El mundo es un lugar vasto y maravilloso
Fui creciendo y aprendiendo, empecé mi formación ayudando a mi padre con la herrería, las tribus del gran bosque negro tienen escasez de herreros, por lo que artesanos habilidosos como mi padre eran muy solicitados y siempre bienvenidos, cortar leña y limpiar los escombros eran mis primeras tareas, también debía observar cuidadosamente a mi padre cada vez que me llamaba y me daba explicaciones sobre las diversas técnicas de herrería, eso fue muy gratificante, en mi vida anterior una de mis materias pendientes fue el aprender la herrería artesanal.
Recuerdo haber quedado fascinado una vez al observar a un herrero de oriente medio el elaborar un cuchillo con acero de damasco, me había fijado como una meta personal pero nunca pude cumplirla, en el mundo moderno los herreros artesanales son solo una curiosidad por lo que me resultó imposible conseguir un maestro, por lo que me encontré muy emocionado de volverme aprendiz de mi padre, mi madre Ivina me miraba con alegría, posiblemente hacía unas caras sorpresa muy divertidas en ese momento, por las noches mi padre me enseñaba a leer, entre sus escasas posesiones mi padre había traído algunos de los libros que usaba para estudiar cuando era joven, me había dicho que era importante que aprenda los lenguajes de las naciones del norte.
Mi madre me enseñaba sobre las diversas plantas medicinales y plantas venenosas que existían en el gigantesco bosque negro, ella conservaba muestras de hojas secas de cada especie entre finas láminas transparentes de piel, también me enseñaba las tradicionales canciones de las tribus del bosque negro, pasaron las semanas, los meses y los años, a medida que crecía y me desarrollaba, comencé a practicar el tiro con arco, mi madre era simplemente una prodigio, su técnica era verdaderamente sublime, también aumentó mi trabajo en la herrería, antes solo debía cortar leña y limpiar, después estaba libre para jugar con otros niños, al principio quise que mi padre fuera más exigente con migo.
-"Los niños deben ser niños y disfrutar de su libertad"-, fue lo contestó mi padre.
Intenté pedirle que sea más exigente con migo, pero a decir verdad aunque conservaba la mente racional de un adulto en parte, también me veía influenciado por los cambios psicológicos y hormonales del crecimiento, por lo que las otras partes de mi mente si se comportaban acorde a mi edad física, por lo que sentía muchos impulsos para jugar.
Aprendí de mi abuelo el fino arte de desollar pieles y curtir el cuero, mi abuela me enseñaba costura y artesanía en cuero, entonces comencé a preparar fundas para los cuchillos y herramientas en las que trabajaba mi padre, mi progreso fue lento con la herrería, en palabras de mi padre debía volverme más fuerte, al llegar a los 10 años también empecé a entrenar la magia, empezando por lo más básico, el primer reto era sentir el poder mágico dentro del cuerpo, mientras mi padre me sujetaba fuertemente los hombros desde atrás, mi madre me tomó ambas manos.
Me dijeron que cerrara los ojos e hiciera un vacío en mi mente, entonces ambos comenzaron a hacer circular su propio poder mágico dentro de mi cuerpo, al principio no sentía nada, hasta que primero fue como un leve goteo, fue aumentando, hasta que la sensación era similar a ser atravesado por un torrente de agua, cuando terminó la primera exploración, mis padres tenían unas caras de sorpresa extrañas, luego me dijeron que mi nivel de magia era mucho mayor que el normal, pero al igual que mi padre mi compatibilidad era baja, por lo que me resultaría imposible lanzar magia de ataque a distancia.
Me sentí ligeramente decepcionado, pero no me rendiría, todavía puedo usar técnicas básicas como aumentar mi fuerza, además de imbuir armas en magia para aumentar su poder, le pregunté a mi padre si era posible aumentar la concentración y la velocidad de reacción, pero parece que no comprendía a que me refería, pero como decía un viejo dicho de mi vida anterior "si puedes imaginarlo, puedes hacerlo", otra cosa nueva que me permitieron era acompañar a mis padres cuando iban a la ciudad a comerciar.
Me sentía muy emocionado con mi primer viaje fuera de la aldea, serían unos 7 días de viaje en lentas carretas, fueron organizadas en una caravana unas 10 carretas de 2 ruedas, tiradas por lo que podría describirse como 《alces》 domesticados, en cada carreta viajarían 4 adultos, excepto la nuestra donde solo iríamos los 3 y mi madre como hija de los caciques de la tribu sería la jefa de la expedición, el viaje fue muy tranquilo pese a los peligros que acechan en el gran bosque negro, después de todo mi madre Ivina era la mejor cazadora y mi padre Erik el mejor guerrero, con ellos al mando el viaje fue más una salida familiar de picnic que una expedición comercial.
