Si me lo preguntasen objetivamente diría que ella tiene un gran potencial, sus rasgos eran distintos a los míos, pero excelentes para experimentar otro tipo de maquillajes. Lo más destacable en su rostro eran sus prominentes pestañas, lo cual hacía innecesario el uso de mascara. Sus ojos marrones, redondeados y enmarcados en el grueso armazón de sus lentes. Su piel apiñonada me obligaría a cambiar mi gama de colores de siempre. Pensar en un maquillaje para ella me hacía sentir entusiasmo por salir de mi zona de confort.
La primera cosa por hacer sería acercarme para invitarla y esto no sería tan fácil. En realidad, yo jamás había hablado con Luisa, no tenía mucha idea de qué clase de persona era. La veía llegar siempre a tiempo y tomar lugar en las primeras filas del aula, si bien solía estar ahí parecía aun así esconderse entre los demás. Algunas veces la escuché participar en clase cuando los profesores hacían preguntas que nadie más sabía responder. Luisa hablaba con una voz lineal y con un timbre grave, respuestas breves antes de quedar en absoluto silencio. Incluso, creo que conocía más su voz que sus expresiones faciales, jamás la había visto de otra forma que no fuera con su rostro serio y su mirada baja.
Al finalizar la clase decidí acercarme a Luisa, la seguí por un instante al salir del aula caminando tras ella en dirección al patio central.
—Hey, Luisa — dije tocando su hombro—¿Podemos hablar?
Luisa se giró para mirarme y lo primero con lo que me encontré fue su mirada de confusión enmarcada en sus gafas.
—Sí, dime— respondió con la misma voz grave y robótica con la que responde en clase.
Tomé un respiro, sabiendo que debía ser directa pero también sensible en mi aproximación.
—Okay, la razón por la que te busco es... no sé si lo sabes, pero tengo un canal en YouTube sobre maquillaje y belleza. Y, bueno, he estado pensando en incorporar nuevas ideas y rostros en mi contenido.
Luisa me miró con creciente incertidumbre.
—¿Y qué tiene eso que ver conmigo? —preguntó.
—Verás, creo que tienes una belleza única y me encantaría mostrarte en mi canal. Quiero explorar estilos de maquillaje en una variedad de rostros, y creo que podrías ser perfecta para eso —expliqué, esperando convencerla con mis palabras.
Su rostro que normalmente era serio y casi estático parecía mostrar sorpresa y confusión a partes iguales.
—No sé —dijo finalmente— No estoy segura de querer estar frente a una cámara, y menos siendo parte de un canal de maquillaje. — respondió, claramente incómoda con la idea.
—Lo entiendo completamente, y no quiero presionarte —respondí rápidamente, al ver su incomodidad —Pero te ofrecería todo el apoyo que necesites. Podemos empezar con algo pequeño, tal vez una sesión de prueba sin cámaras, solo tú y yo, para que veas cómo te sientes al respecto.
Luisa pareció pensarlo por un momento.
—No puedo decir que no me intriga la idea, pero... es algo muy extraño para mí —admitió
—Eso es totalmente comprensible. ¿Qué tal si te invito un café y hablamos un poco más sobre ello? Sin compromisos, solo para contarte bien y con calma la idea que tengo —sugerí, esperando que una atmósfera más casual pudiera facilitarme la persuasión.
Luisa asintió lentamente, aún con reserva.
—Está bien, podemos hablar. Pero no prometo nada —dijo, y por un instante, su mirada se elevó, encontrándose con la mía por un segundo antes de desviarse rápidamente.
—Genial, eso es todo lo que pido. Gracias, Luisa. —Dije sonriendo ante la oportunidad que parecía haberme dado
Mientras se alejaba, no pude evitar sentir una mezcla de emoción y nerviosismo por ver mi nuevo plan dando sus primeros pasos.
El ambiente de la cafetería tenía un aroma delicioso, una mezcla de granos recién molidos y pan dulce. En ese momento pensaba que había sido una gran idea reunirnos en un lugar como ese. Aun así, me sentía nerviosa mientras esperaba a Luisa. No sabía bien por qué, pero algo en su aceptación reacia a mi propuesta me hizo sentir un poco insegura. Quizás era la idea de salir de mi propia zona de confort, o tal vez era la curiosidad sobre qué tipo de persona era en realidad.
