Please note that Tapas no longer supports Internet Explorer.
We recommend upgrading to the latest Microsoft Edge, Google Chrome, or Firefox.
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
Publish
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
__anonymous__
__anonymous__
0
  • Publish
  • Ink shop
  • Redeem code
  • Settings
  • Log out

La villana quiere evitar su trágico destino

El destino III

El destino III

Jul 18, 2022


«¡Tierra trágame! ¿Desde cuándo me he vuelto tan perversa? Jamás he tenido esta clase de pensamientos. Bueno, antes solo pensaba en mí y únicamente en mí.» Comentaba la conciencia de Ethy, con los nervios de punta. 


—¡Señorita Etheldreda! ¿Está usted bien?


«¡Dios mío!». Ethy no había podido ni empezar a planificar cómo iba a ser a su amiga y ya estaba aquí, observándola con una expresión rara. 


Aunque no era necesario tener un plan a rajatabla, solo debía pasar tiempo juntos y la misma amistad florecerá. De esa manera, su cuello estará a salvo. 


Por eso, Everard alegró a Ethy con su asistencia, y no le quedó más remedio que dejarse llevar por su característica impulsividad.


—¡Qué bueno que está aquí! —exclamó con tanta energía—. Estaba por ir por usted y secuestrarle.


Y no era ninguna mentira. En cuanto hubiese tenido su plan, Ethy habría ido por Everard. Cuanto antes se hiciera amiga de él, mucho mejor.


Everard se atragantó con su propia saliva al oír a Ethy. ¿El amor de su vida quería secuestrarle? Si lo hubiera hecho, se habría sentido el más afortunado del reino. Todo lo que anhelaba en este mundo era ella. Por lo tanto, estaría feliz viviendo juntos, en una casa del campo, lejos de las responsabilidades familiares, con sus dos hijos. ¿Cómo serían? ¿Tendrán la belleza de Ethy? Se sonrojó al imaginar unos pequeños niños con los ojos dorados, sonrisas risueñas, rostros pequeños y ovalados como los de su madre.  


A Ethy se le escapó una pequeña risa al ver su reacción. Era la primera vez que le mostraba alguna emoción que no fuese la indiferencia. Siempre había sido frío y callado. Bueno, siempre no. Cuando eran niños, él sonreía y se reía con mucha frecuencia. Era un niño con mucho sentido del humor. Siempre conseguía arrancarle sonrisas.


¿Le habría ocurrido algún problema durante su instancia escolar? Tal vez, debió haber estado con él y protegerlo de lo que fuese necesario. Pero su mente y su corazón estaban encerrados en el pozo más profundo, y esa maligna deidad la dominaba como si fuese una marioneta sin alma. 


Las damas podían estudiar, pero Ethy se negó a ello. No quería hacerlo. ¿Por qué hacerlo si lo tenía todo? No había necesidad de ello, aunque ahora mismo, se arrepintió de esa estúpida decisión. 


¿Era Everard otra víctima de ese conjunto de situaciones trágicas? La parte oscura de la vida tenía una enfermiza obsesión hacia el melodrama, y si no tenías cuidado, podrías convertirte en su siguiente peón de ajedrez. 


Ahora mismo, lo único que recibía de él eran miradas juzgadoras y silenciosas. 


—Supongo que está bien.


—Obvio. Soy muy fuerte. —replicó mostrando sus debiluchos y flácidos brazos. 


Los iris grises de Everard estaban salpicados de preocupación. Por un segundo, Ethy sintió el agradable sabor de tener a alguien preocupado por su bienestar. Era asombroso que la persona que ella misma pensaba que la odiaba, se mostrará tan afligido por su salud. 


—¿Acaso estaba preocupado por mí? Creí que me odiaba.


—Bueno, odiarla no, pero...


Ethy notó la voz de Everard, temerosa y exaltada. 


¿Así que el rey hielo se estaba poniendo nervioso? Supuso una Ethy fascinada. Esto era toda una locura. Jamás había considerado que iba a verlo preso de nervios.


—Pero le caigo mal, ¿verdad? Pero no se preocupe porque pronto me va a querer.


—¿Cómo?


Se acercó a Everard hasta quedar a pocos centímetros de él, sin dejar de contemplarlo con detención. En sus fosas nasales, le llegó su aroma masculino. Era una mezcla de limón y coco. Los olores favoritos de Ethy. ¿Qué pasaría si lo lamiera? ¿Sabrá igual como olía? Por favor, ¿en qué estaba pensando? Esto era una locura.


