Llegamos a Damense, la verdad era una ciudad gigantesca, casi tanto como Pathoria, pero esta se veía más verde y amplia dentro de su arquitectura, Damense por lo que me contaban Higdoom y Drake, es la capital de este continente, a decir verdad, ya veo por qué lo es, aquí se centra una gran cantidad de edificios no solo relevantes para el comercio, a su vez se ve un gran palacio el cual corresponde al consejo de Archimagos, el que alguna vez fuera dirigido por Master Drakest.
—Bueno, ya estamos en Damense —dijo Torik mientras nos acomodábamos en el muelle.
—Esta ciudad nunca cambia, pese al invierno en el que estamos que es indudablemente producto de un conjuro no se notan signos de cambio en su gente —dijo Higdoom mientras todos avanzábamos en dirección a la ciudad—. Además esperaba que estuviera algo destruida debido a las últimas acciones que ha hecho el obispo de la muerte, pero afortunadamente aún Damense no cae en manos de la muerte, sin embargo, me preocupa South y Dome.
—Creo que lo mejor es que por ahora nos centremos en encontrar a Arthoris, Arghus Thor, Grizin Thor y Alice —dijo Drake mientras estábamos caminando por las calles de Damense.
Mientras recorríamos Damense, me llamó mucho la atención que al haber puertas a la carretera como a un bosque, sin embargo, mis pensamientos fueron interrumpidos cuando empecé a sentir una presencia mágica que se aproximaba desde lo lejos.
—¿De quién es esta presencia? —dijo Higdoom mientras todos nos poníamos en posición de combate. En eso, aparece una ángel bastante alta, con vestimenta oscura, ojos negros, pelo largo y liso, negro como el carbón, piel morena y rasgos juveniles.
—Así que Torik, veo que aún estás en pie, es increíble que hayas podido resistir a esos ataques la vez anterior, sin embargo, esta vez yo no cometeré errores —dijo la ángel mientras se disponía a usar una flecha mágica—. Arrota inferna —una flecha es disparada justo a nuestra dirección.
—Retrodium —logro desviar la flecha a un lado y saco mi nueva espada que me otorgó el obispo de la muerte, al verla, la ángel se sorprende un poco.
—Vaya, sí que eres un niño muy desobediente Drakesttor.
—¿Cómo sabes mi nombre? ¿Quién eres? —pregunté mientras me preparaba en posición de combate.
—No seas tan curioso ¿quieres?, solo muéstrame tus poderes —dijo mientras se elevaba por el cielo.
Empecé una lucha contra la ángel la cual usaba hechizos de distancia, según lo que me dijeron Higdoom y Drake, eran casi las mismas técnicas que dominaba Arthoris. Mi espada ayudó bastante en el combate. La espada tenía un aura mágica que cambiaba de color según el Maná que estaba usando, al ser la mayoría de mis poderes oscuros, la espada usualmente tenía un aura negra.
La batalla seguía y pude darme cuenta de que esta batalla me estaba ayudando a ser más fuerte, a decir verdad, parecía como si la ángel no quisiera atacarme muy en serio.
—Arrota inferna —logro esquivar la flecha de la ángel y con la espada lanzo una onda expansiva que logra derribar a la ángel guardiana desde el cielo cayendo súbitamente en el concreto.
—Bueno. ¿Ahora me vas a decir tu nombre? —dije mientras tenía amenazada a la ángel guardián con mi espada.
—¡Alto ustedes dos! —gritó una mujer que estaba parada en el balcón de uno de los edificios. La mujer era de pelo anaranjado, tez blanca y ojos café, vestía una túnica blanca con bordados negros y dorados, su interior se notaba una armadura de cuero.
—Vaya. ¿Por qué lo detienes? —dice la ángel mientras la mujer se acercaba hacia nosotros.
—Porque ha quedado demostrado, Darkiria, que Drakesttor te supera ampliamente en poderes, incluso me supera a mí —dijo la mujer mientras se acercaba a mí de manera muy fraternal—. Baja la espada Drakesttor.
—¿Quién eres mujer? —pregunté algo sorprendido porque también conociera mi nombre.
—No te culpo que no sepas quién es ella —dijo Drake mientras observaba a la mujer—. La última vez que la vi no tenía esa armadura blanca y mucho menos poderes mágicos.
—Bueno, es cierto eso, Drake, pero mi muchacho no me conoce o más bien no me recuerda, ya que era muy niño cuando lo envié junto a Arthoris y Death —en eso, me observa—. Soy tu madre Drakesttor.
—¿Mamá? —dije sorprendido mientras bajaba mi arma y Darkiria se paraba y se alejaba lentamente caminando.
—¿A dónde vas Darkiria? —dijo mi madre mientras todos observábamos a Darkiria—. Dile a tu protegido que los Drakest estarán todos juntos nuevamente —dicho esto, Darkiria desaparece volando hacia el horizonte.
