Toque un pasto húmedo que me hacía cosquillas, miré hacia el bosque y luego a mi alrededor. No buscaba animales ni una atracción de la cual disfrutar, estaba buscando algo. Mi cara parecía triste aunque no entendía lo que buscaba. Pronto entendí que no tenía a donde volver. Aunque de por sí, ¿de dónde es que venía? Ni siquiera lo recordaba. ¿Acaso tenía algún lugar al cual volver? Mirando al cielo en busca de ayuda, anhelé entender mis pensamientos, pero simplemente fui ignorada. Aunque si existía alguien allí arriba con el que pudiera ir en busca de respuestas, mi pregunta no fue respondida, pero hubo una sugerencia.
«Si quieres podemos volver al otro claro, es como mi hogar creo, aunque estuve encerrada ahí por mucho tiempo, sería mejor quedarse un tiempo por aquí además hay frutos y agua, no hay problema por la comida».
No tenía nada que hacer, ni siquiera sabía exactamente que hacer, y solo decidí quedarme un tiempo en el bosque para explorarlo. Tenía suministros de la naturaleza además no era un mal plan.
Caminé en dirección al otro claro con ayuda del espíritu y sus luces. A todo esto íbamos charlando, sacando información y viendo qué hacer a futuro.
«Entonces, dices que no recuerdas nada antes de despertar del golpe.»
«Si, aunque mis recuerdos son difusos, puedo guiarme fácilmente con la magia.»
«¿Magia? Sí, creo que escuché eso antes aunque no estoy muy familiarizada con ese término.»
«Es como un poder o fuerza, aunque los humanos no son tan propensos a tener magia que otras razas. Pero los animales básicamente son los más afectados por esta, ya que nacen con magia sin importar la raza o especie, aunque muy raramente nace algún individuo sin esta magia»
«Entiendo algo, pero ¿Qué es la magia?, Espiritu»
«Ejem, puede dejar de llamarme espíritu, Mi nombre es Yuka, me molesta un poco... ¿Sabes?» Me disculpé luego de escucharla.
«Entonces… Yuka, ¿Qué es la magia de todos modos?»
Yuka explicó todo lo que recordaba. «Según mis recuerdos, es algo que es natural, no sé exactamente como explicarlo, pero es parte de mí y solo sé controlarlo, suspiro, lo siento no recuerdo bien exactamente aunque tengo memoria son confusas»
«Okey, Yuka.». Y luego de aquella seca explicación y los difusos recuerdos de Yuka, salimos del bosque en una pieza en dirección al árbol en el centro del claro.
De repente sin alguna razón aparente mis piernas empezaron a cesar seguido por mis brazos, caí de rodillas mi visión se volvía borrosa, Yuka ni siquiera sabia que estaba pasando y yo menos hasta que todo se volvió oscuro.
Cuando recuperé mis sentidos, me levanté y un sol abrasador iluminaba el cielo. Aunque noté que había un verde cristalino en todo el cielo, pero este no se notaba tanto. Era extrañamente gigantesco y cubría todo el cielo.
Luego de mirar e intentar analizarlo un poco para descubrir que era me dirigí hacia el árbol, Yuka no parecía dar señales de hablar, pero aún seguía en mi interior eso me dejo un poco tranquila, ya que aún estaba allí.
Vi aquella roca que reposaba entre las raíces del árbol tenía unas marcas raras y otras que se superponían y era ilegible, aunque no entendía.
«Podía tratarse» interrumpió la voz de Yuka y especifico de que se podía tratar de una tumba, específicamente de la persona que la sello o alguna advertencia para que no rompieran el sello que permanecía intacto extrañamente.
«Oye Lumia... me puedes hacer un favor.»
«¿si?, ¿qué favor Yuka?»
«¿Puedes ir a buscar al dragón?, sé que es irrazonable lo que te estoy pidiendo e incluso puede que mueras, pero si logras hablar con él puede que nos ayude a ir a algún sitio donde habiten humanos o alguna aldea. Aunque no es seguro al menos podíamos intentarlo»
Era una buena idea aunque peligrosa, pero el dragón no parecía tener ganas de matarme, ya que anteriormente me había abalanzado para atraparlo. Y ah todo esto me ignoro por completo y se marchó.
Los días pasaron iba y venía vagaba de aquí por allá en busca de animales y alguna que otra aventura junto a Yuka, pero no había rastros del dragón.
