Reía. No pude contenerme. Levanté mis delgados brazos con delicadeza hacia aquel vasto cielo azul, aunque tenía una pisca de verde. Sentía vitalidad en aquello, pero lo ignoré; aunque sentía curiosidad, el recipiente era lo más prioritario.
Me senté con algo de dificultad, mirando a los alrededores parecía verse un bosque... aunque los árboles estaban por todos lados no parecían comunes… Eran enormes para el tamaño común diría... yo sería una excepción ¿supongo?.
Dejando de lado eso parecía un claro muy amplio sentía a algunos animales a la lejanía, pero nada de que preocuparse, en el centro parecía haber un árbol el doble de grande que el resto, ví algo aunque no se veía claramente, veía una pequeña partícula que estaba inerte.
Me acerqué con curiosidad al árbol, Mientras caminaba, el cuerpo artificial absorbía la energía del entorno, "un nuevo avance" pensé, el cuerpo se estaba adaptando a las condiciones del planeta aunque era un poco lento.
Logré llegar a la cima de la colina y me sorprendí al notar que el árbol tenía una piedra incrustada en su tronco. Y más aún al ver que dentro de la piedra había un ser vivió, vivo ¿no?, aunque sabía que había algo esto me sorprendió aún más.
De repente sentí un movimiento minúsculo que era de ese ser, un orbe de luz se movía sin sentido aparente, emitía un débil brillo. Tenía una voz dulce y melancólica aunque algunos ni siquiera la oirían. Me quede mirando aquel orbe, sin saber qué hacer. ¿Quién o que era?, Un Espíritu obviamente pensé para mis adentros algo decepcionado.
«Podría tener información.» Susurré
El orbe interrumpió mi habla.
Preguntó con voz temblorosa y algo molesta, "¿Quién eres tú?"
Me tomé un momento antes de responder. No tenía nombre en absoluto; nadie me conocía ni lo necesitaba. Pero tal vez, solo por esta ocasión... "Yo soy... Lumia", afirmé.
El orbe pareció reflexionar durante un instante antes de replicar, "¿Lumia? ¿Y qué buscas aquí? ¿Eres un elfo o una bestia que viene a burlarse de mí, como los otros que hace tiempo no veo? ¿O acaso esos fósiles ya están muertos?", dijo con tono de superioridad mientras reía.
"No, nada de eso", respondí con un suspiro. "Solo pasaba por aquí y... te vi".
«¿Pasabas por aquí?» el orbe parecía incrédulo y empezó a dudar. «¿No sabes dónde estás?, ¿acaso te perdiste?»
«No» dije con total indiferencia. «No sé nada de este lugar»
El orbe parecía estar viéndome con mucha atención aunque yo miraba con más curiosidad intentando ver que era exactamente el orbe.
«Tú porque estás desnuda... espera, espera. ¿Eres un humano??» dijo el orbe con algo de asombro y sorpresa a la vez. «Además ¿Qué realmente eres?, no pareces un humano ordinario tal vez un demonio adoptando forma humana» "¿tal vez un elfo impregnado con magia ilusoria?", pensó el orbe.
«Tal vez, aunque no conozco los detalles, No conozco a estos "Elfos ni a los otras bestias" a los que te refieres, pero suenan interesantes tal vez los visite para verlos»
El orbe se quedó sin habla. No podía entender como pudo leer sus pensamientos, era extraño, aunque se quedó pensando en como un humano llego a esta región geográfica que estaba tan alejada de los humanos.
«¿Entonces eres un humano o un elfo?» pregunto el orbe con algo de curiosidad y confirmar que realmente era.
«Ejem me encantaría decir algunas cosas pero.» Dije cortando la charla, el orbe se estaba desintegrando, muriendo para ser específicos no le quedaba mucho tiempo y peor aún estaba sellado.
"¿Qué es esa respuesta? Es un demonio que me está vacilando, no entiendo" dijo el orbe en su mente, «No entiendo, ¿Estas contenta?, lograste hacerme enojar un poco» dijo el orbe algo cansado, pero parecía un poco feliz por la charla.
