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Detrás De Los Muros.

CAPÍTULO 6: Bienvenida al vecindario.

CAPÍTULO 6: Bienvenida al vecindario.

Feb 17, 2024

This content is intended for mature audiences for the following reasons.

  • •  Blood/Gore
  • •  Physical violence
  • •  Cursing/Profanity
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—Tío Karl... tío... tío Karl... ¡TIO KARL DESPIERTA! date prisa, ¡subiremos a todos los juegos!—dijo el pequeño Joshua entusiasmado a su tío que dormía plácidamente en el asiento trasero de un auto.
《¿Dónde... estoy? ¿Un auto? Si... parece un taxi, me siento exhausto. ¿En dónde carajo estoy?》
—Tío ya dormiste suficiente en el camino ya vámonos, baja del taxi— repetía mientras jalaba a Karl del brazo.
—Hijo, vayan antes de que se haga más tarde, tenemos que regresar a casa temprano para cenar— era la abuela hablando con un tono tan amoroso como acostumbraba hacerlo siempre.
—Mamá, ¿Dónde estamos? No recuerdo nada.
—Debes Estar aturdido por la siesta, no quería despertarte cariño, pero ya llegamos al volcán.
—Es Volcano abue, vamos tío, van a tomar todos los autos vacíos. (Josh se escuchaba impaciente y un poco molesto).
—Hermano, ¿estás bien? 
—Qué está pasando?... 《no puedo recordar nada... siento que olvido algo importante... pero ¿qué es?..》
—¡Tío Karl!
—Tranquila Clara, todo está bien. Por alguna razón estoy muy feliz de estar aquí, supongo que deben ser ustedes, estoy contento de ser su familia.— dijo Karl en todo relajado y feliz. Su hermana y su madre lo miraban con ternura y apego.
—Supongo que puedo pensarlo a lo largo del día— dijo en voz baja mientras caminaba hacia la dirección de Josh, que lo esperaba dando pequeños saltos de emoción. Subieron a los autos chocones, a la montaña rusa, carruseles, bebieron malteadas y toda esa tarde fue un frenesí de diversión.
Ya en la puesta de sol, la abuela los llamaba para regresar a casa. Un taxi había llegado, y Josh yacía dormido en el hombro de karl mientras él lo cargaba entre sus brazos. El atardecer era hermoso y comenzaban a desconectar los juegos del parque de diversiones. Subieron al auto y Karl aún con Josh en sus brazos, le dió un tierno beso en la frente el cual lo despertó, abrazó a su tío por el cuello para besar su mejilla, a lo cual Karl cerró los ojos mientras sonreía con ternura y preparaba el costado de su cara para el beso del infante, pero lo único que sintió  fue una lengua que lamía su cara como si de un cachorro se tratase. Karl miró hacia donde la sensación y en el lugar de su sobrino estaba posada Carolina mirándolo con una vibra sádica, ella no esperó para volver a lamerlo de nuevo en toda la cara mientras él luchaba por liberarse. Suplicó al conductor que se detuviera entre forcejeos pero quien giró la cabeza para mirarlo tras el asiento era nada más que Matthew, con su mirada de total despreocupación. "Pareces un conejito asustado" le dijo entre risas.
Karl despertó en pánico, ya que aún consciente,  podía sentir la lengua de Carol. Estaba inmóvil por el miedo y por un peso que bloqueaba sus extremidades y cubría su cuerpo a excepción de su cabeza. Justo se dió cuenta de que no estaba soñando, algo en verdad lo estaba lamiendo. Cuando sus ojos se acostumbraron a la luz se quedó atónito.
—¿Qué carajo... eres?
Su vista recién se acostumbraba a la luz mientras sacudía su cabeza intentando evitar los lengüetazos que parecían no cesar.
—Wow espera, ¡detente!—gritó asustado.
—¿Acaso planeas comerme? Espera, me haces cosquillas— dijo entre risas.
《Me quedaré quieto hasta que se canse, no parece que quiera comerme, pero aún así no quisiera correr riesgos... ¿Qué es esta cosa y por qué insiste en lamer mi cara? ¿será por lo salado de mi piel? Su lengua se siente áspera, parece un cervatillo pero no logro entender por qué se ve así; parece que lleva una especie de traje de camuflaje. Quisiera tocarlo para saber por qué se ve tan extraño... su cuerpo entero parece estar rodeado de hojas y ramas, como si las tuviera pegadas. De cualquier manera debo salir de aquí. 》
Karl mueve sus hombros de un lado a otro intentando liberarse de las pesadas alfombras llenas de tierra y musgo, comenzó a salir poco a poco hasta que consiguió liberarse y ponerse de pie mientras el cervatillo observaba atentamente sus movimientos.
—Supongo que no sirve de nada preguntarte por qué estoy aquí, ¿cierto?
El cervatillo lo miró detenidamente mientras Karl se sentaba intentando ignorar el olor de su orina rezagada. Quería asegurarse de que el pequeño ciervo no era una amenaza.
—Ven aquí pequeño, vamos... tranquilo, todo está bien— decía itentando atraerlo sin éxito. —Que estúpido es esto, debo limpiarme y salir de aquí. No debería perder mi tiempo.— dijo mientras se levantaba, dicha acción puso en alerta al cervato, que a su vez asustó a Karl con su brusco salto y comenzó a llenar su pecho y mejillas con una cantidad exuberante de aire.
—Tranquilo amiguito, no pienso hacerte daño. Eres demasiado adorable, solo quiero liberarte de esas ramas y que ambos podamos irnos de aquí— dijo mientras volvía a sentarse lentamente, dicha acción parecía atraer al cervato que liberó tranquilo el aire de sus pulmones, pero no fue suficiente incentivo para que se acercara y pudiera examinarlo con total atención, lo cual lo llevó a pensar: "se acercaba sin miedo cuando estaba inmovilizado así que tal vez eso lo hace sentir menos amenazado".
Karl se sentó sobre el montón de alfombras y actuó como si estuviera dormido pero sin dejar de observar al cervato y a su alrededor.
《Tal vez si me recuesto...》
Mientras ejecutaba la acción, casi de inmediato el pequeño ciervo comenzó a acercarse a olfatear la mano de Karl y a lamerla, Karl levantó lentamente su mano para acariciar su crin tan solo para percatarse que la textura de la piel del cervatillo era idéntica a la de un joven árbol. 
