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Detrás De Los Muros.

CAPÍTULO 3: Respiro.

CAPÍTULO 3: Respiro.

Feb 17, 2024

This content is intended for mature audiences for the following reasons.

  • •  Abuse - Physical and/or Emotional
  • •  Drug or alcohol abuse
  • •  Eating disorders
  • •  Blood/Gore
  • •  Physical violence
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—Mira tan solo quien decidió acompañarnos, es el lamebotas oficial de la compañía.— Dijo mientras se recogía las mangas sentenciando al delgado chico.
—¿Cuál es la razón por la que están haciendo esto? ¿Qué es lo que quieren?— preguntó mientras permanecía en el suelo.
—Simplemente diversión. Eso y queremos desquitarnos por hacer que el presidente nos obligara a limpiar tu desorden.— Respondió Jay.
—Creo que ignoran el hecho de que yo no ordené tal suceso. Ni siquiera deseaba que lo hicieran e incluso...
—Lo único que sé, es que tu debías limpiarlo, y me sentí sumamente humillado al hacerlo para ti mientras tú fumabas un caro habano. El supervisor nos lo restregó en la cara con burlas. Oye Chris, tengo una idea brillante.
—Eso sí que es un suceso histórico. ¿Qué propones?
—Juguemos al policía bueno y al policía malo. Yo seré el malo.
Jay siquiera pensó en preguntar o decir algo, simplemente procedió a sorprender al estómago de Karl con un fuerte golpe. 
—Ahora me toca a mí ser el malo. Pónlo de pie para mí Jay.
En medio de una risa que casi parecía la de un psicópata, el sádico hombre levantó al muchacho sujetándolo del cabello y asintió con la cabeza observando los ojos de su compañero. Cris sujetó sus pantalones para elevarlos hacia sus ingles y después de un pequeño estiramiento, se acercó e impactó el pecho de Karl con una patada de Karate, dejándolo sin aliento y tirado en el suelo mientras el mismo dejaba escapar un alarido al estilo del artista marcial Bruce Lee; que rápidamente se convirtió en una carcajada interrumpida gracias a que notó que producto de su patada, un sobre había salido de la chaqueta del pobre muchacho. 
—Oye Jay, ¿ya lo viste?
—¿Qué crees que sea hermano? 
—Sólo hay una manera de saberlo.
Chris levantó el sobre, extrayendo los boletos y dejándolo caer a Karl al suelo.
—¿Qué es esto? 
—Oye Karl, ¿es lo que creo que es? Son entradas... ¡y son VIP! Estas cosas valen más que tu auto amigo.
—Estás loco, esto no vale más que mi bebé— dijo Chris molesto mientras los veía más de cerca.
—Bueno bueno... tienes razón, pero he escuchado que la experiencia es única.
—Condenados buitres... regrésenme eso. Es para mi familia. No merecen siquiera tocarlos...
—Eso me agrada. Un poco de actitud y voluntad, digno de respetarse, pero ahora me intriga saber... ¿qué es lo que harás al respecto? ¿Vas a pelear por ellos?
—No podrías estar más en lo correcto colega. Te romperé la cara y saldré de aquí con esas entradas— exclamó Karl mientras se ponía de pie y se mostraba valeroso ante Chris con una guardia que dejaba en evidencia su nula experiencia en combate.
—Sujeta esto— dijo Chris —me tomará un segundo.
Los resultados fueron lamentables. En cuanto Karl intentó lanzar un mísero puñetazo, Chris lo aprisionó por el cuello y comenzó a extrangularlo hasta que Karl estaba muy débil para defenderse. Después de eso, Chris lo dejó caer al duro pavimento.
Lo último que vió antes de desmayarse, fue a Chris y Jay caminar por el estacionamiento con el sol a su costado como si nada hubiera sucedido. Pensó en ponerse de pie y seguirlos, pero aquello no pasó de ser un pensamiento. El pavimento en su cara se sentía caliente y su corazón se sentía humillado e incapaz. Karl no pudo soportarlo más y quedó inconsciente.
