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Tamashi no Joka

#4: ¡Yashamaru vs. Kioketsu! Parte 1

#4: ¡Yashamaru vs. Kioketsu! Parte 1

May 14, 2020

Mientras Yashamaru estaba a punto de comenzar su batalla contra Kioketsu, una niña ajena a todo eso se hallaba jugando en su cueva…Se trataba de Ilis que sentada al lado de su fogata, exclamaba muy entretenida:

— ¡Qué divertido es jugar a las atrapadas contigo, Yasha!

Dos muñequitos de tierra, idénticos a ella y a Yashamaru, se estaban persiguiendo en círculos. Era la decima vez que la pequeña oni repetía ese espectáculo de marionetas, pero cada vez se volvía más aburrido para ella.

Su sonrisa comenzó a desdibujarse y la tristeza apago la luz de sus grandes ojos. Suspiro y extendió una mano:

— Haa… ¿A quién quiero engañar? Un juguete jamás será más divertido que el Yasha real. Cancélate, magia terra.

El muñeco igual a ella se hizo polvo, sin embargo el de Yashamaru se mantuvo intacto. Ilis lo tomo con una mano y lo miro con ternura:

— Yasha… ¿qué fue lo que hice para que te enojaras así conmigo?

Enojada consigo misma se tomo la cabeza y se puso a patalear, criticándose:

— ¡Ilis tonta, una vez que consigues un amigo y lo pierdes de esa forma! ¡Seguro se enojo porque le robe esa jarra de sake, soy una idiota!

Sé acostó panza arriba, sobre su larga cabellera blanca que le servía como un colchón, y sostuvo al juguete en alto. Con una mirada inundada de melancolía, dijo:

— Tal vez no tuve que dejarlo irse. Quizás tuve que haberlo seguido sin que se diera cuenta…

Dándose cuenta que estaba equivocada, enderezo solo su torso y negó rotundamente con la cabeza:

— ¡No, no y no! ¡Eso no hubiese sido correcto, Yasha se hubiese puesto muy triste si lo hubiese dejado encerrado aquí! Pero aun así…

Con el muñeco entre medio de sus inocentes ojos, ella pregunto:

— ¿Acaso no me perdonaras y no volverás más a jugar y comer conmigo?

¡De repente, su deseo porque su amigo vuelva se cumplió a medias! ¡Un relincho resonó detrás de ella, sobresaltándola!

— ¡Grrrriiiiirrrgggggg!

Se trataba nada menos que de Houki, el fiel corcel de Yashamaru. Ingreso a toda velocidad y pego un salto, pasando por arriba de Ilis que exclamo alegre:

— ¡Un caballito!

El animal había ido a la cueva en búsqueda de su amo, aunque eso significara desobedecerlo. Su noble corazón jamás le permitiría abandonarlo en las garras del terrible oni. Sin embargo, Houki también era un caballo pícaro y oportunista, no desaprovecharía la oportunidad de rescatar a su dueño y de paso, lucirse frente a él.

El corcel volteo, mentalizado con que vería a Yashamaru luchando contra una criatura diabólica…sin embargo, lo único que vio fue a Ilis de pie delante de su hocico. Ambos se quedaron sumidos en un silencio tan prolongado como incomodo, hasta que ella levanto una mano y sonrió:

— Hola, ¿vienes a jugar conmigo?

Houki permaneció con la boca abierta y parpadeo muchas veces, hasta que pego un salto y chillo del susto:

— ¡Iiiiiiiihhhggg!

El espanto había sido tan grande, que el caballo quedo abrazado a una estalactita del techo. Los dientes le temblaban y un sinfín de preguntas rondaban en su equino cerebro: “¡¿De dónde salió esa enana?! ¡¿Dónde está mi amo?! ¡¿Acaso ella se lo comió?!”.

Escucho a la niña gritarle debajo:

— ¡Hey, señor caballo, ¿podría bajar a jugar conmigo?!

Houki vio a Ilis abajo, con ambas manos alrededor de su boca y exclamándole contenta:

— ¡Me llamo Ilis, ¿Cómo te llamas tú?! ¡Baja de ahí, no voy a lastimarte!

A pesar de lo pacificas que eran las palabras de ella, el caballo miro fijamente sus cuernos, sus dientes afilados y su piel rojiza. El animal con los ojos tan blancos que parecían huevos, negó con la cabeza:

— ¡Grrii grrii!

