Después de ese día Oslac siguió yendo a menudo a la biblioteca, tal como le había dicho Ronald. No habían muchos libros como aquel "secreto" que había leído, de hecho, hasta el momento no había podido encontrar ningún otro. De igual manera estaba llena de libros que no había visto antes. Muchos de ellos incluso eran académicos como para estudiantes de secundaria en adelante, también habían de historia y de ficción. Era más que suficiente para mantener a Oslac contento en su tiempo libre, sin embargo, no gozaba mucho de él ya que tenía dos años para convertirse en Oficial Blanco y para ello debía pasar pruebas y misiones. Además también necesitaba los puntos para accesar a la biblioteca y rentar libros, sin ellos no podía utilizar muchos de los servicios y privilegios del clan. Una de las formas de ganarlos era con misiones y pruebas como las que había tomado en su primera semana. Además todavía pasaba tiempo entrenando y muchas veces Mónica le hacía compañía y Teran desde luego también estaba presente.
Así continuaron sus días hasta que en su segundo año como guardia empezaron a darle misiones que no se esperaba. Como guardia había hecho diferentes misiones, entre ellas vigilancia diurna y nocturna del pueblo, tanto en sus calles principales como en sus calles secundarias y callejones. Debían encargarse de que las leyes se cumplieran, pero a medida que pasaba el tiempo entendió que más que simplemente cumplir las reglas, también se vigilaba que no hubiera ningún signo de actitud o acción en contra de los deseos del clan. También le había tocado ir a las afueras, zonas de pesca cercanas al mar en los terrenos calientes del sur y las menos privilegiadas hacia el norte, en los valles ventosos. Sin embargo, una vez que le tocó ir hacia las fronteras, se llevó una desagradable sorpresa.
Era una noche donde la misión era vigilar el paso de cargamentos que venían desde Zephyr y los que salían de Gran Euronotos donde se hacían negociaciones entre los comerciantes de cada nación. Sin embargo, un leve descuido hizo que otro de los guardias notara algo inusual en el pequeño camión que salía de la nación. Eran unos ciudadanos que estaban en la parte de atrás escondidos. El Oficial Blanco al mando dio la orden y los guardias intentaron arrestarlos mientras éstos gritaban que eran de Zephyr. Los comerciantes intervinieron para ayudarlos, sin embargo, resultó ser un montaje para poder cruzar la frontera. No era la primera vez que se escuchaban estas historias, pero para Oslac era la primera vez siendo un guardia presenciando una de ellas. En esa situación, los oficiales y guardias estaban en obligación de detenerlos a toda costa. Los comerciantes provenientes de Zephyr al haber cruzado la frontera, podían ser juzgados de acuerdo a la leyes de Gran Euronotos. Debían ser capturados y mandados a prisión para tener un juicio en el Clan de los Defensores. Con respecto a los ciudadanos de Gran Euronotos, referidos como Notos, era un delito intentar cruzar la frontera y escapar del territorio. Si hubieran logrado cruzarla tal vez hubieran podido salvarse si alguien del otro lado los acogía bajo su cuidado pero, este no era el caso, debían ser arrestados para llevarlos a juicio, y cualquier acto de resistencia era suficiente para que su muerte fuera justificada. Debían arrestarlos, pero los ciudadanos no se rindieron tan fácil y la situación se volvió más violenta. Empezaron a escucharse tiros y golpes. Los guardias separaron a los Zephyrians de los Notos haciendo que los primeros no tuvieran mas opción que regresar corriendo a sus tierras dejando a los que querían huir atrás. Oslac con su vara golpeaba las piernas de algunos y si era necesario utilizaba sus puños para defenderse. Pero ninguna era muy útil a la distancia. Se vio obligado a sacar su pistola cuando uno de los ciudadanos se escapó lejos de su alcance. Oslac lo apuntó pero no disparó, hasta que el Oficial Blanco al mando intervino y le dio la orden de que disparara. Sin embargo, no pudo hacerlo y el Oficial Blanco sacó su pistola y apuntó directamente a la cabeza del fugitivo, pero en ese momento el fugitivo se cayó al suelo después de haber recibido una bala en la pierna, por un disparo de Oslac, sus intenciones no estaban dirigidas a matar a más personas, sin embargo temía que sus acciones lo llevaran al mismo resultado.
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Después de esa misión, al regresar al clan todos los participantes de aquel acto de fuga fueron juzgados y castigados. Casi todos fueron encerrados, menos dos, uno de los fugitivos y uno de los Zephyrians. Los dos fueron condenados a pena de muerte como ejemplo de lo que ocurre por cometer tales delitos. Oslac quien debía presenciar la ejecución como parte de los que estuvo en la misión, veía a uno de los ciudadanos que iban a ejecutar, era el hombre al que él había detenido con un balazo. Oslac apretó los puños fuertemente intentando no pensar en nada, pero no podía evitar que en su cabeza surgiera la duda: ¿habría sido mejor si lo hubiera matado? ¿si estuviera muerto?. De todas formas no iba a lograr escapar, no tenía vida después de aquel accidente, ¿en qué estaba pensando?. El hombre antes de ser ejecutado, encontró a Oslac entre el público, le sonrió levemente y asintió levemente con la cabeza.
Oslac sentía nauseas y no quería hablar con nadie, estaba alterado y la última persona a la que quería ver era al Oficial Blanco al mando. El sitio al que llegó, como por instinto, para descargar su ira, era el laboratorio. Ya hacía varios meses que no había ido, y al entrar se dispuso a pelear con todas sus fuerzas contra los dummies de entrenamiento hasta que quedó agotado y tirado en el suelo. En eso escuchó una voz familiar, era la del Oficial Blanco que estuvo al mando de la misión.
