Ten confianza en tus compañeros
La blanca nieve lo cubría todo, el suelo, los árboles, incluso había partes de las negras rocas de un gigantesco acantilado cubiertas de nieve, que se veían incluso más majestuosos con la tenue neblina que los rodeaba.
Una leve pero fría brisa soplaba, el sol cercano a marcar el medio día apenas era visible entre las grises y deprimentes nubes, una niña corría desesperadamente, ya al borde de perder el aliento, sólo las palabras se animó y los tirones que daba a su brazo su sirvienta de confianza la mantenían corriendo.
Los perseguidores eran muchos y eran fuertes, no había forma que pudieran escapar, entonces la desesperación y el cansancio hicieron ceder a sus piernas y la niña ya no pudo mantenerse en pie; la sirvienta intentó con un último esfuerzo cargar a la indefensa niña en sus brazos pero ya sus fuerzas la habían abandonado.
Lo intentó una vez más con todas sus fuerzas pero fue en vano, estaba demasiado agotada, después de todo ella solo era una sirvienta doméstica, había sido contratada por unas muy agradables personas y solo se encargaba de cuidar de la niña, lavar sus ropas, ordenar su cuarto, preparar el té y ocasionalmente ser su compañera de juegos y estudio, aunque era un trabajo de tiempo completo, era un trabajo ligero y la hija de sus amos era una niña muy agradable y educada lo que hacía que fuera aún más fácil el trabajo.
No había forma que llevando una vida tan agradable desarrollara una gran fuerza, a pesar que sabía que había malvadas personas apuntando a la vida de sus amos no había sentido la necesidad de volverse más fuerte, siempre tenían escolta de jóvenes, fuertes y apuestos caballeros, que las protegerían de cualquier amenaza, sin embargo había visto con horror cómo esos mismos caballeros fueron muertos uno por uno frente a sus ojos.
En su mente habían quedado grabadas las angustiosas caras que hicieron los caballeros en sus últimos momentos, sabían que no tenían ninguna oportunidad frente a los enemigos que las amenazaban, sin embargo se habían sacrificado con tal de darles algo de tiempo para escapar, les habían comprado tiempo a costa de sus vidas, pero aún así no lo habían conseguido, la sirvienta miró a su alrededor y vio varias figuras que las rodeaban parcialmente ocultas en la neblina.
Ya no había nada que hacer, no había escapatoria, finalmente su corazón se quebró y estalló en llanto abrazando a la niña, la niña con una voz quebrada les dijo a las figuras que las rodeaban.
-"Por favor, perdónenle la vida a Eli, ella no tiene nada que ver en esta lucha"-, rogó con una cara angustiada.
-"Es una lástima pero nos ordenaron no dejar testigos"-, una voz fría y malévola le respondió.
Siguieron varias risas burlonas, la niña sintió impotencia y desesperación sabía que no había forma que unos asesinos profesionales dejarán testigos.
Finalmente una negra figura emergió de la neblina, su rostro estaba cubierto con una capucha y una bandana negras, pero era posible ver una malévola mirada en sus ojos.
-"Sean agradecidas! Como son unas niñas las terminaremos de un solo golpe! Es lo máximo de piedad que recibirán de los Cuervos!"-, gritó el hombre.
El hombre encapuchado preparó un delgado rapier para dar una estocada, el rapier comenzó a emitir un tenue brillo, señal que estaba siendo cargado con magia para dar un poderoso golpe.
Cuando estaba a punto de dar el golpe, algo salió volando detrás de un árbol; un trueno ensordecedor y una deslumbrante luz aturdieron a todos, varios gritos de agonía se escucharon, la sirvienta y la niña la sangre se estremecieron cuando sintieron que la sangre salpicó todos los alrededores, cuando se recuperaron del shock provocado por el estruendo había cinco cadáveres a su alrededor y una figura estaba de cuclillas sobre el viejo tocón de un árbol con dos espadas cortas manchadas de sangre en las manos.
La figura se puso de pie y de un ligero salto bajo del tocón a la nieve y se volteó, era un hombre joven, de no más de 20 años, tenía una capucha marrón y una tela verde parecida a una bufanda alrededor del cuello que también cubría su boca, un peto ligero de metal sobre una armadura de cuero, unos llamativos guanteletes metálicos, espinilleras y rodilleras de metal, incluso sus botas tenían partes de metal añadidas de manera extraña.
-"Que afortunado que las alcance a tiempo señoritas! Tu abuelo el viejo Ralph nos contrató para salvar...."-, dijo el hombre joven.
Pero no pudo terminar su presentación, se movió como un rayo dejando imágenes residuales detrás de él y repentinamente se escucharon varios 《clank》 cuando varios virotes fueron desviados a golpes.
-"Toma a la niña y escóndanse detrás del árbol caído!!! Y por ningún motivo levanten la cabeza"-, gritó el hombre mientras se ponía en guardia.
El hombre se puso en una postura de pelea más propia de un pugilista que de un espadachín, sus gritos sacaron a la sirvienta de su estupor y tomó a la niña en sus brazos y se ocultaron detrás del tronco como había ordenado el joven, abrazando fuertemente a la niña trató de cubrirla con su cuerpo mientras gritos de agonía resonaban al otro lado del tronco, signos de la feroz batalla que ocurría al otro lado.
Cuando todo quedó en silencio otra vez la voz del hombre ordenó
-"Es seguro por el momento"-, dijo calmadamente el hombre joven.
La sirvienta y la niña levantaron tímidamente sus cabezas detrás del tronco caído, había cinco cadáveres más junto a los primeros asesinos.
-"Pero cuánto tiempo más resistirás?! Ni siquiera los caballeros tuvieron oportunidad!"- gritó entre sollozos la niña.
El hombre sonrió en respuesta de manera confiada
-"No te preocupes niña, yo creo en mi compañera!"-, dijo el joven con una sonrisa.
Entonces más sonidos de espadas chocando y gritos de agonía surgieron del interior del bosque.
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