Con sus ojos luminosos y esa sonrisita picara, Ilis permaneció mirando al horrorizado caballo y le dijo:

— Ho ya veo, con que no quieres jugar conmigo. En ese caso…

¡De golpe, la niña hizo salir una enorme mano de tierra, elevándose hasta donde estaba Houki! El pobre animal quedo con la boca desencajada, ante la niña que se le abalanzo con los brazos abiertos y sonriendo:

— ¡Yo subiré a jugar contigo, ejejeje!

El animal pego un grito de horror tan grande que se olvido de su amo, salto al suelo y corrió como un rayo veloz hacia la salida. Sin embargo, Ilis aterrizo sobre su lomo y se rio:

— ¡Jajajaja! ¡Arre, arre, caballito!

Sin poder sacársela de encima, Houki entro en tal punto de desesperación que salió a toda velocidad de la cueva y se metió en el bosque. A la lejanía pudo oírse la vocecita de Ilis:

— ¡Corre, corre, caballito!

En la orilla del calmo rio, Yashamaru se encontraba irradiando su aura de energía blanca, señalando con su katana al enemigo que juro destruir. Kioketsu se mantuvo serio por varios segundos, hasta que una confiada sonrisa se dibujo en su rostro y pregunto:

— ¿Tamashi no Joka, has dicho? ¿Acaso perteneces a esa molesta organización que caza a Yokais como yo?

— No preguntes lo que ya sabes. ¿Realmente pensaste que haríamos la vista gorda a tus atrocidades?—le dijo el joven.

Poseedor de un cinismo descomunal, el ogro fingió inocencia y se auto señalo, burlándose:

— ¡¿Yo, cometer atrocidades?! ¡Pero si no podría hacerle daño a una mosca, ¿de qué crímenes se me acusan?!

— ¡Deja de burlarte de mí! ¡Sé muy bien que tú eres el grandísimo canalla que está atacando esa pobre aldea!—Yashamaru agito su espada con enfado.

Ver como se enojo, hizo que Kioketsu se descostillara de la risa. Sé tomo la panza y soltó una gruesa carcajada al aire:

— ¡Gahahahahaha! ¡Ya entiendo, así que esos aldeanos no pudieron mantener la boca cerrada, que tuvieron que contratar a un asesino para que venga por mi cabeza!

Como ese impune monstruo disfrutaba del sufrimiento de los demás, hizo que de la rabia, una vena se le marcase en la frente al muchacho. Él deslizo un pie hacia atrás y empuño su katana a la altura de su hombro, rugiéndole:

— ¡¿Tan divertido te resulta abusar de los débiles?! ¡Muy bien, ríete todo lo que puedas, porque esta será la última luna que veras!

— ¿Ho? Esa sí que es una buena pose ofensiva. Tal parece que no eres un guerrero ordinario, me divertiré contigo un rato antes de ir a visitar a esos aldeanitos—el ogro se tomo el mentón, muy interesado.

Apenas escucho eso ultimo, Yashamaru se lanzo al ataque sin previo aviso. Corriendo ágilmente y con el viento soplándole en la cara, él le grito:

— ¡Pues vete olvidando porque nunca les harás esa visita!

— ¡Solo los tontos vienen corriendo directo hacia su muerte! ¡Voy a aplastarte como a una moneda!—Kioketsu bramo sonriente.

Él levanto su enorme mazo con ambas manos por encima de su cabeza, y luego lanzo un mazazo sobre Yashamaru. Sin embargo, él grito:

— ¡Ni pienses que me darás con ese ataque tan lento!

Pego un salto, esquivando el martillazo que dio contra el suelo, provocando una brutal explosión que hizo saltar escombros por doquier. En el aire, Yashamaru analizo a su enorme enemigo y pensó: “¡Como lo suponía de un gigantón como este, es poderoso pero muy lento! ¡Está lleno de aperturas, debo atacarlo ahora!”.

Lanzo un corte a dos manos, de arriba hacia abajo, encajándole un sablazo en el hombro izquierdo. Sin embargo, la espada no hizo más que rebotar contra la hombrera, produciéndose un chispazo. El efecto del rebote, hizo que el sorprendido Yashamaru fuese empujado hacia atrás:

“¡¿Pero qué mierda?! ¡Su armadura es jodidamente dura!”

Kioketsu cerró su puño con fuerza y lo amenazo, mientras su frente iba arrugándose por su descontento:

— ¿Eso es todo lo qué puedes hacer? Que decepción, te mostrare lo que es la verdadera fuerza.

