Un lejano lugar en la frontera
Los jinetes que mi madre envió regresaron a la cabeza de una gran caravana, tomaba aproximadamente dos horas llegar desde la ciudad al punto de descanso en las grandes carretas del Gremio de Comerciantes, eran robustas carretas de 4 ruedas, al estilo de las carretas de los colonos del viejo oeste vistas en esas viejas películas de vaqueros pero eran más anchas, tiradas por 4 grandes caballos de carga, en total fueron enviadas 14 grandes carretas, apenas les tomó poco más de 2 horas al Gremio de Comerciantes reunir suficiente personal y equipos para conformar el convoy, sin duda era una muestra de su gran poder de convocatoria, además cerca de 40 aventureros fueron reunidos para la escolta.
Los monos de pradera y el mono Alfa fueron cargados directamente en 11 carretas del Gremio, las carga rescatada de nuestras carretas destruidas se cargó en el resto de las carretas restantes, el trabajo fue rápido e inmediatamente partimos una vez terminada la carga, al parecer mi padre y mi madre eran bastante conocidos ya que varios aventureros se acercaron a saludarlos de manera cordial.
Cerca de 3 horas después de salir de la colina llegamos a las puertas de la ciudad, los guardias corrían frenéticamente mientras tomaban nota de todo el movimiento, las cerretas del Gremio de Comerciantes entraban después de un rápido vistazo, los aventureros mostraban sus placas de identificación, una persona del Gremio de Comerciantes pago una garantía por nuestra estadía, después de todo parece que la tribu de los Lobos Grises era bien conocida por ser un gran proveedor de materiales exóticos para el Gremio de Comerciantes.
La persona enviada por el Gremio de Comerciantes nos acompañó para hacer todos los trámites referentes a nuestra entrada y la de los demás adultos de la tribu, solo permaneceríamos 2 días en la ciudad, el hombre era muy alegre y contestó pacientemente el bombardeo de preguntas que le lance, la garantía que pagó el Gremio de Comerciantes sería devuelta a nuestra salida y era como un seguro por si causábamos disturbios en la ciudad, aunque dudaba que alguno de los adultos que nos acompañaba hiciera cualquier cosa fuera de lugar.
De las preguntas que hice al representante del Gremio de Comerciantes sobre la ciudad de Ciliana me dijo que, la ciudad de era considerada una ciudad satélite de la gran ciudad comercial de Dumai aunque dicha ciudad estaba a casi un mes de viaje en carreta al norte, ubicada directamente en la salida del paso montañoso que dividía la gran cordillera central, tenía abundantes tierras de cultivo al norte, productivas minas en las montañas al sur, además de recibir un flujo constante de mercancías exóticas acopiadas en Ciliana, por ese motivo Dumai era la meca de los comerciantes del gran continente y el punto inicial de las más importantes rutas comerciales.
La ciudad de Dumai era la perla del Reino Castial, el comercio, la minería y las abundantes cosechas le permitían al reino ser la mayor potencia económica del gran continente y poseer un vasto territorio, que abarcaba desde la cordillera central, pasando por grandes llanuras, hasta la costa de un gran mar interior, conocido como el Mar de Castial debido al dominio de sus aguas que ejercía el reino, lo que su vez despertaba la codicia de sus vecinos, que constantemente amenazaban la paz de sus fronteras.
Aunque el mayor enemigo del reino no se encontraba fuera de sus fronteras, a pesar de ser gobernado por un 《Rey》, el verdadero poder se encontraba repartido en una gran cantidad de nobles que gobernaban sobre los numerosos territorios del reino, las constantes intrigas políticas a la que se veía sometido el reino en los últimos años había debilitado mucho su estructura, despertando los deseos de sus vecinos, por lo que los ecos de una posible guerra llenaban el aire, claro que todo eso era muy lejano e irrelevante para los habitantes de los bosques como nosotros.
Después de llegar a la sede del Gremio de Comerciantes, mi madre Ivina cerró las negociaciones y encargó al resto de los adultos el de supervisar la entrega de los productos, mi padre Erik prometió que me mostraría la ciudad en cuanto mi madre terminara de controlar que todo iba bien, ambos se veían muy felices.
