No tengo tiempo para cuestionarme. Mi mente viaja más rápido de lo que mis piernas pueden correr. Aprovecho esto para planear qué hacer. Freno antes de acercarme demasiado a ellos, sostengo mi arma y avanzo; Respiro profundamente, intentando no temblar. Me detengo cerca de ellos, me coloco detrás de aquel hombre y alzo mi arma, dejando que la boca del arma toque la parte de atrás de su cabeza. El hombre se paraliza, noto cómo se tensa, baja su arma y suelta a Lucas. Él está inmóvil, solo me mira. Su cara es todo un poema: sorprendido, asustado, feliz y nervioso. Sus mejillas están cubiertas de lágrimas, gruesas y grandes.
-Aléjate ahora mismo de él.
Hablo con la más seria que puedo, intentando no ponerme nervioso ni asustado, para no mostrar debilidad. Observo detenidamente y veo que su arma es un bisturí no muy grande. Con eso puede causar una herida pequeña pero profunda si tiene buena puntería y conocimiento del cuerpo humano. Ese bisturí puede ser un arma letal en las manos correctas. Dirijo mi mirada hacia donde apunta mi arma. El hombre voltea lentamente la cabeza y al verlo noto unas grandes y negras ojeras. Me mira con una sonrisa un tanto inquietante. Le falta un diente y los que tiene están todos amarillos. Tiene una barba muy irregular y sus ojos están rojos, indicando que no ha dormido en días. Su sonrisa me causa escalofríos y algo de repulsión, pero intento mantener mi expresión seria, evitando mostrar lo inquietante que es su rostro. Él comienza a girarse lentamente hasta quedar frente a frente conmigo. Mi arma aún le apunta, ahora entre sus grandes cejas peludas. Sin embargo, él parece no importarle mucho y sigue sonriendo. Lleva su mano lentamente hacia el arma y la retira de su cara. Inexplicablemente, sigo su juego.
- Hey, tranquilo hombre, podemos hablar civilizadamente, ¿no?
Quién lo diría, este hombre estaba bebiendo. Me mira, esperando alguna reacción, pero no digo nada ni hago ningún gesto. Solo lo observo, intentando entender por qué ataca a Lucas y si se da cuenta de que su comportamiento puede atraer a las naves o pandillas.
- ¿Por qué lo atacas?
- ¿Por qué?
Una mueca de dolor aparece en su cara, pero a su vez comienza a reír, cada vez más fuerte. Su risa se vuelve aterradora, como la de un villano o un loco de alguna serie animada. Cada segundo que pasa, este hombre me inquieta más. No sé si es sus carcajadas, su forma de actuar o qué, pero está claro que está perturbado, y eso me resulta cada vez más incómodo. Deja de reír y me mira fijamente, sin decir una palabra. Sus ojos son ahora más aterradores que antes, parecen huecos, sin alma. Un escalofrío recorre mi cuerpo.
-Hay, jovencito, este animal que está detrás de mí es un alienígena. Sé que parece humano, pero no lo es. Créeme, él está camuflándose.
Si no conociera la verdad, pensaría que este hombre está aún más loco de lo que ya creo que está. Se acerca a mí y pone su mano en mi hombro. Intento apartarme para evitar que me toque, pero no puedo. Me sujeta con fuerza y me sonríe de manera siniestra. En este punto, estoy aterrorizado.
-Hazme caso, este de aquí es un alienígena…es que tu no lo entiende joven ¡ELLOS ME LO ARREBATARON TODO!
Aquel hombre comienza a forzar una sonrisa, deformando su rostro. No puedo soportar más esta situación, así que lo empujo con todas mis fuerzas para alejarlo de mí. El hombre cae al suelo, su sonrisa forzada ahora acompañada de gruesas lágrimas, convirtiendo su rostro en uno de dolor y trauma, acentuado por sus ojos vacíos.
