Aquel árbol que adornaba un palacio en su interior, en la habitación que cubría todo su tronco era un lugar casi vacío, cubierto de mármol y con ventanas que llegaban hasta el techo que parecía una cúpula, la luz del sol iluminaba todo.
En el centro había una mesa redonda con diferentes sillas a su alrededor
¿Una mano grande con garras afiladas golpeo la mesa «Anciana Vera Que podemos hacer ahora? ¡perdimos una gran parte de las defensas aéreas!»
«No te preocupes Glaver»
«¿Me estás diciendo que no me preocupe? Incluso a hora podrán entrar, secuestrar y matar a los nuestros y,¿me dices eso en serio?»
«Entiendo tu malestar Glaver, pero nuestros guerreros más competentes están en las ciudades barrera»
«¿Hay información del lado oeste?» pregunto una Elfa que estaba calmada con los ojos desinteresados.
«Oh… mph, No hay información, los que mandamos a recopilarla no han vuelto ni se han comunicado por las piedras telepáticas. A sique, estamos atados de mano. Leidy Relire» respondió Glaver
«Está bien, enviaré otras reservas»
Todos en la sala seguían pensando que hacer era inminente que los ataquen los humanos o enanos. Pero la identidad de quien o que era el que ataco no podemos confirmarlo.
«Bueno los ataques humanos todavía no cesan incluso desde hace siglos, pero aun así…» reflexiono Glaver.
«Pensar que podrían tener un arma tan capaz o inclusive los enanos, pero, es imposible tenemos una buena relación con ellos.» Expreso el elfo frustrado, Leidy Relire apretó su mano que formaba un puño.
«Rowlin cariño…» dijo susurrando
Todos esperaban noticias del oeste… sabían que era una amenaza grave, ya que no tenían tanto control del oeste.
Se escucha murmullos a lo lejos. Varios sirvientes venían con tasas y golosinas. Detrás de ellos un soldado.
«Saludo a sus majestades y guardianes de este gran bosque,» expreso con una reverencia
«Deja eso muchacho que información tienes» dijo Glaver con cansancio
«S-si, El señor Brits me envió con información de la defensa de las ciudades, huno ataques humanos. Es posible que estén atentos a cada movimiento nuestro a futuro. Pero los humanos que atacaron fueron eliminados, hubo 12 bajas. Pero no lograron entrar a las ciudades.»
«Demonios… Malditos. aghhh» un golpe fuerte resonó… las sirvientas ni siquiera se inmutaron y siguieron con su trabajo.
El soldado dejo las cartas en la mesa cerca de una niña adorable, pero aun así su mirada era tan fría que daba miedo, también informo sobre La señorita Amel y una niña que la acompañaba su nombre parece ser “Lumia” y es una humana.
«Oh… interesante quisiera hablar de ello ahora, pero tenemos cosas que decidir para el futuro del bosque aquí. Tendrá que esperar.» Dijo Vera haciendo una sonrisa algo perturbadora.
El soldado se inclinó y salió de la habitación suspirando.
«Bueno, haremos esto y aquello,» comenzó diciendo Vera, aunque su voz ya no tenía la misma firmeza.
«Sí, creo que sería lo mejor» Afirmo Glaver, su tono también perdiendo fuerza.
«Quizás debamos enviar más exploradores al oeste……» sugirió Relire.
«Y fortalecer las defensas en el norte……» intervino Rowlin.
«Si— eso pudriéramos hacerlo……» dijo Vera.
«Esperemos que esto funcione……» añadió Glaver.
Parloteo.
Parloteo.
Las horas habían pasado y Amel se movía de aquí para allá buscando libros… o algo. Le pregunté:
«¿Qué estás buscando, Amel?»
«Oh, Lumia… Mm, algún libro interesante para leer, supongo.»
«¿Libro?... ¿Dónde escuché eso?» Rápidamente Yuka intervino: “Te lo expliqué anteriormente. Los elfos lo usan para guardar información y contar hechos que sucedieron en el pasado. ¡También! Hablaban de libros que contenían conocimientos mágicos. Pero dudo que aquí haya libros así.”
Aunque Yuka era conocedora del mundo desde mi punto de vista, ella era la más sabia de todos los seres que he conocido. Y todas las historias que Yuka me contó resultaron ser ciertas hasta cierto punto.
«Lumia, ven. Te leeré un cuento mientras esperamos.»
«¿Un cuento?» Incliné mi cabeza, intentando entenderlo.
Amel solo rio y me llevó a sentarme cerca de ella.
«Bueno. [El odio nunca superó al amor]. Había una vez en un reino dividido por la enemistad entre humanos y elfos, una doncella elfa llamada Liriel y un joven humano llamado Erik, quienes desafiaron las normas de sus respectivas razas al enamorarse profundamente el uno del otro.
A pesar de las advertencias y los prejuicios de sus padres y de sus comunidades, Liriel y Erik continuaron encontrándose en secreto, buscando refugio en los bosques oscuros que dividían sus territorios. Se juraron amor eterno y soñaron con un mundo donde la paz y la armonía entre humanos y elfos fueran posibles.»
