El día de la grabación se acercaba y yo estaba entusiasmada por ver como se desarrollaría todo entre Luisa y yo esta vez con una cámara documentando el proceso. Estaba nerviosa, naturalmente, era una sensación que, a pesar de mi experiencia en redes, no desaparecía.
El jueves en la universidad se sentía lento, una clase, luego otra, y por fin podría salir a la 1, cada tanto miraba de reojo a la primera fila en el aula, donde Luisa parecía imperturbable y silenciosa, como siempre, pero ¿lo estaba? No tenía certeza, no podía mirar su cara desde atrás, ella no volteaba a verme, a penas y podía ver parte de su perfil cuando giraba la cabeza y su cabello recogido, el suave aleteo de sus labios cuando participó en clase y escuchar de lejos su voz grave que por alguna razón cosquilleaba mis oídos.
—¿Estás bien? —Preguntó MaJo al notar mi comportamiento
—Sí, solo un poco nerviosa, hoy voy a grabar el video, lo que te conté el otro día
—Ah sí, la colaboración con Lui....
—Sí, eso mismo— interrumpí haciéndole una seña a mi amiga para que no dijera más. Por si tenía algún seguidor en mi aula, que por supuesto que los tenía.
MaJo y Liz estaban al tanto de mis proyectos, aunque no participaban activamente en ellos, mis amigas me apoyaban desde su lugar. Veían cada uno de mis videos, me hacían recomendaciones, y sobre todo instaban a sus círculos cercanos a seguir mi trabajo. Pero en ningún momento habían querido participar en un video. "Eres muy buena en eso, pero no me interesa salir en videos" dijo Liz alguna vez. MaJo por su parte hablaba de un vlog de viajes con el cual solo soñaba, porque no tenía planes ni acciones reales para hacerlo. Mis amigas eran muy distintas entre sí, pero de algún modo todas habíamos logrado conectar, pensé en ellas brevemente antes de volver a la realidad. Miré a Luisa desde mi lugar en el aula, uno donde solo podía mirar su espalda, y preguntarme si mi conexión con ella sería igual que con mis amigas.
La última clase del día había terminado, recogí mis cosas con más prisa de lo habitual. Igual que el sábado antes de ver a Luisa, sentía las emociones en el estómago conforme mis pasos me llevaban a su lugar. Luisa empacaba una libreta en su mochila, con una expresión seria y focal como siempre. A primera vista, no podía leer sus emociones, me preguntaba si se sentía tan nerviosa como yo.
—Hola, Luisa —saludé, con una sonrisa. Ella levantó la vista, y por un momento nuestros ojos se encontraron. —¿Lista para la grabación de hoy?
—Creo que sí —respondió con su tono grave, que parecía aún más marcado en la tranquilidad del aula vacía.
—Ven conmigo— le dije mientras se colgaba la mochila en el hombro. —Nos iremos en mi carro.
Luisa y yo caminamos al estacionamiento de la universidad en silencio. Ella me seguía un paso atrás. Antes no pude leer su expresión facial que era en esencia estática, pero su lenguaje corporal me indicaba que compartíamos el mismo nerviosismo. Pese a la familiaridad del entorno, por alguna razón ambas nos sentíamos acartonadas en esa caminata breve y silenciosa y eso para mí se sintió como un retroceso, no podía permitirlo.
Llegamos al lugar donde había estacionado mi auto, el cual emitió un sonido al desactivar el seguro. Abrí la puerta e hice una seña a luisa para que también entrara y ella asintió con un pequeño "gracias" casi susurrado. Durante el trayecto, puse música suave, algo que esperaba pudiera relajar a ambas. De reojo, notaba cómo Luisa miraba por la ventana, absorta en sus pensamientos.
—¿Te parece bien si hablamos sobre lo que haremos en el video? —rompí el silencio, intentando sondear sus pensamientos
—Sí, está bien — respondió mirándome de reojo
—Okay, mira, igual que la otra vez, pudimos tener una conversación en la cual me contaste cosas interesantes, podemos intentar lo mismo hoy, tal vez puedas contar alguna historia
—¿Una historia dices?
—¿Si, la otra vez contabas sobre la diosa de la belleza no? ¿Puedes contar alguna historia donde esté involucrada, creo que había una de una manzana de oro no?
—Esa es Eris…—Respondió
—Bueno, tú eres la que sabe de esto, yo sólo sé que te verás guapísima hoy, igual que ese día, o más, ya hasta pensé en el encuadre y los efectos en la edición
No pude evitar sonreir mientras le hablaba de mis visiones a Luisa, quien por su parte parecía pensar en algo mientras me escuchaba. De pronto empezaba a sentir curiosidad por lo que había en el fondo de su mente.
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