Aún recuerdo lo que me trajo hasta donde estoy; aún recuerdo todo lo que pasó, ese cielo lleno de ceniza y esas tardes de desilusión con el temor de salir de casa y no volver.
2014
1 DE ENERO
Las calles no son seguras, aun así, siempre tengo que hacerlo, mis padres trabajan bajo el sol de vapor que los deja sin energías, todo por mí, para que estudie y pueda salir del distrito.
Llevo un año estudiando en la preparatoria de LE-ROSEY, la vida es difícil y lo es más cuando conoces a personas, cuando te vuelves cercanos a ellas, lo mejor es no entrometerse, pasar desapercibido me ha servido mucho a lo largo de mi vida, me he acostumbrado a estar solo.
Los días pasan y la vida se ha vuelto monótona que me he acostumbrado a ella, aun así, no puedo soportar escuchar las sirenas de las patrullas o ambulancias que solo deja en claro la falta de seguridad en el distrito.
Un distrito que poco a poco se vuelve mi futuro, un futuro del cual nunca había pensado, un sueño impreciso que con 16 años llevo buscando, una búsqueda sin fin, una razón para vivir, un rumbo sin dirección; observando a mi alrededor no logro comprender de cuando fue que le perdí el gusto a la vida porque por más que busque no le encuentro sentido.
Envidio a esas personas, aquellas que tienen un sueño, aquellas que tiene un propósito en la vida.
¿Cuál es la razón para seguir? Es lo que me pregunto constantemente, diría que por mis padres y no es mentira, trabajar para que ellos puedan tener una vida decente; pero matarme trabajando no compraría el tiempo que quiero pasar con ellos; no quiero seguir los mismos pasos que ellos, trabajar sin descanso por un sueldo injusto.
Siempre me tocó reír y llorar solo, aprender a vivir por mi cuenta, sin tener a alguien que me guiara y enseñara sobre la vida.
¿Por qué debería de tener un sueño?
Nunca he tenido tiempo para ello, mis pensamientos se basan en sobrevivir un día más, un día sin recibir malas noticias; aunque mis padres estuvieran ausentes la mayor parte del tiempo no los odio y siempre espero poder verlos al finalizar su jornada laboral, pero las llamadas son escasas y no puedo dormir por la incertidumbre de no saber si han pasado un día más sin ser víctimas de los crímenes del distrito.
Nunca he trazado un rumbo al cual pueda aferrarme, y puede que nunca lo haga; no tengo un objetivo claro, uno por el cual pueda luchar.
¿O puede que aún no ha llegado?
Siempre me pregunto esperando un día de estos encontrar la respuesta.
LUNES 21 DE FEBRERO DE 2014
Un saco en las vías del tren, el olor a sangre y las moscas delatan partes de un cuerpo desmembrado, algunos delincuentes no se esfuerzan en esconder a sus víctimas o esas víctimas son advertencias, o solo son policías corruptos que desaparecen a esos periodistas que intentan conseguir información donde no deben; la psicóloga educativa me ha dicho que no le tome tanta importancia a tales cosas, aunque no puedo evitarlo, se pueden ver prendas o partes de ellas en cualquier parte, una camisa sucia o un zapato solitario, solo puedo pensar en el otro zapato y en los pies que los llevaban, aunque intente no darle importancia a veces solo no puedo pasarlo por alto.
Se escucha el ruido del tren, pronto estará aquí.
Hoy inicia mi cuarto semestre en la preparatoria, debo viajar 35 minutos del distrito a la escuela LE-ROSEY que queda en la Calle de Euston.
Al subir los pasajeros el tren se pone en marcha, puedo escuchar un suspiro de alivio en el asiento trasero, pues vivir en el centro del distrito no es nada sencillo, y aunque muchas personas busquen la manera de salir de ahí ya sea por estudios o por trabajo se les hace difícil por la situación económica que los políticos corruptos mantienen a su favor; el tren es uno de los pocos lugares que son seguros que se puede encontrar en el distrito pues dentro es tranquilo y nunca ha ocurrido una tragedia.
Mi destino no es exactamente un lugar que me agrade, pero aun así disfruto del viaje apoyando mi cabeza en la ventanilla y poder echar un vistazo a otras vidas antes de llegar a mi parada, hay algo reconfortante el ver a personas desconocidas en la seguridad de sus casas, si tan solo todo el distrito fuera así de seguro la vida sería diferente; viaja una idea vaga en mi cabeza.
El móvil de alguien suena; una melodía incongruente a mis pensamientos, me doy cuenta que aquella melodía alegre es lo último bonito que la mujer a mi lado escucharía al contestar pude escuchar la voz del otro lado.
-¿Es usted la madre de Liam Keller?.
-Así es, ¿Ha pasado algo con mi hijo?, ¿Se metió en algún problema?
-Lamento informarle que ha sido encontrado el cadáver de su hijo en la calle comercial del distrito de Berna, necesitamos que venga lo más pronto posible para poder hacer el papeleo correspondiente.
-……………………
Es inevitable no empatizar con la mujer, un llanto que me deja pensando en lo poco predecible que es la vida, su hijo ha muerto.
El maquinista toca el silbato, hemos llegado a la Calle de Euston.
El tren reanuda su marcha, escucho el grito de una persona al darme vuelta observo el momento exacto en que la mujer es atravesada por el tren, aquella mujer que minutos antes había recibido la noticia que su hijo había muerto.
Una extraña sensación se produce en mi pecho, si tan solo hubiera podido consolarla, ¿Habría cambiado algo? ¿Ella hubiera tomado una decisión diferente luego de escuchar unas palabras de aliento? . ¡No, no era tu obligación! Me repito he intento seguir mi camino sin pensar en los últimos minutos.
Al llegar a la preparatoria entro al salón intentando no llamar la atención.
Al entrar la maestra la clase se mantiene en silencio.
-Muy bien jóvenes, sinceramente no me interesa si quieren aprender a no de igual manera a mí me pagan así que la decisión está en ustedes, ahora deben de presentarse y así acabamos con esto; a pesar de ser una de las mejores escuelas de Berna la educación no era la mejor que se podía recibir; y así se fueron presentado uno por uno.
Mi presentación fue simple no tenía mucho que decir: -Mi nombre es Einar y tengo 16 años.
-Hola a todos, mi nombre es Duman, tengo 15 años y al terminar la preparatoria quiero entrar a la academia de detectives para poder cambiar las cosas en el distrito.
Todos comenzaron a reír, los sueños de aquel chico se volvieron la burla de la clase y hasta la maestra oculto una risa burlona, sin importar las burlas el chico se mantuvo positivo y con una sonrisa. Su presentación fue buena, aunque de igual manera sus afirmaciones me parecieron una locura preferí mantenerme al margen, no entiendo las burlas y criticas de las personas hacia los sueños de otros. A pesar de los terribles comentarios él no dejaba de sonreír como si sonriendo la vida se arreglara.
En el distrito de berna siempre suceden crimenes sin resolver crux pierde a su amigo y decide convertirse en detective para que ya no sucedan estos casos sin embargo no se imagina que su amigo nunca murio y su pasado volvera ...
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