-Oslac, ¿donde está?- preguntó el hombre y Silia quien estuvo todo el tiempo en el laboratorio respondió - Entrenando desde luego.- El oficial hizo el cuerpo hacia el frente para pasar pero Silia lo detuvo -Está entrenando con su mana oscuro haciendo unas pruebas importantes para la investigación que el Lider requiere, así que no puedo dejar que lo moleste.
-Bien, dígale que venga a hablar conmigo más tarde. No, mejor no le diga nada, no quiero tener que lidiar con cobardes. Dígale que aprenda a hacer el trabajo rápido y seguro, que a la próxima que dude en su misión lo repruebo y si hace falta lo regreso a Recluta.
-Si, oficial - respondió Silia dulcemente. Después de esto fue a sentarse en una silla al lado de Oslac quien seguía en el suelo acostado. -Ronald te dejó un mensaje- dijo Silia y aunque Oslac no se inmutó, siguió hablando -Sabes, la familia del señor al que ejecutaron, vino a verlo antes de su ejecución. Fue un momento muy doloroso, tener que deshacerse de uno de nuestros propios ciudadanos. Es parte del trabajo del Clan de los Defensores, siempre somos odiados por ello. Muy pocos agradecen este tipo de trabajo, desde luego quién agradecería algo como eso, pero este fugitivo estaba agradecido.
-Si estuviera agradecido no hubiera querido escapar por la frontera como lo hizo- dijo Oslac en una voz apenas audible.
-¡No con nosotros muchacho!, dijo que a pesar de todo, por lo menos había logrado ver a su familia una vez más antes de morir.- Después de escuchar esas palabras Oslac se levantó de nuevo, y empezó a golpear algunos sacos de arena y dijo - Hubiese sido mejor no escapar en primer lugar.
-Os, nadie sabe de la vida de los demás, no podemos afirmar que si hubiéramos estado en sus zapatos no habríamos hecho lo mismo, ¿no crees?
-¿No te asusta que te escuchen hablando, Silia?- dijo Oslac en voz seria y baja mientras seguía golpeando la bolsa. Silia respondió -Yo solo soy una vieja científica haciendo su trabajo, calmar el espíritu aturdido de mi portador de mana oscuro puede ser mi excusa.
-Vieja astuta…. - dijo Os mientras daba golpes más despacio hasta detenerse.
-“Bienvenido al clan de los defensores y felicitaciones en aprobar tu misión. Espero verte en la biblioteca de Oficiales Blancos pronto. PDT: Isaac pensó que este libro te gustaría”. Eso dice el mensaje de Ronald.
-Eso es un incentivo o un chantaje - dijo Oslac golpeando el saco - e Isaac, ¡Ja! parece estar metido en todo siempre, ¿cómo sabe sobre todo lo que pasa?.
-Isaac sabe muchas cosas, porque así es Isaac.
-Aaaah… - Os detuvo el saco, tomó un paño y se dirigió a la salida - lo siento Silia, creo que no estoy de humor para hablar.
-“Lleva una manta caliente a la azotea, nada ganas con enfermarte”. Ese es mi mensaje para ti- dijo Silia y sonrió dulcemente.
****
Mientras tanto al otro lado del clan, estaba Isaac sentado en el suelo de la oficina de la prisión. Cuando un visitante llegó a ofrecerle un trago, al levantar la mirada vio que se trataba de Ronald.
-¿Crees que haya sido muy temprano para enviarlo allí?- preguntó Isaac mirando al piso e ignorando el trago que Ronald le había ofrecido. Mientras, Ronald se sentaba en el suelo al lado él.
-No podría convertirse en Oficial Blanco si no pasa ese tipo de pruebas- dijo Ronald y tomó un trago de su cantimplora. - Yo acepté tu sugerencia de mandarlo allí, no es como que no supiera que ya era momento de hacerlo. Ya te he dicho que dejes de culparte por todo, ¿o es que tienes miedo de que Os decida regresar a prisión?
-No, la razón por la que lo enviamos allí es porque pensamos que estaba listo para afrontarlo. Todavía espero que suba de rango- dijo Isaac mientras extendía la mano hacia Ronald y este le pasó la cantimplora. Después de haber tomado un poco, se la devolvió y se puso de pie.
-¿Vas a ver a Zahara?
-Sabes que no puedo verla. Voy a reportarme para la próxima misión.
-Entonces sí la verás, en esa misión.
-Todavía no sabemos.
-Eres uno de los mejores Oficiales Blancos. No hay razón por la cual no puedas escoltar a la princesa- dijo Ronald y tomó otro trago. -¡Ey, Isaac!- apenas volteó a verlo, Isaac tuvo que atajar la cantimplora que Ronald le lanzó.
-Va a estar bien. Si no, no habría llegado a convertirse en guardia. Ahora pon de nuevo tu cabeza sobre tus hombros o no llegarás a escoltar a nuestra princesa.
Después de dar un suspiro enorme Isaac le dijo a Ronald en tono sarcástico - Ya sé, ya sé, ¿qué podría salir mal?, de todas formas está bajo el cuidado de tío Ro…
-Gracias, yo sé, no hay mejor alguien que yo.- Después de tal comentario Isaac soltó una leve risa y se fue.
-Criaste a un buen muchacho Frederick - dijo Ronald mientras veía por la ventana de la oficina hacia el cielo.

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