Probablemente se deba a la emocionada cara que debo de estar haciendo en este momento, paseamos como una familia haciendo turismo, mi padre nos llevó a todos los lugares destacados de la ciudad, el mercado en la plaza central, el distrito militar y por último el distrito comercial, cuando estábamos por volver al lugar donde se montó el campamento del grupo, una pequeña tienda llamo mi atención.
Presté atención a todo el recorrido y en ningún lugar vendían libros, lo que a decir verdad no me sorprendió tanto, ya que posiblemente debido a la existencia de la magia, cosas como la imprenta no se deben de haber inventado, por lo que sin duda los libros son muy costosos, llame la atención de mi padre quien me lanzó una mirada divertida, probablemente haya previsto este desenlace ya que mi 《yo》 niño muestra una gran curiosidad, corrí en dirección a la pequeña tienda y podía escuchar a mi madre reír alegremente, probablemente se divertía mucho con mis reacciones.
Los libros son costosos, el equivalente al salario de varios meses de trabajo de una persona corriente, pero mi padre mi padre Erik simplemente lo pago todo con una alegre sonrisa, fue una sorpresa pero mi padre tenía mucho dinero para los estándares de este mundo, cuando sacó un pequeño monedero donde guardaba sus monedas de oro incluso el dueño de la tienda quedó sorprendido.
Como entre las tribus del gran bosque negro no se utiliza dinero, mi padre nunca gasto todo el dinero que trajo con sigo y cada vez que venía a comerciar a la ciudad pedía que una parte de las ganancias le sea entregada en dinero y no en bienes, por lo que con los años consiguió una cantidad considerable, además mi madre siempre decía que el conocimiento es importante y como todos los libros que escogí eran para aumentar mis conocimientos tampoco reprocho el gasto.
Terminé comprando un libro sobre los principios básicos de la magia, uno sobre la alquimia, también lo que parecía ser un tratado sobre medicina natural del norte, como los conocimientos de mi madre se limitaban a las plantas medicinales nativas del sur, pensé que me seria de ayuda para mis futuros planes; cuando terminamos las compras volvimos al lugar donde sería levantado nuestro campamento, cada vez que la tribu venía a comerciar levantaban un pequeño campamento en un patio lateral que era propiedad del Gremio de Comerciantes, ya que nadie parecía estar interesado en quedarse en una posada.
Acostumbrados a la dura vida en el gran bosque negro y siempre manteniendo un estilo de vida semi nómada, las tribus del sur no se sentían a gusto entre muchas comodidades, aunque yo sí quería conocer una posada no podía apartarme de mis padres solo para saciar mi curiosidad, un banquete al aire libre fue preparado por iniciativa del Gremio de Comerciantes, al parecer era una forma de agradecer a la tribu Lobos Grises por siempre entregar productos exóticos que se venderían a altos precios en los mercados del norte.
Minerales raros que aparecían en los lechos de los arroyos que bajaban de las montañas, finas pieles para elaborar prendas costosas, resistente cuero de bestias peligrosas, sus huesos y tendones que serían utilizadas para fabricar armaduras, armas y otros equipos, especias que eran consideradas exóticas entre la nobleza de las naciones del norte a pesar que en la aldea las consumíamos todos los días.
Una pequeña parte de las ganancias sería entregada en monedas de oro, que mi padre Erik guardaba como un ahorro para emergencias o compras ocasionales, el resto sería entregado en bienes, principalmente sal, que era un bien escaso en el sur, materiales para herrería, herramientas de labranza y trabajo, armas e información, aunque no lo aparentaba la tribu tenía un detallado registro de todas las transacciones comerciales y de las fluctuaciones de los precios de las materias primas, también recibimos 2 grandes carretas de 4 ruedas para reemplazar las carretas que fueron destruidas.
Mañana seria el ultimo día en la ciudad, se terminaría de cargar las provisiones, durante el día, se comprarían algunos regalos para el resto de la tribu en la tarde, cosas como utensilios de cocina, vasos, cuencos y algunos detalles extras para las mujeres como sujetadores para el pelo, hebillas.
Eran objetos de artesanía que estaban más allá de las habilidades para la herrería de mi padre, quien también quería llevarme a un lugar especial, no sabía exactamente a qué se refería pero parecía hablar de ello con mi madre, tras el banquete y una pequeña reunión alrededor del fuego donde Ivina comunicó al resto los planes, tras descansar apropiadamente, se partiría de regreso a la aldea a la mañana siguiente de finalizar la carga de provisiones.
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