El hogar está en el corazón
Llegue a la finca ya entrada la noche, todos estaban con un considerable cansancio mental después de la agotadora ronda de preguntas de parte de los miembros del consejo de la ciudad, me reuní con los miembros de Red Claw que ya estaban cenando.
-"La tuviste difícil al parecer Leif"-, dijo Val mirándome con pena.
-"Si no paraban de hacerme preguntas, fue muy molesto"-, conteste fatigado.
-"Mañana sabremos que pasara"-, dijo desde otra mesa Gulmir
-"Me siento cansado"-, dije retirándome de la mesa.
No mentía en verdad me sentía fatigado, había pensado todo el camino en las palabras del viejo Ralph, solo comí lo suficiente para saciar mínimamente mi estómago y me retiré a dormir después de un rápido baño.
Al día siguiente mientras tomábamos el desayuno un empleado del Gremio de Comerciantes vino a informarnos que para nosotros la investigación se daba por concluida, seríamos llevados a la sede del Gremio de Comerciantes y recibiríamos la recompensa por la misión de escolta, por el camino pregunté al empleado sobre qué ocurriría con la investigación y me dijo que no debía de preocuparme por eso.
Ahora quedaba en manos de las autoridades de la ciudad, enviarían grupos de reconocimiento a mapear los senderos en las montañas, también pregunte sobre la cresta grabada en el medallón, el empleado me dijo que no podía darme más información, pero dijo que los miembros del consejo habían reconocido la cresta, incluso habían averiguado la identidad del hombre elegante.
-"Vaya! sí que son diligentes y se mueven rápido"-, exclamé.
-"Que harán ahora chicos? volverán a Ciliana?"-, pregunte a los Red Claw.
-"No, pensamos en ir al Oeste, intentaremos encontrarnos con personas de nuestro hogar natal"-, respondió Vance.
-"Tú que harás a partir de ahora Leif"-, pregunto Val.
-"Primero iré a registrarme al Gremio de Mercenarios, tengo una carta de recomendación que me dieron en Ciliana, después de eso recorreré un poco la ciudad, todo es nuevo para mí, después de todo la única otra ciudad de conozco es Ciliana pero son tan diferentes"-, dije mientras sonreía.
-"Entonces Leif quiere conocer ESOS lugares"-, dijo Val con una cara de disgusto.
Hubo un coro de risas, aunque no había nada especial entre Val y yo, era la más cercana a mí de entre todos los miembros de su grupo.
-"Me atrapaste!"-, dije haciendo una muy forzada cara avergonzada.
Lo que causó que Val pusiera una cara roja muy enojada.
-"Mmm después de todo el barrio rojo aquí es muy grande"-, dijo Gilbert con su habitual cara sin expresión.
-"CO-CO-COMO SABES TU SOBRE ESO!!!"-, grito tartamudeando Sophia con sorpresa.
-"Solo escuchamos hablar ayer al Sr Gulmir"-, dijo en tono aburrido Jonas tratando de calmarla.
Entonces una tímida risita llamó la atención y todos quedaron en silencio mirando en dirección a la dueña de esa risa.
-"Espero que todos podamos reír así de nuevo más adelante"-, dijo alegremente Katarina.
Todos quedamos muy sorprendidos ya que era muy raro escucharla hablar por su tímida personalidad.
-"Eso no lo dudes, seguro tendremos muchas historias para contar"-, contesté.
-"Si, sería bueno encontrarnos de vuelta"-, dijo Vance en un tono nostálgico.
-"Si todo sale bien deberíamos volver para el inicio del otoño"-, respondió Gilbert.
-"Ah ya se! encontrémonos de nuevo para el festival de la cosecha de Dumai"-, dijo alegremente Val mientras golpeaba su mano izquierda con su puño derecho.
-"Entonces es un trato, trabajaré aquí hasta que regresen e iremos todos juntos al festival"-, contesté.
-"SI"-, gritaron todos en coro.
-"Tengan cuidado en su viaje"-, me despedí de ellos.
Fue una emotiva despedida, Val seguía gritándome a medida que se alejaban.
Caminé por una amplia calle, me encontraba en el sector comercial, en el distrito este, entre la quinta y cuarta muralla muy cerca de una de las grandes puertas de acceso a la ciudad, me quedé mirando un gran edificio de aspecto muy elegante, era la sede del Gremio de Mercenarios, al entrar me encontraba sorprendido con la gran diferencia con la sede de Ciliana, la sede en la ciudad de Ciliana recordaba a un bar del viejo oeste de las viejas películas de vaqueros.
En cambio la sede de Dumai recordaba a la elegante recepción de un banco multinacional, se encontraba a un nivel totalmente diferente, en lugar de ver rudos mercenarios con aspecto de matones bebiendo en su interior, veía lo que parecían ser elegantes hombres de negocios, probablemente sean representantes de los grupos de mercenarios, vi también lo que parecían ser mercenarios que trabajaban solos o en parejas, perecían tomar notas de los anuncios, pero incluso ellos tenían un aire de elegancia totalmente diferente al de los mercenarios de Ciliana.
Fui blanco de las miradas durante unos segundos pero después todos volvieron a sus propios asuntos, era una atmósfera totalmente nueva para mí, muy diferente a la de la ciudad fronteriza, luego de una rápida ojeada de todo el gran salón me acerqué a la enorme recepción.
-"Buenos días! desea registrarse? o va emitir una solicitud?"-, preguntó educadamente un hombre joven.
-"Deseo establecer la región de Dumai como mi zona de operaciones"-, dije mientras entregaba mi placa de identificación y mi carta de recomendación.
