Please note that Tapas no longer supports Internet Explorer.
We recommend upgrading to the latest Microsoft Edge, Google Chrome, or Firefox.
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
Publish
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
__anonymous__
__anonymous__
0
  • Publish
  • Ink shop
  • Redeem code
  • Settings
  • Log out

[ESP]El camino a casa

Capítulo 01

Capítulo 01

May 09, 2021

Paulie supo que alquilar un coche para aquel viaje había sido una de sus peores ideas justo por detrás de teñirse el pelo amarillo pollo que resultó en un rapado de cabeza bastante precoz y una foto en Facebook de la que no lograba deshacerse a pesar de los años gracias a la que consideraba una de sus mejores amigas, Veronica.

El tráfico en el centro de la ciudad era detestable o más bien las personas que se gritaban unos a otros como si eso fuera a hacer que el gran atasco en la avenida principal fuera a menguar.

—¡Conduces como un abuelo!

—¿Por qué no bajas y me lo dices a la cara gilipollas?

Puso los ojos en blanco antes de subir las ventanillas y el volumen de la radio

—Never said I wanted to improve my statiooon...—canturreó a la par que tamborileaba sobre el volante.

Avanzó un poco más con el coche, con cuidado, y nuevamente se vio obligada a apagar el motor. ¿Por qué no hizo caso a Sahara y se llevó la moto? Ya estaría en la casa calentita tomando un chocolate con nata.

El bostezo salió de su garganta tras el final de la canción, que la mantenía a duras penas despierta, así que decidió darle un mordisco al bocadillo, que tuvo la inteligencia de tirar en el asiento del copiloto antes de salir de viaje, para ocupar su mente en algo. No sabía el todo bien pero no tenía otra cosa así que simplemente lo disfrutó cuanto pudo.

Tardó casi media hora en lograr salir de la avenida y perderse por una calle que estaba bastante lejos de su destino, pero al menos parecía lo suficientemente desierta como para poder bajar la ventanilla. La fría brisa en su rostro la ayudo a siguir su camino.

Serpenteó por la noche de la ciudad evitando las zonas concurridas y por fin entró en la urbanización en la que la esperaban con algún jersey navideño que odiaría, pero no podría evitar usar. Un momento antes de llegar a la casa Paulie paró el coche junto a una farola que titilaba sin fuerzas intentando ordenar las sensaciones que siempre se revolvían bajo la piel de su pecho cuando veía el cartel de "Se vende" justo en la parte frontal de la casa que antaño fue de su familia.

Volvió a girar la llave e invitó a la vieja punzada de dolor que siempre sentía en aquellas fechas a retirarse suavemente hacia una esquina en lugar de ser la protagonista de aquel drama interno en el que vivía constantemente.

Cuando encontró, milagrosamente, un aparcamiento dejó el coche a buen recaudo y se bajó.

Su equipaje, un macuto bastante tenso por culpa del orgullo de Veronica que se negaba a darle la razón cuando dijo que no cabría todo, no tardó en acabar en el suelo cuando levantó la vista hasta la imponente casa de los Lowe que se alzaba ante ella parapetada con todo tipo de luces y decoraciones navideñas que dudaba mucho que no diera miedo a los más pequeños.

Supuso que Serena y Ernest estarían dormidos ya al ver el interior de la casa totalmente a oscuras.

Ya podía notar el resquemor del raro sentimiento que se pondría sobre sus hombros cuando abrazara a Serena; la familiaridad con la que la trataba la hacía sentir culpable cuando notaba el muro que siempre los separaba como si realmente a pesar de que se hubiera criado con ellos nunca formara parte real de aquella casa.

Seguía sin entender el motivo por el cual Abraham y Serena Lowe decidieron adoptarla cuando a sus ocho años sus padres murieron en un brutal accidente de tráfico.

Y eso la hacía sentirse aún más culpable por no ser capaz de confiar ciegamente en aquella familia, lo que a su vez resultaba en un odio bastante justificado, a su parecer, por las fiestas ya que tendía a recordar su infancia y eso irremediablemente la conducía directamente hasta Lara a quien intentaba evitar ver a toda costa.

Con su equipaje subió los escalones de la casa colonial de dos plantas, en el bolsillo de su chaqueta de cuero encontró la llave que no solía usar muy a menudo y abrió la puerta sin hacer ruido. Tecleó el código de la alarma para que no saltara y cansada subió a la habitación de Rob. Si tenía suerte el mayor de los Lowe estaría pasando las fiestas con la familia de su mujer lo que se traducía en una amplia cama de matrimonio para ella sola.

