"Todo va a estar bien, todo va a estar bien", repito una y otra vez en mi cabeza para calmarme. Si tomé una mala decisión, probablemente termine en el lugar del cual surgen esos gritos, tal vez vea cómo algunos humanos son asesinados y devorados por las naves. La verdad, no me gustaría verlo de nuevo, ya fue lo suficientemente impactante ver a mi hermana en esa situación.
Sigo corriendo entre las calles, aun escuchando aquellos gritos. Solo deseo no encontrarme con algo que ponga fin a mi vida. Al voltear para pasar a otra calle, veo lo que temía...
- ¡Mierda!
Me repito para mis adentros, en ese momento, me paralizo. Tengo miedo, pero también rabia. Debería haberme calmado y pensado detenidamente en lo que iba a hacer en lugar de salir corriendo como un niño pequeño asustado. Ya no tengo 12 o 14 años para comportarme así. Me maldigo una y otra vez por haber salido corriendo sin tener ningún plan. En este momento, me gustaría llorar de frustración y rabia, pero respiro profundamente y pienso en qué hacer. Observo la situación y analizo aquella escena que me tenía tan asustado.
Veo a un hombre y un muchacho peleando. El chico grita como un niño pequeño de 2 años y el hombre lo amenaza con un arma. El hombre es bajo pero gordo, tiene el pelo muy desaliñado y viste ropa de leñador. Estimo que tiene entre 45 y 50 años. El muchacho parece muy joven, entre 17 y 21 años. Logro notar que es muy delgado, pero no puedo ver su cara ni su ropa claramente, solo noto que es oscura.
El hombre tiene al muchacho presionado con uno de sus brazos, y el muchacho está recostado sobre las rejas de un supermercado. El hombre empuja al chico contra las rejas, haciendo mucho ruido...
Ambos parecen distraídos, como si no vieran lo que sucede a su alrededor. Aprovecho eso para moverme. Miro en todas las direcciones para ver si se acercan alguna de las naves, pero no veo nada ni a nadie. Comienzo a moverme lo más rápido que puedo, caminando deprisa, pero sin correr para evitar hacer ruido y llamar la atención.
Aunque me estoy moviendo, no les quito la vista de encima a ese par. Mientras me muevo, logro ver quién es el misterioso muchacho... Su pelo rojo desordenado junto con su piel pálida es inconfundible. Paro en seco al verlo. La sorpresa me detiene. Realmente me sorprende volver a verlo. No puedo creerlo. ¿Por qué? No sé si es el destino, la gracia de Dios o simplemente mi mala suerte persiguiéndome, pero nos hemos vuelto a encontrar. Lucas se ha metido en otro gran lío. No sé qué hace este alíen para meterse en situaciones tan peligrosas, pero lo consigue bastante fácilmente. Nunca pensé que nos volveríamos a encontrar, pero aquí estamos...
Él no se percata de que estoy aquí y yo solo puedo ver cómo su vida cuelga de un hilo una vez más. Por un momento, pienso: "Bien, alguien matará a uno de esos malditos bastardos y recibirán su merecido final. Sentirán lo que muchos de nosotros hemos sentido, y no seré yo quien lo haga. No quiero tener las manos manchadas de sangre". Pero luego recuerdo lo de la tienda y siento simpatía por él...
Logro ver cómo llora y grita con una gran desesperación. El hombre armado lo amenaza, le grita y lo regaña. A pesar de tener el arma en la mano, no veo muchas intenciones de matarlo o incluso herirlo. En ese momento, caigo en cuenta de algo: ¿por qué lo amenaza? ¿Qué sucedió para llegar a esa situación? ¿Será que el hombre sabe que es un alíen?
No pasan ni 10 segundos antes de que mis dudas sean resueltas.
- Maldito alíen, mataste a toda mi familia. Ahora no tengo nada y todo es culpa tuya, maldito.
aquel hombre grita entre ira y tristeza. Su voz entrecortada deja notar el dolor que siente. Aun así, lo que dice me deja sorprendido. No lo puedo creer. Él sabe, pero ¿cómo? En ese momento, mi mente genera tres posibles opciones: la primera, Lucas es muy despistado, algo pasó con su disfraz y su protección, dejándolo sin ellos; la segunda, el señor lo vio mal y lo confundió; y la tercera, el hombre está borracho o drogado. Lo cual no me suena raro, ya que en estos tiempos la gente bebe o se droga para olvidar... Aunque me genera aún más duda saber de dónde consigue esas cosas. Si encontrar comida ya es difícil, no me imagino encontrar bebidas alcohólicas o drogas.
- ¡NO SÉ DE QUÉ HABLA, SEÑOR! ¡SOLO DÉJEME IR, POR FAVOR!
Yo solo los observo, inmóvil. Siento cómo se hunde mi corazón. No sé por qué me afecta tanto si apenas lo conozco, pero, aun así, me siento responsable de él. Siento un impulso de salir a ayudarlo, pero sé muy bien que no es una buena idea y no quiero poner mi vida en riesgo. Antes de pensar en cualquier otra cosa, ya me encuentro corriendo hacia ellos.
No sé qué va a pasar, solo sé que voy a hacer algo para ayudar a Lucas. No sé si saldrá bien o mal. Me gustaría ver el futuro y saber qué pasará. Mis nervios me invaden y me tenso. Rezo a un dios que nos abandonó a nuestra suerte hace mucho tiempo o que incluso nunca existió. Pero, aun así, espero que escuche mis plegarias para que todo salga bien y esta historia no termine como la de mi hermana.
Empiezo a tener miedo, a querer dar media vuelta, salir corriendo y alejarme de esta situación, pero mis piernas no lo hacen...Quisiera que esta situación se resolviera sola, cerrar los ojos y que al abrirlos todo estuviera solucionado. Quiero que esto sea un sueño y que al despertar todo vuelva a la normalidad. Quisiera estar con mi familia, con mis amigos, con mi hermanita. Quisiera que mi hermana estuviera aquí conmigo.
Respiro rápido, agitado. Siento cómo se acelera mi corazón. Cada músculo de mi cuerpo se tensa, cada pelo se eriza. Parece que mis últimos momentos pasaran ante mis ojos...
Cierro mis ojos, anhelando que no sea así. Saco mi arma y la cargo. Me preparo mentalmente para un enfrentamiento. Tengo miedo, mucho miedo, miedo de morir. Pero solo respiro y miro al cielo, dándome cuenta de que está todo gris, como si pronto fuera a llover. Bajo mi mirada y sigo corriendo.
Mientras corro, escucho a lo lejos caer un rayo. Lucas chilla y el hombre le grita. Yo solo sigo corriendo, corro y corro... Finalmente, me acerco a ellos y me preparo para enfrentarnos sin saber cómo terminará todo. Solo espero, anhelo y suspiro para que esto salga bien... Siento cómo el tiempo se ralentiza.
Lo último que pasa por mi cabeza antes de enfrentarnos es...
¿Por qué lo hago?

Comments (0)
See all