Para cuando despertó, el sol ya estaba ocultándose. Karl rompió en llanto avergonzado por su debilidad. Se sentía impotente por no poder defenderse y perder la única oportunidad de ofrecerle a su familia, en especial a su sobrino; la oportunidad de ir de vacaciones a un lugar especial, aunque él no estuviera ahí con ellos. Un alarido de dolor rompió el silencio, solo interrumpido por una palma en su espalda. 
—¿Estás bien?
Era la voz de Lawrence, esa fue la primera vez que ella se acercaba a hablarle de manera directa. 
—¿Qué fue lo que te pasó? ¿Necesitas que llame a una ambulancia? Pareciera que te atacó una banda delictiva.
—¿Te parece gracioso?
—Al contrario, sólo quiero saber cómo ayudarte.
—¿Desde cuándo te preocupas por los demás?
—No lo hago, pero es evidente que necesitas una revisión médica.
—No es nada. Vete a casa.
—Como quieras. De igual manera solo te buscaba para preguntar qué harás con tu entrada; también me entregaron una junto a un discurso innecesario. "Ganador de manera trivial" y esas cosas, pero no estoy muy segura de ir a ese lugar y pensé en que tal vez no me mataría encontrarnos ahí. No tengo con quién ir, pero no pareces alguien a quien le interese este tipo de cosas ¿cierto?
—Haz lo que quieras. No tengo intención de ir.
—¡Vaya! De repente tienes personalidad— dijo Lawrence mientras sonreía un poco intrigada  —Si llegas a cambiar de opinión y no te pido que lo hagas, llámame.— Dijo al introducir un pedazo de papel con su número telefónico en el bolsillo de Karl.
Karl se sentó en donde yacía y ofreció una disculpa a la joven. Ella encantada le sonrió amablemente.
—¿Quieres que te lleve a casa?
—Estoy bien, no será necesario; pero te lo agradezco. No es mi intención ser grosero al rechazar tu cortesía, pero creo que no me vendría mal caminar un poco por hoy.
—Está bien, puedo entender eso. Bueno, espero tu llamada. ¡Nos vemos!
Karl miraba como su nueva amiga caminaba despacio hacia su auto. Ella levantó la mano al cielo en forma de despedida y procedió a marcharse. Realmente deseaba que lo llevara a casa, pero lo apenaba que ella viera lo lastimado que estaba. Seguramente se preocuparía e intentaría llevarlo a un hospital, pero no quería preocupar a su familia y ser una molestia para Lawrence, por lo que solo se quedó unos minutos mirando el cielo que se pintaba de un oscuro y profundo azul marino. Con dificultad, sacó los cigarrillos aplastados de su chaqueta sucia y encendió uno para contemplar la vista antes de levantarse y comenzar a caminar hacia la estación del metro.
Estaba por llegar a casa, tan solo faltaban un par de cuadras por avanzar. La noche se había tornado fría y silenciosa, se podría decir que incluso había un ambiente algo incómodo. En el lado contrario de su hogar, estaba estacionado un vehículo polarizado. Nunca se había visto antes en ese lugar. 《Los vecinos tienen suerte, quisiera un auto como ese.》 Pensó luego de liberar un suspiro mientras buscaba las llaves para entrar a casa.
El pequeño Josh lo esperaba ansioso tras la puerta.
—¡Tío Karl! ¿Los conseguiste?
—Joshi, deja tranquilo a tu tío. Esas cosas no se consiguen tan fácilmente ¿lo sabías? ¿Cómo te fue hoy hermanito?
Clarissa era la hermana mayor de Karl y madre de Josh. Lamentablemente, lidiaban con el reciente abandono de Jack, el padre de Josh. El tipo era todo un personaje, irresponsable e insensible, vendió la propiedad donde se hospedaban su esposa e hijo y huyó con el dinero dejándolos tan solo con una orden de desalojo; obligándoles a vivir desde entonces en la casa de la abuela.
—Yo... am... 