"Demonio", eran algo interesantes estos seres aunque no recuerdo haberlos echo o verlos evolucionar, tal vez sea obra de la regente de este sector. «Digamos que tu existencia es interesante, pero respondiendo a tu pregunta, No quiero explicarte algo que ni siquiera podrás entender»
«¿A qué te refieres exactamente?» preguntó el orbe con intriga
«Bueno… Soy lo que se conocería como una deidad o dios por los mortales y otras existencias, aunque yo me represento como el Origen soy el primer ser»
«¿En serio?, me parece difícil creer que seas Dios ¿sabes?, ni siquiera puedo sentir partículas de maná en tu cuerpo» su voz cada vez se hacía más y más pesada.
«Oh bueno, no importa de todos modos ya es tiempo de que vuelva a renacer y dentro de unos cuantos miles de años Exterminare todo este bosque»
«Si bueno... El tiempo se está agotando ¿quieres hacerme una pregunta más antes de que te vayas?» dije sin emoción alguna.
Pero el orbe simplemente acepto su muerte, aunque tenía al mismísimo progenitor aquel conocido como "dios". No, no pidió nada ni pregunto nada. Fue triste, pero de todas maneras, morirá y aunque podía revivir y recuperar su energía ese hecho nunca se cumpliría, ya que no quería que haya alguien que sepa de mí por ahora y tome la decisión de exterminarla.
En resumen acepto el fin de su existencia sin saberlo.
«Bueno, parece que eres un ser muy interesante aunque... oh bueno ya no importa» Me despedí.
Pero algo extrañamente paso, exactamente cuando, intente darme la vuelta para irme.
Quise Mover el cuerpo, girar la cabeza o simplemente parpadear, quede inerte y no podía moverme, me paralice o el cuerpo fallo. Intente todo lo que podía, infundí mi energía mucho más rápido, pero tenía miedo de que el cuerpo se rompiera. Solo me quede mirando a la vez que analizaba el cuerpo, el orbe se estaba desintegrando poco a poco y yo intente de todo para poder mover el cuerpo, pero nuevamente fue inútil.
Esa mano fina y pálida que se extendió hacia el orbe que se mantenía en la roca. De su mano salió ese humo negro que parecía corromper el mismísimo espacio por el que se extendía. El humo rodeó al orbe que estaba desintegrándose arriba de la roca, el humo oscuro absorbió por completo a ese orbe. Intenté mover el cuerpo infinidad de veces, pero no pude. Me estaba estresando cada vez más y más, nada funcionaba.
El cuerpo había luchado por tomar el control inconscientemente, y al fin lo había conseguido. Un grito desgarrador y de agonía escapó de su boca, reflejando su ansiedad, estrés y malestar. Además de su inestabilidad emocional, sentía una fuerza desbordante en su interior, amenazando con destruir todo. A su paso, el claro entero se volvió tan distorsionado que parecía que se rompería en cualquier momento; las bestias que estaban a lo lejos escapaban sin mirar atrás. El cuerpo caminó un poco más cerca de la roca; sus pasos eran cada vez más pesados, la vista se nublaba por las lágrimas que salían de sus ojos. Era aterrador el sentimiento que experimentaba... No podría explicarlo. Nunca lo había sentido o experimentado; era la primera vez que pasaba esto, aunque los otros cuerpos no eran perfectos, nunca habían reaccionado de este modo.
Luego de un momento, solo sentí frustración. El cuerpo golpeaba su cabeza con tanta fuerza que parecía querer quitársela. Cada golpe se volvía más poderoso al punto de que, de un segundo a otro, como si fuera una pantalla de televisión sin señal, dejé de ver ese mundo y le resté importancia. Todos los cuerpos terminaban igual.
