El sol se ponía lentamente en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos cálidos y dorados mientras Akatsuki y Izumi caminaban juntos por un tranquilo parque. Habían decidido encontrarse después de un largo período de separación para hablar sobre su relación. Aunque el ambiente parecía sereno, ambos llevaban un peso en sus corazones que no podían ignorar.
Habían pasado dos años desde que Akatsuki y Izumi se habían separado, y el tiempo había hecho su trabajo en ambos. Las circunstancias los habían llevado por caminos separados, y la nostalgia de su relación había estado presente en sus pensamientos durante todo ese tiempo.
A medida que caminaban, el sonido de sus pasos era el único ruido que rompía el silencio entre ellos. Había tanto que querían decirse, tanto que necesitaban comprender, pero las palabras parecían atrapadas en sus gargantas.
Finalmente, encontraron un lugar para sentarse bajo un viejo cerezo en flor. El aroma de las flores llenó el aire, creando un ambiente melancólico pero hermoso.
Izumi rompió el silencio. "Akatsuki, necesitamos hablar sobre nosotros."
Akatsuki asintió con tristeza. "Sí, lo sé, Izumi. Ha sido difícil para mí también."
La brisa movía suavemente las ramas del cerezo, haciendo que las flores cayeran como lágrimas del cielo. Era un hermoso y nostálgico escenario para lo que estaba por venir.
Izumi miró hacia abajo, sus ojos reflejando una mezcla de emociones. "Nuestra relación ha cambiado, Akatsuki. No podemos seguir como estábamos."
Akatsuki asintió de nuevo, sus ojos también llenos de tristeza. "Tienes razón, Izumi. Ambos hemos crecido y evolucionado de maneras diferentes."
Los recuerdos de los momentos felices que habían compartido juntos pasaron por sus mentes. Los primeros encuentros, las risas, las conversaciones profundas, todo lo que habían construido a lo largo de su relación.
Izumi finalmente levantó la mirada y se encontró con los ojos de Akatsuki. "Creo que necesitamos seguir nuestros propios caminos, Akatsuki. Es hora de seguir adelante."
Akatsuki asintió una vez más, esta vez con una expresión de aceptación. "Tienes razón, Izumi. Te amo, y siempre guardaré nuestros recuerdos en mi corazón."
Unas lágrimas silenciosas rodaron por las mejillas de Izumi mientras pronunciaba las palabras que habían temido durante mucho tiempo. "Yo también te amo, Akatsuki, pero esto es lo mejor para ambos."
El viento llevó las palabras de su despedida mientras se separaban bajo el cerezo en flor. Aunque sus corazones estaban rotos, sabían que esta era la decisión correcta.
Pasaron unos momentos en silencio, cada uno perdido en sus pensamientos mientras las sombras de la noche caían sobre el parque. Era un adiós que habían evitado durante mucho tiempo, pero que finalmente habían enfrentado.
De repente, Akatsuki sacó algo de su bolsillo y lo sostuvo frente a Izumi. Era una pequeña caja de terciopelo azul.
"Quiero que tengas esto", dijo Akatsuki con una voz suave. "Es algo que siempre he querido darte."
Izumi abrió la caja y encontró un collar de plata con un colgante en forma de estrella. Era simple pero hermoso, y brillaba en la tenue luz del atardecer.
"Es una estrella", explicó Akatsuki. "Para recordarte que siempre eres mi luz, incluso en la oscuridad."
Izumi se sintió abrumada por la emotividad del gesto y las palabras de Akatsuki. Tomó el collar y se lo puso alrededor del cuello.
"Gracias, Akatsuki", murmuró, sus ojos llenos de lágrimas.
Akatsuki sonrió con tristeza. "No importa a dónde vayamos desde aquí, siempre serás mi estrella, Izumi."
Se abrazaron una última vez, compartiendo un momento de despedida cargado de emociones. Luego, se separaron y comenzaron a alejarse uno del otro, sin mirar atrás.
Mientras caminaban en direcciones opuestas, sus pensamientos estaban llenos de recuerdos compartidos, de momentos felices y de un amor que nunca desaparecería por completo. Sabían que se habían convertido en personas diferentes, que habían elegido seguir caminos
diferentes en la vida, pero siempre llevarían consigo el amor que habían compartido.
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