvar a la niña o simplemente dejar que muera envenenada. La compasión y la crueldad ahora luchaban, como dos caras de la misma moneda. Tal era el punto de nerviosismo, que Yashamaru comenzó a delirar y pudo escuchar como su sombra le hablaba:

— Deja que lo beba todo, el veneno fluirá por sus venas y la hará vomitar sus propios intestinos, jeje. Sera genial ver eso.

— No…no puedo permitir eso. ¡No quiero convertirme en el asesino de una niña, por más que sea una oni!—contesto el joven.

Como un monstruo hecho de oscuridad, su sombra creció detrás de él y le susurro al oído:

— Déjate seducir por la crueldad. Sé impiadoso, Yashamaru. Solo así lograras que tu padre te vea a los ojos y serás reconocido.

— Es verdad…yo quiero que mi padre se sienta orgulloso de mí. Es por eso que debo desechar mi compasión…—el joven murmuro consigo mismo.

Su sombra señalo a Ilis que estaba a punto de beber el néctar de la muerte y le dijo:

— Ya casi esta, mírala. El licor que con tanto esfuerzo preparaste, está a punto de destrozarla desde dentro hacia fuera.

— Yo…no quiero ver esto…no quiero escuchar sus gritos de agonía…—las lagrimas comenzaba a inundar sus ojos.

Tentadora y maliciosa, su sombra le tapo los oídos y lo incito a cometer la cúspide de todos los crímenes:

— No mires, solo date la vuelta. No escuches, yo tapare tus oídos por ti. ¡Es la hora de levantar el telón, el infanticidio será tu ascensión!

El pico de la botella estaba inclinado y una gota del sake venenoso caía en cámara lenta sobre la boca de Ilis. Esa gotita se reflejaba dentro de los ojos de Yashamaru que rompió el silencio:

— No…no de esta manera…

— ¿Qué?—su sombra se mostro sorprendida.

La compasión pisoteo a la crueldad, al mismo tiempo que el joven estallo en un desenfrenado grito:

— ¡NO DE ESTA FOORMAAA!

Sujeto las manos de su sombra y le arranco los brazos, destapándose sus oídos. A medida que ese monstruo nacido de su alma se derretía en un charco de brea, gritaba:

— ¡Idiota, lo lamentaras, lamentaras haber escogido salvarla! ¡Pagaras el peso de tu compasión, Yashamaru!

El joven se abalanzo sobre Ilis, arrebatándole la botella y lanzándola lejos. La jarra contenedora de la muerte, se hizo añicos contra el suelo, derramándose el licor que tenía un color violeta.

Ilis permaneció atónita ante Yashamaru que se mostraba agitado y con el flequillo tapándole los ojos. Él se miro las manos y se critico a sí mismo: “¡¿Qué estás haciendo, maldito estúpido?! ¡¿Por qué la salve?! ¡Nuevamente fui compasivo y volví a fallar! ¡Con estas manos…no soy capaz de robar una vida!”. La niña oni se le acerco y le pregunto preocupada:

— Yasha, ¿qué te pasa? ¿Por qué te pusiste así?

— ¡No te acerques, maldito monstruo!—el joven le grito furioso.

Esas duras palabras retumbaron en los oídos de Ilis que abrió bien sus ojos. Como sumida en un shock retrocedió ante Yashamaru que le grito:

— ¡Solo quiero irme de aquí, así que…por favor, solo déjame salir!

— ¿Estás enojado conmigo, pero que hice ahora? ¿Te enfadaste porque te robe esa botella de sake? ¡Si es así, perdóname, pero no te vayas por favor!—rogo Ilis desesperada, con lagrimas en la mirada.

Resignado a la tarea de asesinarla, lo mejor que el chico podía hacer era darse la vuelta e irse. Camino hacia la salida y le insistió:

— ¡¿Qué esperas?! ¡Abre la puerta de una vez!

La pequeña no quería que se vaya, pero tampoco podía dejarlo encerrado. Muy a su pesar, Ilis cerró sus ojos con un semblante de tristeza y extendió una mano, diciendo:

— Está bien Yasha, dejare que te vayas. A fin de cuentas los amigos no deben ser los prisioneros de otros. La amistad no es algo que se crea de un modo forzado… ¿verdad?

Giro su dedo índice y los dientes de tierra que cubrían la salida, se levantaron delante del joven. Él estaba a punto de marcharse cuando se sobresalto al oír detrás:

— ¡Muchas gracias, Yasha!

Yashamaru volteo viendo a Ilis con la cabeza agachada y agradeciéndole:

— ¡Gracias por la visita, habrá sido poco tiempo pero fue la cena más divertida que he tenido! ¡Gracias…!