Everard tragó su propia saliva cuando Ethy estaba tan peligrosamente a poca distancia de su rostro. De su piel, desprendía una fragancia exquisitamente floral. Quería saborear esa delicia, recorrer cada gramo de su suave tez con su lengua. 


¡Santos cielos! Tenía que alejarse de ella antes de cometer la peor locura de su vida. 


Su Etheldreda era su ángel. Su dama. Y él era una bestia. En una peligrosa y temible. Y si no se controlaba su ansía por atrapar esos gruesos labios rosados, tan apeteciblemente besables, se arrepentiría por mancillar la inocencia de Etheldreda. 


Finalmente, Everard pudo respirar con tranquilidad cuando Ethy dio un paso atrás, alejándolo de esa tentación que ella simbolizaba. 


—Tú y yo vamos a ser buenos amigos.


Y como la vergüenza no existía en el cuerpo de Ethy, le agarró del brazo. Se percató como Everard se congelaba en su sitio. ¡Qué adorable era! Le dieron ganas de adoptarlo y cuidarlo como si fuese un pequeño gato.


Everard quiso morirse en el momento que la mano de Ethy se puso en tacto con su brazo. Lo había dejado estupefacto, sintiendo quemazones por todo su cuerpo.


Su respiración se desbocó como el río, agilizando sus latidos de corazón. 


Al menos, Everard pudo vencer contra ese tentador impulso por frotar contra el delicado cuerpo de Ethy y besar su boca hasta quedarse sin oxígeno. No era el momento para convertirse en un bruto. No quería asustar a Etheldreda, no cuando quería conquistarla.


Algo en lo más profundo del interior de Ethy le dictaba que él se iba a convertir en una persona especial para ella. Siempre había querido tener a alguien como su amigo, una amistad pura y sincera. Tal vez esta era su oportunidad de oro.


Mientras miraba sus ojos grises como el renacer de una tormenta, sus labios dibujaron una deslumbrante sonrisa.


—¿Quieres dar una vuelta por el lago? Hace un buen tiempo como para desperdiciarlo. Por cierto, ya no le hablaré de usted. Al final y al cabo, tenemos la misma edad y seremos futuros esposos.


No le dio tiempo para rechazarla, pues al momento, se pusieron a la marcha.


Y ninguno de los dos se había dado cuenta de que el collar de Etheldreda no dejó de brillar cuando Everard apareció ante ella.

alicekitten
Alice Kitten

Creator

Comments (1)

See all
estefaniaguzman853
estefaniaguzman853

Top comment

Por favor continua escribiendo esta serie se esta volviendo mi nueva serie favorita no me dejes con la intriga por favor espero con ansias el siguiente capitulo

0

Add a comment

Recommendation for you

  • What Makes a Monster

    Recommendation

    What Makes a Monster

    BL 76.7k likes

  • Silence | book 1

    Recommendation

    Silence | book 1

    LGBTQ+ 27.3k likes

  • Primalcraft: Sins of Bygone Days

    Recommendation

    Primalcraft: Sins of Bygone Days

    BL 3.4k likes

  • Frej Rising

    Recommendation

    Frej Rising

    LGBTQ+ 2.9k likes

  • Primalcraft: Scourge of the Wolf

    Recommendation

    Primalcraft: Scourge of the Wolf

    BL 7.2k likes

  • Silence | book 2

    Recommendation

    Silence | book 2

    LGBTQ+ 32.4k likes

  • feeling lucky

    Feeling lucky

    Random series you may like

La villana quiere evitar su trágico destino
La villana quiere evitar su trágico destino

1.4k views58 subscribers

Etheldreda es la villana de la historia. Everard es el protagonista.

Everard y Etheldreda están comprometidos desde niños.

El destino de Etheldreda es morir asesinada en las manos de su prometido por su intento de asesinato hacia la protagonista de la novela.

Pero Etheldreda intentará cambiar su futuro después de despertarse de su pesadilla, decidida de llevarse bien con Everard y así evitar su muerte.
Subscribe

5 episodes

El destino III

El destino III

76 views 2 likes 1 comment


Style
More
Like
List
Comment

Prev
Next

Full
Exit
2
1
Prev
Next