—¿Lo ves amiguito? No hay nada que temer. 《Si tan solo tuviera una cámara...》¡Mi teléfono!— Exclamó mientras se ponía de pie de golpe. El cervato tomó esto una manera de juego y comenzó a correr alrededor de Karl mientras él buscaba su teléfono por toda su ropa. —Debí imaginarlo...—  dijo decepcionado mientras sacaba su teléfono hecho añicos y mojado de su chaqueta. —Por un segundo pensé que volver a casa sería más fácil.
Karl se dejó caer al suelo desalentado, casi en posición fetal, y su estado de ánimo hizo que las pupilas del cervatillo se dilataran, como si pudiera olfatear el humor de Karl y se acercó a ofrecerle confort tallando el costado de su cuerpo en la pantorrilla del humano; esto pareció animarlo y se puso de pie lentamente, lo cual puso feliz al pequeño ciervo, ahora eran amigos. 
—Supongo que encontraré otra manera. Ahora me gustaría saber comopuedo retratarte. No quisiera olvidarte cuando regrese a casa, déjame pensar...— dijo mientras miraba alrededor. —¡Eso es! si hay alfombras aquí eso significa que este lugar era un edificio funcional. Ahí está el mostrador de recepción y eso parece ser una máquina expendedora... creo.— Karl señaló un bulto cuadrado y metálico corroído por el óxido. —Por lo cual debe  haber artículos de oficina como papel y lápices. Ahora vamos pequeño, acompáñame a buscarlos, te haré un lindo dibujo.— dijo mientras se dirigía hacia el mostrador de recepción. Aunque el cervatillo no entendía el lenguaje de Karl, se veía bastante feliz de seguirlo.
Buscaron en la primera planta sin éxito, lo cual los llevo a los demás pisos sin que su suerte mejorara. Encontraron muchas sorpresas en el lugar, sorpresas que no eran nada lindas, como excremento maloliente con una cucaracha blanca de 19 centímetros de largo comiendo dicha sustancia; tenía una mandíbula más parecida a la de una piraña que a la de un insecto, la cual los sorprendió con un chirrido desagradable segundos antes de ser impactada con un fuerte latigazo que le arrancó la cabeza, seguido de esto una enorme rata del tamaño de un pitbull y una larga cola escamada como la de un armadillo corrió hacia el cadáver de la cucaracha y se lo llevó a escasos metros para comerlo frenéticanente, mientras la cabeza de la cucaracha lanzaba mordidas al aire antes de morir. Esto dejó pensativo al joven. 
《 Apesar de parecer un edificio construido por humanos, no parece haber indicios de ellos aquí, no hay ni siquiera esqueletos que indiquen su descenso en este lugar.》
Buscando por un poco de papel, terminaron por explorar el último y noveno piso.
Karl se tomó unos segundos antes de entrar, desconcertado por los sonidos que venían del interior del piso 9, asomó la cabeza para asegurar el área, limitando al cervatillo a quedarse detrás de él, ya que lo visto lo dejó estupefacto.
Una manada de murciélagos gigantes con grandes orejas peludas yacían colgados de los pies. Pendían de los cables y tubos adheridos al techo desmantelado del lugar. A pesar de intentar mantenerse quieto y en silencio para volver, su plan fue destruido por el berreo del cervatillo que se sentía amenazado por la situación. De manera rápida, Karl lo cargó y le bloqueó la boca con su mano, hubo muchos ruidos similares que sonaron al mismo tiempo seguido de un silencio incómodo, lo cual hizo voltear lentamente a los peculiares amigos hacia atrás. El sonido venía de decenas de murciélagos que habían vuelto una mirada fija hacia ellos, apuntando con unos enormes y saltones ojos morados que los acechaban. Absolutamente todos los presentes se quedaron quietos y en silencio por unos segundos en un momento de extrema tensión, solo interrumpida por un leve sonido de un popó de murciélago que había caído al suelo, esto hizo correr a Karl con el cervatillo en sus brazos temiendo por la vida de ambos. Bajó a toda prisa las escaleras de múltiples pisos hasta llegar a la planta baja mientras que un diluvio de murciélagos gigantescos iba en su embestida, haciendo rechinidos que lastimaban los oídos de Karl que en medio del caos, pudo visualizar una puerta de lo que parecía el sótano de aquel lugar; al cual accedió sin lugar para las dudas. Una vez dentro, cerró la puerta mientras abrazaba firmemente al pequeño cervatillo, esperando a que hasta el último de los murciélagos saliera del edificio, y lo hicieron pero aún revoloteaban alrededor de los rascacielos. 
Apenas comenzaban a sentirse a salvo cuando escucharon un ruido estremecedor que venía de lo profundo del oscuro sótano, un gruñido que parecía ser producido más por un humano que por un animal. Karl abrió la puerta para dejar entrar un poco de luz y en los primeros escalones de la escalera estaba una criatura que los miraba en forma de acecho. No podía creer lo que veía pero sus ojos no lo engañaban, aquello no era humano, parecía más bien un cuadrúpedo; un perro con una extraña cabeza humanoide y un hocico muy poco sobresaliente de su cara, con los ojos rosados. A sus pies yacía un cadáver de rata gigante que el mismo estaba devorando, pero en ese momento se sintió más interesado en la pareja de amigos que salía poco a poco del sótano. Poco antes de que cruzaran la puerta, la criatura se lanzó al ataque, lo que les impidió cerrar la puerta del todo, de la estrecha apertura salía su pequeño hocico lanzando mordidas a su alcance intentando atacarlos. El cervatillo saltó de los brazos de Karl y se posó frente a la puerta mirando de frente a la criatura.
—Escucha, a menos que tengas un as bajo la manga, deberías correr, pequeño.— Le dijo entre jadeos de esfuerzo intentando retener a la bestia.

