En ese preciso instante, Lucas gira su cabeza hacia mí con sus ojos llenos de expresividad. Los observo detenidamente y en ellos detecto un brillo peculiar, un brillo que refleja dolor. Casi puedo escuchar un grito desesperado escapando de su alma, como un clamor pidiendo ayuda... Sin previo aviso, Lucas se voltea y se encamina hacia el sofá. Se acomoda en él y clava su mirada en mí. En ese momento, comprendo su deseo de que me acerque y me siente a su lado, así que obedezco su silenciosa petición.
Una vez ambos acomodados en el sofá, él se reclina y suelta un suspiro. Suspira como si cargara el peso de un mundo en sus hombros.
-Verás, en mi planeta, mi madre y yo vivíamos en un lugar extremadamente difícil. La escasez de comida era evidente y lo poco que había resultaba absurdamente costoso. Ella era mi único apoyo y trabajaba incansablemente para mantenernos, Pero un día ella ya no regresó.
Sus palabras se quiebran en ese momento y puedo ver lágrimas amargas rodar por su rostro. Me siento impotente, sin saber qué hacer o decir, así que simplemente lo observo en silencio.
-Tenía apenas 8 años cuando ella desapareció. A partir de entonces, tuve que aprender a valerme por mí mismo. En las calles, adquirí habilidades para manejar armas y familiarizarme con ellas. También aprendí a pelear y defenderme. Con el paso del tiempo, me vi obligado a robar para poder sobrevivir. No era el más fuerte, pero mi agilidad era una gran ventaja. Después de años de robar y luchar para no morir en las calles, fui capturado por las autoridades a los 12 años. Me encarcelaron y como castigo por mis actos decidieron transportarme a la Tierra como prisionero y utilizarme como carnada en sus operaciones. Durante mi estancia en la nave, entablé una estrecha amistad con el heredero. A pesar de estar separados por un cristal que me aprisionara, él se convirtió en mi mejor amigo. Siempre nos apoyábamos mutuamente, Él compartía conmigo sus planes, los conflictos entre los tripulantes y muchas otras cosas. Yo simplemente lo escuchaba, mi vida carecía de interés, siempre detrás de ese vidrio, Lo único que podía contarle eran mis sueños y con el tiempo, me enamoré de él. No estoy seguro si ese sentimiento era correspondido, pero solo el hecho de tenerlo a mi lado era suficiente para mí. A lo largo de los años, una idea germinó en mi mente, la idea de escapar en el momento en que llegáramos a la Tierra. Sabía que estarían ocupados apenas arribáramos, lo que representaba la oportunidad perfecta para huir. Le compartí mi plan a Deisha.
-¿Deisha?
-Así se llama el hijo del rey.
Me doy cuenta de lo difícil que debe ser para él abordar ese tema...
-Deisha me brindó su apoyo, recurso y todo lo que tuviera para ayudarme, y así iniciamos nuestro plan. Él investigó cuándo sería el momento adecuado para escapar y me consiguió ropa para el ese día. Juntos ideamos todo para el escape. El día elegido fue durante el recuento de tropas y la supervisión de inventario. Ya que yo me encontraba en una de las naves de suministros, lo que facilitaría mi huida en medio del caos. Nuestro plan consistía en activar una alarma falsa de autodestrucción de la nave y mientras todos intentaran arreglar la falla, Deisha abriría la puerta de mi jaula para que pudiéramos mezclarnos entre la multitud y dirigirnos hacia dos cápsulas de escape secretas, que él había conseguido como uno de los regalos de su padre por su cumpleaños. Y así fue, el plan salió a la perfección. Llegamos al lugar donde se encontraban las naves, listos para escapar, pero en ese instante me di cuenta de que nunca lo volvería a ver. Le pedí a Deisha que viniera conmigo, que escapáramos juntos, pero él se negó. Sería un escándalo si el hijo del rey desapareciera, así que decidió quedarse... Sabía que era un adiós. Y, en fin, solo se vive una vez, ¿verdad? Así que me atreví a robarle un beso...
-¡¿Qué?!
Me sorprendo tanto que me quedo boquiabierto, mientras observo a Lucas cuya cara adquiere un tono rojizo. Puedo percibir cómo su corazón late con fuerza dentro de su pecho
-Después de eso, simplemente subí a la cápsula de escape y me fui. No tenía mucha idea de cómo utilizarla, así que terminé por detonarla junto con la nave. Por eso fue que me encontraste tan malherido.
Todo cobra sentida. Estoy asombrado por todo lo que ha pasado. Creo que puedo confiar en él después de todo.
-Oye, ¿es por eso que te enfadaste cuando te dije que 'no le contaras a tu gente sobre nuestro encuentro'? ¿Acaso no te agradan tus compañeros?"
-No
-Lo comprendo...
De nuevo, caemos en un incómodo silencio. Analizo todo lo que me ha contado en un intento por entenderlo mejor. Aunque hay aspectos que no encajan del todo. ¿Cómo es posible que esté tan informado sobre la RHE? Uno pensaría que se tratar un tema altamente confidencial, sería muy poco conocido dentro de la nave, resulta difícil imaginar que un simple prisionero tenga conocimiento de ello. Además, si el príncipe se lo reveló, es poco probable que haya dado tantos detalles. Aun así, me reconforta saber más sobre él. Esto genera un sentimiento de confianza en mí.
Mientras me sumerjo en mis pensamientos, siento cómo unos brazos me rodean. Me sobresalto por la sorpresa. Al girar mi cabeza, descubro que es Lucas quien me abraza. No estoy seguro de cómo reaccionar.
-Has pasado por mucho. Solo déjate llevar...
susurro con dulzura, tratando de ofrecerle consuelo y en ese momento, como si se hubiera abierto un grifo, Lucas comienza a llorar desconsoladamente. Lo abrazo con más fuerza, esperando que de alguna manera pueda aliviar un poco su dolor.

Comments (0)
See all