Un escalofrío recorre mi cuerpo nuevamente. Cierro los ojos y me doy media vuelta. Tomo la mano de Lucas y salimos corriendo. Él todavía está en estado de shock, pero rápidamente se recupera y corre sin necesidad de que lo tome de la mano, siguiéndome de cerca. Por curiosidad, miro hacia atrás para ver si aquel hombre nos sigue y desafortunadamente, lo hace, lo que me aterroriza y me impulsa a correr aún más rápido. No solo es aquel hombre lo que me asusta, sino también el bisturí que tiene en la mano, levantándolo mientras se ríe desenfrenadamente. No sé qué ocurrió antes de que llegara a este lugar, pero estoy seguro de que aquel hombre no está solo borracho, también está mentalmente enfermo.
Miro a Lucas, quien comienza a mirar hacia atrás y se da cuenta de que el hombre nos persigue. Se paraliza de miedo. Freno en seco y decido regresar para ayudar a Lucas. Pero antes de que llegue a donde está, aquel hombre llega primero y coloca el bisturí en su cuello, justo en un punto donde hay una vena importante. Me detengo de golpe, creyendo que llegué demasiado tarde...
-¡Eres un estúpido al no creerme! Pero no importa, me vengaré. Me vengaré de estos malditos por arruinar mi vida.
-Por favor, suéltame, ¡no me mates!
-No pidas piedad, animal. Tú y los de tu especie no la tuvieron con nosotros
Quedo atónito en ese momento y me cuestiono si realmente está loco o si solo busca vengarse. En ese instante, un ruido muy particular comienza a hacerse presente. Mis piernas tiemblan y la sangre que me recorre, parece abandonar mi cuerpo. Ese ruido es inconfundible, y a medida que pasa el tiempo, se vuelve más y más fuerte. En poco tiempo, el responsable de ese ruido aparece. Una enorme nave se acerca lentamente hacia nosotros. El recuerdo de mi hermana y de cómo murió vuelve a mi mente. Las lágrimas vuelven a recorrer mi rostro. Miro a Lucas y al hombre.
En ese momento, como un destello, veo reflejada a mi hermana en Lucas. No sé el por qué, es como si mi subconsciente me dijera que él necesita ayuda, que necesita una guía. Sin pensarlo dos veces, comienzo a correr nuevamente. El hombre se sorprende, pero sigue sonriendo maquiavélicamente. Lucas solo llora, esperando lo que parece ser su final. Yo sigo corriendo y, cuando finalmente estoy cerca de ellos, tomo la mano del hombre en la que sostiene el bisturí y la empujo hacia atrás. Luego, sujeto el brazo de Lucas y lo arrastro hacia donde estoy. Cuando Lucas ya está fuera de peligro, le doy una patada al hombre, quien cae al suelo. De nuevo, tomo a Lucas y salimos corriendo en busca de un lugar donde escondernos. Miro a mi alrededor, buscando algún escondite.
Antes de que pueda encontrar un lugar adecuado, escuchamos unos gritos. Lucas y yo volteamos hacia atrás al mismo tiempo y vemos cómo el hombre es atrapado por la nave. Comienza a ser succionado y en cuestión de segundos solo queda un esqueleto que poco a poco también se desvanece.
Aparto la mirada para no presenciar esa escena. No quiero ver por segunda vez cómo alguien muere a causa de esas cosas. Pero de reojo, miro a Lucas, quien está mirando atónito esa terrorífica escena. Después de unos segundos, los gritos se detienen y vuelvo a levantar la mirada para ver cómo la nave se dirige nuevamente hacia nosotros. Me asusto mucho. Miro a Lucas y él me mira a mí. Sin decir una palabra, salimos corriendo para escapar de la nave.
Esa sensación vuelve a apoderarse de mí. Tengo miedo de morir. No quiero terminar como mi hermana. No quiero irme sin cumplir sus sueños. Además, el hecho de ser el posible culpable de otra muerte, solo empeora mi sentir.
Continuamos corriendo, buscando desesperadamente un refugio. La nave nos sigue de cerca, pero no nos rendimos. Seguimos sin parar, con la esperanza de encontrar un lugar seguro donde podamos ocultarnos y sobrevivir un día más.

Comments (0)
See all