Siento cómo la adrenalina sube por todo mi cuerpo, como si fuera a explotar. El ruido de nuestras pisadas retumba en la ciudad y el constante sonido de la nave genera una gran ansiedad en mí. Me siento débil, siento que no puedo más, pero aun así corro, corro como si no hubiera un mañana y será así sí no logramos escapar de esa nave. Sin embargo, de repente el dolor de cabeza vuelve, frenándome. Se siente como una explosión dentro de mi craneo: el cansancio, la falta de alimento y el torbellino de emociones que he experimentado en estos días me pasan factura. Mis piernas tiemblan y, sin fuerzas, caigo al suelo de rodillas...
¿Es este el fin?
Ya no puedo más, tengo mucho miedo. Quiero gritar, llorar, pero no puedo. Simplemente cierro los ojos, esperando el inminente final. Dejo de oír, dejo de sentir. "Es mi fin", digo en voz baja como si estuviera pidiendo un deseo, y de repente escucho una voz en mi oído, un susurro. Es una voz femenina... No puedo creerlo, siento que mis ojos se llenan de lágrimas.
"Levántate..."
Esa voz, esa es la voz de mi hermana. Abro los ojos y todo vuelve, siento un torbellino de sensaciones: el ruido de la nave, la lluvia cayendo sobre mí, el dolor de cabeza retumbando en mi cabeza, miro a mi alrededor buscando a mi hermana, pero no la veo... Fue solo una ilusión, pero, aun así, el escuchar su voz, aunque solo sea por un instante, me devuelve el ánimo, me recuerda por qué estoy luchando, por qué sigo vivo.
-¡FRANK!
Escucho cómo alguien grita mi nombre. Levanto la mirada y mi visión está algo borrosa, pero aun así puedo distinguir quién es.
- ¿Lucas?
-Levántate, la na-
Antes de que pueda terminar la frase, siento como si algo me jalará. No puedo creerlo, me atrapo, la nave cae sobre mí y sobre mi cabeza se posa ese maldito foco azul. Así poco a poco siento cómo comienza a consumirme. Se acabó, ya no hay más que hacer. Miro al frente para ver por última vez mi ciudad. Mi vista se vuelve cada vez más borrosa, bajo un poco la mirada y logro ver la silueta de Lucas corriendo hacia mí. "Este idiota", pienso con una combinación de rabia y frustración.
-Aléjate, esto te va a matar, tienes tiempo para correr y huir, ¡SALVATE!
Digo con las pocas fuerzas que me quedan. Siento cómo un nudo se forma en mi garganta. Me falta el aire y las palabras, Mirando en retrospectiva, esto fue lo último que me dijo mi hermana antes de ser asesinada por culpa de esta horrible máquina.
-¡NO TE DEJARÉ! -
-No seas tonto, ya es tarde para mí…
Miro mis brazos, ya está a punto de matarme. Siento mis ojos pesados. "Llegó mi hora", cierro los ojos. Adiós mundo, lo siento por fallarte hermana...Eso es lo último que pasa por mi mente, mientras el tranquilo ruido de la lluvia me despide.

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