A sique hoy era un nuevo día, y mientras transcurría el paso del tiempo me sentía con mucha más fuerza y vida, aunque seguía sin poder entender el porqué aunque los días pasaran cada vez podía moverme con más facilidad.
Cerré mis ojos para descansar y pensar porque me sentía tan viva como si pudiera saltar y corretear por días, pero, un destello cruzo por el rabillo de mi ojo mientras los mantenía cerrados, me gire podía verlo se movía rápido y era totalmente hermoso parecía danzar a la vez que se movía hacia adelante, cuando abrí mis ojos solo pude ver un montón de árboles moviéndose con el viento.
No sé que paso o que era eso, pero tuve un presentimiento o más bien una intuición, mire en dirección hacia donde se dirigía aquel flujo color blancuzco y solo corrí y para mi sorpresa era rápida y aun más viendo como iban las cosas la alcanzaría en menos de media hora si es que paraba. Aunque no tenía forma de saber si pararía.
Mientras corría cada vez iba reconociendo los alrededores, Yuka dio un grito asustadizo cuando salte y corrí en línea recta y no dio signos de entender lo que estaba pasando, salte una raíz enorme que anteriormente había escalado fue muy fácil, seguía sorprendiéndome de lo fuerte que era cada que el tiempo pasaba, sentía como ese flujo extraño que menciono Yuka seguía creciendo dentro de mí.
Caí al suelo dando una voltereta y choque con un árbol de cara, me sobe la cara aunque ese golpe no me dolió. Extraño pensé, me pare y mire por un costado del árbol, y ahí estaba ese dragón que estaba tomando agua al igual, que la primera vez que lo vi. Aunque esta vez solo lo observe tomar agua e irse de la escena perdiéndose en el denso bosque, simplemente mire para atrás y volví al árbol.
Yuka no entendió nada, pero se preguntó por qué no me acerque para preguntarle, aunque todos en la posición de Yuka harían la misma pregunta. La una razón fue la paz que se sentía a su alrededor.
Subí nuevamente la colina mientras Yuka gritaba desde adentro de mí, la ignore a decir verdad estaba un poco molesta y solo toque la piedra y me senté posando mi espalda en la piedra mirando hacía el horizonte esperando que caiga el sol entre todo esos árboles.
Los días pasaron en un abrir y cerrar de ojos, y solo me paraba, corría hacia el bosque, analizaba y aprendía de los animales observándolos desde una distancia que no podían notarme, luego caminaba tranquilamente hacia el lago para ver al dragón tomar agua eh irse, pasaron meses tal vez o años y seguía haciendo lo mismo.
Cada animal dentro del bosque era una bestia que no razonaba, todos sobrevivan casándose entre sí, muchas veces me pregunte como eran elfos si eran como estos animales, por igual también los humanos y aunque dudaba mucho de ese hecho seguí observando en la espera de sí en algún momento me encontró con algún humano o elfo lo descubriré, aunque los animales parecían aparecer y desaparecer cada tanto
Diría que un día podrían estar y al otro ni siquiera abría rastros de ellos. Esto me desconcertaba al igual que Yuka, pero en fin nunca entendimos que realmente pasaba. Pero un hecho era certero el cual era que quería explorar más, pero algo me decía que no y eso me frustraba.
Según Yuka los animales que he estado observando se llamaban Lobos, Drags, insectos y uno que era una bestia mágica que poseía algo de inteligencia además de sus instintos, esta última era la más interesante, tenía dos cuernos que se asemejaban a una corona de madera y su pelaje era simplemente hermoso, parecía a un zorro a los ojos de Yuka.
Las estaciones Iván y venían, y las visitas al lago que siempre fueron frecuentes al igual que explorar los alrededores del bosque sin alejarme mucho.
Un día me levanté del árbol, ni bien salió el sol me dirigí con una sonrisa en mi cara hacia el denso bosque en dirección a un lago era como la primera vez caminaba relajadamente por los inmensos árboles que me rodeaban, el viento estaba por todos lados el sol comenzaba a adentrarse por todo las hojas.
Antes de salir del bosque me detuve en seco y solo me quede admirando de arriba a abajo de aquel dragón que estaba tomando agua, aunque estaba vez se fijó en mí, su mirada sé cuzo con la mía, fue algo extraño no estaba acostumbrada a esto, el dragón giro y comenzó a caminar hacia donde estaba, Salí detrás del árbol y comencé a caminar hacia él, nos detuvimos a unos metros era verdaderamente enorme.
