El lugar era tenso y los dos elfos que gobernaban junto a Glaver y Vera, tenían una cara de pesar y enojo, Amel había explotado. He insultado al aire, el ambiente tan pálpale era sofocante, Aquella bestia Glaver, estaba algo despreocupado ante las miradas punzantes de sus compañeros.
Y yo, bueno realmente no entendía nada.
Sabía que algo había hecho aquella niña malévola, pero aun así no podía estar triste o enojada como los demás.
Amel estaba furiosa… y solo me acerqué más a ella para intentar contenerla.
Yuka me había insistido que me quede más cerca de ella.
«Entonces señora vera puede explicarme todo en detalle.» Dijo Rowlin aun conteniendo su ira.
«Concuerdo, dependiendo como lo explique tomaremos acciones señora Vera» dijo Relire
Glaver solo miraba.
Todos ignoraron a Amel que seguía de pie mirando con enojo a todos.
Verá contó una corta historia intentando defenderse de sus acciones.
Todos tenían curiosidad y a la vez la miraban con mala fe
Vera solo contó lo que le favorecía… Aquella mujer brillante murió por ser una traidora.
Apoyo a los humanos. “Él” fue quien me lo advirtió.
«¿Con, Él— se refiere a Aquel que nos protegía?» miraba Glaver a Vera esperando su respuesta.
«Si, aunque bueno, también había un poco de envidia por mi parte.»
«Señora Vera, Entiendo que Aquel que nos protege le dijo algo, pero usted Nunca D—»
«Silencio Relire.» Evoco Vera
«Continuando… Todo esto lo hice pensando en el bosque y su protección» dijo Vera mientras hacia una de pena mientras miraba hacia abajo
«Ya vasta» grito Ámel con enojo y tristeza mezclados en su cara.
El ambiente era realmente raro… Para entenderlo. “¿Yuka sabes algo?”
“Oye Lumia, si lo que dice esa niña es cierto, entonces.” Dijo Yuka con odio en sus palabras.
«Sí, Entiendo» le dije preparándome para la pelea.
Todos me miraron con expresiones de confusión.
«Entonces… ¿Niña humana que vas a decir?» expreso Vera con amargura en su rostro.
“Lumia, en cualquier momento… prepárate”
“…”
“¿Correr? ¿Contra atacar? Realmente depende de ti. Aunque puedo controlar magia fuera de tu cuerpo tengo mis límites.”
“Bien pensaré en el momento en el que ataque”
«Niña humana,¿hablarás?»
«¿Hablar? ¿Con quién?» dije mirando al que se hacía llamar Glaver
«Que has entendido» respondió con una cierta curiosidad.
«No entiendo a qué quieres llegar, Glaver, es una niña—» dijo Relire aquella elfa.
«Acaso importa» replico Glaver con una pisca de enojo
“Parece enojado, pero, él no es el problema concéntrate en la Niña”
Por cierto, los dos elfos tenían disgusto en su cara, parecían querer hablar e interrumpir todo.
Pero al final no hicieron nada…
Habían escuchado de como la sabia Vera a la que más respetaban había asesinado a la madre de Amel la mejor guerrera de los elfos supuestamente.
Un incómodo y largo silencio.
«Prácticamente traiciono nuestra confianza.» Rowlin intentaba controlar su enojo.
«Tch, no es momento para eso» Vera proclamó mostrando una pisca de presión mágica a su alrededor.
«Entiendo que estén enojados, pero este asunto ya está resuelto» dijo nuevamente Vera, pero esta vez con una voz más fría que el hielo.
Rápidamente su silla donde estaba sentada toco la pared de la habitación. pareció tan naturalmente como si tuviera hielo debajo de ella y se deslizara.
Rápidamente salto en cámara lenta Glaver, Ralire y Rowlin se lanzaron, pero parecían no llegar a detenerla.
Amel incluso intento saltar hacia mí.
Pero una sola voz se escuchó con tanta claridad, Aunque esta fue incomprensible.
Rápidamente una fina línea echa con magia, se comenzó a formar al rededor mío hasta que quedo como una pequeña burbuja.
«Gracias Yuka» dije mientras todo se volvía un blanco brillante.
Un golpe que era tan poderoso como para atravesar a un soldado como si fuera papel este impacto de lleno con la barrera que apareció de un segundo a otro y el choque de ambos.
Dio como resultado que debajo de Vera la mesa redonda quedo vaporizada en pedazos y los otros fueron expulsados lejos por el impacto del choque.
«¿Eh?» dijo cuando dio el golpe, Vera con una cara de incomprensión solo observo.
«¿Qué está haciendo? Esto ya es el colmo, señora Vera» rugió Glaver
Ambos elfos asintieron.
«Está bien, Está bien» Vera levanto las manos en señal de rendición.
«Todo este show se acaba aquí por favor absténgase de hacer cualquier cosa.»
«Si, si igualmente no pude hacer nada solo un pequeño rasguño» dijo Vera con completa decepción.
«¡Señora Vera!» grito Rowlin completamente fuera de sí.
El humo se acabó dispersando y revelo que no había nadie más.
