Please note that Tapas no longer supports Internet Explorer.
We recommend upgrading to the latest Microsoft Edge, Google Chrome, or Firefox.
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
Publish
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
__anonymous__
__anonymous__
0
  • Publish
  • Ink shop
  • Redeem code
  • Settings
  • Log out

Sentimientos no dichos

Capítulo 2: parte 1

Capítulo 2: parte 1

Apr 11, 2022

Capítulo 2:

Cuando salieron de su colonia y ya no se escuchaba el estruendo, Fulvio llamó a Aimar poniendo la alta voz.

-       ¿Hola?

-       Aimar, ¿Estás bien? -preguntó Enora.

-       Sí, sí, estoy bien, no se preocupen, ¿Ustedes están bien, ya salieron?

-       Sí, estamos por la autopista Angelina, ¿Sabes qué fue lo qué pasó? ¿Tú por dónde estás? -la voz de su padre seguía algo preocupada.

-       También en esa, pero me estacioné al costado, igual lo hicieron otros vecinos, estoy-

-       Más vale que te muevas rápido y salgas de ahí. – le interrumpió Falco.

-       Sí, ya sé, ya voy, sólo que le estoy llamando a unos amigos.

-       Bueno, ¿Entonces qué pasó?

-       A eso iba, no estoy muy seguro, pero parece que fue una pelea entre los rebeldes y los navíos, según oí la habían aplazado por mucho tiempo, acumularon el coraje y se desató ahí.

-       ¿Pero que su zona no está en Flor Alcatraz? ¿Por qué tendrían un enfrentamiento tan grande tan lejos de ahí? - Fulvio estaba intrigado.

-       No lo sé, pero eso fue lo que oí que pasó, ¿Ya saben a dónde irán?

-       Sí, por eso sigo conduciendo, ¿Tú a dónde vas a ir?

 Su papá le dijo a Aimar que se dirigían a los campos de resguardo que se encontraban saliendo de la ciudad, Aimar se iba a dirigir a casa de un amigo suyo que estaba lejos de su colonia, pero Fulco prácticamente le ordenó que no se quedará ahí, era de tontos arriesgarse de esa manera, le seguía dando órdenes aun cuando tuviera 33 años, a regañadientes le hizo caso, sólo se quedaría una noche con su amigo y después los alcanzaría.

Su destino estaba a una hora y media de donde partieron, en el camino no hablaron mucho, más que nada era Enora hablando de lo horrible que fue la situación y lo preocupada que estaba. Fulvio seguía muy aturdido, pensaba que lo que estaba pasando era una mentira o se encontraba en otra realidad y pronto volvería a la suya. Le preguntó a su padre a dónde iban, qué seguía, qué harían ahora, él sólo le respondió donde estaba el lugar al que se dirigían y le dijo que un paso a la vez, no insistió más. Le preguntó a su mamá si todavía podía caminar o le dolía mucho, le contestó que no se preocupara, sólo había sido el dolor de la caída pero que estaba bien.

Llegaron, lo hicieron dando vuelta en una calle al lado de la carretera y recorriéndola unos cinco minutos más, era un lugar enorme de muchas hectáreas, con muchas casas grandes que tenían fachada de granja, pero sin ningún animal y con protección en puertas y ventanas, más bien eran construidas como vecindades compartidas, una alejada de la otra, solamente las entradas estaban pavimentadas, lo demás era tierra aplanada. Había mucha gente, estaba lleno de carros, camiones y camionetas, todos estaban en lo que parecía un estacionamiento invisible, ya que no había ninguna marca y todo seguía siendo tierra plana, pero de alguna manera había mucho orden. Su padre se estacionó como los demás, cerca de la tercera casa al fondo. Fulvio le preguntó cómo iban a conseguir lugar si había tanta gente, le respondió que una de las casas era propiedad de un amigo suyo y ya tenían el lugar apartado, pero no fue tan fácil.

