Siento los primeros rayos de sol acariciando mi cara. ¿Qué pasó? ¿Me quedé dormido? Abro los ojos y me encuentro aún sentado en el sofá. Lucas duerme en mi hombro. En ese momento, me tenso. No quiero moverme y despertarlo. Así que permanezco inmóvil, intentando recordar qué sucedió anoche y de repente, siento un golpe y todos los recuerdos vuelven a mí.
Lucas lloró hasta quedarse dormido, y yo simplemente me quedé allí esperando a que despertara. Pero parece que no lo hizo, y yo también me quedé dormido. En ese momento, muevo a Lucas y lo acomodo en el sofá. Parece tener un sueño profundo. Mientras tanto yo me pongo de pie.
Mis tripas rugen, tengo hambre. demasiada, así que reviso la despensa en busca de algo para preparar y encuentro un paquete de ramen. Sin muchas ganas de buscar algo más, decido prepararlo.
Mientras lo hago, repaso los sucesos de ayer y trato de analizarlos para comprenderlos y unir los puntos. Pero entonces me doy cuenta de algo. Su reloj, aquel que usa para camuflarse, nunca lo mencionó. ¿Cómo lo consiguió? ¿Deisha se lo dio? La duda invade mi mente y comienzo a cuestionarlo. ¿Qué tan verídica es su historia?
-Buenos días.
Volteo y veo a Lucas, que recién despierta. Su rostro aún está algo enrojecido por llorar y sus ojos están entrecerrados, notando como aún se está despertando. Parece un payaso con su melena roja desordenada y su piel de porcelana.
-Oh, hola. Buenos días. ¿Quieres desayunar?
-Sí, por favor. Me estoy muriendo de hambre.
Saco otro paquete de ramen de la despensa y lo pongo a cocinar. Observo que el mío ya está listo, así que decido dárselo a Lucas.
-Mira, Lucas, aquí tienes el desayuno
Se acerca a la cocina y toma el plato de ramen, que ya está preparado.
-Wow, huele muy bien. Gracias, Frank.
-No hay problema.
- ¿Y tú?
-Ya estoy preparando el mío.
Una vez que termino de preparar mi ramen, me acerco a Lucas y nos sentamos juntos en la sala para comer. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de un buen ramen. Se me hace agua la boca y el sonido de mi estómago pidiendo comida es impresionante. Tomo unos palillos chinos que encontré y los pruebo ¡Dios mío! Está delicioso. Es como comer la comida del paraíso.
Una vez que lo pruebo, no puedo parar. En muy poco tiempo termino el mío. Estaba realmente hambriento. Observo a Lucas para ver cómo va, pero veo que aún no ha probado el suyo.
- ¿Qué pasa? ¿No te gustó?
-Es que no sé cómo comerlo.
En ese momento recuerdo que es un alíen y que no sabe realmente nada de la tierra, Me siento culpable. No sabe cómo usar los palillos y yo tampoco se lo expliqué. Intento enseñarle a usarlos, pero no funciona. También decido intentar que use un tenedor para comer, pero al final, decido ayudarlo a comer como si fuera un bebe. Personalmente, siento que es una situación un poco incómoda, pero si no come, se debilitará aún más y tendré que ayudarlo en todo. Es un pequeño sacrificio por un bien mayor.
Una vez que terminamos de comer, decido ducharme. Me siento muy sucio. No sé cuánto tiempo ha pasado desde mi última ducha, pero se nota que ha sido mucho tiempo. La simple idea de tomar una ducha me emociona bastante. Sé que puede sonar tonto, pero es así.
Lo que antes parecía algo tan trivial como una ducha, ahora se convierte en un privilegio. Además, existe la posibilidad de tener agua caliente, lo cual lo hace aún mejor. Realmente se nota que uno no valora las cosas hasta que las pierde...

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