-"Ya veo, una recomendación del Gremio de Comerciantes, tiene experiencia luchando y como rastreador"-, dijo el hombre mientras leía la carta.
-"Será mejor si va a hablar con uno de los supervisores primero"-, volvió a decir el recepcionista.
El recepcionista hizo sonar un pequeña campana y una mujer vestida como una secretaría ejecutiva se acercó.
-"Por favor puede acompañarla para que lo entreviste el supervisor"-, dijo educadamente el recepcionista.
El recepcionista entrego mi identificación y la carta de recomendación a la secretaria y luego la joven se volteo para verme.
-"Por favor monsieur"-, dijo la secretaria mientras hacía una elegante reverencia.
El trato y los modales estaban a años luz de los usados en la frontera, eso no quería decir que los empleados de la sede de Ciliana no fueran educados ya que siempre trataban cortésmente y con paciencia a todos, solo que los empleados de la sede de Dumai usaban un protocolo mucho más refinado.
Fui conducido a una oficina, la secretaria golpeo suavemente una elegante puerta tallada.
-"Adelante!"-, se oyó desde dentro.
La secretaria abrió la puerta y fui invitado a pasar, dentro de una bien iluminada y ordenada oficina vi un gran escritorio con forma de L ocupado por dos personas, un hombre mayor vestido de manera elegante y una mujer de mediana edad vestida igual que la secretaria que me guío a la oficina.
La secretaria que me había guiado entrego mi identificación, la carta de recomendación y se retiró haciendo una elegante reverencia, cerrando la puerta al salir, el hombre examinó ambos y entrego la identificación a la secretaria que empezó a tomar notas.
-"Tome asiento monsieur Greenhill"-, dijo y señalo a la silla frente a su escritorio.
-"Gracias"-, dije y me acomode en silla frente a él.
-"Soy Sancor, supervisor de la rama Dumai del Gremio de Mercenarios, parece ser una persona confiable monsieur Greenhill, el Gremio de Comerciantes no suele dar muchas recomendaciones, cazador experto, rastreador confiable, tiene buena educación, un impresionante historial y su reciente hazaña en la cordillera, ahora desea expandir sus horizontes?"-, preguntó el supervisor y entregó la carta de recomendación a su secretaria.
-"Si, deseo hacer de la ciudad de Dumai mi base de operaciones al menos durante esta temporada"-, respondí de manera confiada.
-"Comprendo, le recomendaría empezar por las áreas periféricas a la ciudad, la seguridad interna del reino se ha visto muy deteriorada por los conflictos entre la nobleza, muchos pequeños pueblos de agricultores se han visto amenazados por ese motivo, actualmente estamos escasos de mano de obra debido a los continuos ataques a las caravanas"-, dijo el supervisor Sancor de una manera muy seria.
-"La situación es tan mala en el reino?"-, pregunté de manera incrédula.
-"Me temo que incluso es mucho peor en algunos territorios, lo alrededores de Dumai son relativamente tranquilos, pero en las zonas centrales la situación es caótica"-, dijo con pesar el supervisor Sancor.
El conflicto entre nobles parece ser peor de lo que pensaba, parecen estar tan cegados por la ambición que no se dan cuenta que van destruyendo su país poco a poco.
-"Pero eso no incitara a los países vecinos a querer sacar provecho de la situación?"-, pregunte preocupado.
Después de todo no quería verme envuelto de manera innecesaria en una guerra y menos en una iniciada por tontos nobles.
-"Ciertamente la situación es preocupante, me alegro de saber que es lo bastante inteligente como para ver el panorama general de la situación"-, dijo el supervisor Sancor.
Luego abrió un cajón del escritorio y sacó un enorme sello.
-"Recomendare su nombre a los jefes de los pueblos, para alguien con su capacidad no debería de ser problema el lidiar con grupos pequeños de bandidos, no parece del tipo imprudente hambriento de gloria monsieur Greenhill"-, dijo el supervisor Sancor.
-"Por supuesto, mi propia seguridad siempre tiene prioridad"-, respondí con una sonrisa.
-"Ya que monsieur Greenhill es una persona más inteligente que el promedio y como tenemos sospechas de que los grupos de bandidos estén siendo financiados por los nobles, se le pagará bien por cualquier información que consiga de los bandidos"-, dijo el supervisor.
-"Estaré atento a cualquier circunstancia"-, contesté.
Luego la secretaria le entregó una hoja de papel que había escrito cuidadosamente y el supervisor puso un llamativo sello en ella.
-"Este será su legajo, nos gusta llevar un cuidadoso registro de todos nuestros activos"-, dijo el supervisor y me pidió que firmara la hoja.
-"Con esto oficialmente lo reconocemos como un mercenario apto de operar en esta región, puede preguntar en la recepción si hay disponible alguna tarea que se ajuste a su habilidad"-, dijo el supervisor y la secretaria me entrego cortésmente mi identificación.
-"Muchas gracias por su amabilidad y orientación"-, contesté.
-"Es nuestra responsabilidad el guiar adecuadamente a los mercenarios, después de todo nuestra credibilidad es muy importante, si tiene alguna duda, pregunta no dude en hacerla"-, contestó el supervisor Sancor.
-"Muchas gracias por la consideración, no tengo más preguntas"-, contesté.
-"Entonces le deseo éxito de ahora en adelante"-, dijo el supervisor Sancor y nos estrechamos las manos.
Me despedí de él y de la secretaria, luego salí y me dirigí a la recepción.
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