Le coloco un puñetazo en la boca del estomago a Yashamaru, que vomito saliva:

— ¡Guaaagh!

Salió despedido y termino zambulléndose en el rio que había atrás. El ogro movió un poco su hombro golpeado, mientras se burlaba:

— Para compensar nuestra falta de agilidad, usamos armaduras muy duras. ¿Qué, acaso no te enseñaron eso en la escuelita de cazadores?

Al ver que el muchacho no salía a la superficie, el ogro lo dio por muerto y volteo. Retomo su rumbo hacia la aldea, mientras decía:

— Parece que ya es comida para los peces. Permíteme hacerte un cumplido, no todos logran entumecerme el hombro.

Sin embargo, rastros de energía blanca comenzaron a emanar del rio, alertando a Kioketsu que seriamente miro de reojo. El agua comenzó a burbujear como si estuviera hirviendo, cuando de repente Yashamaru emergió de un salto. Empapado, aterrizo sobre una roca que sobresalía en el centro del arroyo y le grito:

— ¡No creas que te vas a librar tan rápido de mí, gigantón azulado!

— Rata insistente. Debiste haberte quedado en el fondo—el ogro frunció los ojos.

Yashamaru expulso una potente aura por todo su cuerpo, produciendo ondas en el agua a su alrededor. Adopto la pose de un arquero y partículas de papel comenzaron a brotar de sus manos, mientras decía:

— Si los ataques físicos no van contigo, entonces tendré que usar algo mucho más potente. Mientras más me golpeas, mi creatividad más crece…

Con el embravecido rio salpicándole la cara, Yashamaru sonrió y pudo verse como dos flamas blancas ardían dentro de sus ojos:

— ¡…Y vas a lamentar que este artista de Origami se ponga creativo!

— ¿Dices qué tu arte es capaz de matarme? ¡Pues bien, aquí me tienes, atácame con tu obra suprema!—Kioketsu giro desafiante.

El joven comenzó a crear un impresionante arco de papel, que sostuvo con su mano derecha, mientras con la izquierda sostenía una flecha con punta de espiral. Él la tenso en la cuerda y apunto hacia la cabeza del enemigo, exclamando:

— ¡Forma de Origami: Arco de la centella fugaz!

¡Disparo un flechazo, tan poderoso que su presión hizo saltar el agua alrededor de él! La flecha envuelta en energía blanca voló como si fuese una estrella fugaz, e impacto de lleno en el rostro de Kioketsu, sacudiéndole la cabeza hacia atrás. Creyéndose victorioso, Yashamaru levanto un puño:

— ¡Lo logre!

El ogro permaneció silencioso, hasta que movió la cara hacia adelante, mostrando que tenía la flecha entre los colmillos. El joven grito impactado:

— ¡No puede ser! ¡Ese maldito monstruo lo detuvo con la boca!

— Podría utilizar este “palillo” para limpiarme los dientes, pero mejor te lo regreso—dijo Kioketsu.

Escupió la flecha, devolviéndola con el doble de fuerza contra Yashamaru que pego un salto. La saeta termino impactando contra la roca, haciéndola estallar en mil pedazos. En el aire, el joven grito:

— ¡Ese bastardo me regreso el ataque! ¡Es como si solo estuviera jugando conmigo!

Sorpresivamente, Kioketsu apareció detrás de él y le encajo un codazo en medio de la espalda. El joven cayo brutalmente contra el suelo y adolorido intento levantarse:

— Nnngg… Siento que me partió varios huesos con ese golpe…Rápido, ¡levántate, arriba, antes que sea demasiado tarde!

— ¡Fuera abajo!—oyó gritar al ogro muy burlón.

Yashamaru miro hacia arriba, viendo que el gigante estaba cayéndole encima. Él rápidamente rodo hacia un costado, esquivando un doble pisotón de Kioketsu que hundió y partió la tierra. El joven no pudo dejar de rodar, porque el ogro lo perseguía dando pisotones sin parar, mientras reía:

— ¡Gahahahaha! ¡Eso es, sigue rodando como una rueda, de lo contrario, te dejare como una tortilla aplastada!

Sintiendo que comenzaba a cansarse y a marearse, Yashamaru pensó: “¡Tengo que detenerlo aunque sea un momento! ¡Debo ganar tiempo para poder levantarme!”.

