—Supongo que tendré que posponerlo, busquemos una salida.
— ¿Qué haremos si nos encuentra antes?
—Ya pensaré en algo.
—¡Mira eso, se ve la luz de la luna al final de este túnel!
—¡Dios! Pensé que nos habíamos perdido. Démonos prisa.
Al final del túnel, se encontraron unos horribles barrotes oxidados que bloqueaban casi por completo el paso. Con dificultades, Carolina logró salir impidiendo las puntas afiladas ascendentes corroídas por el óxido, pero antes de que Karl lograra salir; se escuchó una ronca voz agitada: "Te encontré ". Karl se vio arrastrado por el pie derecho hacia la oscuridad.
—¡QUÉDATE AFUERA CAROL!
—¡¿ESTÁS LOCO?! ¡NO TE DEJARÉ MORIR A TÍ TAMBIÉN!
Un fuerte golpe metálico se escuchó por el túnel previo a un total silencio, de repente, Karl se hizo visible corriendo a toda velocidad sin su katana y de un salto logró atravesar la barrera aterrizando sobre Carolina para protegerla con su cuerpo. El perro también se hizo presente, sacó la cabeza dejando a la vista su horroroso rostro lampiño con facciones humanoides y sus ojos rosados con la katana de Karl hundida superficialmente en el cráneo. Estaba tan furioso que expulsaba espuma por la boca y las venas de sus cienes estaban exaltadas.
—Te... mataré... Te... comeré vivo...— repetía el monstruoso can, mientras luchaba por salir provocando que los puntiagudos barrotes se introdujeran en su piel hasta introducirse en su cuello. Sin embargo ignoraba el daño y continuaba repitiendo: "Te mataré... voy a comerte vivo... quiero escucharte gritar".
El perro luchó por salir mientras derramaba sangre de sus fauces y cuello, expulsando grandes chorros que habían llegado hasta el par que lo observaba en silencio, producto del daño autoinfligido, hasta que por fin logró sacar su cuerpo ensangrentado del tubo de concreto. Sólo para intentar acercarse a Karl que yacía observando tirado en el suelo sobre Carolina. El perro había perdido demasiada sangre ya que los tubos oxidados habían perforado una de sus yugulares, por lo que salió del tubo solamente para morir frente a Karl intentando asesinarlo con su último aliento. El enorme monstruo dejó de intentar arrastrarse hasta él, pero nunca dejó de verlo a los ojos con ese odio tan profundo originado desde su primer encuentro en aquel sótano, el día que Karl despertó inmóvil en ese edificio.
Karl y Carolina se miraron anonadados y salpicados de la sangre del animal casi en su totalidad. Karl tomó el mango de la espada y la extrajo se su cráneo mientras la observaba atónito asimilando lo que acababa de suceder. En cambio, Carolina lanzó su machete hacia su costado y con ambas manos tomó a Karl de la camisa y lo jaló hacia ella para besarlo intensamente mientras lo aprisionaba con sus piernas, Karl por su parte correspondió el extraño beso arrojando también su arma y utilizó sus manos para despojar a Carolina de su camiseta de resaque blanca, ahora teñida de rojo. La desesperación por unir sus cuerpos era tan evidente como inminente.
Rápidamente se despojaron de sus prendas para continuar con un intenso beso pasional mientras Karl utilizaba sus dedos para llegar dentro del cuerpo caliente y húmedo de Carolina, que lo recibió sin objeciones tomando en su mano la virilidad del joven para introducirla dentro de ella en un espectáculo sangriento y apasionado en medio de una jungla despiadada que convertía a los humanos en auténticas bestias. Tal vez era la excitación causada por la supervivencia ante el acecho de una muerte inminente lo que sacó a relucir sus instintos primitivos, o quizás era algo que estaba destinado a suceder. Lo único concreto es que ambos habían caído en la tentación humana, uniendo sus cuerpos en un poco habitual ritual de apareamiento carmesí.
Una vez saciados sus deseos carnales, se vieron en el retorno a su hogar, o almenos lo que consideraban su lugar seguro.
—¿Sabes algo, conejito?
—Creí saber muchas cosas, hasta hoy.
—Es enserio.
—Te escucho.
—Esa cosa y yo, no somos tan diferentes.
—¿A qué te refieres?
—Él abandonó a su manada, con tal de ejecutar su venganza, y murió tratando de conseguirla sin éxito de manera impulsiva. Por eso creo que no somos diferentes en absoluto, sin embargo, no deseo compartir su destino. Lo había olvidado por completo, pero la última voluntad de Matthew fue que yo viviera, que lo hiciera por él y por los niños, así que volveré y cumpliré su último deseo.
—Mi promesa aún sigue en pie. Te ayudaré a escapar, volverás a rescatar a todos esos niños y juntos, acabaremos con el maldito que te apartó de tu familia.
—Te lo agradezco, pero lo último tengo que hacerlo por mi cuenta, no obstante; Me gustaría que vinieras conmigo para criar juntos a los pequeños, claro que no estás obligado a venir. Tienes una buena vida esperando en casa.
—Realmente me encantaría acompañarte. Será todo un placer, Carolina. Mira, hemos llegado, Jasper nos espera fuera de la cafetería.
—Sólo mira la cara de imbécil que se trae puesta, parece que sabe lo que sucedió.
—¡Se ven demasiado felices de estar vivos! ¿Me perdí de algo pícaros?
—Sigue hablando y te cortaré la lengua.
—Que gusto verte Jasper, jamás creerás lo que nos pasó.
—Lo mismo va para tí, conejito.
Jasper atendió las heridas de ambos y el grupo estaba más unido que nunca, preguntándose cuándo llegaría Johan, el cuál después de 11 largos meses; Regresó junto con Brando y con un semblante totalmente distinto. El niño había crecido.
Detrás De Los Muros, es una novela grafica de acción y ficción, la cual relata el choque entre dos realidades. En dicho suceso, se ven involucradas las grandes conspiraciones de la historia de la humanidad. Karl es un joven reprimido el cuál es raptado y trasladado a los peligrosos y desconocidos confines de la tierra, donde es depositado en un campo de retención para ser el alimento de las feroces criaturas que llegaron en el choque de las dimensiones. Karl debe convertirse en un sobreviviente junto a sus nuevos amigos para hacerle frente tanto al gobierno global de las sombras, como a peligrosos monstruos y fantásticas criaturas, si es que quiere regresar a casa.
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