Rugió atrozmente, a la vez que una luz en medio de nosotros se formó en un círculo con algunos símbolos extraños, Luego algo se empezó a materializar, Yuka lamentablemente no podía verlo, ya que estaba intentando recordar cosas del bosque y su pasado, pero hasta a hora solo eran fragmentos.
Un objeto grisáceo claro, callo inerte al suelo, el dragón dio una vuelta y se marchó sin decir nada.
Me acerque un poco curiosa, ya que no sabía que era, lo agarre y lo moví de aquí para allá hasta que me di cuenta de que era, era una prenda de vestir, me lo coloque rápidamente y luego lleve mis dos manos hacia mi boca y grite a todo pulmón «¡Gracias!» con una sonrisa y al igual que el dragón di media vuelta y volví al otro claro.
Estaba subiendo la colina cuando oí una voz
«Hola, No he podido recordar nada todavía, ¿algún avance con el dragón?»
Pensé para mi misma como reaccionaria si le contara y Yuka entrometiéndose en mis pensamientos respondió «¿A pasado algo interesante que no sabes ni como yo reaccionaria?»
«¡Si Yuka!» Estaba tan emocionada, «Verás. Hoy, extrañamente fui al lago, a la vez que el sol salía y en él encontré al dragón el cual me hizo una prenda de vestir.» Yuka por un momento quedo en silencio y luego me felicito, me elogio la prenda que el dragón me había dado, estaba tan contenta que me quede jugando a la vez que saltaba y corría de aquí para allá, la prenda revoloteaba con la brisa del viento.
Los días seguían pasando y el dragón venía de visita cada tanto para que lo acompañara al estanque, caminábamos entre los inmensos árboles y nos ayudábamos mutuamente, me buscaba regularmente y me ayudaba a sobrellevar los días, pero nunca respondió ninguna de mis preguntas.
Y aunque me sentía algo engañada por el hecho, no podía no disfrutar cada vez que lo veía salir de dentro de los árboles para buscarme.
Mucho tiempo más tarde.
Las pisadas de las ramas rompiéndose y hojas crujiendo. En medio de los árboles, una figura oscura corría velozmente con algo en su espalda. Al detenerse bruscamente, reveló una hermosa mujer bajo la luz plateada de la luna que se filtraba entre las hojas de los árboles. Aunque sus orejas puntiagudas resaltaban, parecía cansada y temerosa al mirar a su alrededor. Sostenía un arco en su mano derecha y una especie de mochila en su espalda. Después de revisar su entorno, suspiró aliviada al no percibir ningún peligro, encendió una fogata con una especie de papel que arrojo al suelo. Preparó su saco de dormir y se acostó en él, murmuró algo antes de dormir, pero no logro llegar a ningún lado ese murmullo silencioso.
Horas después, un extraño viento frío apagó el fuego hecho de magia, y la mujer se levantó de golpe con una daga en su mano. Después de asegurarse de que no había peligro, siguió al extraño viento que interfería con la magia, lo siguió hasta llegar a un claro con una barrera donde yacía el esqueleto de un monstruo que desconocía por completo. Pero mientras más se acercaba notó algo que la desconcertó y sorprendente era una hermosa niña completamente blanca que resaltaba más que el brillo de la luna que le llegaba, estaba parada a espaldas de una piedra. La barrera se deshizo cuando la mujer elfo la tocó, y la misteriosa mujer de blanco empezó a abrir sus ojos color celestes, la luna la seguía bañándola en su luz, ella alzó sus manos hacia el cielo para luego llevarlas a sí misma en forma de consuelo, sus gritos empezaron, un miedo, un odio y una oscura y profunda tristeza.
La mujer que veía esto atónita simplemente quería irse, correr, escapar con todas sus fuerzas, no quería saber nada, no tenía idea de qué acababa de hacer, pero aun así la tristeza que transmitía aquella aparente niña, mi mente no quería que me moviera, pero mi cuerpo se movió por sí solo, corrí para consolarla, me tiré de rodillas y la abracé con todas mis fuerzas. La comencé a consolar, acaricié su cabello, pero ella aún seguía llorando. Pero aún así me quedé a su lado, la atmósfera era hermosa y su piel cálida, era aún más hermosa de lo que había podido ver desde lejos.

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