Karl estaba bajo presión, no quería desilusionar a su sobrino y con menos razón después de haber estado tan cerca. Metió las manos en los bolsillos de su chaqueta apenado, pero su expresión cambió después de sentir una textura recientemente conocida 《¡Es el boleto que saqué del sobre! No recordaba que lo tenía en otro lugar.》
—El tío Karl dijo que  me llevaría a Volcano. Nos subiremos a todos los juegos que haya— explicó Josh rebosante de energía.
—Joshi... respecto a eso... hay algo que quiero decirte.
—Entiendo tío Karl. No es fácil obtenerlos, y por eso repartiré el periódico y te ayudaré a pagarlo, eso y otras cosas ya que somos los hombres de la casa— afirmó Josh en tono determinado.
—De hecho Josh... (se vió interrumpido por el mismo). 
—Antes de que digas algo, he ahorrado mucho en chanchito (su alcancía) el nos ayudará con todo.
Clarissa lo miraba con profunda tristeza, causada por no poder cumplir el sueño de su hijo mientras la abuela la abrazaba de manera compasiva. 
—Joshi, escucha con mucha atención a tu tío. Nada de eso no será necesario. ¡Porque tengo tu boleto justo aquí! ¡Sorpresa!
El niño tomó el boleto lentamente y se dejó caer en la alfombra, estaba atónito al igual que su madre y su abuela. Josh lo miró unos segundos y luego miró a su tío con una sonrisa que poco a poco se fue marchitando como si la gravedad jugara en contra de la cara del pequeño. Aunque el cansancio y raspones en las manos de Karl eran evidentes, él sonreía y parecía estar extremadamente feliz de hacer entrega del boleto y Josh parecía no entender esto, no sabía cómo su tío se había lastimado de tal manera, no sabía que habría tenido que hacer para conseguir ese boleto, pero lo que menos comprendía es como podía dárselo así sin más. Karl era un superhéroe dechado a los ojos de Josh, quería seguir sus pasos, crecer y ser igual que él mediante el proceso de madurez que viene después de la pubertad.
—No lo quiero tío, por favor tómalo. 
Esto dejó atónitos a todos ya que  no sabían lo que estaba pasando por su mente.
—Yo... no lo entiendo Joshi. ¿No es esto lo que querías?
—Ahora mismo quiero que lo tengas tú. Yo quiero que tú vayas en mi lugar, tío. 
—Joshi, yo... no lo quiero... escucha...
—Tú lo conseguiste, así que tu debes ir a Volcano, no yo. Además, es solo un boleto y yo soy muy pequeño para ir solo. Por favor tío Karl, ve en mi lugar y disfrútalo, yo conseguiré más boletos por mi cuenta al igual que tú, muchos más y podremos ir todos juntos. Tú siempre estás trabajando para nosotros tres, nunca vas a ningún lado que no sea el trabajo. Nunca sales y lo único que haces es jugar videojuegos y ver novelas coreanas en tu teléfono. Quiero que vayas tú, tío Karl. 
Clarissa y la abuela estaban en extremo sorprendidas al ver que su pequeño mostraba tal actitud, y el corazón de Karl estaba lleno de orgullo y gratitud. Abrazó al pequeño Josh que yacía sentado en la alfombra y se quedaron así por un momento.
Después de cenar, Karl les confesó a Clarissa y a su madre (la abuela Francis) sus intenciones de vender el boleto y de esta manera sacar más provecho del mismo.
—Definitivamente el dinero nos será de mayor utilidad.
—¿Cómo te atreves ?— Exclamó Clarissa indignada —Josh te pidió que fueras a ese ridículo parque y es lo único que harás con ese boleto. Hermano por favor, te lo pidió por que lo mereces, Josh tenía razón. Trabajas a diario y aunque sonríes no parece que disfrutes la vida, tal vez este viaje te ayude a encontrar esa chispa que te falta, ¿no lo crees?
—Tu hermana tiene razón, Karly. No te preocupes por nosotras, estaremos bien y Josh también. Ya es hora de que comiences a vivir de verdad y no quiero escuchar nada más al respecto. ¿Escuchaste niño?— preguntó mientras lo tomaba de la oreja.
—¡Lo entiendo madre! ¡Ouch!
Karl no puso resistencia ante las palabras de su madre y menos ante sus pellizcos mortales. Al final de todo, iría al parque de diversiones. Llamó al móvil del presidente Vincent para confirmar su ausencia por un par de días, pero fue atendido por la contestadora.
—Hola señor... sólo quiero avisarle que aceptaré la propuesta. Espero regresar pronto, me iré tan solo un par de días, dos o tres como máximo.
—...
—Bien... espero que me desee suerte, nos vemos.
—¡Espera muchacho! 
—Pre... presidente Vincent, pensé que no estaba escuchando.
—Sólo quiero desearte la mejor de las suertes, lo siento tanto... que dios te acompañe en tu camino.
Fue lo que dijo antes de colgar.
Karl estaba desconcertado, no entendía muy bien los cambios repentinos en la actitud del gefe. Rápidamente pensó en llamar también a Lawrence. Extrajo la nota de papel de su bolsillo y registró el contacto, pero se abstuvo de realizar la llamada por pena al recordar cómo fue que lo obtuvo.
Al día siguiente se levantó mucho después de lo que acostumbraba, su amorosa familia lo esperaba abajo con un desayuno de olor exquisito. Después de percatarse de la hora, se levantó de un salto y comenzó a hacer maletas para salir a toda prisa. Bajó corriendo las escaleras con una pequeña maleta de apariencia grumosa, como si solo hubiera tomado un puñado de prendas y las hubiera metido exentas de orden.