«¿Dónde están?» exclamo Relire.
Vera salió de la habitación calmada mente dejando aquel desastre atrás.
Los elfos no podían hacer mucho y Glaver menos. Los elfos Relire y Rowlin frustrados solo se alejaron a sus aposentos Glaver, cavo su propia tumba. Y salió corriendo hacia las ciudades fronteras para estar a salvo de Vera.
Toda aquella sala quedo vacía.
En una habitación tan adornada de joyas y plantas, en una esquina se veía un balcón. En este una Anciana que los años ni siquiera habían pasado para ella, Años viviendo Para proteger aquel bosque.
Hizo promesas y juramentos, todo para mantener a salvo el bosque. Un demonio que no había encerrado en los confines de aquel bosque aún vive.
Y su protector, aunque nunca podía haber confirmado la noticia antes de tiempo, Solo podría lamentarse mientras admiraba aquellas estrellas que se filtraban por las copas de los árboles.
Era un ser Admirable y sabio…
«Es una lástima. Aún recuerdo aquel desastre» se lamentaba mientras admiraba una vela inquieta.
Que recuerdos tan agobiantes… dijo mientras caminaba lentamente hacia su cama para poder conciliar su sueño.
«Ha nacido una niña con mucha energía mágica, incluso más que usted señora Vera»
Ese fue el momento. Luego de perder la guerra y perder a mi Esposo todos apuntaron sus ojos a aquella niña.
Era muy molesto…
Cada paso que daba era observado por todos era aquella esperanza que todos esperaban.
Sus primeros 15 años de vida. Fueron tranquilos para mí.
Ella podía controlar su magia y su fuerza física, era anormal. Naturalmente todos estaban contentos. Pero yo… yo la envidia va tanto, envidiaba su poder, su atención. Intente ponerla en peligro con tal de que ella muriera.
Siempre prevaleció.
Fueron muchas veces, fue plan tras plan y ella con todo salía victoriosa y todo eso la hacía cada vez más poderosa.
Me estaba volviendo loca, busque ayuda, pero no logre nada.
La ignoré por un tiempo.
Mi sed de poder seguía aumentando silenciosamente logré estar arriba de todos como su gobernante absoluto.
Había encontrado un ser muy peligroso y malévolo, Pero “Él” aunque no sabía nada “Él” me dio un conjuro para apresar a aquel ser.
Logre conseguir información para ser más poderosa luego de haber torturado a aquella cosa.
Un día me rompí y llamé a aquella guerrera con tal de hablar.
Pero ni siquiera hablamos, cuando nuestros ojos se cruzaron ya
Estábamos tan cerca la una de la otra, fue tan rápido y tan lento a la vez. No lo pensé seriamente
Varios golpes y contraataques fueron hechos, y al final estaba perdiendo contra ella.
Derrotada en el suelo, estaba muerta de rabia, pero aquella envidia me segó me moví rápidamente y ya había atravesado su armadura, lo noté cuando mi mente se calmó.
Miraba el dorso de mi fina mano, era encantador. Aún podía sentir cuando Mi mano atravesó su armadura. La cara que ella hizo en ese momento Fue Preciosa.
Vera rio de Euforia, estaba tan excitada recordando aquel suceso. Su sonrisa de oreja a oreja era aterradora.
Se paró de su cama para ir a buscar un poco de Agua…
Mientras que la Luna brillaba por todos lados. En aquel bosque.
Todo estaba sumido en la oscuridad. Solo un pequeño brillo, que me recordaba a la luz de la luna, se percibía en lo que parecía un cielo nocturno repleto de estrellas. Pero, ¿cómo era posible? ¿No era de día?
«¿Amel?» dije, mirando desesperadamente a mi alrededor. «¡Amel! ¡Amel! ¡Amel!» grité su nombre una y otra vez, pero no podía verla.
Algo me rozó la pierna.
«Tos, tos, ¿qué sucede, Lumia?» dijo Amel mientras se quitaba unas hojas y ramas de encima.
«¡Amel!» me abalancé sobre ella, llena de preocupación.
«Oye, ahg» se quejó Amel.
«¿Estás bien? ¿Qué te pasa, Amel? Yuka, ayúdame rápido.»
«Está bien, está bien. Al menos pudimos escapar rápido gracias a mi hechizo, aunque no podré usarlo de nuevo en un buen tiempo» expresó Yuka, mientras su magia se arremolinaba en el vientre de Amel.
«¡¿Qué?! ¿Cómo es posible?» Amel miró su vientre, que poco a poco se regeneraba. Ella no conocía ninguna magia similar.
«Uf, qué suerte que estás conmigo, Yuka. Con tu magia, todo es más fácil.»
«¡De nada! Lumia, siempre estaré para apoyarte, aunque me estoy quedando sin magia…»
«¡Sí! Gracias, descansa.»
«Oye,¿cómo has hecho eso, Lumia? ¿Y quién es Yuka?»
«Eh, Amel, ¡qué suerte! Estás bien.» Sollozos y lágrimas brotaron de mis ojos mientras me aferraba a Amel con fuerza.
