Elizabeth pintaba un cuadro mientras Federico observaba el fuego de la chimenea.
"Federico, ¿Podrías contarme cómo convertiste a Nicholas en vampiro?"
Federico suspiró antes de responder, recordando aquellos días en los que todo había cambiado. "Fue hace unos trescientos años, no me acuerdo bien, no soy bueno con los números. Yo era un vampiro, estaba caminando, cuando vi a Nicholas, estaba todo apuesto, aun era humano y no pude resistir la tentación. Lo mordí y lo transformé en un vampiro como yo. Al principio, Nicholas se quejaba y no quería convertirse en vampiro. pero hemos recorrido el mundo juntos, observando cómo todo cambia a nuestro alrededor. Pero nuestra existencia inmortal también tiene sus desafíos, y debemos adaptarnos a los cambios constantes. Aunque en ocasiones siento nostalgia por mi vida humana, estoy consciente de que la eternidad nos espera. No obstante, Nicholas era propenso a la depresión, algo que me resultaba difícil de sobrellevar. A veces era agotador verlo llorar constantemente." Federico sonrió al terminar su relato. "Por lo que veo, Nicholas te ha convertido en una hermosa vampira, Elizabeth."
Elizabeth asintió mientras seguía pintando. "Sí, ha sido una experiencia interesante. Al principio, estaba asustada y confundida, pero Nicholas me ayudó a adaptarme y a comprender mi nueva vida. Ahora, siento que tengo una perspectiva diferente del mundo." Federico asintió en silencio, sabiendo que la vida de un vampiro puede ser solitaria y difícil. "Es bueno tener a alguien en quien confiar y con quien compartir esta vida", dijo finalmente. "Nicholas y yo hemos pasado por muchas cosas juntos, y nuestra relación ha evolucionado a lo largo de los siglos. Pero siempre estaremos unidos por el vínculo que nos une como vampiros". Elizabeth asintió, sabiendo que también estaba empezando a formar un vínculo especial con Nicholas. "Sí, creo que siempre estaré agradecida por lo que Nicholas ha hecho por mí", dijo con una sonrisa. Los tres se quedaron en silencio por un momento, disfrutando del calor de la chimenea y de la compañía del otro.
Elizabeth se levanta de su asiento, mientras Federico comienza a tocar el piano. Nicholas sigue a Elizabeth y toma su brazo justo antes de que ella entre en la habitación.
"¿Eres bipolar? Hace unos días estabas diferente, malhumorada y con ganas de pelea, pero ahora estás amable como cuando eras humana." Nicholas se siente sorprendido por los cambios de personalidad de Elizabeth.
Elizabeth se detiene y se voltea hacia Nicholas, con una expresión seria en su rostro. "No, no soy bipolar. Simplemente estoy aprendiendo a controlar mejor mis emociones. Ser un vampiro es un ajuste difícil, y a veces me siento abrumada por todo lo que está sucediendo a mi alrededor. Pero estoy tratando de ser más consciente de mis sentimientos y de cómo afectan a los demás." Nicholas la mira con comprensión y le da un abrazo reconfortante. "Lo entiendo, Elizabeth. Yo también pasé por eso cuando me convertí en vampiro. Pero no estás sola, yo estoy aquí para apoyarte y ayudarte en todo lo que necesites." A pesar de esto, Elizabeth se enfada y abofetea a Nicholas antes de entrar en la habitación y cerrar la puerta.
Nicholas se queda parado, mirando la puerta cerrada con tristeza. Sabe que Elizabeth todavía está lidiando con la transición a su nueva vida como vampira, y que puede ser difícil para ella controlar sus emociones. Pero también sabe que están juntos en esto, y que juntos pueden superar cualquier obstáculo. Decide esperar un momento antes de seguir a Elizabeth, dándole tiempo para calmarse y procesar sus sentimientos. Mientras tanto, Federico sigue tocando el piano, llenando la habitación con su música suave y relajante. Nicholas se sienta en un sofá cercano, dejando que la música lo envuelva y lo lleve a un lugar de paz y tranquilidad. Sabe que la vida de un vampiro puede ser complicada, pero también sabe que hay belleza en ella. Finalmente, después de unos minutos, se levanta y entra en la habitación.
Nicholas abraza a Elizabeth por detrás y la besa en el cuello mientras se encuentra de espaldas. Elizabeth se estremece ante el contacto, pero rápidamente se relaja en sus brazos. Nicholas la gira y la besa con pasión. Mientras se besan, Nicholas siente la calidez del cuerpo de Elizabeth y su amor por ella se hace más fuerte cada día que pasa.
Mientras tanto, Federico sigue tocando el piano con gracia y habilidad. La música que sale del instrumento es suave y relajante, Nicholas y Elizabeth se separan después de su apasionado beso y se sientan en el sofá junto a Federico.
Federico y Elizabeth se besan con ternura mientras Nicholas los observa con una sonrisa. Después de unos minutos, Federico se separa de Elizabeth y vuelve a tocar el piano, continuando con su melodía suave y relajante. Nicholas y Elizabeth se quedan en el sofá, disfrutando de la música y la compañía del otro. Finalmente, la noche llega a su fin.
Aunque el rey espera el regreso de su hija, Elizabeth ha encontrado un nuevo hogar y una nueva familia entre los vampiros.
En la vida de un vampiro todo cambia constantemente,
inmortalidad y soledad son los desafíos más frecuentes.
Federico y Nicholas tienen una unión eterna,
una amistad que ha evolucionado a lo largo de los siglos sin tregua.
Elizabeth es la nueva vampira en la familia,
al principio confundida y asustada, pero con ayuda y guía.
Ahora siente que tiene una nueva perspectiva del mundo,
y forma un vínculo especial con Nicholas profundo.
Pero a veces la vida de un vampiro puede ser difícil y solitaria,
y los cambios de personalidad pueden ser una carga pesada y diaria.
Nicholas se siente sorprendido por los cambios de Elizabeth,
y se pregunta si es bipolar o algo que no se ve.
La vida de un vampiro es compleja y llena de sorpresas,
pero con el tiempo se aprende a adaptarse a todas las fases.
Federico, Nicholas y Elizabeth, unidos por la eternidad,
superarán juntos todos los desafíos con fuerza y tenacidad.
Elizabeth pinta un cuadro mientras Federico observa el fuego de la chimenea. Durante su conversación, Federico le cuenta a Elizabeth cómo convirtió a Nicholas en vampiro, rememorando los desafíos y las experiencias que han enfrentado a lo largo de los siglos. Mientras tanto, Nicholas observa a Elizabeth y Federico con preocupación, sintiendo cómo los cambios en Elizabeth lo desconciertan.
En la Europa del siglo XVII, la joven Elizabeth II era conocida por su curiosidad e inocencia. Enamorada del hombre Nicholas Vorhis, un vampiro de 123 años, Elizabeth quería acompañarlo, pero Nicholas sabía que eso pondría en peligro su vida. En ese tiempo, la ley prohibía el amor y la amistad entre humanos y vampiros, lo que hacía que su relación fuera peligrosa.
A pesar de que Elizabeth quería aventurarse y ser diferente a las otras princesas, Nicholas no podía permitir que su amor lo pusiera en riesgo. La Princesa Elizabeth II de Windsor entendía que los vampiros podían vivir en el mundo humano, pero solo si estaban dispuestos a servirles para mantener la paz. Nicholas sabía que debía partir y dejar ir a Elizabeth para protegerla de cualquier peligro.
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