Dicho esto, fuimos al muelle y pedí un bote para los dos solos y emprendimos rumbo a Park. Ella vio alejarse el muelle y vio el mar, creo que fue la única vez dentro de la salida que la veo sonreír con tanta alegría y eso me hizo tranquilizarme un poco, al menos lo disfrutaba e increíblemente yo también, ahora no estaba Bárbara ni Arthoris para hacerme pensar en lo mismo, el mar calmó mis pensamientos y me hizo sentirme mucho mejor, al parecer Alice notó este cambio.
—¿Habías estado así antes? así de tranquilo… —me pregunta mientras observábamos el horizonte.
—No, creo que nunca había estado así… siempre tenía algo que hacer, responsabilidades escolares, fiesta, trabajo y en los últimos meses, pues El libro de Shadows, los magos elegidos, y ahora lo de Arthoris… la verdad nunca tuve la oportunidad de tener un momento así… ni siquiera cuando estaba casado con Bárbara. Es cierto que fui feliz, pero siempre existieron preocupaciones… para ambos de hecho —digo mientras observaba el mar, en eso observo a Alice y solo sonreí mientras recordaba los bellos recuerdos que tuve una vez con Bárbara y mientras esto iba sucediendo nos íbamos acercando a Park.
—Ahí esta Park —le dije a Alice mientras se veía la isla cada vez más grande.
—Se ve una ciudad bastante imponente —dijo Alice.
—Bien, aquí desembarcamos —salimos de la barca y nos fuimos a un restaurante que hay en Park y pedimos pescado. Cada uno pidió su pescado a la medida y nos servimos el plato el cual nos tomó alrededor de dos horas y media. Después fuimos al parque del fuego a observar la pileta de lava y fuimos al monumento del fuego a observar la estatua del dios de Park.
—Francisco, perdona que te interrumpa así, pero, ¿puedo preguntarte algo?
—Sí, seguro.
—¿Cómo te sientes ahora? Sé que no nos conocemos mucho, pero me interesaría saber si al menos te ha ayudado mi compañía.
—Pues me siento tranquilo, muchísimo más que ayer…
—Ya veo —Alice se retiró y fue a la biblioteca de Park a leer un rato, yo, mientras tanto, fui al mercado a comprarle un amuleto de protección. En eso, siento la presencia de Death, pero no logro verlo, solo veo personas caminando en la ciudad y dos tipos muy raros que sin duda alguna eran magos, pero que al verme, se alejaron inmediatamente, después de eso, veo a Alice salir de la biblioteca de Park con tres libros.
—Veo que compraste algunos libros.
—Así es Francisco ¿Y tú?
—Yo compré algo para ti —digo, entregándole el amuleto—. Es un amuleto de protección y no son como los que venden en nuestro mundo, estos cumplen dicha función.
—Me imagino, gracias, Francisco.
—Bien, vámonos si queremos llegar al castillo antes que anochezca —nos fuimos al muelle de Park a esperar que llegara un barco que nos pudiera llevar a Dome, sin embargo, empieza a llover demasiado fuerte haciéndome pensar qué pasará con los barcos. Decido preguntar y el encargado dice que se suspenden los viajes a Dome hasta que la lluvia acabe. Me dio rabia, la salida había sido perfecta hasta que empezó a llover. Alice opinaba lo contrario, la lluvia le dio un toque a nuestro paseo, que incluso ella no resistió la idea en que nos mojáramos bajo la lluvia, fue divertido. Sentí otra vez la presencia de Death, Alice notó algo raro en mí, pero no se atrevió a preguntar y sugirió que pidiéramos alojamiento para poder dormir esta noche, suerte que el muelle tiene habitaciones.
—Hay solo una habitación disponible, es la de invitados especiales.
—¿No hay ninguna más?
—No señor, no hay más piezas disponibles en este momento.
—Bueno, Alice qué dices, nos tocará dormir juntos esta noche.