«Estaba cansado, aunque lo disfruté. "Demonio"... Qué ser más interesante. Debería hablar con la regente cuando se dé la oportunidad...», resonó un suspiro que, si hubiera viento en el espacio, habría llegado a los confines de todos los universos. Así, un ser cerró sus ojos para conciliar su sueño y olvidar sus más frustrantes pensamientos.
Una voz monótona y cansada me hablaba. «¿Despierta? ¿Quién eres? ¿Qué pasó?» Se repetía sin cesar. Yo apenas podía sentir mis dedos y mis sentidos se iban despertando lentamente. Abrí los ojos y vi que estaba acostada. Me sentía confundida y mareada.
«¿Cuánto tiempo ha pasado?» Me pregunté a mí misma, pero para mi sorpresa alguien más me respondió: «Dos días y medio, pero lo más importante es qué demonios eres y cómo es que aún estoy viva»
No le hice caso a esa voz. No recordaba nada. Mi memoria era un borrón y mis pensamientos se esfumaban rápido. Me sentía débil e incapaz de recordar.
Me incorporé y miré al vasto cielo, intentando concentrarme en algo, pero fue inútil. Suspiré y sentí un hueco en mi interior. Pero había algo que brillaba y se movía dentro de mí. Era extraño, pero también me hacía cosquillas. Sonreí levemente por ese brillo, que me calmó un poco el estrés.
Examiné mi cuerpo y mis extremidades. Todo parecía normal, excepto por un detalle: no tenía un sexo definido. No sabía si era hombre o mujer. Eso me parecía raro, aunque no sabía por qué. Tal vez por mi cabello largo y mis manos delgadas, pensé que era mujer. Y entonces, la voz volvió a sonar desde ninguna parte.
«¡Hola, escúchame y deja de ignorarme!» La voz gritaba desesperada.
La había estado evitando todo este tiempo. No hacía más que insultarme y chillar. Me reí un poco de la pobre voz. Le pregunté qué quería decirme y esperé un momento. Entonces habló: «No sé qué pasó ni cómo sigo con vida. Cuando desperté, vi a un monstruo horrible, pero aun así es confuso. Más importante todavía está aquí esa cosa, lo siento muy débilmente, pero aun así me da escalofríos. Además, se está fusionando con la carne... es repugnante». Presté atención a sus palabras, pero no entendí nada.
La voz me contó lo poco que podía recordar.
Supuestamente Mi nombre era Lumia, lo cual era correcto, podía sentirlo desde lo más profundo de mi ser. Y dijo algo referido a un dios, pero que era un ¿dios?, me lo pregunte, pero tampoco le presté mucha atención, y siguió un evento de un humo oscuro, pero seguía igual y luego la interrumpí abruptamente.
«Oye, mmm..., ¿Dónde estamos?» El espíritu intentaba recordar. Al cabo de unos minutos, mientras yo observaba el lugar, el espíritu me contó todo lo que sabía de este sitio.
«El bosque de las bestias» dijo con mucha confianza. Mi sorpresa se hizo evidente ante aquella proclamación, mientras miraba a todos lados para no ver alguna de esas bestias. Luego prosiguió a explicar con más detalles. Supuestamente, el lugar era enorme y se extendía por kilómetros y kilómetros. Había dos claros, uno era en el que estábamos y el otro era un lago cristalino. Aunque también había algunos ríos cerca. Había animales extremadamente peligrosos y otros más calmados y razonables, pero desde que desperté nunca había visto ni siquiera un solo animal.
Las horas pasaban. Estaba aburrida y tenía algunas manchas rojas y pegajosas en mi cabello. Que ni siquiera sabia de que eran. Así que le pregunté al espíritu en qué dirección estaba el estanque de agua. También iba a usar eso para explorar un poco el bosque. Unos pequeños puntos brillantes de color amarillo se arremolinaron ante mí y formaron una línea que apuntaba en dirección al estanque. No sabía qué eran y me generaban mucha curiosidad.