El pequeño ciervo cerró los ojos y se abrieron ductos respiratorios de la parte trasera de su mandíbula, que llegaban  hasta la mitad de su cuello las cuales parecían tener similitud con las branquias de un pez. Dichas "branquias" aspiraban una  gran cantidad de aire mientras se abrían dos series de orificios a lo largo de su columna vertebral, que aparentemente tenían exactamente la misma funcionalidad. Repentinamente, el cervatillo abrió los ojos y acercándose determinado a la bestia, expulsó lo que parecían ser esporas de su espalda pero la cantidad que expulsaba de su boca era por mucho mayor y estaba dirigida de manera directa  al resquicio de la puerta del sótano, casi como si se tratara de un aerosol de gas pimienta dirigida hacia las fauces del perro demoníaco, que al respirarlas,  comenzaba a reducir gradualmente el ritmo de sus ataques. Karl se percató de que se trataba de esporas paralizantes, por lo cual se cubrió la cara con su camisa rápidamente y tomó al cervatillo, que intentaba lanzar inofensivos golpes con sus patas delanteras a la cabeza de la agresiva criatura, la cual estaba aún consciente pero paralizada. 
Cargó al cervatillo en sus brazos y salieron a toda prisa de aquel lugar percatándose de que en la salida,  estaba lo que parecía un cuaderno húmedo con un lápiz atravesado en la espiral del engargolado. Karl se sintió estúpido. 
El perro humanoide no despegaba la mirada de aquel par. Estaba tan furioso que comenzó a derramar espuma de su boca y gruñir de una manera perturbadora como señal de su rabia incontenible, casi como si estuviera jurando venganza.
Ya con el papel que necesitaban, salieron de manera cautelosa del edificio para no llamar la atención de los murciélagos, que evidentemente podían ver a la perfección aún de día, lo cual tenía confundido a Karl, ya que estos mamíferos son conocidos por ubicarse por medio de la ecolocalización. Pasaron desapercibidos ocultándose detrás de un auto consumido por el óxido y vegetación dentro de él y mientras Karl intentaba asomarse por un costado del auto, pudo notar una sombra descomunal que parecía estar sobrevolando a su alrededor. Los murciélagos al percatarse, intentaron huir despavoridos, pero cuando intentaron alejarse de aquel lugar, la parvada entera fue impactada por una enorme ave de 6 metros de alto que sujetó un puñado de murciélagos y los aplastó contra un autobús con sus gigantescas garras a escasas diez. metros de donde estaban Karl y el ciervo. Uno de los murciélagos había sobrevivido al impacto y luchaba con mordidas para liberarse, dicha acción fue castigada por el ave con la decapitación del indefenso alado, mientras el ave estaba comiendo tranquilamente, Karl tomó al ciervo y cruzaron la calle hacia la densa vegetación lo más rápido que sus piernas le permitieron, todo había sucedido en cuestión de minutos. Definitivamente ese lugar era salvaje y despiadado.

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