Trató de hablar con los encargados y el personal de asistencia para que lo dejaran pasar, dijo que era amigo de Radu, el dueño, pero le dijeron que todavía no había llegado y lo mandaron a esperar como los demás, le hizo varias llamadas que lo mandaron directo a buzón, no tuvo más remedio, en otras circunstancias hubieran pasado a los tres minutos de llegar, pero había demasiada gente, muchas personas tratando de escapar y refugiarse. Estuvieron esperando por más de dos horas, pero ni si quiera los habían atendido, Fulvio ya estaba desesperado y casi seguro que no iban a entrar en ningún lugar y se terminarían regresando al camper, o yendo a algún otro lado, pero no quería decir nada porque la situación no era buena de por sí.

A lo lejos, su papá pudo ver a su amigo llegando, le dijo a su familia que ya había llegado y que lo acompañaran. Se saludaron con un abrazo y una palmada en la espalda, como diciendo “qué bueno que sigues vivo”. Hace mucho que Fulvio y su mamá no lo veían, pero lo recordaban perfectamente y también lo saludaron. Falco le dijo que no los dejaban pasar, aunque hubiera explicado la situación e insistido mucho, Radu le pidió disculpas y le dijo que tenían demasiada gente esperando, que lo sentía mucho, pero entre la multitud había tanta desesperación y miedo que la situación se le había salido de las manos. Les pidió que esperaran, pero le prometió que iban a tener un cuarto. En la mirada de su padre se veía decepción, pero no tuvo opción más que hacerle caso a su amigo.

Anocheció.

Por fin les atendieron y les dirigieron hacia su habitación, tuvieron suerte, otras personas tenían habitaciones compartidas, esas también tenían algo de suerte, la mayoría tenía que dormir en grandes salas y espacios repartidos en el lugar, con camas montadas y cortinas para dividir, parecido a un hospital, los que peor se las veían eran los que dormían en los pasillos, unos tenían colchones, los que no, se creaban almohadas y camas con prendas y maletas, pero había quienes solo dormían con su ropa puesta, con sólo suéter o chamarra que los tapara del frío, algunos trataban de dormir sentados con la espalda recargada a una pared para tratar que el suelo no les robara tanto calor del cuerpo, por lo menos estaban bajo techo y entre paredes que los protegían. Fulvio veía todo esto, “supongo que siempre va a haber alguien que esté peor que tú”, pensó mientras sentía un apachurrón en el corazón.

El cuarto que les tocó tenía una cama matrimonial y una individual, afortunadamente también tenía un baño completo y una ventana con protección. Falco estaba aliviado de que, a pesar de todo, les hayan podido reservar un cuarto y que él y su familia dormirían abrigados y cómodos esa noche.

Se turnaron para bañarse, normalmente Fulvio lo hace por las mañanas, pero, al igual que sus padres, estaba muy agotado y con algo de tierra por el viento que soplaba en la zona. Se tardó más de lo normal y usó agua caliente, lo contrario a lo que suele hacer, que es tardarse lo menos posible bañándose con agua fría, pero quería ver si el vapor y la sensación de calidez en su cuerpo lo podían relajar, sirvió un poco.

Ya había pasado todo el día y tenían mucha hambre, su mamá les dio fruta, semillas y galletas que había guardado en lo que fue su crisis de dar vueltas sin rumbo por la casa, al mismo tiempo que le reprochaba a su papá que sí había servido tomar la comida y que si no, no podrían dormir bien por el hambre. El joven masticaba mientras pensaba “como si lo que no nos fuera a dejar dormir es el hambre”.

Pensaba en sus amigos y sus demás familiares, cómo la estarán pasando, que estarán haciendo, durante el recorrido en el carro, Enora contactó con sus hermanos y madre, su padre también había hablado con sus hermanos, los tíos, primos y la abuela de Fulvio estaban a salvo, repartidos en diferentes lugares y diferentes refugios, también, por lo que había podido ver en su celular, en los mensajes y las redes sociales, todos sus contactos habían logrado salir de la ciudad ilesos, al igual que todos, se habían ido a diferentes lugares fuera de la ciudad para refugiarse. Vio varias publicaciones de personas que habían resultado heridas o habían muerto a causa de la violencia, algunos eran parientes o amigos de sus contactos, pero ninguno que conociera personalmente. “También me puede pasar a mí, nos puede pasar a nosotros”.

