Alice emprendió rumbo a la casa de los hermanos Thor. Al llegar observa que el lugar ha sido saqueado, la casa estaba prácticamente destruida y solo quedaban unas pocas habitaciones de pie. Decide interiorizarse dentro de las ruinas para buscar el amuleto y el libro que Francisco le había dicho que estaban en la casa. Siguió caminando hasta que ve que hay una especie de cráter dentro de la casa que conducía a unas catacumbas las cuales habían sido perfectamente escondidas.
—¡Alto! —dijo un mago que estaba también en el lugar—. ¿Quién eres, extraña?
—Yo debería preguntarte eso, más que mal esta casa que está en ruinas pertenece a mi dinastía —dijo Alice en un tono desafiante.
—Mmmm... —el mago queda mirando a Alice un minuto—. ¿Te conozco?
—No sé, ¿Cómo te llamas?
—Age.
—¿Age? ¡Tú eras amigo de Francisco en el mundo contemporáneo! —dice Alice, impresionada.
—¿Francisco? ¿Hablas de la reencarnación de Taurustar Drakest? ¿Sabes algo de él? ¿Quién eres, mujer?
—Soy la esposa de Francisco, Alice.
—¿Alice? —dice Age observando a Alice detenidamente —la verdad es que no te había reconocido. La última vez que te vi estabas mal.
—Así es. Francisco me ayudó y pude sobrevivir a la maldición de la bola púrpura. Sin embargo, después de eso cayó en un abismo oscuro y ninguno de nosotros pudo ir a rescatarlo.
—Ya veo ¿Qué haces aquí?
—Estoy en la búsqueda del libro de las 4 direcciones y de un amuleto que Francisco me regaló cuando estábamos en Park. Según estoy enterada, fueron ocultadas en esta casa — Alice se detiene un momento y observa a sus alrededores—. ¿Qué pasó aquí?
—Estoy intrigado por lo mismo, solo sé que cuando llegué, encontré a un par de legionarios destruyéndola. Estaba justo ahora viendo esta catacumba cuando llegaste. Tal vez deberíamos entrar —dice Age.
—Tienes razón. Será mejor averiguar bien que sucedió… Necesito encontrar el amuleto y el libro.
—¿Por qué los necesitas? —preguntó Age acercándose a Alice.
—Taurustar Drakest me envió a recolectar estas cosas.
—¿El original? —Age pregunta algo impresionado.
—Así es, Drakesttor y los demás Drakest trajeron a Taurustar devuelta a este mundo. Todos fuimos a la nada.
—Bueno Alice —Age saca un libro con un amuleto—. Creo que esto es lo que buscas.
—No entiendo... —Alice parece preocupada y da un paso atrás.
—¿Qué sucede Alice?
—Si sabías que iba a venir ¿Por qué me haces esas preguntas? —en eso, Alice se espanta y sacando sus dagas toma posición de combate—. ¡Tú no eres Age! —en eso, Age ríe maléficamente.
—Te costó darte cuenta —Age se transforma en una especie de espectro, con una gran túnica y una capucha y una hoz.
—¿Eres la muerte? —dice Alice preocupada.
—Así es. Ese estúpido de Taurustar te mandó a esta misión. No estaba enterado de todos los detalles, pero afortunadamente, gracias a un pequeño descuido del espectro de Francisco, pude enterarme de todo.
—¡Maldición! —Alice intenta atacar a la muerte, pero esta se defiende con su hoz.
—Veo que a pesar de que tienes poderes mágicos no son un obstáculo para mí ni tampoco para el Papa de la Muerte —en eso, la muerte agita su hoz formando una gran ráfaga de viento y lanzando las dagas de Alice lejos—. Olvida tu búsqueda y retírate, no puedo permitirme que mi mejor sirviente sea derrotado en batalla —la muerte con un movimiento de su hoz ataca a Alice, pero sorpresivamente, aparece el Papa de la Muerte y la defiende con su espada. Alice, aun con sus ojos cerrados esperando el golpe, decide abrirlos lentamente y encuentra al Papa de la Muerte defendiéndola del golpe de la muerte.