—Bueno Alice, reitero, mucho tiempo sin verte, la verdad es un agrado haberte encontrado acá en Damense, pensé que nos sería más difícil encontrarte —dijo Drake.
—La verdad Drake, supe lo que pasó con Drakesttor, Arthoris y Death en la otra época, supuse que Drakesttor no iba a aguantar que el obispo de la muerte se fuera así no más, por ende, ya me preparaba para la llegada de mi hijo, pero al parecer él llegó a un lugar bastante diferente al que su padre llegó por primera vez.
—Francisco la primera vez llegó a Dome —respondió Higdoom—. Drakesttor en cambio llegó a Pathoria.
—Bueno —Alice dirige la mirada a mí—. Hijo, mucho tiempo sin verte la verdad, me asombra el ver cuánto has crecido y me asombra tu progreso como mago —dijo mi madre mientras me abrazaba fuertemente.
La verdad al fin había conocido a mi madre, sentir su cariño fraternal me hizo sentirme algo más acogido dentro de este mundo aún extraño para mí, respondí el abrazo fraternal y luego decidimos continuar nuestro rumbo hacia la ciudad de Dome, donde nos deberíamos encontrar con South y darle alguna solución a lo que pasaba aquí.
—Creo que primero deberíamos ir a buscar a los guardianes de Taurustar ¿no lo crees? —preguntó Drake a mi madre.
—Arghus y Grizin Thor deberían estar en el consejo de Archimagos, recuperando fuerzas debido a su combate contra el obispo de la muerte en la otra época donde fácilmente fueron derrotados.
—¿De nuevo? La verdad es que esta situación es todo un problema —dijo Drake.
—Al menos están a salvo —dije algo aliviado.
—La verdad Drakesttor, es que nadie está a salvo si el obispo de la muerte sigue rondando dentro de este mundo y el otro, además por poco no mueren —dijo mi madre algo preocupada—. Por eso debemos entrenarte, para que puedas enfrentarle y así salvarnos de él.
—El obispo de la muerte está en búsqueda de Taurustar, Alice —dijo Drake.
—Eso quiere decir que...
—Taurustar sigue con vida Alice —dijo Higdoom muy enérgicamente—. La presencia de Taurustar aún se puede sentir y eso lo sé muy bien porque yo pude pelear contra él y verlo más de alguna ocasión, además soy un Drakest.
—Pero tanto Arthoris, los hermanos Thor, Drake y yo vimos como Francisco se caía al abismo del cual ninguno de nosotros pudo entrar.
—Alice toma —dice Torik mientras entrega el libro que Danger nos entregó.
—¿No se supone que Francisco lo destruyó? —dijo mi madre mientras miraba atentamente el libro.
—Danger apareció cuando estábamos en Volcano, con Drakesttor y Higdoom volvimos a la zona de la corte y del juicio final para ver si existían rastros del paradero de Taurustar Drakest, pero lo único que encontramos eran ruinas y el portal a la zona del juicio final, ahí fue donde nos interceptó Danger y nos entregó nuevamente el libro —dijo Drake algo serio—. Alice ¿Tú tienes Maná Luminosa cierto? —Torik y Higdoom quedaron sorprendidos a dicha pregunta.
—Veo que te diste cuenta Drake, sí, una vez que Francisco me dio sus poderes, pude entrenar mis poderes de Maná Luminosa, lo oculté durante todo este tiempo, pero veo que ahora que me vieron con la armadura y a su vez llegando ante ustedes cuando Drakesttor estaba a punto de matar a Darkiria, descubriste que podía usar magia.
—Entonces, el bloqueo impuesto por Master Drakest al uso de poderes por tu parte fue destruido ya que él desapareció en la batalla final —dijo Higdoom.
—Debió haber muerto —dijo Drake—. He tratado de seguir el rastro de mi discípulo, pero no logro conseguir pistas de él, he recorrido todo Septimus, Alfiria, Pathoria, Park, Listertock y las regiones Chaos, pero no hay rastros de su Maná.
—Bueno, eso lo veremos después, por ahora vamos a ver a los hermanos Thor y a Arthoris —dicho esto, caminamos hasta el gran edificio del consejo de Archimagos, su estructura parecía a la que muestran en los libros de historia romana. Al llegar estaba ahí Arthoris.
—¡Hey Arthoris! —gritó mi madre cuando nos acercamos.
—¡Alice! Hola —dijo y después observó a los demás—. Torik, Drake, Higdoom —luego dirige su mirada hacia mí—. ¡Drakesttor!
—Hola Arthoris, veo que estas bien —dije a Arthoris mientras saludaba a todos los demás.
—Sí Drakesttor, estoy bien, al menos pudiste llegar acá.
—Sin embargo, fui atacado por el obispo de la muerte en las catacumbas de la catedral, ahí South trató de defenderme, pero se esfumó, luego el obispo de la muerte me dice que no soy su objetivo aún y se marcha. Intenté seguirlo por el espejo de las catacumbas, pero llegué a Pathoria y ahí me encontré con Torik y Higdoom, nos embarcamos a Alfiria y me encontré con Drake y de ahí llegamos no hace mucho a Damense...