Amel me abrazó cálidamente, tratando de consolarme.
«¿Ya estás bien?»
«No te preocupes, Lumia. Estoy como nueva,» dijo casi gritando de euforia.
«Por cierto,¿dónde estamos?» dije mirando a mi alrededor.
«No lo sé, agh,» Amel se agarró la cabeza.
«¡Amel!» rápidamente me acerqué más a ella.
«Estoy bien, estoy bien. Solo es... ¿cómo llegamos aquí?»
«¡¿Eh?! ¿No fuiste tú la que usó el pergamino?»
«¿Qué pergamino? Yo no lo activé en ningún momento, me habían confiscado todo,» dijo Amel, buscando entre sus ropas.
«¿Entonces fuiste tú, Yuka?»
«¡Sí! Activé un segundo hechizo, además de la barrera, pero me quedé sin magia... ¡Lo siento!»
«Sí, entiendo. Perdón por los problemas... nuevamente, descansa.»
«¿Con quién estás hablando?» Amel me miraba desconcertada.
«¿Con Yuka?» dije, girando la cabeza con incomprensión.
«¿Y quién es Yuka?»
«Yuka, ¿Amel te puede oír?»
“Sí, Pero debo gastar magia si quiero transmitir mis pensamientos. No es como nuestra conversación.”
”Esta bien”
«Bueno, Amel, cuando descanse y recupere magia te la presentaré.»
«S-sí, está bien,» dijo Amel, aún desconcertada.
«No te preocupes, Amel,» le dije, intentando calmarla.
«Bueno, ¿entonces será la próxima vez?»
«¡Sí!» dije con emoción.
«Esta bien. Podemos salir libremente del bosque, pero no sé dónde estamos.»
«Bueno... yo tampoco,» admití.
«Eh... bueno, descansemos aquí. Aunque todas mis cosas se quedaron en la habitación del palacio,» dijo Amel, mirando al cielo.
Su mirada reflejaba una mezcla de calidez, tristeza y odio. Una lágrima cayó al suelo; no estaba lloviendo, simplemente Amel estaba llorando en silencio.
«Amel...»
Pasaron las horas y ya habíamos hecho una fogata, un refugio improvisado con ramas y hojas de los árboles.
La mañana llegó en un abrir y cerrar de ojos. Salimos caminando en una dirección desconocida, sin importar por dónde saliéramos del bosque.
«Lumia, ¿cómo es Yuka? Tengo curiosidad, ya que parece que te tiene mucho aprecio.»
«Bueno... ella es alta y muy encantadora. Pero realmente no lo sé.»
«Mmm, entonces, ¿dónde se conocieron?»
«Bueno, desde siempre.»
«¿Desde siempre? Hay algo que no entiendo. ¿Ella es quien te crió?»
«No entiendo la pregunta, pero desde que tengo memoria, ella ya estaba ahí conmigo.»
«¿Entonces qué hay de Yuka? ¿Ella sabe algo más antes de que comenzaras a tener conciencia?»
«Ha estado intentando restaurar su memoria, pero todavía no ha podido hacer ningún avance significativo.»
«Entonces, básicamente han estado juntas por mucho tiempo, pero ni siquiera saben cómo se conocieron o cómo terminaron en tal situación.»
«¡Sí!»
«Sí... es sorprendente.»
«Bueno, aún recuerdo lo que vi. Fue extremadamente impresionante, aunque no sé cómo describirlo. Era aterradoramente bello e inmenso, el cielo nocturno más colorido que jamás había visto.»
«¿Un cielo colorido?» dijo Amel, pensativa. “¿Qué habrá visto?”
«Sí, fue como si el cielo estuviera lleno de luces y colores que nunca antes había visto. No entendí mucho, pero me hizo sentir muy pequeña,» dijo Yuka, sorprendiendo a Amel, que miró a su alrededor.
“Yuka, ¿aún tienes magia?” Pregunte un poco confundida.
“Sí... pero no quería hablar con ella, aún me queda un poco” expreso Yuka con algo de enojo.
“Está bien...” ahorre mi enojo y solo continue con la charla.
«¿Puedes explicarme qué viste tú, Yuka?» pregunté, esperando que Yuka me contara su punto de vista.
«Bueno, fue aterrador. Sentía dolor y había tanta información que al final no pude comprender todo. Pero vi una silueta humana, aunque fue solo por unos segundos.»
«¿Humana? ¿A qué te refieres?» gritó Amel, mirando hacia arriba.
«No lo sé. Eso fue lo que vi,» dijo Yuka con total indiferencia.
«Bueno, sea lo que sea que hayas visto, ¿supongo que no es una amenaza?» preguntó rápidamente Amel.
«Digamos que sí. Ya ha pasado mucho tiempo y no ha pasado nada,» dijo Yuka.
«¿Tenemos suerte?» dije, interrumpiendo la charla.
«No hay que preocuparnos por eso,» dijo Amel, mientras me levantaba para trepar una raíz.
Al otro lado, una brillante luz reflejaba el fin del mar de árboles, el gran bosque de las bestias.

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