Ronald liberó a Oslac por completo, excepto por las esposas metálicas en sus muñecas y lo hizo poner de pie en frente del escritorio y al mismo tiempo recogió los libros de la mesa alejándolos de él. Allí le dio a Oslac su contrato y adicionalmente escribió el trato que ellos acaban de hacer.
-Aquí tienes- dijo Ronald - firma cuando hayas terminado de leer.
No era usual usar contratos en papel, al menos para asuntos del clan, pero Oslac era un tema especial.
Por otro lado, para sorpresa de Ronald, Oslac parecía muy entretenido para estar leyendo un contrato. Lo leyó todo y luego vio las hojas completas. Cómo estaba escrita la fecha, el formato y detalló los sellos puestos en el papel. Uno de ellos era el sello oficial del Líder Duncan, otro parecía ser el que pertenecía a los Oficiales Negros y por último estaba el sello que representaba a los Oficiales Blancos. Dudó unos segundos en firmar pero lo hizo, y al terminar le devolvió los papeles a Ronald y éste firmó al lado donde se encontraba su sello. Ronald llamó a uno de los guardias en la puerta y le entregó el contrato para que fuese entregado a los superiores.
-¿Por qué la duda? ¿Te hace sentir incómodo que seas conocido como el único sobreviviente de la fábrica de armas que además puede usar mana oscuro? -Oslac se quedó callado y mirando al suelo mientras Ronald hablaba. Había dudado solo por un segundo y eso era todo lo que bastaba para que Ronald intuyera a la perfección la situación. -¿Preferirías que dijéramos que eres tu el asesino? - Oslac presionó los puños de sus manos y Ronald, quien se mantenía observándolo, continuó - ¡Ja! Claro, por qué no decirle a todos que.…
-No podría ser parte del clan- dijo Oslac en voz baja y relajando las manos.
-Sabía que sí tenías un cerebro funcional- Dijo Ronald mientras se volteaba en dirección a la puerta. -Te llevaré a tu habitación para que te arregles y en una hora te daré un tour por el palacio, además de mencionarte una que otra regla y todo sobre tu vida aquí. ¿Entendido?- Ronald voltea a ver a Oslac que estaba mirando las esposas en sus manos. Al percibir el silencio Oslac levanta la mirada hacia Ronald.
-¿Qué? Quieres que te quite las ataduras?-dijo refiriéndose a las esposas -Eso dependerá de ti, no de nosotros.- Ronald se dirigió afuera de la habitación y Oslac lo siguió. Respiró fuertemente y abrió la boca para preguntar, pero antes de que pueda decir una sola palabra Ronald levantó la mano con el dedo índice apuntado hacia arriba.
-Os. ¿Sabes qué es mana? ¿Sabes cómo se manifiesta? ¿Sabes cuáles tipos de mana hay?. Estas preguntas te ayudarán a buscar la respuesta que buscas. Por ahora esto tendrá que ser suficiente respuesta para ti hasta que te vea en una hora.
El Oficial Ronald estaba en lo correcto. Oslac quería saber por qué no le quitaban las esposas. Por qué le estaban ofreciendo ser parte de los miembros del Clan de los Defensores. Estas respuestas no estaban claras en el contrato y todo lo que Oslac tenía era información asumida, mas no comprobada. Por ahora seguiría al oficial y haría lo que se le pidió hasta poder preguntarle y tener la oportunidad de recibir respuestas concretas.