—Ahí encontré a mi hijo peleando con Darkiria —interrumpió mi madre mientras Arthoris parecía impresionada por lo que dijo Alice.
—¿Enfrentaste a Darkiria? —preguntó Arthoris.
—También me protegió del ataque del obispo de la muerte —dijo Torik.
—Ya veo, eso quiere decir que ya al menos conoces como pelear un combate mágico, es increíble que hayas enfrentado al obispo de la muerte y a su guardiana.
—¿Darkiria es la ángel guardián del obispo de la muerte? —pregunté.
—Pensé que eras más observador —dijo mi madre—. Al igual que Arthoris, Darkiria es una guardiana del obispo de la muerte.
—¿Dónde están Arghus y Grizin? —preguntó Drake interrumpiendo el tema de conversación.
—Ahí vienen —dijo Arthoris mientras observaba a 2 magos: uno de túnica de color azul y el otro de color naranja.
—Alice, Drake —dijo el de azul, que al descubrirse el rostro, me di cuenta que era mi tío—. Higdoom Torik, tanto tiempo... —me observó atentamente con una mirada analítica—. Drakesttor, veo que te has vuelto muy fuerte.
—Gracias tío.
—Tú debes ser Drakesttor entonces —dijo el de naranja—. Yo soy Grizin Thor, el hermano de Death.
—Gusto en conocerte Grizin Thor.
—Puedes llamarme Necrost, si te es más cómodo.
—Drakesttor, muéstrales tu espada a todos —me dice Drake, en eso, saco mi espada, Death, Necrost y Arthoris se sorprenden a verla.
—Pero si es la espada TiberMana —dijo Death—. Es la espada que usaba Francisco cuando este era Xorax y no usaba Maná Oscura aún.
—¿Cómo la conseguiste? —me preguntó Arthoris.
—En la casa del mercado de Alfiria, mientras estaba conversando con Drake y Higdoom, apareció el obispo de la muerte. No hubo batalla, el solo apareció, nos dijo un par de cosas, me entregó la espada como obsequio por mis avances y se fue —Alice, Death, Arthoris y Necrost estaban sorprendidos.
—¿Has enfrentado al obispo de la muerte? —me pregunta Necrost.
—No solo al obispo de la muerte, sino que también a su guardiana, Darkiria —dijo Arthoris.
La conversación siguió por un tiempo, luego de eso, nos dirigimos a un lugar para comer, la verdad habíamos pasado varios días desde que he comido algo contundente, la magia me permitía suplir la necesidad del hambre, pero se extraña comida, así que procuramos encontrar un lugar apto cerca del pantano que se encuentra en una de las salidas de Damense, ahí encontramos el lugar perfecto para comer.
—Bueno, comeremos aquí, luego de eso emprenderemos nuestro rumbo a Dome —dijo Necrost mientras nos sentábamos en la mesa y ordenábamos comida. Pude ver a muchos magos, sentir sus presencias, en eso, siento una presencia muy familiar y aparece desde la entrada del local el obispo de la muerte.
—Vaya, la familia está reunida —dijo con tono irónico.
—Déjame adivinar, es solo una coincidencia que estés aquí —dijo mi madre muy tranquila al igual que todos los demás.
—La verdad, no es tan así —dijo mientras postraba su mirada en mi persona—. Drakesttor, supe que tuviste un combate contra Darkiria y que la venciste muy fácilmente.
—Así es.
—Eso me alegra la verdad, me da a entender que, a pesar de que aún no liberas tus poderes de Drak, puedas derrotar a mi guardiana fácilmente.
—Pero como sabemos todos, esa fuerza aún es insuficiente para derrotarte a ti o a la muerte —dijo Drake.
—Así es, no vine a pelear con ustedes la verdad, vine a comer ya que también necesito descansar algo.
—Ya veo… —Torik, al decir esto, noto que incrementa su Maná, lo mismo sentí de parte de Drake y de Higdoom, el acólito de la muerte los miraba bastante tranquilo.
—¿En serio quieren pelear aquí? —dijo Alice—. La verdad él puede ser nuestro enemigo, sin embargo, ya sabemos un combate aquí sería inútil siendo que los poderes de Drakesttor no alcanzan a derrotarle, y Arthoris, junto a los hermanos, Thor aún no recuperan el 100% de sus fuerzas. No conozco la fuerza de Drake o Higdoom como para decir que puedan derrotarlo, pero creo que sería un enfrentamiento innecesario, además vinimos a descansar y él también.
—Alice tiene razón, ya les he dicho que ustedes son solo mi entretenimiento, y Drakesttor es el que más me interesa para entretenerme, desafortunadamente me están llamando devuelta al Limbo. Algún día te daré la oportunidad de pelear conmigo en serio Drakesttor —dicho esto desaparece a través de un fuego.

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