Terminaron de comer, apagaron las luces y se acostaron en sus camas. Sabía que sus padres no se habían dormido aún porque no oía ronquidos (los dos siempre roncaban) pero independiente a eso, él no podía dormir, quería hacerlo, pero no podía, boca arriba, veía el techo, o más bien a la nada en la oscuridad, pensando en todo lo que había pasado, ese pensamiento le llevaba a otro, y ese otro a otro más, así sucesivamente, formando una cadena perenne.

Siempre le pasaba, no podía parar de pensar, guiado por la curiosidad de cualquiera fuese el contexto, empezaba con un tema y cuando era consciente ya estaba en otro completamente diferente, a veces ni se acordaba de cómo había llegado ahí o cuál había sido el primer tema o duda que tenía al respecto. Podían ver las búsquedas en el historial de su celular, una palabra ligaba a otra si indagabas en los sitios a los que accedía. Otra razón más para no poder terminar cualquier plan, su poca concentración para enfocarse en un solo tema.

Esa noche no quería usar su celular ni estar pensando, sólo quería dormir, así que cuando fue consciente de que ya estaba más o menos en el séptimo eslabón de su cadena mental, se detuvo en seco y cerró los ojos, pasaron varios segundos y seguía sin una pisca de sueño, sólo cansancio, aguardó más sin abrir los ojos, sentía que, si los abría, tendría que volver a iniciar de cero en el esfuerzo de quedarse dormido. Esperó más tiempo con los ojos cerrados y tratando de no pensar, cuando empezó a escuchar ronquidos, eran los dos, su papá y su mamá, “vaya, está noche se sincronizaron”, la curiosidad le ganó y abrió los ojos para voltearlos a ver, aún con la mínima luz que había, los dos se veían exhaustos, él sabía que por lo mismo empezarían a roncar más fuerte de lo normal. Aumentó el nivel de dificultad para conciliar el sueño.

Frustrado, molesto y preocupado, volvió a acomodarse boca arriba y cerró los ojos, sabiendo que tendría que volver a iniciar desde cero, se acomodó lo más confortable que pudo, tratando de seguir evadiendo los pensamientos que le llegaban, fue difícil y pasó lo que le pareció más de una hora para poder yacer, pensó en agarrar su celular ya que se estaba hartando, pero resistió y no lo hizo, cuando menos se dio cuenta, después de todo ese tiempo, ya se había dormido.

A la mañana siguiente, cuando despertó, se le olvidó por una milésima de segundo que no se encontraba en su casa, pero al momento volvió a la realidad percibiendo ese sentimiento de no estar en tu hogar, fue el primero en despertar, por la luz que entraba por la ventana, pensó que todavía era temprano, se sentó sin destaparse ni cambiar de lugar, tenía la sensación de estar desvelado, como cuando tienes que levantarte para ir al trabajo, a la escuela o alguna cita sobre deber ciudadano, pero no podía volver a dormir, se le había ido el sueño, sólo estaba agotado. No quería tomar el celular, pero no sabía qué más hacer, no quería pensar y volver a recostarse, el móvil fue la distracción más accesible. Veía videos cortos y aleatorios, no quería hablar con nadie, tampoco investigar nada ni concentrarse en una historia en específico, sólo quería distraerse, entre más saltara de tema en tema, más fácil sería eso. Después de unos 20 minutos se despertó su papá, acto seguido, su movimiento y quejidos mañaneros despertaron a su esposa.

Fueron a un salón de la casa a desayunar, Fulvio se sentía en un hotel, como cuando era más chico y él y su familia salían de viaje, tenían que levantarse temprano porque el buffet que incluía el hospedaje terminaría pronto, aunque siempre era lo mismo, se le iba un poco la amargura de haber despertado en contra de su voluntad cuando hacía una muy corta fila (a veces nula) para servir la masa en la gofrera, le gustaba preparar su comida, en especial si se trataba de algo de repostería que incluía masa, esperaba pacientemente a que la luz le indicara que debía darle la vuelta, volvía a esperar hasta que diera la señal que anunciaba estaba listo. Lo sacaba con cuidado de no quemarse y agarraba los mini envases de miel y mermelada, normalmente lo tomaría con leche, pero la que servía el hotel no le gustaba, no tenía un sabor cómo la de su ciudad, enseguida se dirigía a la mesa, donde lo esperaba un pequeño vaso de jugo de naranja que le había servido su mamá, preparaba su gofre, alegre, ya con el sueño más despejado, mitad miel, mitad mermelada de fresa. Ya tenían varios días ahí así que sus padres ya estaban hartos de los gofres, seguramente igual los otros huéspedes que llevaran más de dos días alojados, pero no Fulvio, él estaba feliz comiendo el delicioso gofre que había preparado, nunca los comía en casa, no tenían una máquina para hacerlos. Así que él estaba conforme, algo tan simple podía ponerlo de buen humor como esos sempiternos pedazos de pan llenos de conservadores.