—Está bien, pero espero que no suceda nada.
—¿A qué te refieres? —ella no dijo palabra alguna a mi pregunta, simplemente cerró un ojo e hizo una sonrisa, creo haberme sonrojado un poco ante tal aclaración. Terminé las gestiones, recibí las llaves y nos fuimos a la pieza. Ahí dentro solo me recosté, me apoyé contra la pared y cerré mis ojos para dormir.
A la mañana siguiente, desperté. Había un sol radiante, Alice estaba sentada en la silla que hay en la pieza leyendo, no sé si habrá sido uno de los libros que compró o uno del librero de la pieza. Ella, al verme despertar, me saludó de forma dulce, yo aún adormecido me fui al baño para refrescarme y vestirme. Después de un buen desayuno en la posada del muelle tomamos el primer barco disponible a Dome, y al llegar allá fuimos al palacio y nos encontramos con Carlos, Danger, Death y Arthoris esperándonos.
—¿Dónde estaban? —preguntó el padre Carlos.
—En Park, nos pilló la lluvia y no pudimos regresar, así que nos alojamos en el muelle —Arthoris reaccionó algo celosa, Carlos solo me observó de forma despectiva y entró al palacio junto a Danger, Alice decidió también entrar para descansar de buena manera y nos quedamos Death y yo en las afueras del palacio.
—Gracias Death —Death miró y no hizo gesto alguno—. Gracias por la lluvia, pero no te vi, ¿Dónde estabas? ¿Pensé que ibas a estar con Arthoris?
—De nada Xorax, y no, yo hablé con Arthoris un par de cosas y luego te seguí a Park. Al verte con Alice se me ocurrió la idea de ocasionar una lluvia para alargar tu estadía, espero que lo hayas pasado bien —Death entró al palacio y yo, mientras tanto, me quedé viendo el cielo típico de las mañanas de Dome.
Al entrar al palacio me dirigí a mi habitación, sin embargo, decidí visitar a Alice quien estaba en su pieza. Golpeé antes de entrar, y la encontré leyendo.
—¿Estás bien? ¿Necesitas algo?
—No, gracias —luego fijó su mirada en mi vestimenta y vio el Libro de Shadows—. ¿Puedo leerlo?
—Este libro no es ordinario, predice el futuro y una vez que lo lees no puedes cambiarlo.
—Eso se oye interesante… pero al ser algo complicado prefiero que no —me despedí de Alice y me marché al patio. En el camino vi a Bárbara por el pasillo.
—Veo que a pesar de lo poco que se conocen, se llevan demasiado bien.
—¿Celosa? Ya te dije que no podemos tener una relación… Son las reglas.
—Lo sé… pero, tengo una duda, hace mucho tiempo que no te veía así… tal vez, desde que nos empezamos a conocer… recuerdo perfectamente ese tipo de sonrisa que traes ahora… ¿Te gusta Alice cierto?
—No lo sé… tengo todos mis sentimientos revueltos en este momento como para contestarte con claridad... —Bárbara hizo un gesto de querer decir algo, pero se retractó—. Nosotros ya terminamos, es cierto que Alice me hace sentir cómodo, pero no sé si realmente me gusta… apenas llevo dos días conociéndola.
—Ya veo… es solo que se te nota muy distinto cuando estás a su lado…
—Quizás sea cierto, pero como te mencioné, aún estoy asimilando lo ocurrido… por ahora necesito hablar con Arthoris —Bárbara se transforma en Arthoris.
—¿Qué necesitas, Xorax?
—Arthoris, veo que te encontraste con Death ayer.
—Sí, así fue, pero, ¿Qué pasa?
—Ya veo… no te preocupes, pensé que pudieron haber conversado algo importante —Arthoris está un poco extrañada de mi observación.
—¿Qué hay entre tú y esa niña nueva Alice?
—Así que estás preocupada como Bárbara.
