El demonio regresó de su flashback a la actualidad, con esa voz haciendo un eco amargo en él. Su pecho ahora ardía del enojo. Recordó como la chica despertó de su parálisis de la noche a la mañana, recordó a Robin y sus advertencias. Todo comenzaba a tener sentido para el, enojado, apoyó con fuerza la jarra de cerveza sobre la barra.
-Traicionado, otra vez...- Pensó para si mismo, sin poder quitarse un sabor amargo que tenía en la boca. Vio de reojo a Tamara, quien estaba muy callada bebiendo cerveza -¿En serio te beberás todo eso?
-Si.- respondió ella cortante y deprimida. Greg revisó su jarra, iba por la mitad mientras que la chica ya se había acabado una jarra entera.
-¿Te vas a tomar eso?- Tamara le preguntó a su padre. Este sin pensarlo dos veces simplemente le pasó su media jarra a su hija.
-Y pensar que te iba pedir un menú infantil.
Tamara estira su mano para recibir la jarra, y comienza a beber sorbos de las dos recipientes que le quedaban. Greg aún sediento, llamó al cantinero otra vez.
-Un vaso de cerveza, por favor.- Greg dijo algo decepcionado y molesto. Al recibirlo, se tomó todo un solo sorbo, se da unos golpes en el pecho y da un fuerte suspiro. El silencio incomodo entre ambos relativos continuaba, y mas fuerte que antes. El demonio todavía no tenía un buen presentimiento sobre la chica y su estado anímico. Sigilosamente se le dirigió y se atrevió a hacer preguntas:
-Oye ¿Por que me preguntaste eso en el bosque?
Tamara ya estaba dispuesta a responder, pero cada vez que tomaba aire, se retractaba de inmediato. Hizo unos cuantos intentos, hasta que dejó de esforzarse y soltó la información como podía soltarla.
-...Teru y yo ya no somos amigos...- Dijo Tamara entristeciéndose. Greg no se veía sorprendido, mucho menos obtuvo una reacción de la situación. -Tuvimos una discusión, yo...- Tamara escogió cuidadosamente sus palabras -Él se peleó conmigo... y... eso fue lo que pasó- La chica siguió tomando de la jarra de cerveza, ahogando sus penas y tragándose sus sentimientos.
-Ya lo suponía, eres pésima mintiendo. Debí enseñarte a mentir mejor cuando eras niña.
Nuevamente el silencio invadió el momento entre ellos, pero Greg no sabía como rendirse.
-¿Y entonces porque estamos yendo a salvarlo? ¿eh?
-¿Como?- La chica no quiso comprender la pregunta de su padre, porque sabía que significaba.
-Es decir... Ya no son amigos asi que... ¿Por que?
-¿Estás loco? tengo que hacerlo- Tamara imponía ante él.
-Pregunto de nuevo ¿Por que?- Greg también se imponía ante ella.
-Porque eso es lo que lo que un "Guerrero Omega" hace.
-¿Que es un "Perrero Hojuela"? ¿Tu me hablas en español, verdad?- Greg estaba algo irritado por las respuesta de la chica, no eran las que él buscaba. Pero en el fondo, sabía que algo estaba mal.
-Así nos llaman.- Tamara le seguía explicando -Pero... Créeme que ahora me siento de todo menos una heroína. Teru se fue y... sin el libro, ya no podemos salvarlo. Este bosque nos comerá vivos y la ciudad caerá en la ruina.- Decía plantado su cabeza en la barra de tragos. Deprimiéndose mas y mas. Greg estaba dispuesto a seguir preguntando, aunque sabía que todo resultaría en catástrofe, necesitaba sacar la verdad de la chica.
-Oye, no entiendo ¿Cuál es esa fascinación en querer ayudar y salvar al mundo?
-¿Ah?
-Es tonto- Dijo el demonio de manera tajante.
-¡No es tonto! - Tamara comenzaba a fastidiarse
-¡Piénsalo! Le das la mano a todos allá afuera con tus tan especiales dones, ¿Pero ellos que pueden hacer por ti? ¡Nada! Ellos no son como tu.
-Estás perdiendo el punto, no necesitas poderes especiales para hacer algo grande. ¡Todos pueden! Todos somos igual de especiales.