Pero este no era un hotel, ni había mezcla para preparar o cocinar, ojalá pudiera ir directo a servirse pero tenía que pararse detrás de una larga fila, que no avanzaba tan rápido, una vez más, la familia seguía conservando su suerte, les habían dado acceso al área de comida donde muy pocas personas entraban, la gente de ahí era un pequeño porcentaje de los que estaban en la enorme casa, la mitad de las personas habían ido a otros dos diferentes espacios en los que tenían que pagar por la comida y apartarla, ya que las raciones estaban contadas y no habría suficiente para todos. Muchos no tenían dinero para pagar, pero la verdad es que la mayoría, aunque lo tuviera, no alcanzó lugar.

Les sirvieron un tipo de puré, ensalada de verduras cocidas (más bien recocidas) y una especie de guiso que no llevaba carne, solo garbanzos. No sólo se veía malo, una vista nada apetitosa, al final eso es lo de menos, igual sabía a lo que se veía, todo estaba muy malo, pero el hambre le ganaba al buen gusto.

Se sentaron en una mesa y comenzaron a comer, había ruido de plática de todas las demás mesas de fondo mientras ellos estaban callados.

-       No entiendo cómo esto está tan malo. – sus papás voltearon a verlo. – es decir, fuera de que no me gustan los garbanzos, no se supone que son cosas que sepan mal, necesito explicación del cómo le hicieron, para mí que es más difícil hacer que sepa así a que sepa bien, el estar en una situación difícil no vuelve mágicamente la comida en escoria, no es regla que, porque la situación esté mal, la comida tenga que volverse igual.

Ellos le iban a reprender, pero la risa les ganó, sólo lograron mover la cabeza negando, sabían que Fulvio sabía que no era momento para quejarse y que debían agradecer lo que tenían, pero al mismo tiempo su hijo tenía razón. Gracias a las risas y el mirar tierno proveniente de sus padres, el ambiente se calmó mucho, se fue la tensión. De nuevo se sentían como una familia que sólo había salido de su casa, sin importar o tomar en cuenta la razón, pero estaban juntos.


axolotlv
axolotlv

Creator

Comments (0)

See all
Add a comment

Recommendation for you

  • Primalcraft: Scourge of the Wolf

    Recommendation

    Primalcraft: Scourge of the Wolf

    BL 7.3k likes

  • Secunda

    Recommendation

    Secunda

    Romance Fantasy 43.4k likes

  • Primalcraft: Sins of Bygone Days

    Recommendation

    Primalcraft: Sins of Bygone Days

    BL 3.5k likes

  • Arna (GL)

    Recommendation

    Arna (GL)

    Fantasy 5.6k likes

  • What Makes a Monster

    Recommendation

    What Makes a Monster

    BL 76.8k likes

  • The Last Story

    Recommendation

    The Last Story

    GL 59 likes

  • feeling lucky

    Feeling lucky

    Random series you may like

Sentimientos no dichos
Sentimientos no dichos

499 views2 subscribers

Un joven vive todos sus días una rutina repetitiva, sin poder concretar ninguno de sus proyectos por indecisión, cuando un día un altercado de violencia colectiva lo obligan a él y a su familia a huir lejos de casa dejándolos con un futuro incierto. A través del camino irán hallando las razones del altercado, conectándolos a una hampa. Todo su mundo y el de nuestros personajes dan un giro haciendo que no vean la vida de la misma manera, descubriendo secretos, propósitos, pasiones pero sobre todo nuevos pensamientos y sentimientos que toda la vida fueron callados pero que serán externados.
Subscribe

4 episodes

Capítulo 2: parte 1

Capítulo 2: parte 1

88 views 1 like 0 comments


Style
More
Like
List
Comment

Prev
Next

Full
Exit
1
0
Prev
Next