—Es parte de mí, así que es normal.
—Pues digamos que es una amistad que recién está comenzando, Arthoris… estaba pensando que tal vez sería buena idea que no volvieras a ser Bárbara.
—¿Qué? —era Death que se acercaba—. ¿Dices que Arthoris será Arthoris para siempre?
—Death —Arthoris vio a Death y este se puso un poco contento—. ¿Tú eras el que...?
—Arthoris, te he amado desde el momento en que nos encontramos por primera vez, nunca te lo dije, porque no encontraba el momento para decírtelo.
—Death yo… No sé cómo responderte… Perdón —Arthoris algo desconcertada decide irse de ahí. Death visiblemente afectado también se retira en sentido contrario al de Arthoris, finalmente yo decido ir a practicar un poco mis hechizos a la habitación de agua.
*
Han pasado cinco meses desde que Death confesó sus sentimientos a Arthoris, sin embargo, la relación entre ellos parece haberse estancado. Arthoris muy pocas veces le ha dirigido la palabra a Death después de ello. Alice y yo hemos ido conociéndonos de a poco y hemos cultivado nuestra amistad, Alice se nota que se acostumbró a Dome. Un día que hacía demasiado calor se acerca a mí en el pasillo.
—Francisco ¿Tienes un momento?
—¿Necesitas algo Alice?
—La verdad Francisco, yo… —Alice no termina su frase porque el padre Carlos entra y la interrumpe.
—Francisco, han pasado 5 meses desde que derrotaste a la BL y no ha habido incidentes ¿No crees que es raro?
—No padre, incluso es bueno disfrutar un momento de paz —Carlos me miró despectivamente e hizo un gesto de resignación.
—Así que al final de todo desististe de intentar recuperar la relación con Bárbara —al decir esto, Alice agachó la cabeza como si la hubieran herido un poco.
—Permiso Francisco, yo los dejo para que conversen.
—Alice espera —Alice continuó caminando, en eso volteo mi mirada al padre Carlos—. Carlos, ¿qué es lo que sucede?
—Yo los casé, es normal preocuparme, somos amigos, y aunque entiendo que las reglas de los guardianes no te permitan estar con ella, ¿No has pensado en que tal vez hay una posibilidad de que puedan estar realmente juntos?
—No padre, creo que la situación ha sido bastante clara… es cierto que Bárbara es alguien a quien quise mucho, pero creo que no me convendría tenerla a mi lado… Además, no he encontrado cómo separarlas, ella y Arthoris son la misma persona… supongo que sabes al punto que quiero llegar.
—Cierto, Death también es tu amigo, y él fue el que quiso liberar a Arthoris en primer lugar, ya que él está enamorado de ella… pero Death ama a Arthoris, no a Bárbara.
—Son la misma persona padre, además, le dije a Arthoris que no se volviera a transformar en Bárbara —el padre queda un poco asustado.
—Es por Alice ¿cierto?
—Llega a ser molesto que saquen a Alice por mis problemas con Bárbara… han pasado cinco meses, ella solo ha hecho que el dolor que siento por la situación de Bárbara sea más llevadero.
—Desde que conociste a Alice andas despectivo con Bárbara y cada vez que estás con ella, se te nota distinto, más sereno, más tranquilo, incluso creo que hasta más feliz.
—¿Crees que para mí es fácil ser distante con Bárbara? Es cierto que con Alice me siento mejor, me tranquiliza su compañía… Algo que no pasaba desde hace mucho tiempo —No sé si Carlos quería golpearme o lanzarme un grito de desaprobación, pero se quedó callado por unos segundos.
—Ahora que lo pienso Francisco… Alice se fue algo afectada por todo a su habitación… —el padre se retiró y me dejó pensando en lo que acababa de mencionar, quedé un par de segundos en el pasillo hasta que finalmente decidí ir a la habitación de Alice.
