Please note that Tapas no longer supports Internet Explorer.
We recommend upgrading to the latest Microsoft Edge, Google Chrome, or Firefox.
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
Publish
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
__anonymous__
__anonymous__
0
  • Publish
  • Ink shop
  • Redeem code
  • Settings
  • Log out

Ecos de las estrellas

Capítulo 3.1 - Gente pequeña, grandes expectativas

Capítulo 3.1 - Gente pequeña, grandes expectativas

May 05, 2022

Moverse por Alta Espada era sencillo, aunque pronto averiguó que no había mucho que ver. Sus monturas eran de dos tipos, unos elthean con aspecto de osos pardos, y otros se trataban de aves con plumas amarillas y naranjas, similares en tamaño a un poni, aunque ninguno le contestó cuando intentó comunicarse con ellos. Pequeños Guerreros, compuesto por una docena de alasdair, estaban ocupados en su mayoría por reparar los muros dañados del patio exterior, mientras que otros vigilaban en la muralla, lugar al que no le dejaron subirse, todo por su protección.

Sin embargo, ¿qué es lo que podía hacer? No es que supiera bien dónde se encontraba, salvo que estaba cerca del mar, y mucho menos el camino al Gran Árbol Galya. ¿Sería tan impresionante como su nombre indicaba o estaría peor que Alta Espada?

A pesar de eso, le dejaron tiempo para que se moviera a su ritmo. Siempre había alguien cerca, sobre todo Aer o Rune, quienes parecían observarle más de la cuenta. Ni que fuera a caerse por uno de los agujeros, ¿no? Estaban preparados, y no solo por sus armas o por las puertas que guardaban, sino por las barricadas de madera que había cerca del campamento. ¿De verdad servirían si volvía quien atacó el castillo?

—Mmm… Finnian, ¿no? —escuchó a Aer carraspear detrás de él—. Estás bien, ¿verdad?
—Sigue siendo raro todo esto, pero creo que sobreviviré —asintió Finnian, para después escuchar sus propias tripas rugir.
—Y con hambre también —dijo Aer, ensanchando aún más su sonrisa. 
—Siempre pensando con el estómago —resopló Rune, rodando la mirada. 
—¡Que esta vez no he sido yo! —se quejó Aer.

La presencia de aquella pareja resultaba reconfortante. Al menos ellos le hablaban con más naturalidad que los otros, o más bien Aer. Rune estaba a la defensiva, y aún no entendía el por qué. De todos modos, el asunto de ser un Signo, su “Salvador”, parecía tranquilizar a los presentes. Ni siquiera sabía quién debería luchar a su lado como compañero, aunque no era la única duda que tenía por la cabeza. 

—Tengo una pregunta.
—¿Solo una? —dijo Rune. La niña-pájaro intimidaba tanto que temía llevarse algún que otro picotazo por hablar demasiado. 
—Para empezar —respondió Finnian, arrugando la nariz. ¿Es que siempre iba a actuar así cuando abriera la boca? — ¿Todos los elthean son como vosotros?
—¡Qué va! Cada uno es distinto. Muchos no saben hablar, como acabas de comprobar —explicó Aer, señalando con la cabeza a las monturas—. Hay algunos que pueden parecerse a ti, aunque más altos.
—Y más fuertes —agregó Rune. 

Casi le faltó añadir que eran más útiles que él, pero prefirió morderse la lengua. Lo que menos le convenía era enfadar a aquellos que estaban protegiéndole. Su madre solía ser bastante más guay que su padre, sobre todo cuando se trataba de cualquier deporte: a él no podían gustarle menos, pero el afán de su padre era que aprendiera. ¿Qué pasaba si no lograba hacer magia como esperaban de él?

Por suerte, Aer se mostraba más que dispuesto a contestarle, aunque no supiera todas las respuestas. 

—¿En qué estás pensando? No seas tímido —dijo Aer, dándole un toquecito en el brazo mientras regresaban al campamento improvisado.
—Y porque te encanta hablar. Además, esperas tu turno para preguntarle más cosas sobre el mundo de los humanos —se mofó Rune, consiguiendo que Aer sacara la lengua. 
—Cómo… ¿Cómo hacen esto? —dijo Finnian, señalando a las tiendas de lona de tela azul grisácea. Y es que ver a uno de los más grandes (en contraste a otros Pequeños Guerreros) agacharse para salir de una de las tiendas era comparable a un coche lleno de payasos.
—Magia, ¿tú que crees? —dijo Rune.
—Son tiendas extensibles. ¡Entra y las verás mejor! —le animó Aer, tirando de él.

Desde fuera parecían eso, pequeñas cúpulas de lona donde entraban solo unos pocos para descansar. Una vez dentro comprobó que tenía espacio de sobra para no ir encogido, aunque no podría dar saltos. Contaban con una zona central con una enorme mesa alargada donde algunos elthean comían, o así hicieron hasta que le vieron entrar. A los lados había sacos de dormir y más cosas que su vista no alcanzaron a ver. 

