El lugar estaba completamente oscuro, con apenas unas leves ráfagas de luz que se filtraban desde lo profundo. Era un entorno tenebroso e inquietante, a pesar de los años que llevábamos explorando cuevas y mazmorras.
Ya habían pasado años y estábamos más que acostumbradas a este tipo de lugares, Pero eso no nos decía nada seguía siendo una incertidumbre cada cueva o mazmorras.
Iba al frente, con una armadura ligera y una espada larga y fina. Amel, en el centro, llevaba una armadura igual de ligera y estaba armada con dos dagas y pociones. Arisel, con más protección que nosotras, cerraba la marcha. Era la más seria del grupo.
Llegamos a un sendero donde se dividían las opciones. Amel rápidamente puso sus sentidos al máximo al igual que yo. Al instante descubrimos que todos se conectaban al mismo lugar. No había monstruos o animales mutados.
«Esto es muy Extraño» dije al momento que me percate.
«Tienes razón Lumia, mantente alerta Arisel!» ordenó Amel con firmeza.
«¡Si!» respondió Arisel con energía, mientras seguía mirando hacia atrás.
Tomamos el túnel del medio, el tiempo que teníamos era de sobra, el gremio nos había dicho que esta mazmorra estaba llena de monstruos que fueron habitados. Aunque no se parecía a los animales mutados. Eran más altos y un poco ágiles.
Pasaron unos cuantos minutos mientras seguíamos adentrándonos en esta mazmorra, un sonido extraño nos alertó aunque era muy extraño, lo oíamos desde dentro de las paredes.
Arisel Estaba asustada aunque no era una novata ya tenía sus años aún tenía su lado miedoso, pero su mirada era firme aunque tuviera miedo.
«Lumia y Arisel, Aléjense de las paredes y sigamos el camino hacia el fondo para acabar de una vez con esto» dijo Amel ignorando el sonido que iba y venía.
Aunque era desconcertante. No parecía peligroso y tampoco tenía una sensación de que nos iba a atacar.
Seguimos nuestro camino hacía el fondo de la mazmorra, al final llegamos a un área espaciosa donde se podían ver más y más cuevas que iban hacia todos lados. Éramos un grupo de tres miembros.
La tierra del techo se empezó a caer muy lentamente parecía una lluvia de tierra. Esta nos nubló la vista, Sentí como varios individuos, se movían rápidamente hacia nuestra dirección. Era atemorizante.
Un estruendo se escuchó seguido de otro y otro. Varios golpes y chillidos huecos comenzaron a escucharse. Estas cosas parecían estar comunicándose.
«Hey! Que está pasando No podemos ver, que son esos sonidos», exclamó Arisel mientras lanzaba un hechizo de viento para despejar el polvo.
«Ni idea, pero, Es peligroso» dijo Amel.
”Me parece familiar esto” Dijo Yuka en medio dela incertidumbre. Aunque quiera preguntar. Primero era resolver esto.
«Amel, encárgate de los de tu izquierda. Yo me ocupo de los de la derecha» dije con urgencia. Sin necesidad de más instrucciones, Amel y yo nos lanzamos al ataque, justo cuando el viento despejaba la nube de polvo.
Todo transcurrio rapidamente, no sabíamos a lo que nos enfrentábamos y también fue algo arriesgado de hacer, Amel Salió volando hacia atrás, lo vi perfectamente.
Fue arriesgado. Vi cómo una mano roja, casi esquelética, aunque con músculos visibles, golpeó a Amel, lanzándola contra la pared. Arisel corrió a asistirla.
Rápidamente esquive el agarre de aquella cosa. Dándole un puñetazo en el centro de su pecho, y rápidamente retrocedí. Aquel animal mutado o monstruo de ensueño salió volando, aunque se reincorporo visiblemente debil.
“Esa Elfa sigue siendo muy ingenua en algunas ocasiones, tu también Lumia, aunque me trae viejos recuerdos” dijo Yuka de forma burlona.
«Hey Lumia estás bien» rápidamente Arisel sé hacerco hacia mi direccion.
«Estoy bien, no pudo darme, ¿Cómo está Amel?» exprese algo preocupada, pero me tranquilicé al recibir una respuesta positiva.
Las tres pudimos ver a aquellas cosas, eran cinco aunque todo el tiempo quieran estar ocultos tras el polvo que se alzaba. Eran altos y muy flacos, se podía apreciar como no tenían ojos, o eso parecía, el que había mandado a volar, tenía todo lo que pareciera fuera su cabeza desgarrada dejando ver que si tenían ojos.