—Maldito Rob—murmuró cuando escuchó sus ronquidos nada más abrir la puerta—. Ernest no me falles.

Si no encontraba una cama pronto se caería dormida en el pasillo.

Vio a Ernest en ropa interior totalmente repantigado en la cama y le entraron ganas de tirarle un zapato a la cara.

Trabajar, comer y conducir durante horas para poder llegar allí no fue tan bien como supuso en su cabeza ya que le dolía demasiado la espalda, eso sin hablar de los músculos que su entrenadora personal le descubrió que tenía un par de meses atrás mientras le gritaba a la cara para que hiciera una serie más.

Entró a oscuras en la habitación que había ocupado de adolescente resignándose a tener que dormir en la vieja cama estrecha sobre la que dejó caer su cuerpo de metro setenta totalmente exhausto sin molestarse en desvestirse.

Y soñó.

Con el paso del tiempo se convirtió en un ritual para ella, llegar a la casa Lowe y soñar con su pasado del que en ocasiones se avergonzaba.

Pudo ver la noche estrellada sobre sus tres cabezas, la de Rob, la de Lara y la suya.

Era la noche de Halloween de 2003, justo semanas antes de que sus padres murieran, y la pequeña Paulie que tenía oníricamente ante ella era totalmente inconsciente de que su mundo se rompería poco después para formar uno nuevo en el que no terminaba de encajar del todo.

Aún recordaba la gracia que le hizo al ver a Lara disfrazada de fantasma con una simple sábana blanca con un par de agujeros para los ojos y manchas de tomate extendiéndose por toda la tela. Creía que daba miedo, pero a ella le producía risa aunque intentara ocultarla.

Ella iba vestida de Rocky Rodent y permanecía al lado de un Rob adolescente mientras se negaba a agarrarle la mano.

—Si no me das la mano tus padres no te dejarán salir más con nosotros.

Mirando su pequeño bigote le sacó la lengua.

—No soy una niña pequeña, puedo ir sola.

—Seguro que sí enana. ¿Crees que me gustaría estar aquí con una fantasmilla mocosa y un demonio de Tazmania con cresta?

—Soy Rocky Rodent - dijo mientras ponía los ojos en blanco -. Idiota.

No podía ver la reacción de Lara, pero creyó escuchar una pequeña risa.

—Vamos - espetó la niña rubia adelantándose y agarrando su mano.

Apretó los labios aunque decidió no deshacerse de Lara y caminaron delante del adolescente que tenía los brazos en jarras.

—Yo tendría que estar ahora mismo visitando a Lisa Harris...—se quejó antes de empujarlas casa por casa.

Los rayos de luz la sacaron de su infancia, tenía la boca seca y el cuello estaba demasiado tirante para considerarse descansado después de luchar durante toda la noche contra la incomodidad de la chaqueta de cuero. Incapaz de permanecer totalmente despierta se incorporó en la cama acompañada de la hinchazón de sus ojos.

—Me duele todo—gimió a nadie en particular.

O eso pensó.

Cuando consiguió ponerse derecha su garganta se cubrió de un sabor avinagrado al encontrarse frente a frente con la única persona que no quería ver en aquellos momentos, o preferiblemente nunca.

Lara.

—Hola.

Su voz seguía siendo tan suave como la recordaba.

Necesitaba tiempo para ordenar la cabeza, notó que su corazón latía tan rápido que podía sentir sus latidos en la cabeza casi mareándola. Se agarró al colchón con fuerza.

Quizás estaba tardando demasiado en reaccionar porque de repente aquella primera impresión dio paso a un silencio incómodo que fue roto por una tibia sonrisa de Lara.

A pesar de su parco intento la rubia no pudo ocultar en su rostro ovalado la tensión de su gesto.

—No sabía que estarías aquí—finalmente, Paulie sacó la voz de su interior.

No pudo evitar observarla por un momento; el pelo de Lara caía lacio alrededor de su rostro y las pequeñas pecas que bañaban el puente de su nariz parecían más oscuras de lo que recordaba, pero obligó a sus ojos a dejar de mirarla.

Vio que fruncía el ceño.