Con lágrimas cayéndosele de los ojos, Ilis se mantuvo sonriendo y mirando al suelo:

— ...Espero que algún día…volvamos a jugar a las atrapadas, amigo…

Sintiéndose la peor escoria del mundo, el muchacho se fue corriendo. Solo corría como un niño asustado y perdido en el bosque, no importaba para donde se dirigiera…solo quería alejarse lo más que podía de esa cueva. Debajo de la luna, él grito:

— ¡Soy un idiota, como se supone que llegare a ser alguien reconocido sino puedo matar a una estúpida niña! ¡Vine hasta aquí solo para volver a fracasar! ¡Maldición!

Sé tropezó con una rama y cayó por una bajada, rodando y gritando:

— ¡Uaaahaaaaaaa!

Termino cayendo justo en la orilla de un rio y permaneció allí tirado, por un minuto que pareció convertirse en toda una vida. Sé levanto y vio su reflejo en el agua, era la imagen de un hombre desdichado que había asumido un papel que no quería. Yashamaru le pregunto a su reflejo:

— ¿Quién se supone que soy? ¿Qué debo hacer de mi vida…? Soy el hijo del mejor guerrero de esta época, pero yo no puedo llevar a cabo ni una simple misión.

Inconscientemente pensó en Ilis, en la fogata que compartieron juntos y en su sonrisa. Apesadumbrado, el muchacho dijo:

— Todo el mundo se hubiese reído de mí, si me hubiesen visto jugando y cenando con esa enana buena para nada.

Miro hacia el cielo repleto de estrellas y pensó: “Ahora que lo pienso, ella y yo tenemos algo muy en común, los dos buscamos un lugar al que pertenecer. Ya sea un humano como yo, o un oni como ella, ambos estamos suplicando por un poco de amor de nuestros padres. Qué ironía más grande”.

De repente escucho como las malezas se movieron detrás de él. Al comienzo creyó que se trataba de Ilis que lo había seguido, así que volteo y le grito:

— ¡Te dije que no me siguieras, maldita enana!

Kioketsu se encontraba delante de él, con sus tres metros de altura y su imponente armadura tan negra como la noche. Yashamaru permaneció pálido y con una gota de sudor cayéndole por la cara, esta vez no era una pequeña y linda oni la que tenia frente, era un monstruo enorme y brutal.

El gigante vio al muchacho y le pregunto:

— ¿Huh, a quien llamas enano? Diminuto hombrecito.

El joven que no salía de su impacto, ahora estaba comenzando a entenderlo todo. Lleno de temor, pensó: “Ya veo, después de todo Ilis no estaba mintiendo. Como no me di cuenta de algo tan obvio, el culpable de los ataques a la aldea era…”. Kioketsu comenzó a caminar lentamente hacia Yashamaru, hundiendo sus pies en la tierra:

“¡El que estaba atacando a esa pobre gente era otro oni!”

El gigante avanzando muy amenazador hacia el heroe, le dijo:

— Por tu atuendo puedo deducir que eres un viajero, bueno, no es como si me importara. Haz tenido la mala suerte de toparte conmigo, jejeje. Me divertiré contigo antes de ir a acabar con esos aldeanos.

Yashamaru que yacía inmóvil y con el flequillo cubriéndole los ojos, de repente sonrió y susurro:

— Vaya, es un alivio saber que el oni al que tengo que matar eres tú…

Kioketsu se inmuto al escuchar tales palabras y se detuvo. Apoyo su enorme mazo sobre su hombro y sonrió engreído:

— ¿Ja, qué acabas de decir? ¿Dijiste qué ibas a matarme, tú a mí?

Parpadeo repetidas veces para estallar en una salvaje carcajada, mostrando sus hileras de colmillos:

— ¡Gahahahahaa! ¡Qué gracioso eres, como si un frágil humano podría vencerme a mí!

— La cosa es que no soy un frágil humano—Yashamaru levanto el tono de voz.

De repente género un aura de energía blanca que cubrió todo su cuerpo, alarmando a Kioketsu que dijo:

— ¡¿Qué, qué?! ¡¿Puedes manipular el mana acaso?! Bastardo… ¿tú no eres un simple viajero, verdad?

El joven extendió una mano y una ráfaga de partículas blancas brotaron de sus dedos, para crear una larga catana de papel. Aun con el recuerdo fresco de Ilis en su mente, él menciono:

— Me alegra saber que no estabas mintiendo, maldita enana. Porque de haber sido la culpable…no hubiese podido matarte aunque quisiera.

Yashamaru apunto con su espada al verdadero enemigo y grito sonriente:

— ¡Todo este tiempo esperaba encontrarme con un oni feo, grande y cruel como tú! ¡Ahora que apareciste, es momento de dejar de ser compasivo! ¡Purificare tú alma, en el nombre de Tamashi no Joka!

matiasromero63
Matías Romero

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