«Entonces, ¿todavía hay diferencias entre cada especie?» pregunté con preocupación.
«Bueno, esto es relativo, Lumia. Tristemente, en la época en la que vivimos, nos resulta muy difícil convivir con los humanos. Ellos inventaron máquinas y empezaron guerras que ganaron. Pero hay muy pocos elfos que no tienen rencor.»
«¿Como el señor Boro?»
«Sí, bueno… continuando con la historia. Sin embargo, su amor fue descubierto durante una de sus escapadas nocturnas. Los padres de Liriel, en un arrebato de ira, expulsaron a Erik y lo dejaron al borde de la muerte. Solo el rápido accionar de Liriel evitó que sucumbiera por completo.
Años pasaron y los amantes estuvieron separados, pero su amor nunca flaqueó. Una noche, impulsados por el deseo de estar juntos, Liriel y Erik escaparon de las cadenas impuestas por sus familias y se reunieron en un lugar secreto donde una vez se juraron amor eterno.
Sin embargo, al amanecer, la tranquilidad fue interrumpida por el estruendo de los tambores de guerra y el clamor de los soldados que marchaban hacia el campo de batalla. Para su sorpresa y pesar, Erik estaba entre ellos.»
En medio del caos y la desesperación que reinaba en el campo de batalla, Liriel y Erik se abrazaron, ignorando todo lo que sucedía a su alrededor como si estuvieran atrapados en una burbuja de amor. Pero su momento de felicidad fue efímero, ya que una flecha perdida atravesó el pecho de Erik, causando que cayera mortalmente herido.
«Liriel, con lágrimas en los ojos y el corazón destrozado, se dio cuenta demasiado tarde de lo que había sucedido. Con un último beso, lamentando la pérdida de su amado, Liriel tomó su mano…»
«¿Qué pasó?, ¿qué hizo?» dije completamente entusiasmada, casi sofocando a Amel.
«Ohmp, Lumia, aléjate un poco, ¡me caeré!» chilló Amel, casi cayéndose del sillón.
«Lo-Lo siento, Amel.»
«No te preocupes, Lumia» dijo Amel, mientras me acariciaba la cabeza.
«Y… ¿Cómo termina la historia de la elfa y el humano, Amel?»
«Sí, bueno, la elfa sé...»
Sin previo aviso, la puerta se abrió. Ni siquiera lo había notado Amel tampoco; estábamos tan distraídas.
«Las venimos a escoltar, señoritas. Sus majestades están esperándolas.» Dijo uno de los soldados.
Estábamos al otro lado de una gran puerta tras haber subido muchas escaleras, Todo se veía tan hermoso, el lugar era enorme.
Había una solo mesa en el centro de la habitación que era tan iluminada.
Sus miradas, aunque no nos miraban directamente se podían sentir ala distancia.
Dos cillas estaban vacías.
Nos invitaron a centrarnos con amabilidad. Pero tenía una sensación extraña respecto a uno solo de los presentes.
Yuka estaba gritando desde lo más profundo de mi ser. Podía sentir su rabia ¿qué estaba pasando?
Nunca había pasado esto era nuevo, porque sentía tanto enojo.
¿Abra recordado algo? me pregunte, pero descarte ese hecho rápidamente.
Ya habían pasado unos minutos desde que habíamos entrado en la sala y, me sentía estresada por este hecho, pero Yuka no reaccionaba.
Tenía dudas. Mientras intentaba calmarla. Pero me resultaba imposible.
Simplemente miré a cada lugar intentando descifrar la situación quien o que era lo que hacía que Yuka se sintiera así o siquiera entender que era lo que pasaba aquí.
Una voz algo burlona interrumpió mis pensamientos.
«Entonces, Una niña Elfa, hija de una gran guerrera y un doctor excelente, Está protegiendo a una Humana» dijo Glaver mostrando desprecio en sus palabras.
«También tengo curiosidad ¿Cómo es que entro la niña humana? Además apenas es una niña donde están los padres de esa niña. Señorita Amel, ¿puedes responder a esa pregunta?» dijo Relire con una pisca de curiosidad.
La niña que estaba sentada en una silla esta era muy alta, no hablo solo sostuvo su barbilla, nos miraba fijamente.
«B-bu-bueno» Amel me miro de reojo
Al notarlo rápidamente me acerqué a ella como intentando calmarla.
«Bueno… Estaba en la parte prohibida del bosque y —»
«Espera, como llegaste a la parte prohibida del bosque, si el reporte decía que estabas en las ciudades fortaleza» dijo Glaver con desconcierto a la vez que arrojo unos papeles
«Yo estoy igual de intrigado» dijo Rowlin con una mirada penetrante.
Pensaba para sí mismo que era muy extraño el que haya cruzada todo el bosque sin ser vista o levantar sospecha.
«Y- Yo, yo» tartamudeaba Amel.
«Solo sigue…(Suspiro) y ustedes cállense» dijo Relire
«No tengo ni la menor idea de como ella atravesó la barrera o como llego hacia ese lugar» dijo Amel conteniendo su nerviosismo
«Entiendo, ¿Puedes explicarme que hacías en la parte prohibida del bosque?»
