— ¿Qué estás mirando a Carolina?... Aarrggh lárgate de aquí...— dijo Matthew sin mirar a Carol.
—Escúchame Matthew, si mueres no te lo perdonaré, te daré una paliza del otro lado.
—Cari... ellos te necesitan... por favor, vive por ellos. ¡Huye!
—¿Qué sucede muchachos? Desde mi posición ustedes parecían muy rudos, con todas esas armas y su actitud despreocupada, así es, estoy hablando de tí amiguito.
—Estaba preparado para algo como esto. Desde que te vi la primera vez, sabía que solo iba a morir si podía llevarte con... aaaghh... conmigo.
—¿Lo dices enserio? Por que si yo estuviera en tu posición, no podría alardear tanto. Espera un minuto... ¿Qué tienes en la mano?
(Matthew sostenía una cinta con lo parecido quen ser seis pequeños anillos)
—Tú que crees animal? traigo conmigo un cinturón de granadas— dijo Matthew mientras se liberaba con tal agilidad que no parecía tener daño alguno. Se posó en un segundo detrás del arlequín y le aplicó una llave de sumisión dejando aprisionado el cuello del arlequín mientras el mismo atravesaba su caja torácica repetidas veces con su mano intentando arrancar las granadas de su pecho. Derrepente, el suelo comenzaba a moverse como si de olas en el océano se tratase, y antes de que Carol pudiera voltear a ver aquel fenómeno, se escuchó una explosión que hizo retumbar hasta los cimientos de los edificios, las raíces de las plantas y los árboles.
—¡MATEO NOOO!
La onda expansiva alcanzó a Carol al igual que llamas de la misma explosión dejándole una herida desde la espalda hasta el cuello, esto no fue impedimento para que ella se levantara y fuera a verificar si el payaso había muerto, pero apenas hubo avanzado un par de pasos...
—MhmhmjajajaJAJAJJAJA. ¡Eso fue divertido! ¡Santo cielo no era tan rudo pero vaya que me sorprenda carajo!
El arlequín estaba ileso, apenas y se notaba algo de daño en su ropa y cabello, lo cual ocasiónó que Carol casi tuvo un colapso y corriera directo a su muerte disparando a lo loco. Su razón estaba nublada por el dolor y el trauma de la pérdida. Cuando se dispuso a avanzar, unas palabras resonaron dentro de su cabeza: "Recuerda que ellos te necesitan, Cari".
El extremo estrés y presión sin mencionar el dolor físico ocasionaron que Carol se desplomara en el suelo de aquel lugar. Unos pasos lentos se aproximaban a Carolina, aplastando la carne de Matthew que había volado por todas partes; Sin embargo, el arlequín caminaba sin evitar aplastarlos, como si ni siquiera estuvieran ahí.
—Vaya vaya vaya... parece que no eran tan rudos después de todo, ¿eh?— dijo el Marino mientras pisaba lo que quedaba de su cabeza —almenos me divirtieron un poco, hablando del muchacho, claro está.— El Marino perdió el interés rápidamente en Carol, mirando con desprecio la avióneta de Matthew. —Esto podría ser un problema... creo que sería mejor si...
El suelo a sus pies se volvió a mover, como si de un líquido se tratara, pero el no perdía el equilibrio a pesar del inexplicable efecto. Caminó lentamente hacia la máquina y al tocarla con la punta de su alargada uña, fue como si la avióneta en su totalidad estuviera hecha de una sustancia similar a la mucosa. El Marino levantó su mano, y con ella; levantó también la avióneta y girando ligeramente su muñeca con los dedos extendidos, provocó que el avión comenzara a girar y distorsionarse, eventualmente lo dejó caer al suelo con una forma totalmente diferente a la original.
La avióneta podría describirse como un trapo mojado, al cual habían exprimido con una fuerza irreal, como si de una lata de soda se tratase, fue aplastada sin más. El Marino admiraba eufórico su obra maestra, aunque aún se sentía insatisfecho, por lo cual volvió a la esperanza de la naturaleza para buscar otra víctima antes de descansar.
Mientras tanto, Karl yacía bajo los tapetes en aquella construcción sin percatarse de lo que había sucedido, sin darse cuenta del terror y el peligro al que había sido expuesto, tal vez estaba soñando con la compañera que no encontró en el parque, o con su amada familia, con una vida feliz, aunque la realidad claramente era muy distinta.
Detrás De Los Muros, es una novela grafica de acción y ficción, la cual relata el choque entre dos realidades. En dicho suceso, se ven involucradas las grandes conspiraciones de la historia de la humanidad. Karl es un joven reprimido el cuál es raptado y trasladado a los peligrosos y desconocidos confines de la tierra, donde es depositado en un campo de retención para ser el alimento de las feroces criaturas que llegaron en el choque de las dimensiones. Karl debe convertirse en un sobreviviente junto a sus nuevos amigos para hacerle frente tanto al gobierno global de las sombras, como a peligrosos monstruos y fantásticas criaturas, si es que quiere regresar a casa.
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