—¿Qué crees que estás haciendo? —el Papa de la Muerte logra desarmar a la muerte lanzando su hoz lejos.
—Pero tú… —Alice queda impresionada.
—Ughh… Papa de la muerte, me impresiona que decidas detenerme en un momento así.
—La verdad es que si no fuera gracias a esos otros tres bocones no estaría aquí —en eso, el Papa de la Muerte mira a Alice —Alice, ¿estás bien?
—Sí, estoy bien —dice Alice algo aliviada.
—Ya veo, entonces te dejaré en libertad de acción —en eso, la muerte desaparece. El Papa de la Muerte envaina su espada y dirige su mirada a Alice.
—Toma —le entrega el libro de las 4 direcciones y el amuleto a Alice—. Drakesttor y los demás están en la plaza de Alfiria. Ve y entrégale todo a Taurustar, incluyendo la carta de Darkiria.
—Papa de la muerte... —dice Alice mirándolo seriamente y recibiendo el amuleto con el libro—. ¿Por qué me ayudaste nuevamente? No entiendo.
—Eso es porque... —el Papa de la Muerte se acerca a Alice y pone su mano en la barbilla de Alice como si la fuera a besar, pero en vez de eso se acerca al oído de ella y le susurra—. Solo encuentra mi cabaña. Necesito que por favor me digas quién soy. Soy más poderoso que la mismísima muerte y no dudaré en derrotarla si encuentro algo sobre mi pasado que pueda corroborar lo que me dijo Drake recientemente —el Papa de la Muerte suelta a Alice y aleja su rostro—. Según él, soy solo un títere de la muerte, que solía ser amigo de todos ustedes.
—La verdad es que no sé quién eres. Pero si Drake mencionó eso, entonces quiere decir que es verdad.
—Por eso mismo, intenta descubrir la verdad. Probablemente con eso pueda liberarme del control de la muerte.
—¿Por qué no te opones y ya?
—Es como una maldición. Por más que trate de escapar de mis actos, siempre estaré condenados a hacerlos. Afortunadamente para ti, todavía tienes tiempo de hacer esto. La muerte aún no me dice que acabe contigo. Sin embargo, debo matar a hijo Drakesttor. Aprovecha este tiempo para buscar la verdad Alice —Alice se iba a aproximar al Papa de la Muerte, pero aparece una presencia y se convierte en un espectro.
—Alice —dice el espectro. Alice y el Papa de la Muerte voltean a verlo.
—Francisco ¿¡Qué haces en forma de espectro en este lugar!? —dijo el Papa de la Muerte algo impresionado.
—Vine para agradecerte que hayas salvado a Alice de la muerte —dijo Francisco.
—Eres un idiota. Por esta misma razón es que la muerte se enteró de todo lo que ha pasado.
—Ya veo, aún sigues bajo su influencia —dijo Francisco algo serio.
—No cambies el tema.
—De acuerdo, entonces solo te diré que te agradezco que cuides de mi pequeña y amada Alice —el espectro desaparece dejando al Papa de la Muerte y a Alice solos en las ruinas de la casa de los hermanos Thor.
*
Drakesttor y todos los demás Drak estaban en la plaza de Alfiria, a excepción de Taurustar que se encontraba en su palacio. Mientras estaban todos esperando a Taurustar en la plaza de Alfiria sienten una presencia mágica muy familiar.
—¿Qué es esta esencia? —dijo Alcanor mientras permanecía sentado.
—Es... —Drake queda pensante por un instante—. Ya veo... —en eso, un espectro aparece.
—¿Quién eres? —pregunta Alcanor.
—No puedo darles la cara, Alice viene en camino —todos quedan perplejos salvo Drake y Drakesttor, en eso, el espectro desaparece.
—¿Quién era? —preguntó Drakesttor—. No pude verle la cara.
—Era tu padre, Drakesttor —dijo Drake muy serio.
