Sentí que estaba flotando, parecía bien un sueño, una especie de línea entre realidades. Era realmente indescriptible. El tema es que estaba todo oscuro, todo parecía traído a mí desde fracciones, fue ahí cuando tomé conciencia de mi situación, donde pude realmente comprender la belleza y la luz en esta oscuridad. En ello, siento que algo se aproxima dentro de esta nada, dentro de este pequeño vacío temporal.
—¿Dónde estoy? —siento que dice alguien.
—¿Puedes oírme? —grité mientras corría en dirección a la presencia.
—¿Por qué estoy aquí? —llegué y vi a un joven, parecía de 17 años, él se encontraba frente a mí, pero no advertía mi presencia. Lo trate de tocar, pero mi mano siguió como si fuera el mismísimo aire.
—Ven sígueme —volteé a ver quién dijo eso y resultó ser una mujer, cabello corto, liso, negro, tez blanca, ojos oscuros, nunca la había visto antes, pero algo de ella parecía cautivar a dicho joven que la seguía. Aproveché la instancia para yo mismo seguirlos y así descubrir que era este lugar y cómo había llegado.
La mujer desapareció a los pocos minutos de caminata.
El joven parecía atónito, se mostraba como impresionado del mirar al vacío negro, en eso, siento la presencia de otro mago, al voltear donde sentí la presencia vi al Cardenal de la muerte.
—¡Maldito! —corrí a atacarle, pero mi ataque lo atravesó, tal como mi mano al otro muchacho, que al volver a fijar la vista en él su pelo cambió de color a blanco y sus ojos se transformaron en los ojos Drak.
—¿Quién eres? —dijo el otro muchacho.
—Soy tú —dijo el Cardenal de la muerte.
—¿Cómo puede ser él? —dije.
—Eso es porque sus poderes de Drak necesitan ser liberados —dijo la mujer que apareció a mis espaldas.
—¿Puedes verme, sentirme y escucharme? —le pregunté con algo de inquietud.
—Si Drakesttor, puedo verte.
—¿Quién eres y qué es este lugar?
—Desafortunadamente no puedo responder ninguna de esas dos preguntas, sin embargo, me causa curiosidad la forma en la que llegaste acá, ya que mágicamente pareces estar acá pero no lo estas...
—Espera, eso quiere decir que deberían poder sentir mi presencia ¿No?
—Tranquilo, ni el cardenal de la muerte ni el otro muchacho te pueden sentir.
—¿Eres una hechicera?
—La verdad es que soy una simple humana, solo que vivo en un lugar muy difícil de encontrar, de momento estoy esperando a alguien que justamente está en esta zona de oscuridad eterna.
—¿Cómo puedo regresar a donde estoy físicamente?
—Existe la posibilidad de que regreses al lugar que perteneces, el tema es que solo 2 personas acá podrán regresar —al decir eso, observo al joven y al cardenal de la muerte pelear con espadas mágicas, el muchacho fue fácilmente derrotado.
—¿Me matarás?
—No puedo matarme a mí mismo, a la larga eso terminaría produciendo un desastre —dijo el cardenal de la muerte mientras ayudaba a pararse al otro joven—. Te quedarás acá, al menos hasta que logres por fin derrotarme. El tema no está en cuánto poder controles, el tema es que los domines a todos por igual.
—¿Dominarlos a todos por igual? —dije dubitativamente.
—Se refiere a dominar los distintos tipos de Maná que existen. Técnicamente debería ser imposible, sin embargo, creo que él puede ser una excepción —me dice la mujer mientras camina hacia una dirección.
—¡Espera! —salí corriendo atrás de ella, al final veo que todo se ilumina y logro entrar en una especie de espacio exterior, veía las estrellas, los planetas, entre esas cosas veía nubes donde pude ver algunas situaciones de mi madre disfrutando, mi madre enferma, la lucha entre los Drakest, y ver al final 3 imágenes demasiado borrosas.