—Parece una casa que se guardan en el bolsillo —dijo Finnian.
—Engañan a los ojos, ¿a que sí? —dijo Aer.
—Y tienen capacidad de camuflaje —añadió Rune.
—Así podremos dormir tranquilos, ¡es un alivio! —dijo Aer, justo cuando ambos elthean chocaron sus puños.
—Vosotros dos… ¿Sois hermanos?
—Amigos. Nos hemos criado juntos en el Árbol Galya —dijo Rune. 
—Es allí donde vamos. ¿Cómo es? —dijo Finnian—. ¿Mejor que este castillo?

“¡Impresionante!”. El entusiasmo de Aer fue tan grande al hablar sobre su hogar que incluso le arrancó una sonrisa. No le contó muchos detalles, pues prefería que fuera una sorpresa, pero si le aseguró que no le decepcionaría. Lo que si le adelantó era que podría conocer a otros elthean que vivían allí, y que eran bien distintos a los que había visto por el momento.

—¿No deberíamos de ir a otro sitio? Alejar el peligro del Galya.
—Necesitamos la ayuda de Ailfryd, el Guardián. Si Theri está en lo cierto, él sabrá qué hacer —le aseguró Rune.
—O que pueda aclarar sobre quién de los dos es mi compañero, ¿no? —murmuró Finnian. Ninguno de los dos añadió nada, lo que era una sorpresa debido a lo charlatanes que se les veía—. Supongo que apareciéramos más o menos a la vez y tan cerca querrá decir algo. ¿Me equivoco? 
—No creemos que vayas desencaminado —dijo Aer.
—A todo esto. Ni siquiera ninguno de los Pequeños Guerreros está por aquí, supongo que será por algún motivo.
—Ni idea —admitió Rune, encogiéndose de hombros—. En cuanto a lo otro…

Saliendo de la tienda, miró hacia la derecha donde una pequeña figura permanecía bastante atenta a lo que pasaba a su alrededor. Reconocería la capa roja de Kay sin problemas, aunque en esta ocasión no se encontraba solo, pues alguien de su mismo tamaño hablaba con él, pero sus ropas fueran una mezcla de morado y gris.

—Si nadie te ha molestado en todo este rato es gracias a ellos —dijo Aer.
—¿Por qué no se acercan? No les daré miedo, ¿verdad? —dijo Finnian. 
—¿Con esas piernas tan largas y unas manos y ojos tan pequeños? —dijo Rune, mirándole de arriba a abajo. 
—Te encanta burlarte de mí, ¿no Rune? —dijo Finnian.
—Tranquilo, no eres el único que tiene que aguantarla —dijo Aer, resignado.

El no saber cómo mantenerse ocupado allí le ponía más nervioso de lo habitual, y si a eso le añadías que diminutos ojos observaban sus movimientos, ¡las ganas de salir volando eran muy fuertes! Se acercaron a Kay, quien no tardó en ceder en cuanto Aer le enganchó por encima de los hombros. 

—Theri nos pidió que les mantuviéramos a raya. Eres el primer Signo que vemos y la mayoría están muy emocionados —explicó Kay—. Si Alta Espada estuviera como antes no habría problema, pero ahora no podemos relajarnos. 
—¿Es por el Señor de la Calamidad? —dijo Finnian.
—Eso creemos, aunque… No estamos seguros si fue él —dijo Kay, dudoso de continuar aquella charla tan poco casual—. Lo único que sabemos es que este Señor de la Calamidad busca seguidores, pero dejar esto casi en ruinas no es su forma de actuar.

Por eso estaban tan intranquilos. Fuera Calamidad o no, quien hubiera derrotado a sus compañeros y dejar el castillo así debía ser un enemigo temible. ¿Qué podía hacer él contra alguien así, cuando no hubo supervivientes?

Al contrario que los otros elthean, el que acompañaba a Kay llevaba su rostro oculto casi por completo, dejando ver un par de ojos grises con una férrea determinación para alguien de su tamaño. Con un cinturón de múltiples bolsillos, allí tendría todo tipo de utensilios que en sus manos sería letales. Daba el pego para ir vestido así y suponía que, si tenía armas (aunque no todos los elthean fueran a necesitarlas) estarían ocultas, como buen ninja.

—Esta es Fee, mi hermana —dijo Kay. Ella asintió sin añadir ninguna palabra, mirando a su alrededor con atención.
—¿Pasa algo? —dijo Finnian, frunciendo las cejas.
—Theri quiere que descanses para mañana. Nos espera una buena caminata hasta el Árbol Galya —dijo Fee.
—¿Vosotros también venís entonces? —exclamó Aer con tanto entusiasmo que no dudó ni un segundo en abalanzarse contra Kay
—¿Buenos amigos? —Finnian miró a Rune al preguntarla esto.
—Claro. Kay y Fee pertenecen al grupo de Theri. Pasaron en varias ocasiones por el Galya y prometimos volver a encontrarnos, aunque no en estas circunstancias —dijo Rune.
—Seguro que tenéis bastantes aventuras que contar, ¿verdad?
—No tantas como te crees, humano —dijo Rune con tal convicción que nadie dudaría de ella.

Por muchas ganas que tuviera de escucharlas, de preguntar más, sabía que debía de tomárselo todo con calma. Apenas llevaba unas horas allí y no sabría cuándo regresaría a su mundo, ¿para qué ir con tantas prisas?