Ronald llevó a Oslac fuera del pasillo angosto en el que estaban y subieron por un ascensor. Al abrirse las puertas llegaron un lugar amplio con piso brillante negro y paredes de vidrio que dejaban ver el exterior. Habían personas caminando hacia lo que parecía ser la recepción en el centro del edificio. Guardias con uniformes grises parecidos a los que trabajaban en la prisión, de pie cada ciertos metros de distancia, oficiales con trajes blancos atendiendo a los ciudadanos en la recepción y otros caminando en los alrededores. Ronald se acercó a uno de los recepcionistas y le dio una tarjeta blanca. El recepcionista la insertó en un computador y luego se la devolvió. Ronald empezó a caminar de nuevo y Oslac lo siguió hasta salir del edificio donde estaban hasta llegar a uno con forma esférica, cruzando a través de un pequeño jardín. Entraron y fueron en ese mismo piso a la habitación con el número “0”. Ronald desbloqueó el seguro de la puerta con la tarjeta - Esta será tu habitación. Entra y toma la cama que se te indica- Oslac entró a la habitación y Ronald antes de cerrar, le extendió los libros que había tenido consigo todo ese tiempo. - Tómalo como regalo de bienvenida. Espero que no me des problemas- Oslac tomó los libros y Ronald cerró la puerta y se fue. Los libros eran sobre la geografía de Gran Euronotos, la Historia de Gran Euronotos y el reglamento de Clan de los Defensores. Soltó un suspiro decepcionado de que no eran los libros de “Las aventuras de un viajero”, ¿por qué Ronald sabía sobre aquel libro y por qué lo había recitado en la prisión? Estaba seguro que no había sido casualidad pero debería esperar para obtener respuesta. Apartando su mirada de los libros y dando vuelta para ver la habitación se percató de que era de gran tamaño y de que no era solo de él. Era una habitación compartida entre varias personas según indicaba el número de camas, aunque en ese momento la habitación estaba vacía. Apuntando a Oslac había una luz roja la cual luego se posó sobre el suelo. -Por favor, siga la luz hasta su cama- dijo una voz electrónica dentro de la habitación. Oslac siguió las instrucciones y llegó a su cama la cual era una de las de arriba. Al subir había un paño para la ducha y un uniforme de color rojo doblado sobre ella -Por favor, utilice las provisiones responsablemente- después de ese mensaje la luz que lo había guiado se apagó.
Una hora después, tal como era lo acordado, el Oficial Ronald fue por Oslac. Al abrir la puerta se encontró con un joven limpio, su cabello blanco reluciente, un uniforme de traje entero rojo bien puesto y botas de combate negras.
-Bravo, parece que nunca fuiste un preso. Excepto por las esposas claro, pero hasta eso se ve mejor ahora- dijo Ronald en son de chiste.
Empezaron su recorrido por las instalaciones del clan -Solo diré lo básico, el resto lo puedes encontrar en el libro del Clan de los Defensores que te di, así que deberías leerlo…-
-Ya lo leí.
-Ya? pero…
-Una hora fue suficiente. Al volver podré leer los otros dos.
-Jajajaja- empezó a reírse Ronald. - Interesante. Muy bien espero no me hagas perder mucho tiempo entonces.
-Ronald…
-Oficial Ronald Huffman, joven, o por lo menos Oficial Ronald. Mientras lleves ese uniforme rojo no estás en condiciones de hablarme amistosamente, Os- dijo Ronald pronunciando su nombre como para provocarlo y a cambio Oslac lo miró irritado y suspiró.
-¿Cómo supiste que me gusta el libro de “Las aventuras de un viajero”?
-Eso te lo responderé después.
-Cuando empezarás a responder mis…-Oslac fue interrumpido por Ronald quien levantó una mano para hablar.
-Calma joven. Por nuestro contrato te responderé, pero no indica cuándo ni dónde, así que cuando considere responderte lo haré. Mientras tanto déjame cumplir mi rol de niñera y terminemos rápido con el recorrido. Te garantizo que a ambos nos beneficia-
Aunque todo lo que Ronald dijera tuviera una pizca de sarcasmo, una pizca de manipulación y una pizca de travesura, esa vez terminó su última oración con una pizca de seriedad lo que hizo que Oslac asintiera con la cabeza y se dejara llevar por el oficial al mando.
