Elizabeth subió al barco vestida de pirata y mostró a Nicholas su espada y habilidades de combate. Era divertido verla, ya que todavía tenía un espíritu juguetón en su interior.
"¿Cómo estuve?", preguntó ella.
"No estuvo mal, pero te enseñaré cómo pelear mejor. Si no, alguien podría hacerte daño fácilmente. Solo necesitas un poco más de técnica", le respondió Nicholas.
"Por favor, enséñame", pidió Elizabeth emocionada.
"De acuerdo. Hoy comenzarán las clases", concluyó Nicholas.
"¡Sí, gracias!" exclamó emocionada mientras saltaba y abrazaba al otro, finalmente había conseguido lo que siempre había deseado: ser una aventurera pirata.
Nicholas se sorprendió al escuchar que Elizabeth quería aprender a pelear. Él sabía que ella no era muy fanática de la violencia, pero se alegró de que quisiera mejorar sus habilidades de defensa. Así que, sin más preámbulos, comenzó a enseñarle las técnicas básicas de esgrima. Le mostró cómo sostener la espada, cómo moverse para protegerse y cómo atacar a su oponente. Elizabeth prestaba mucha atención y practicaba con entusiasmo. A medida que avanzaban las lecciones, Nicholas se dio cuenta de que Elizabeth estaba mejorando rápidamente. Sus movimientos eran más fluidos y precisos, y su confianza estaba aumentando. Él se sintió orgulloso de ella y sabía que, con el tiempo, se convertiría en una gran guerrera.
Adelvina sabía que Elizabeth se había ido, por lo que decidió seguir el barco con un plan no tan agradable. Mientras comía naranjas, ella le preguntó a Nicholas cómo lo había hecho en una escala del uno al diez. Él le respondió con un ocho, pero ella le recordó que debería comer algo para no debilitarse.
-Pues para eso necesito beber, no puedo, el único ser vivo eres tu.-Se va lejos de ella.-Sé que tú sabes que puedo contenerme, pero aún tengo miedo. ¿Y si de noche te ataco?
-Pues tengo mi espada, Nicholas.
-Tú no entiendes, mi fuerza es más fuerte, ningún hombre puede conmigo, y menos una humana como tú.
Después de que el barco atracara, Elizabeth saltó inmediatamente, sin haber comido nada y se hizo daño por el golpe. Cuando el otro se acercó a ella para preguntarle si estaba bien, ella respondió con un doloroso gemido.
Claro, estoy bien ¿Por qué lo preguntas? Por favor, no me toques, podrías lastimarme.-Escucha, deja de actuar como una niña, solo quiero protegerte, ¿acaso que no entiendes?.
-Lo siento.
-No importa. Eres demasiado buena para este mundo, pero debes cuidarte mucho. Sé que eres fuerte y valiente, pero debes entender que aquí hay personas buenas y malas. Yo me considero bueno, pero otros no lo son porque...-Porque eres vampiro - terminó ella la frase.-Sí, eso es.-No te preocupes, no dejaré que te hagan daño. Ellos no saben lo que eres. Te aprecio mucho. Mi hermana puede odiarte, pero eres el mejor amigo que he tenido. Los monstruos somos nosotros. Tú nunca me has traicionado porque no eres humano. Los humanos somos los que traicionamos, no somos honestos. Somos hipócritas, mentimos siempre. Siempre queremos más, pero tu raza no desea dinero, mientras que nosotros sí.
-Pero tú no eres como ellos, ahora duerme.-Le pone una manta, y la deja dormir en una cama mejor, el solo observa el océano, hasta que ve a una mujer familiar.-Tu.
-Hola vampiro, ¿me recuerdas? -Adelvina.-Dice con irritación- ¿Por qué estás aquí? ¿Qué es lo que quieres?
La mujer se acercó. Él la conocía bien y sabía que no le agradaba su presencia.
-¿Qué haces aquí? - preguntó la hermana de Elizabeth con un tono de desprecio.-Solo estoy cuidando de tu hermana - respondió él con calma.-No necesitamos que cuides de ella, ella puede cuidarse sola - dijo la hermana con un tono desafiante.-Lo sé, pero ella se lastimó al bajar del barco y solo quería ayudar - explicó él.
-Diré a todos que Elizabeth no es una doncella y que tú tienes algo que ver con eso, la gente podría matarla por deshonrar a la familia, y a ti por sucio o por vampiro, pero si fuera al revés y fueras un príncipe quizás te dejan vivo o te obligan tener un matrimonió con ella.
-Eres malvada, no entiendo como las mujeres odian a las otras mujeres, todas son machistas, todas prefieren defender al hombre y a la mujer dejarla por el suelo, hacen todo el esfuerzo para llamar la atención de ellos, hacer el esfuerzo para ser amadas y tener un novio o marido al lado, pero ustedes deben amarse, amarse entre todas, unirse y ayudarse, pero no.
Tienes toda la razón, las mujeres nos odiamos por naturaleza.No todas las mujeres se odian, pero casi el 89% sí.Claro, no importa. Tus palabras me han conmovido. - Se burla de él con sarcasmo.-No permitiré que Elizabeth se quede así. Nunca te ha hecho daño ni se ha metido contigo. ¿Por qué actúas de esta manera?-Bueno, tengo una propuesta para no afectar a la chiquilla.
-¿Qué tipo de propuesta?-Tu afecto incondicional, convencer a todos para que sean mis amigos. De esta manera, podré encontrar la felicidad que los lujos nunca me han dado. La felicidad de mi hermana me afectaba más de lo que pensaba.
-Oh si mejor muerdo tu cuello ¿y listo?
-No te atreverías vampiro tonto.
-Correcto, te entiendo. Te amaré y haré que todos te amen, como tanto desea mi alteza..
-No te burles de mí pobre.-Te comportas con soberbia, así no lograrás hacerte amigos.-Estás en lo cierto, tengo que ser una mejor persona. - Empieza a hacer una lista. - Dime qué debería hacer para tener más amigos.-Debes cambiar esa personalidad egoísta y tratar a todos por igual.
Adelvina le hizo una propuesta, un trato que no podía rechazar. Ella quería su amistad y la de sus amigos, y a cambio, él debía darle su cariño y hacer lo mismo. Aunque no estaba seguro de si podía confiar en ella, decidió aceptar el trato.

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