La primera parecía una ciudad en ruinas, donde parecía haber un cuerpo dentro de un edificio sentado en un trono. La segunda parecía que el Cardenal de la muerte ganaba una batalla, pero luego parecía que alguien se le acercaba, pero antes de llegar, cae desmayado y desaparece el cardenal. La tercera visión era más clara y pude distinguir a mi madre, al cardenal de la muerte y a mí mismo. Me encontraba peleando con el cardenal en un lugar que parecía una costa, mi madre miraba desde las alturas como peleábamos y parecía preocupada por algo.
Al volver a fijar mi mente al lugar, encontré a Darkiria.
—Drakesttor —me dice Darkiria.
—Darkiria ¿Qué haces acá? ¿Te envió el cardenal de la muerte?
—No —sus ojos parecían de preocupación.
—No me engañes —dije mientras sentía que mi poder aumentaba.
—¡No quiero pelear! —Darkiria desprende una lagrima de sus ojos.
—¿Darkiria? ¿Estás bien? —sentí que mi poder seguía en la misma cantidad, pero empezaba a olvidar la furia—. ¿Por qué lloras?
—No lo sé —Darkiria cambia de forma, ahora era una joven pelo Castaño largo, ojos cafés, tez algo morena, contextura delgada, vestía con ropas rojas acompañadas con una falda de color verde.
—¿Es tu falsa identidad?
—No me digas eso —Darkiria me abraza fuertemente.
—Suéltame… Yo… —al principio me incomodé porque pensé que era un plan para atacarme por sorpresa, sin embargo, al sentirla llorar, pude perfectamente entender la situación. Correspondo el abrazo y todo se vuelve brillante.
*
—Vaya, al fin has despertado —decía mi madre mientras yo estaba recostado en una especie de altar en medio de una cripta.
—¿Qué pasó? ¿Dónde estoy? ¿Dónde está Darkiria? —pregunté algo desorientado y algo preocupado.
—Estás en el oráculo oscuro, al igual que tu padre, empezaste a recordar todo desde el minuto en que se desencadenaron todos los hechos que pudieron ser simples coincidencias de la vida y que te llevaron a ser un mago —dijo Drake mientras parecía leer un libro—. En el último tramo, ya cuando estabas a punto de despertar, experimentaste algunas cosas extrañas y por lo que veo Darkiria estaba ahí. Cuéntamelo todo.
—Vamos, espera que se recupere, recuerda que todos hemos pasado por lo mismo Drake —dijo Higdoom.
—Que recuerde, tú te convertiste en Drak porque Alcanor terminó siendo Master Drakest, no pasaste por el Oráculo, aunque tienes razón, necesita un pequeño aire y luego nos dirá qué vio.
—Espera Drake —dije mientras intentaba sentarme—. Puedo preguntarte... ¿Es posible que dos personas sean una sola y estén peleando? —Higdoom pareció impresionarse por lo que dije, Drake se volteó con cara de preocupación por mi pregunta.
—¿A quiénes viste en la parte final? —me pregunta algo sorprendido aún.
—A un hombre, cabello negro, contextura delgada, ojos negros, pelo semi respingado, algo desordenado a decir verdad, estatura media, tez normal —mi madre pareció un poco preocupada por lo que dije sin embargo no presté atención a eso—. Luego a ese mismo hombre el pelo le cambió de color a blanco y sus ojos se pusieron como el ojo Drak, luego apareció el cardenal de la muerte, ahí ambos pelearon, había una mujer que pudo percatarse que yo estaba en ese lugar, me explicó que llegué mágicamente a ese lugar y que solo 2 personas saldrían de ahí, luego el cardenal de la muerte gana la pelea, ayuda al otro muchacho y luego yo me voy, y experimento visiones de la historia de los Drak, y al final 3 visiones algo complejas de describir... Tal vez la más clara es la que me encuentro peleando con el cardenal de la muerte en una costa y mi madre está observándome con algo de preocupación.
—Entiendo —la expresión de Drake era bastante pensativa y se notaba lo tenso que se encontraba —en ese caso, debemos llegar a Dome rápidamente para encontrar a South, necesitamos cuanto antes encontrar a Taurustar Drakest y a Master Drakest.
Mi madre se encontraba muy preocupada, incluso en un momento mientras caminábamos devuelta al camino para ver las murallas de Dome a un par de metros, parece que logré leer sus labios diciendo... "¿Será Posible?".

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