Recorrieron la mayor parte de las instalaciones del clan durante toda la tarde y continuaron hasta el atardecer. Durante el recorrido Oslac comprendió todo el funcionamiento del clan, pues al ser parte de los defensores desde luego estaban a cargo de la defensa de la nación. Esto incluía desde crear trajes de pelea, defensa, armas y manejarlas hasta tener diferentes escuadrones de batalla y vigilancia por los bordes de la ciudad. También desde luego contaban con su propio equipo médico, sus propios inventores tecnológicos y hasta su propia escuela. Era parecido a una pequeña ciudad en sí misma. Vieron las instalaciones más importantes y desde luego cuáles lugares no estaban permitidos para el rango de los Reclutas al cual pertenecía Oslac. Los rangos dentro del clan eran fáciles de entender. El rango superior desde luego era el Líder del clan de los defensores; el líder Duncan. Luego, los Cuatro Oficiales Negros que servían directamente debajo de él y uno de ellos, El Oficial Negro Than quien era su Protector. Después están los Oficiales Blancos como Ronald, que reportaban todas sus actividades a los Oficiales Negros y quienes son los jefes de cualquier grupo, área o labor dentro del clan. Ronald por su parte era jefe de algún escuadrón de pelea, de acuerdo a la respuesta que dio cuando Oslac preguntó. Seguido estaban los Guardias, los cuales llevaban uniforme gris y eran asistentes y trabajadores bajo el comando de los Oficiales Blancos y por último los Reclutas que llevaban uniformes rojos como el de Oslac. Estos eran los nuevos integrantes quienes debían entrenar, estudiar y pasar varias pruebas para poder subir en rango y pertenecer oficialmente al clan ya que dentro de este periodo también podían retirarse sin recibir penalidades.
Finalmente el recorrido lo terminaron en las puertas de la biblioteca la cual estaba en uno de los pisos más altos del edificio principal. Era una puerta de vidrio la cual dejaba ver a través de ella el interior en forma de domo lleno de libros. Al verla Os abrió sus ojos en expresión de sorpresa y colocó una mano sobre la puerta.
-Es mucho más grande en el interior de lo que se aprecia desde aquí- dijo el Oficial Ronald.
-Y, ¿por qué no podemos entrar?
-Jaja, tú no puedes entrar. El acceso a este lugar, igual que algunos otros que vimos, es restringido para Reclutas.
-Pero, ¿por qué?
-¿Por qué habríamos de compartir nuestro conocimiento con los reclutas? Este conocimiento deben ganárselo. No todos pueden ver el valor en ello. Pero, tú sí, ¿cierto?
Oslac se dio vuelta para ver al Oficial Ronald.
-Supe que te atraía el libro de “Las aventuras de un viajero” por intuición.
-¿Intuición? ¿Te estas burlando de mi?
-Tú puedes sacar tus propias conclusiones pero fue intuición. No pasé horas de mi tiempo observándote para no llevarme ninguna información útil.
Oslac estaba enojado, no tanto como para empezar una pelea, pero sí lo suficiente como para cerrar sus puños y presionar su mandíbula. El oficial Ronald viendo sus movimientos lo empujó contra la pared y agarrándolo del cuello del uniforme:
-Si quieres entrar tendrás que ser aceptado en el clan y si quieres leer más necesitarás subir de rango. Creo que eres lo suficientemente inteligente como para saber que tirando golpes con tu mana negro no llegarás a nada. Dime ya si debería eliminarte yo mismo antes de que me causes problemas.- Oslac rojo y apunto de asfixiarse presionó el brazo de Ronald y cuando ya no pudo más, Ronald le quitó las manos de encima y se reincorporó mientras se alejaba de Oslac y caminaba en dirección al elevador. Oslac intentó ir detrás de él mientras tosía . -Espera…esp…
-No tengo por qué esperar a un niño insolente como tú- dijo el oficial en tono despreocupado todavía caminado.
-¿Insolente? ¿Quién me ha tenido encerrado todo este tiempo? ¿Y yo soy el insolente? Dime, ¿por qué? ¿Por qué mi mana es negro?, ¿por qué es eso tan raro?, ¿por qué…?
-Solo hay siete manas y el negro no es uno de ellos. Es un mana extraído a través de diferentes avances tecnológicos y por ello debe usarse con un arma que ayude a extraerlo y usarlo. Sólo tu puedes usarlo con tus propias manos.
Oslac escuchó las palabras de Ronald ya agotado, quería sólo desaparecer, pero eso no pasaría, ya lo había comprobado antes en la prisión, y en su celda de espera. Sabía que Ronald tenía razón, no podía pensar en algo que pudiera hacer para salir de aquel lugar, y nadie estaba con él, otra vez. En ese momento Oslac pegó un grito y golpeó fuertemente el suelo manifestando su energía oscura y dejando una marca de quemado en el suelo además de enrojecer sus nudillos. En eso corrió hacia Ronald y puso su mano entre las puertas del ascensor antes de que se cerrara la puerta y entró.
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