La ciudad más cercana era llamada 《Ciliana》 y pertenecía al 《Reino Castial》 ubicado al otro lado de la cordillera central, que dividía el gran continente en dos, era un país de abundantes suelos fértiles y un clima generoso, lo que lo hacía el mayor productor de alimentos del continente, por lo que en tiempos de escasez siempre estaban en la mira de sus vecinos, lo que los llevó a construir gran cantidad de fortalezas fronterizas, con una defensa muy bien planificada aprovechando la geografía, con cadenas montañosas y grandes ríos delimitando sus fronteras.
En cuanto a la ciudad de Ciliana empezó como un puesto militar para proteger el único paso entre la parte norte y la parte sur del gran continente, ante los temores de posibles invasiones por parte de los bárbaros del sur, aunque si bien algunas tribus eran belicosas nunca estuvieron unificadas por lo que nunca existió el riesgo real de una invasión, según me explicó mi padre mientras caminábamos, el castillo para proteger el paso fue construido por un rey bastante paranoico, las tribus comenzaron a comerciar con la guarnición del castillo y finalmente comenzaron a llegar comerciantes atraídos por productos exóticos del sur, hasta volverse una ciudad comercial.
Las tribus del gran bosque negro desconocían el valor del dinero, solo hacían trueque entre ellas cuando necesitaban comerciar, aunque mi padre Erik conservaba monedas de oro en caso necesidad y también le enseño a mi madre Ivina los pormenores de la utilización del dinero, llevábamos un gran cargamento de pieles curtidas, hierbas medicinales y raras especias silvestres, que eran muy codiciadas en el norte, al llegar a una colina a cierta distancia de la ciudad pude observarla en el horizonte, los últimos 10 o 15 kilómetros eran de una gran pradera, paramos la marcha y comenzamos a levantar un campamento, me habían dicho que la pradera era muy peligrosa por la noche.
Mis padres y otros adultos que nos acompañaron comenzaron a levantar las carpas y una empalizada defensiva, mientras me habían encargado encender el fogón en el centro del campamento, tras una cena liviana nos fuimos a dormir, mientras dormía plácidamente un grito de alarma de uno de los centinelas nos despertó repentinamente, varias bestias se acercaban peligrosamente a la empalizada, mi madre me cargo a una improvisada torre de observación pre fabricada que fue levantada al lado del fogón, donde ella tenía una vista de todos los ángulos para apoyar lanzando flechas, mi padre formó a los guerreros en 4 grupos mientras él se mantenía más adelantado, la colina donde montamos el campamento tenía forma rectangular con una de las caras mayores apuntando a la ciudad, 3 de los lados tenían barrancas escarpadas por lo que solo el lado más suave necesitaba defensa.
Los hombres apresuradamente encendieron antorchas y más fogones para iluminar la noche, después de todo la oscuridad es enemiga de los humanos, eran 6 grandes bestias, asemejan vagamente a un mandril, pero de 3 metros de altura,
-"Monos de pradera"-, gritó mi padre Erik.
Advirtiendo a los demás, mi madre Ivina apuntaba su flecha al mono más lejano, la punta de la flecha empezaba emitir un tenue brillo anaranjado, había imbuido magia elemental de fuego en la punta metálica y una neblina apenas perceptible se arremolinaba alrededor del cuerpo de la flecha, usaría magia elemental de viento para darle más impulso.
A pesar de su robusto aspecto el estilo de pelea de mi padre Erik era más de velocidad y técnica que de fuerza bruta, utilizaba 2 espadas de una mano y su técnica sacaba provecho de su velocidad para lanzar un torrente de ataques de puñalada, su magia era solo básica, sólo podía aumentar su fuerza y velocidad, e imbuía sus espadas en magia para aumentarles el filo, también era capaz de proyectar un aura de intimidación con su magia, pero solo podía hacerlos estando inmóvil, de lo que había aprendido, los monos de pradera eran oportunistas.
Solo atacarían a los humanos si estaban seguros de ganar, eran mucho más fuertes pero al enfrentarse contra casi 40 adultos se quedaron observando desde el otro lado de la empalizada defensiva, mi padre Erik aprovechó sus dudas y liberó su aura de intimidación, el aire pareció volverse gélido, a pesar de que solo era un truco mental, se me puso la piel de gallina a pesar de estar a casi 30 metros de él, cuando parecían a punto de retroceder un aullido salvaje se oyó detrás de ellos, un mono mucho más grande apareció detrás de ellos acompañado de otros 4 monos normales más.
-"Un mono ALFA!!!"-, grito mi madre Ivina a mi lado.
Los demás hombres dieron un paso atrás pero mi padre Erik permaneció firme e intensificó su aura de intimidación, el tiempo parecía congelarse, vi a mi madre sudar debido a la tensión, era un intenso duelo de miradas, entonces sonó un monstruoso "GUAAAAAAHHHHHHH" que estremeció la noche.
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