Me puse de pie y caminé lentamente para acostumbrarme y al mismo tiempo molestar a los puntos brillantes. Al llegar a la entrada del bosque, se veía mágico y un poco oscuro. Pero algunas líneas de luz se filtraban por las copas de los árboles, dando un ambiente cálido al interior del bosque. Seguí la línea que revoloteaba sin dejar de apuntar en la misma dirección.
Al adentrarme, me puse algo seria. Miré a mi alrededor intentando encontrar algún animal, insecto o alguna cosa interesante. Y aunque me encontrara con alguna amenaza, el espíritu lo podría distraer mientras yo corría a un lugar "seguro".
Había caminado una hora completa entre los enormes árboles. Seguía admirando cada uno y me sorprendí por un instante cuando vi a dos animales peleando. Me escondí detrás de la raíz de un árbol y observé a escondidas. Pero cuando volví a ver en esa dirección, No estaban más.
Me desilusioné un poco, pero continué con mi viaje. Tuve que trepar una raíz para poder ver el lago. A decir verdad, no tenía ganas de rodearlo, ya que literalmente estaba del otro lado del lago y la raíz era demasiado grande para rodearla.
Cuando llegué a la cima, mi sonrisa se amplió un poco, ya que podía ver el lago. Sin embargo, había un árbol enfrente de mí que lo tapaba casi por completo. Salté hacia el otro lado y caminé para rodear aquel árbol que era un poco más pequeño que los otros.
Ahí estaba, un lago gigante. No sabía qué tan profundo era, pero su agua era completamente cristalina. Estaba rodeado de vegetación y en la orilla del lago había plantas que crecían encima del agua. Estaba tan maravillada con todo lo que veían mis ojos. Aunque noté algo nuevo. Miré hacia un costado lentamente y fue escalofriante. Al final, fue solo mi imaginación. Aunque no del todo, ya que me encontré con un animal tomando agua.
Observé al animal beber agua en el lago. Aunque era grande, no parecía hostil. Era de color gris claro, tenía musgo en su lomo y algunas flores. Su cuello estaba estirado y sus ojos parecían soles inyectados con una abrumadora paz. No parecía poder notarme. Vi que movía una especie de cola larga y parecía tener alas, pregunte al espíritu en un susurro "Oye eso es un pájaro de los que me hablaste", pero. De repente, escuché una voz que dijo atónitamente: «¿Eso es un dragón?», pregunté qué era un dragón, y el espíritu me respondió que era una bestia totalmente poderosa. Me sorprendió saber que era una bestia poderosa, pero aún me resultaba difícil y simplemente.
Corrí hacia el supuesto dragón por muy tonto que pareciera, pero caí de cara al suelo antes de llegar a él como si me aplastara algo. Aunque el espíritu me reprochó por mi imprudencia, luego se rio levemente, ya que parecía que aquel dragón había desaparecido. Me levanté y me senté junto al lago, miré el agua. Había algunos peces y plantas hermosas que danzaban con el agua. El espíritu me sugirió lavarme el pelo y la cara en el lago. Me acerqué despacio al agua y vi mi reflejo por primera vez. Era una chica pálida y delgada, pero hermosa. Mis ojos celestes cristalinos se reflejaban en el agua. Me sumergí en el agua y me di cuenta de que no necesitaba respirar. Era un momento relajante y pacífico.
Aunque el futuro era incierto y tenía miedo de las bestias peligrosas del bosque, quería explorar más el mundo exterior. Cerré mis ojos y medité. Cuando abrí mis ojos, el lago estaba completamente oscuro y el cielo lleno de luces. De repente, una luz plateada me deslumbró y salí disparada del lago en un torbellino de agua y gotas. Después de ser lanzada fuera del lago por la luz plateada, salí caminando hacia la orilla, flotando sobre el agua con la ayuda del control mágico que El espíritu había otorgado a mi cuerpo. La sensación de ligereza me envolvía mientras avanzaba con gracia hacia la orilla, dejando que el agua se desprendiera lentamente de mí. Cuando finalmente llegué a la orilla del lago

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