Dos de esas cosas se fueron rápidamente al segundo, sus presencias desaparecieron sin dejar rastro, no sabíamos si atacarían por otros lugares. Amel ya recuperada de aquel golpe, se posicionó para pelear nuevamente, estos monstruos eran visibles. Ya no había nada que nos impidiera verlos.
Aquellos tres que quedaron se comenzaron a mover hacia nosotras, Arisel lanzo un hechizo de fuego que nos dio el tiempo suficiente para que Amel y yo atacáramos atravesando aquel fuego.
Amel salto y clavo sus dagas en uno de sus brazos, mientras que estaba en el aire agarro su cabeza y lo hizo volar hacia arriba dejándolo aturdido, para luego golpear al otro, Arisel aprovecho y al que estaba noqueado le clavo su báculo en la cabeza dejando a este muerto.
Yo le había cortado las piernas, y su cabeza del que faltaba y rápidamente fui a ayudar a Amel.
Terminamos rápidamente con esos tres y nos unimos en un círculo dándonos las espaldas esperando el ataque de los otros dos.
El tiempo paso y, no vimos u oímos nada tampoco podíamos sentir presencias de algún otro monstruo. Dimos un suspiro al unísono, eran fuertes Aquellos monstruos, aunque nosotras éramos aun más fuertes.
Nos quedamos recoriendo todos los huecos de la cueva, mientras nos preguntabamos y haciamos suposiciones del comportamiento que habian tenido estos mosutros. pasaron hoas, y la cueva parecia estar completamente limpia expluyendo a algunos cadaveres de animales. Cuando empezamos a salir de la cueva. Yuka me dio una advertencia. cosa que se cumplio al salir de la Masmorra, habia animales mutados, eran muchos aunque su comportamiento era muy extraño Cada uno de ellos estaba rodeanodons, no nos atacaban. solo nos mirabam mientras ladravan o chillaban. mostrando sus dientes. Su precencia era extraña, iba y venia era la primera vez que sentia esto, Amel estaba igual de preocupada. Todo parecia tan pasifico cunado ibamos saliendo que todo nos atrapo por sorpreesa.
Amel reaccionó rápidamente, colocándose frente a Arisel, mientras yo me quedaba al lado de Amel, escaneando los alrededores en busca de algo aún más inusual.
"Oye, Yuka, estamos un poco en aprietos", dije, observando a los animales mutados que permanecían inmóviles.
El sonido de la tierra moviéndose se escuchaba a lo lejos. No podía sentir nada... era desconcertante.
"Hey, los dos que se escaparon en la mazmorra están bajo tierra", dijo Yuka rápidamente.
«¡Están bajo tierra!» grité.
«¿Quiénes? ¿Hay más de esas cosas?» preguntó Arisel, desconcertada.
«Esas cosas parecen estar controlando a estos animales» dedujo Amel, intentando comprender la situación.
Un pitido ensordecedor llenó el lugar, y los animales, aún más descontrolados, comenzaron a atacar al unísono.
Rápidamente tomé la delantera. Con la ayuda de Yuka y su magia de luz, cegamos a varios de los animales mutados, pero seguían sin detenerse. No me quedó más opción que enfrentarlos directamente. Rebané a unos cuantos con mi espada, mientras Amel y Arisel lidiaban con el ensordecedor ruido. A pesar del caos, me aseguré de protegerlas.
Con un movimiento rápido, lancé mi espada hacia la dirección de donde provenía el sonido. En el mismo instante en que la espada hizo contacto con el suelo, todo se calmó. Los animales mutados, como si respondieran a una señal, huyeron hacia la cueva sin prestarnos atención. Amel aprovechó la oportunidad para eliminarlos uno por uno.
Arisel fue la más afectada por el ruido; aunque era físicamente más débil, siempre le teníamos mucha estima y nos aseguramos de que estuviera bien.
Ya nos habíamos puesto en marcha hacia el gremio, uno de los gremios en los que más habíamos estado en términos de tiempo. Durante el trayecto, tuvimos la suerte de encontrarnos con un mercader ambulante que nos ofreció transporte hasta la ciudad. La entrada a la ciudad de Alacantaria, que tanto habíamos visto en nuestras travesías, volvía a alzarse imponente sobre nosotras.