—Hermano, ven a desayunar con nosotros.
—Lo siento hermanita, no tengo tiempo. Debo llegar cuanto antes al aeropuerto.
—Oh vamos... ven aquí, de prisa.
—¿Qué pasa? 
—Solo acércate, ¿quieres?— dijo mientras lo jalaba del brazo hacia ella para peinarlo con su mano y poner un pancake en su boca.
—Tío Karl... mucha suerte con todo.
—Brf, brf mmm. (su boca estaba llena con el desayuno).
Karl salió de su casa donde al caminar terminó de comer el panecillo entre sus labios para detenerse un par de segundos a respirar el cálido aire de la mañana y encender un cigarrillo.
Aquel auto seguía ahí, tenía la ventanilla abierta, pero quienes estaban adentro no eran los vecinos, si no un hombre de extraño semblante con gafas de sol, acompañado de una mujer rubia que lo observaba fijamente. Lo saludaron con un discreto ademán para después arrancar y desaparecer del lado opuesto a donde él se dirigía, sin embargo decidió no darle importancia y continuó su camino.
Una vez que se encontró esperando el metro con destino al aeropuerto, recordó que tenía a alguien esperándolo en su destino, por lo cual sacó su teléfono del bolsillo y procedió a enviar un texto a Lawrence: "Decidí que tampoco me mataría ir contigo. Estoy en camino".
Siguió su camino, intentando sin éxito ocultar su emoción por su primer viaje de vacaciones en mucho tiempo. Bajó del metro y al salir,  encendió un último cigarrillo. Comenzaba a hacer calor así que decidió darse prisa para llegar más rápido, pero antes de entrar, se percató de que no había reservado un vuelo y tampoco sabía en dónde se encontraba exactamente el parque de diversiones. Pasó una mano por su cabello, se sentía estúpido. Resignado a pasar horas sentado esperando por un vuelo disponible. Sacó su teléfono y antes de comenzar a investigar, se vió sorprendido al escuchar un anuncio que resonaba en todo el aeropuerto; un vuelo especialmente destinado a Volcano estaba por salir. Se apresuró a comprar un boleto antes de que fuera tarde. Se dirigió a donde la chica con el micrófono y con una tonada tímida dijo: "Quisiera comprar un boleto hacia Volcano por favor".

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CAPÍTULO 3: Respiro.

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