—¿Alice? —entré a su habitación, estaba con cara de haber llorado por lo menos un rato—. ¿Qué sucede? —no respondió, me acerqué a ella y ella me abrazó, el abrazo era buscando desesperadamente un apoyo, algo que ya había hecho yo muchos meses atrás cuando sentí que perdí a Bárbara para siempre—. Oye… acaso tú… ¿Pasó algo con alguien cercano?
—Sí, Francisco, me peleé con Danger, se comporta muy raro conmigo desde hace algún tiempo y ayer no más me dijo "Alice, lo siento, pero yo no puedo seguir siendo tu amigo"
—¿Te dio alguna explicación?
—No, solo dijo eso y se fue.
—¿Adónde?
—No lo sé, ¿Francisco?
—Dime Alice ¿Qué sucede? —pausa un momento, dirige su vista hacia mí.
—¿Sería mucho pedirte que nos quedemos un rato así?
—No te preocupes… —digo colocando una mano en su cabeza acariciando su pelo.
—Gracias… —me abraza fuerte, solo me abraza y logré sentir una lágrima que caía sobre mi cuello. Nos quedamos así un rato, ella lloró por un momento y luego cesó, en eso se aparta un poco de mí.
—¿Qué vas a hacer?
—Nada, ¿quieres hacer algo?
—¿Recuerdas cuando fuimos a Park?
—Lo recuerdo bien.
—Quiero volver y repetir el viaje —salimos del palacio y nos fuimos al muelle a buscar un barco que nos llevara a Park, encontramos uno que nos acogió y nos fuimos a Park.
En el trayecto sentí una presencia mágica familiar, pero distinta, era bastante intranquila esta sensación que decidí apartarme un poco del grupo en el barco y abrí el Libro De Shadows.
Vuelve a tu época Francisco, hay una pequeña sorpresa.
En eso cierro el Libro de Shadows, y voy a ver a Alice, estaba rara, más pálida.
—Alice ¿Qué sucede? —al decir esto, se voltea y se desmaya —¡Alice! —logré tomarla entre mis brazos antes de que cayera, todos estaban preocupados en el barco, yo sin dudarlo abrí un portal Chaos al palacio y entramos con Alice llegando a su habitación y la recosté en su cama, estaba empezando a llover por lo que vi afuera, en eso logré sentir que Alice despertaba.
—Alice, ¿Estás bien?
—¿Qué pasó?
—Te desmayaste, me preocupé y abrí un portal y volvimos al castillo y te dejé en tu cama.
—Lo último que recuerdo es que me sentí débil, tú me hablaste y no me alcance a voltear y luego aparecí aquí.
—Bueno, ¿Cómo te sientes?
—Bien, gracias por preocuparte Francisco.
—Veo que quedaste un poco débil después de llorar tanto, descansa —me iba cuando la oí.
—Espera —me detuve—. Quédate un rato.
—Bueno —me quedé ahí cuidándola y hablando un poco con ella hasta que le ganó el sueño, me levanté de la silla y le besé la frente—. Descansa, buenas noches.
En eso, me fui a mi pieza a meditar un poco en lo que me dijo el Libro de Shadows, debía volver a mi época porque algo seguramente estaba sucediendo, también medité en algo más: Alice. Cada vez que la tenía cerca de mí era algo extraño, me sentía más calmado, me sentía tal como el padre Carlos y Arthoris decían, pero no era una sola vez, sino que siempre y cada vez que estaba me sentía feliz, cuando la veía sonreír me alegraba y me sentía bien, y ahora que había perdido a Danger y la vi llorar, me hizo sentir un poco mal, pero volví a sentirme bien y me tranquilicé cuando me pidió que la acompañara. Lo pensé durante alrededor de una hora en mi habitación, escuchando el sonido de la lluvia que caía en Dome a estas horas de la noche, hasta que finalmente llegué a una conclusión.
—¿Acaso me estoy enamorando de Alice?

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