Un rato más tarde y con el cielo ahora cubierto de estrellas, a pesar de la noche fresca de verano (porque suponía que estaban en la misma estación también allí), los Pequeños Guerreros, tras una cena con los presentes donde la carne, pan y fruta era tan similar a la de su hogar que se sorprendió, logrando que algunos sonrieran y rieran. Así, admitió cómo los humanos traban a los animales, considerados como mero alimento por muchos.

—Aquí cada uno tiene sus preferencias. ¿Los gatitos de esta mañana? Ellos buscan presas para alimentarse —dijo Aer.
—Y no intentes darles fruta, salvo que la lleves contigo cuando te peguen un mordisco, no les interesa —dijo Rune. 
—Pero no todos tenemos esos hábitos —puntualizó Aer.

Prefería no averiguarlo, aunque algo le decía que no tendría esa opción. El resto de la cena fue con bastante tranquilidad e incluso la tensión del día pareció reducirse mientras más disfrutaban de la comida. Fue entonces cuando Theri, tan grande y con su martillo a los pies, pidió silencio para que pudiera hablar, mientras todos crearon un círculo en el patio exterior. 

—Al amanecer partiremos hacia el Árbol Galya. Muchos conocen el camino, pero no tengo ninguna duda que superaremos todos los obstáculos que se nos presenten —dijo Theri con solemnidad—. Tenemos al Signo con nosotros, las cosas cambiarán pronto y ayudaremos en lo que podamos.

Fue entonces cuando le miró, dejando de hablar. Aer le dio un empujón para que avanzara, lo que no parecía una idea tan buena ahora que todos les observaban. 

—Signo, ¿o debería de llamarte Finnian?
—Lo que te sea más sencillo.
—Finnian entonces —dijo Theri—. No estás solo en esto, nunca lo estarás. Sé que desconoces mucho sobre nuestro mundo, pero no temas. Siempre habrá alguien dispuesto a ayudarte. Aprovecha lo que tienes a tu favor y lucha a tu manera, porque de ti depende todo nuestro futuro. 

Tan claro como el agua, ¿no? Aunque no negaría que era una forma de insuflarle valor, dudaba mucho que acabara luchando igual que ellos, blandiendo una espada y derrotando a los malos. 

—Por eso queremos entregarte esto —dijo Theri, dando un golpe en el suelo a modo de señal.

Kay se acercó con algo entre sus brazos: una mochila de cuero rojo, idéntica a la que utilizaban los alasdair. Lo mejor era que en su interior había muchas más cosas de lo que parecía en realidad. Comida, pociones, una tienda de campaña y más que no pudo ver en aquel instante, se habían portado genial con él desde el momento en el que le rescataron. No era una ayuda desinteresada, pero en cuanto Theri le puso una mano en el brazo y negó con una sonrisa, comprendió algo. Confiaban en él porque otros habían vivido lo mismo y no iba a tirar por tierra esos sentimientos. Los Signos eran algo más que leyendas, eran la esperanza personificada.

—Y ahora… ¡A descansar! Que mañana será un día muy largo —exclamó Theri, riéndose con ganas en esta ocasión.
custom banner
eitanestheim
Eitan Estheim

Creator

Comments (0)

See all
Add a comment

Recommendation for you

  • The Sum of our Parts

    Recommendation

    The Sum of our Parts

    BL 8.8k likes

  • Arna (GL)

    Recommendation

    Arna (GL)

    Fantasy 5.6k likes

  • What Makes a Monster

    Recommendation

    What Makes a Monster

    BL 76.6k likes

  • Earthwitch (The Voidgod Ascendency Book 1)

    Recommendation

    Earthwitch (The Voidgod Ascendency Book 1)

    Fantasy 3k likes

  • Blood Moon

    Recommendation

    Blood Moon

    BL 47.9k likes

  • For the Light

    Recommendation

    For the Light

    GL 19.1k likes

  • feeling lucky

    Feeling lucky

    Random series you may like

Ecos de las estrellas
Ecos de las estrellas

2.8k views0 subscribers

[Echoes of the Stars' Spanish version]

Armado con su ingenio y su (no) sentido común, Finnian es un Signo, el único que se interpone entre los malévolos planes del Señor de la Calamidad para controlar el mágico mundo de Elthea. Obligado a asumir un destino que podría ser fatal, Finnian se une con sus compañeros elthean, criaturas con diferentes poderes, con el fin de unir fuerzas y derrotar a esta amenaza.

Juntos atravesarán bosques espeluznantes, serán perseguidos, casi devorados y lucharán para salvar sus vidas, aprendiendo que lo correcto y lo fácil no es siempre lo mismo. Porque esta historia no es solo donde un héroe nace, sino donde un villano también se alza.
Subscribe

42 episodes

Capítulo 3.1 - Gente pequeña, grandes expectativas

Capítulo 3.1 - Gente pequeña, grandes expectativas

119 views 0 likes 0 comments


Style
More
Like
List
Comment

Prev
Next

Full
Exit
0
0
Prev
Next