-Lo dice la chica con poderes especiales.- Greg comentaba entre dientes, bebiendo de su vaso. Tamara estaba indignada, tomó un gran sorbo de cerveza y apoyó con fuerza la jarra sobre la tabla.
-¡Teru no tiene poderes y es igual de funcional que yo! Es más, te ha pateado el trasero un millón de veces.- Le presumió la chica enojada.
-¿Entonces porque lo capturaron tan fácil? ¿Hm? ¡Anda, dime!- Greg también respondió enojado.
Tamara ya no tenía como responder, y en la desesperación decidió seguir tomando, con el ceño fruncido. El demonio intentaba colocar su punto sobre la mesa.
-¿Lo ves? Especial aquí. especial allá ... ¿Si somos todos tan especiales porque no todos tenemos las mismas oportunidades que tú? Tu tienes un don. ¿Los demás? Se las arreglan para vivir como nacen.
-No importa, ¡quiero usar mis dones para ayudar a la gente que lo necesite!
-¿Los estás ayudando porque quieres o porque puedes?- El demonio había comenzado con las preguntas fuertes.
-¡Porque quiero!- La chica le seguía gritando
-¿Y que hay de Teru?
-¿Que te pasa con el ahora? Ya deja de molestarlo maldita sea.
-¿Lo vas a salvar porque quieres, o porque sabes que te conviene?- La pregunta de Greg provocó una silenciosa reacción en Tamara, como si hubiese sufrido un golpe bajo. Ella miraba para todos lados en un intento de evitar el contacto visual con su padre.
-...Olvídalo. Se nota que no entiendes.- Murmuraba la chica
-Mírame.
-Déjame tranquila
-¡Mírame!- El demonio le regañó. Tamara se volteó golpeando la mesa, encarándolo con un rostro que aunque parecía estar furioso, por dentro estaba quebrándose.
-¿Como estás tan tranquila sabiendo lo egoísta que eres?- Greg la miraba fijamente a los ojos, clavando la culpa sobre su piel. La chica no pudo contra la presión. Se avergonzó de si misma y bajo la mirada a la barra de tragos, donde no dijo ni una palabra.
-Lo sabía, eres débil y oportunista. ¿Ahora lo ves? Mas claro no puede estar.- El demonio insistía.
Tamara cabizbaja sin decir nada, agarraba sus brazos, abrazándose a si misma en un intento de reconfortarse. Su voz se volvió sensible y rota.
-Esa no soy yo.- Decía Tamara triste, confundida y vacía. Greg inmutado por todo el acto, siguió bebiendo de su vaso mientras miraba a otro lado. -Yo soy fuerte.- Dijo Tamara queriendo levantarse el animo. El demonio dio un suspiro, su rostro serio se alargó y sus parpados se caían sobre sus ojos entrecerrándolos, sintiendo el vaso frio en sus garras. Al final del día, en la mente de Greg y Tamara, ambos eran de igual de terribles.
-...Yo jamás seré como tú.- Tamara decía convenciéndose a si misma. Greg levantando la cabeza ante las lamparas del techo, dejó salir las palabras que su adolorido corazón sostenía:
-...Tu ya eres como yo. Solo que aún no te quieres dar cuenta.- El demonio hablaba con suspiros, pidiendo otra ronda al cantinero.
En las profundidades de la cantina, en la mesa mas lejana a la barra, un demonio en una larga bata y sombrero beige se sentaba bebiendo tequila de un pequeño vaso. En su apagada cotona, se podía ver una brillante insignia pentagonal. El señor observaba como blancos a Greg y su hija, quienes no se percataban de la situación. Arremangando su brazo derecho, reveló un dispositivo metálico de pantalla verde por el cual se alistaba para comunicarse con algo o alguien:
-Señor, ¿me copia?
-Te oigo fuerte y claro- Respondió una voz fuerte, tosca y profunda desde el comunicador -Dime tu reporte.
-No lo va a creer, señor. Acabo de encontrarlo. Están en el bosque maldito, y el está acompañado de la niña.
-Excelente, hiciste un buen trabajo...- Dijo esa voz con lo que parecía ser un plan entre manos.
-¿Debería atacarlos, señor?
-No. Ya me encargaré yo de eso. Solo dame tu ubicación actual.

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