Rápidamente creó una cadena de papel entre sus manos y pronuncio:

— Forma de Origami: Atadura de papel.

Arrojo la cadena que se enrosco en los pies de Kioketsu, quien perdiendo el equilibrio agito los bracitos y grito:

— ¡Uwaa uwaa! ¡Me caigo!

Termino dándose de cara contra el suelo, provocando un temblor. En ese tiempo, Yashamaru logro ponerse de pie y lo señalo:

— ¡Tal y como dice el dicho, “mientras más grande sea, mayor será la caída”!

— Humano insolente…vas a lamentar haberme ridiculizado así—lo amenazo el ogro, tomándose la nariz.

Partió la cadena de papel fácilmente y se puso de pie, mostrando su imponente altura ante el pequeño joven. Con una sola mano, Kioketsu le lanzo un mazazo desde la derecha, exclamando:

— ¡Comete esto, artista de pacotilla!

— ¡Forma de Origami: Defensa definitiva!—Yashamaru alcanzo a reaccionar.

Creo un escudo de papel en su brazo derecho, bloqueando el martillazo que género una onda expansiva. La vibración del golpe le recorrió hasta el hombro al joven que soltó un quejido:

— ¡Nnnggh!

Salió despedido por el aire, mientras su escudo se desarmaba en cientos de papeles. Mirándose el moretón en el brazo, Yashamaru pensó alarmado: “¡A pesar de que use una técnica defensiva, termine dañado de igual modo! ¡Naturalmente, los oni tienen más durabilidad que los humanos en una pelea! ¡Tengo que hacer algo con su armadura y herirlo, o si no este combate se alargara!”

Él pego una voltereta y apoyo sus pies contra un tronco, para luego impulsarse contra Kioketsu. El joven creó una lanza de papel, llamándola:

— ¡Forma de Origami: Lanza infinita!

¡Yashamaru lo envistió, colocándole un brutal lanzazo en medio del pecho y atravesándole la armadura! Kioketsu soltó un hilo de sangre por la boca:

— ¡Ugh!

Fue solo un intervalo de un segundo, pero el ogro pudo contemplar la desafiante mirada del joven. Un solo pensamiento atravesó la mente del monstruo: “¡Este bastardo, aprovecho la fuerza de impulso para herirme! ¡Es como una hormiga que no para de morderme los talones, sin importar cuánto la pise!”.

Yashamaru apoyo ambos pies contra el cuerpo del gigante y pego un salto, desincrustando su lanza. En el aire y con la luna iluminándolo, él exclamo:

— ¡Ahora voy a enseñarte porque esta arma se llama lanza infinita!

Agrego más papel a su arma, alargándola hasta que alcanzo más de tres metros de largo. Kioketsu mirando hacia arriba, grito sorprendido:

— ¡Él estiro su lanza todavía más, incrementando su alcance!

— ¡Lanza infinita: Lluvia de aniquilación teñida de blanco!—grito el joven.

Disparo una ráfaga de lanzazos súper veloces, que llovieron sobre el ogro que se cubrió la cabeza con los brazos. Los impactos eran tan rápidos que ni siquiera tenía tiempo de sentirlos. Dos lanzazos se clavaron en su brazo derecho, mientras un tercero apuñalo su hombro izquierdo, y un cuarto y quinto asestaron ambos pectorales. La lluvia de ataques no paraba de caer sobre Kioketsu que seguía cubriéndose y se mantenía de pie. Yashamaru manteniéndose en el aire, acelero la velocidad mientras gritaba:

— ¡Reaaaaaaaaaaaaaaaaaarrrrggghh!

Múltiples lanzazos se desviaron, dando contra el suelo y levantando una nube de polvo alrededor del ogro. Él estaba sumamente concentrado, mientras intentaba seguir los movimientos de la lanza, cuyo filo raspaba sus duros músculos. Un solo pensamiento pasó por su cabeza:

“Concéntrate…tomate tu tiempo. Sus ataques son veloces pero no son más que picaduras de mosquito para ti”

Con esa tempestad de lanzazos cayéndole encima, el ogro hizo estallar sus reflejos, llevándolos más allá del límite:

“¡Agudiza tu visión, llévala al extremo!”

Por un escaso segundo, pudo ver la lanza moviéndose en cámara lenta delante de sus ojos, pero eso fue más que suficiente. De un manotazo, Kioketsu la detuvo con una mano y grito:

— ¡Te tengo!



matiasromero63
Matías Romero

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