Al llegar al gremio, notamos que estaba en su auge. La actividad era frenética, con aventureros entrando y saliendo, y la recepcionista ocupada con una larga fila de personas esperando ser atendidas. Tras un rato de espera, nos acercamos para reportar todo lo sucedido en nuestra última misión.
«Lamento mucho el inconveniente. Fue un error asignarles esa misión, considerando la dificultad no prevista», se disculpó la recepcionista, con una leve inclinación de cabeza.
«No se preocupe, todo salió bien al final», respondió Amel con una sonrisa tranquilizadora. «Aunque fue una experiencia... interesante».
«¿Interesante?, si supongo que tienen rason, entiendo todo lo que me reportaron, hare llegar este reporte lo mas rapido posible a todas las sucursales» dijo mientras se retiraba.
“Creo que nos volveremos a encontrar con aquellas cosas”, intervino Yuka, mientras recordaba aquellas cosas. “Creo estar cerca de saber que son realmente, pero… el tiempo lo dira”
“Entiendo, era inevitable” respondi con empatia.
Al salir del gremio, nos dirigimos a nuestra posada habitual. Arisel se separó de nosotras, dejando que Amel y yo camináramos tranquilamente por la ciudad. Al avanzar, notamos que la ciudad estaba más animada de lo habitual. Las calles estaban llenas de gente y los comerciantes instalaban puestos adicionales.
«¿Qué estará pasando?», me pregunté en voz alta, a la vez que miraba a nuestro alrededor.
Amel se acercó a uno de los vendedores y le preguntó: «Disculpe, ¿hay alguna celebración?»
«¡Claro que sí!», respondió el vendedor con entusiasmo. «Estamos a pocos días del cumpleaños del hijo del marqués. Es un evento importante y la ciudad entera está preparándose para la gran fiesta»
«¿Cumpleaños?» era algo nuevo que escuchaba. Amel y aquel mercader me miraron con un poco de tristesa, aunque luego de que me lo explicaran Era aun mas interesante, y con emocion espere cada dia.
Una semana después, la ciudad estaba en pleno festejo. Las calles estaban decoradas con banderines y luces, y la música llenaba el aire. Era una escena de pura alegría y celebración, con personas de todas partes disfrutando de la ocasión.
«Mira eso, Amel», señalé un puesto de comida con una fila de personas esperando para comprar. «¡Se ve delicioso!»
Nos acercamos y compramos algunos manjares locales. Mientras comíamos, Yuka se quejaba constantemente en mi mente.
«¡Es tan injusto! ¡No puedo comer nada!», repetía con dramatismo. «Todo se ve tan bien...»
«Lo siento, Yuka», dije en voz baja, tratando de contener una risa. «Prometo disfrutarlo por ti»
Amel sonrió y se unió a la broma. «Sí, Yuka. Nos aseguraremos de probar todo y contarte cada detalle»
Mientras seguíamos explorando las calles, pasamos por puestos de artesanías, ropa y objetos mágicos. Cada rincón de la ciudad estaba lleno de color y vida. La atmósfera festiva nos envolvía, haciendo que olvidáramos las dificultades y simplemente disfrutar del momento.
«Es sorprendente como todo esta repleto de gente en tan poco tiempo», comentó Amel, mirando a su alrededor. «hace dias atras nisiquiera se podria ver tanta gente»
Asentí, recordando nuestras los dias y visitas anteriores. «Sí, es increíble. Pero me gusta ver a la gente tan feliz y unida. Es... contagioso».
Disfrutamos de la festividad todo lo que pudimos, riendo y celebrando con los demás.
Ha pasado un año desde que dejé aquel claro, y he vivido muchas aventuras junto a Amel, Yuka y ultimamente salimos de aventuras con Arisel, aunque no siempre, Amel y yo nos hemos apoyado mutuamente en todo momento, fortaleciendonos en cada aspecto.
Hace un mes comenzamos a escoltar mercaderes y nobles, un trabajo en el que hemos demostrado ser muy eficientes.
He alterado mi apariencia, despues de un intenso entrenamiento con Yuka; ahora soy mas alta, aunque sigo siendo un poco baja. Amel me sobrepasa por logicapura, Aunque ya le llego a sus hombros. mis habilidades magicas son totalmente nulas. Hibamos hacia el gremio, mas tranquilas y descansadas despues de aquella noche tan alocada.
Un nuevo encargo nos epseraba y, nosotras estabamos muy emocionadas ya que conosiamos al que nos pidio que lo escoltaramos.

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