—¿Por qué usó una forma espectral para contactarse con nosotros? —dijo Alcanor mientras Taurustar Drakest aparecía en un portal.
—¿Qué pasó? ¿Por qué todos están con esa cara? —dijo Taurustar un poco intrigado.
—Francisco apareció —dijo Drake.
—¿¡Qué!? —Taurustar se impresionó—, pero…
—Apareció el Francisco que tú llegaste a conocer Taurustar —Taurustar al escuchar estas palabras de Drake se tranquiliza—. Apareció como espectro —todos miraron a la entrada de la plaza de Alfiria para ver que Alice se acercaba caminando.
—Veo que también tuvieron la oportunidad de hablar con él. Yo me lo encontré en Belmont y en las ruinas de la casa de los hermanos Thor —dijo Alice.
—¿La casa de los hermanos Thor fue destruida? —preguntó Taurustar.
—Sí. Por la muerte —Taurustar y los demás quedaron impresionados
—¿Viste a la muerte y sobreviviste? —pregunta Higdoom impresionado.
—Sí, aunque fue gracias al Papa de la Muerte que me salvó la vida.
—¿Te salvó la vida? —dijo Taurustar un poco desconcertado.
—El Papa de la Muerte apareció justo en el instante en que la muerte me iba a dar un golpe con su hoz. Me defendió y evitó una pelea.
—Pero... —Taurustar iba a mencionar algo, pero Drake lo detiene.
—¡Taurustar! —dijo Drake aun con un tono de seriedad—. Creo que con eso podemos ir a Pathoria sin usar un barco.
—Así es Drake —en eso, Taurustar recibe el libro de las 4 direcciones y abre un portal.
—Listo con este portal podremos ir a Pathoria.
Todos los guerreros atravesaron el portal. Al llegar se encontraban en la cabaña de Torik.
—Descansaremos aquí —dijo Drake—, mañana será el enfrentamiento.
—De acuerdo. Partiremos temprano en la mañana hacia la playa que mencionó el Papa de la Muerte —dijo Drakesttor bastante motivado.
—Descansa hijo —dijo Alice mientras Drakesttor entraba a una pieza para dormir.
—Ten, Alice —Taurustar le entrega una marca a Alice—. Esta marca te permitirá entrar en la cabaña oculta, ahí podrás encontrar información sobre el Papa de la Muerte, la localización de la cabaña está a unos minutos de aquí, sugiero que vayas en la mañana.
—De acuerdo Taurustar.
A la mañana siguiente, todos los Drak a excepción de Torik se dirigen a la playa. Alice y Torik se dirigen a caballo a la cabaña oculta del Papa de la Muerte la cual estaba solo a unos minutos tal como dijo Taurustar. Al llegar, era un sitio de pradera rodeada por un bosque, la marca que le entregó Taurustar a Alice había empezado a brillar apenas se acercaron un poco.
—Alice, deberías… —pero Alice interviene.
—Revelations migratoria Drak le sagrada morte deux est —la cabaña aparece ya que el hechizo logra destruir la barrera de la cabaña.
—Vaya, me impresionas Alice —Torik avanza a la cabaña, pero...
—No Torik... Quiero entrar sola.
—¿Por qué? —pregunta Torik algo desconcertado.
—Tenga una corazonada —dice Alice seriamente.
—De acuerdo.
Alice entra a la cabaña. Estaba muy ordenada, parecía que la habían usado hace poco tiempo. De hecho, en la estufa aun había brasas de leño encendidas. En eso, Alice pone atención a un pequeño libro abierto en el escritorio de la cabaña. Alice lo toma y comienza a leer...
"De acuerdo a mis investigaciones, debo reconocer que la evolución de mi más grande pupilo es increíble. El hecho de aprovechar completamente la oscuridad de sus poderes me permite mantenerle un control del cual temo. Es probable que sea más fuerte que yo, más que mal es la misma reencarnación de Taurustar Drakest. El Papa de la Muerte es, sin duda alguna, mi más grande seguro, pero a su vez... mi peor amenaza"
La Muerte

Comments (0)
See all