«Bueno… Estaba escapando… Y había escuchado un rumor»
«¿Qué rumor?» rugió Glaver
«¿Escapar?, ¿Escapar de qué?» indago Rowlin
Amel quedo atónita por las preguntas, no sabía que responder, el lugar era incómodo. La lefa llamada Relire se sostenía la cabeza, los otros miraban hacia abajo en señal de reflexión, nuevamente aquella elfa los callo.
«Bueno, escuche que del otro lado de la parte prohibida la barrera era más débil»
«Eso es una completa farsa!» indico Glaver en un tono seco.
«¿Entonces de que escapas?» pregunto Relire
«Responde podría ser de mucha ayuda, hemos enviado muchos soldados para esa área, pero ninguno responde. ¿Qué es lo que viste=?» dijo Rowlin intentando sacar información
«(Tos) Si dinos» decía Glaver mientras miraba a Vera con cautela
A todo esto aquella niña tan bonita que posaba sobre aquella gran silla, en toda la conversación nunca dio alguna señal de hablar, y solo miraba a los demás mientras estos intercambiaban opiniones.
Era extraño Que todos la llamaban anciana y todo se volvió aún más raro cuando todas las preguntas eran en referencia a quienes perseguían a Amel.
Su mirada Se volvió penetrante, solo miraba en una sola dirección la de Amel
Amel aún más nervioso.
«Estaba escapando de unos mercenarios que querían secuestrarme. No tuve otra opción que huir al bosque prohibido, ya que no había guardias ni soldados en ese momento», explicó Amel, mirando nerviosa a los gobernantes.
«Bueno», dijo Vera con una sonrisa malévola.
«Ja, ja, ja, no esperaba menos de la hija de Eteris», se rio Glaver, mirando con burla.
Los elfos se mostraron sorprendidos.
«¿Qué está pasando?» preguntó nerviosamente Relire. Rowlin también alzó la voz.
«Oh, chicos, no es nada. Intentamos secuestrar a esta niña, pero fallamos. Pero mírenla ahora, sentada frente a nosotros», dijo Glaver.
«Espera, yo no sabía nada de esto. ¿Cómo que secuestrarla?» preguntó Rowlin, desconcertado.
«Glaver, explica lo que está sucediendo», ordenó Relire.
«Sí, sí. La niña tiene un poder que puede ser una amenaza, y la señorita Vera me expresó su preocupación», dijo Glaver.
«Entiendo, pero podrían habernos consultado antes, ¿no? Señora Vera», dijo Relire.
«¿Y cuál es el poder que tiene? ¿Qué amenaza representa para el bosque?» preguntó Rowlin agarrándose la frente con sus dedos.
Amel permanecía en silencio, mirando nerviosa. Yo observaba con intriga y analizaba la situación con la ayuda de Yuka.
“Lumia, ese ser con apariencia de niña es peligroso”, dijo Yuka.
“Entiendo”, respondí, preparándome para cualquier cosa.
Glaver, la bestia con forma humanoide, respondió: «N-no lo sé».
«¿Es en serio? Tus bromas no tienen gracia», dijo Relire, enojada.
«No, en serio no lo sé. La señora Vera no me lo quiso decir, pero me convenció de que era una amenaza», dijo Glaver.
«Señora Vera, ¿qué significa todo esto?» preguntó Relire.
«Silencio», ordenó Vera, su voz resonando en toda la sala. Vera, un ser más longevo que los elfos y las bestias, con apariencia de niña, con un vestido verde marino y dos cuernos que sobresalían de su cabeza como ramas. Sus ojos verdes se tornaban cada vez más rojos mientras miraba a Amel.
«Bueno, entiendo que es la hija de una guerrera importante para los elfos, pero esta niña, aunque sin poder mágico, es una amenaza por su descomunal fuerza física. Me entristeció la muerte de Eteris y esta niña sin poder», suspiró Vera.
«Incluso después de deshacerme de ella, ya había tenido una hija». Vera no se dio cuenta de lo que dijo hasta que fue muy tarde.
Todos quedaron en shock. Amel no sabía qué hacer. Su tes se volvio palida estaba viendo sus manos temblando, y apenas se mantenia cuerda mientras intentaba prosesar la infomracion.
«Entonces,¿fuiste tú quien mató a nuestra mejor guerrera, que tanto contribuyó?» preguntó Relire. El aire en toda la sala se estaba volviendo pesado se podía sentir una leve sensación de peligro, aunque ninguna era dirigida en nuestra dirección.
«¿En qué estaba pensando, señora Vera? ¿Cómo puede decir eso—? ¿Fue usted?» dijo Rowlin, incrédulo a la vez que apretaba sus puños.
Amel parecía una piedra que poco a poco se iba desquebrajando pieza por pieza.
«No entiendo sus razones para matar a una guerrera así», dijo Glaver sin reprochar nada.
Todos callados esperando una respuesta de aquella que era proclamada la gobernante absoluta, pero se paralizaron ante una sensación horrenda que venían de unos ojos llorosos y quebradizos.
«¿U-s-Usted hizo que?» expresó Amel entre sollozos

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