—¿Esa es tu forma de saludarme después de 6 años?

Supuso que Lara quiso darle un tono jocoso a su pregunta pero Paulie notó el resentimiento velado de sus palabras o a lo mejor lo interpretaba así por su propia culpa.

Guardó silencio nuevamente y encontró la forma más serena de deshacer el nudo de su estómago mientras se ponía en pie de la forma más indiferente que fue capaz de retratar.

—Lo siento.—se quitó la chaqueta y se subió las mangas del jersey hasta los codos.—Normalmente, no estás aquí cuando vengo de visita.

La muchacha rubia estaba segura de que Paulie se encargaba eficientemente de garantizar que ella ya se hubiera marchado antes de poner un pie en la casa, pero para su desgracia ese año sería diferente.

—Ando pasando un tiempo con mamá.

Por la forma en la que sus labios carnosos se apretaban formando una fina línea supuso que Paulie estaría calculando la manera más sencilla de huir de allí con alguna excusa barata que le hiciera poner suficiente tierra entre ellas.

—Bien—la oyó decir—. Voy... a bajar a ver a Serena, ayer llegué cuando estaba dormida y no quise despertarla.

No esperó que se despidiera antes de dejarla sola en la habitación.

Lara soltó lentamente el aire que retenía en sus pulmones desde que pronunció aquel "hola".

Aún podía recordar casi perfectamente el temblor de sus manos al darse cuenta de que alguien estaba con ella en aquella habitación, que ese alguien era Paulie.

A dos metros de ella, como antes.

Los años la trataron bien y la joven de cabello oscuro y ojos negros seguía tan guapa como siempre; con su pelo a la altura de la barbilla y las mejillas algo más pronunciadas de lo que recordaba, mirarla hacía que su fuero interno se viera en el dilema de rogar por una explicación o gritarle enfadada.

Estiró el brazo sin poder evitar tocar con la punta de los dedos la chaqueta de cuero que dejó tirada sobre la cama, aquel simple gesto la tranquilizó un poco y decidió que se merecía un largo baño. Necesitaba prepararse mentalmente para presenciar la forma en la que Paulie intentaría zafarse de ellos.

Como si el muro invisible que la rodeaba no fuera suficiente, como siempre.

zephyrowf
Zephy Ro Wf

Creator

Comments (0)

See all
Add a comment

Recommendation for you

  • What Makes a Monster

    Recommendation

    What Makes a Monster

    BL 76.4k likes

  • Arna (GL)

    Recommendation

    Arna (GL)

    Fantasy 5.5k likes

  • Blood Moon

    Recommendation

    Blood Moon

    BL 47.9k likes

  • Earthwitch (The Voidgod Ascendency Book 1)

    Recommendation

    Earthwitch (The Voidgod Ascendency Book 1)

    Fantasy 3k likes

  • The Last Story

    Recommendation

    The Last Story

    GL 46 likes

  • Primalcraft: Sins of Bygone Days

    Recommendation

    Primalcraft: Sins of Bygone Days

    BL 3.3k likes

  • feeling lucky

    Feeling lucky

    Random series you may like

[ESP]El camino a casa
[ESP]El camino a casa

312 views5 subscribers

Paulie Peters, a sus 24 años, cree tener todo bajo control; un buen trabajo, apartamento propio y un saco de arrepentimientos pasados que piensa poder solucionar cuando a pesar de sus esfuerzos pasa lo que lleva años evitando.

Volver a encontrarse frente a frente con aquellos ojos azules.

Lara Lowe, aunque es aún demasiado joven, siente que su vida es un fracaso tras otro después de ser despedida de su último empleo, sin en cambio, no puede decírselo a nadie porque ser la pequeña en una familia demasiado implicada en la vida de los demás no se lo pone demasiado fácil. Todo cambia cuando la mujer que vio por última vez siendo una adolescente vuelve a la casa en la que ambas se criaron juntas.

Armada con las rencillas pasadas y las palabras que se quedaron en el aire, ambas mujeres tendrán que aprender a conocerse de nuevo y decidir si el idealizado pasado es capaz de quedarse atrás por el presente o las arrastrará en una corriente de la que no serán capaz de salir.
Subscribe

2 episodes

Capítulo 01

Capítulo 01

105 views 2 likes 0 comments


Style
More
Like
List
Comment

Prev
Next

Full
Exit
2
0
Prev
Next