Luisa llegó puntualmente, con su habitual expresión seria, su vestimenta era lo que acostumbraba usar; zapatos deportivos, jeans y una hoodie gris sin ningún estampado, su cabello recogido en un chongo desordenado.
—Hola, gracias por venir —dije, intentando romper el hielo mientras le señalaba que tomase asiento
Luisa tomó lugar en la silla frente a mí y se quitó las gafas para limpiarlas dejándome ver esas largas pestañas que habían sido el foco de mi interés al mirar su rostro.
—No hay problema. Aunque aun no entiendo bien por qué yo —respondió Luisa, colocándose nuevamente las gafas.
Tomé un sorbo de mi café para darme tiempo de formular mis palabras.
—Pienso que tienes una belleza única, y me gustaría que más gente la viera. Mi canal es una plataforma donde puedo mostrar eso. No se trata solo de maquillaje, sino de autoexpresión y confianza.
Luisa me observó en silencio con una expresión que no me permitía leer entre líneas, rígida como siempre.
—Nunca me he considerado alguien... atractivo —admitió con honestidad, aún con su voz lineal.
—Ese es mi punto, de hecho, lo eres, pero no de una forma convencional —respondí —La belleza no normativa o fija, es diversa y personal. ¿Te imaginas lo inspirador que sería para otras chicas verte y sentirse representadas?
Ella jugueteó con la cuchara de su café mirando hacia abajo.
—Okay, pero eso no responde mi pregunta ¿Por qué yo?
—Porque veo algo en ti que quizás tú aún no ves —dije tratando de mirarla a los ojos—Además, creo que podríamos aprender mucho la una de la otra, considero que eres "un reto" por tu personalidad tan reservada, creo que realmente podemos hacer magia en un video, puedo sacar otro lado tuyo. —dije con entusiasmo esperando haberla convencido
Hubo un largo silencio en el que Luisa parecía pesar sus opciones.
—Significa que me vas a grabar y voy a aparecer en tu video ¿no? ¿Qué tal si no me gusta el resultado? — preguntó tras unos momentos
—No te preocupes, haremos esto, primero tendremos una sesión de práctica, sin cámaras, esto me ayudará a familiarizarme con tus rasgos, y a ti a sentirte tranquila si el resultado no te gusta, si de verdad sientes que no lo hago bien, lo dejamos ahí y no te obligaré a grabar nada ¿te parece bien?
—Está bien —dijo finalmente—. Lo intentaré. Pero no esperes que me convierta en una fan del maquillaje ni nada, lo hago solo para saciar mi propia curiosidad
Sonreí, sintiendo una oleada de alivio y emoción.
—Eso es todo lo que pido, Luisa. La curiosidad es un excelente punto de partida —respondí con una sonrisa, tratando de erradicar la tensión entre nosotras.
Luisa asintió ligeramente con un gesto casi imperceptible que, sin embargo, sentí como una gran victoria. Era evidente que salir de su zona de confort no era algo que hiciera a menudo, pero su disposición a probar algo nuevo era un paso en la dirección que yo quería.
—Y quién sabe, quizá descubras algo nuevo sobre ti misma en el proceso —agregué, tratando de mantener el ambiente ligero y positivo.
Luisa esbozó una sonrisa leve, la primera que había visto desde que la conocí. Era un pequeño indicio de que, tal vez, estaba más abierta a la experiencia de lo que sus palabras sugerían.
—Ya veremos —dijo con una cautela maquinal.
La conversación fluyó un poco mejor después de eso. Hablamos sobre los detalles logísticos: cuándo y dónde realizaríamos la sesión de práctica, qué tipos de looks consideraríamos, y cómo podríamos ajustar todo para que se sintiera cómoda durante el proceso. También aseguré a Luisa que tendría control total sobre cómo se presentaría en el video, reafirmando que su consentimiento y comodidad eran mi prioridad.
Y finalmente al cabo de una hora nos despedimos con algunos acuerdos sobre ese día que esperaba con ansias.
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