Luego de haberme bañado, me voy acostarme en la alcoba para relajarme y en ese momento, decido buscar entre las cosas de ese departamento algo que me entretenga. Es ahí donde encuentro un libro que comienzo a leer.
Me siento como si estuviera de vacaciones. Ya extrañaba esta sensación relajación y tranquilidad, recostado en una cama suave mientras disfruto de la lectura.
De repente, siento una culpabilidad inexplicable. El sentimiento me abruma y oprime, pero no entiendo por qué. Intento pensar y buscar el motivo de esta sensación, hasta que algo me impulsa a asomarme por la ventana y observar a través de las cortinas. En ese instante, siento que el mundo se detiene. La sangre desciende hacia mis pies y comienzo a marearme.
¿¡Como se me pudo haber olvidado? Estoy en el fin del mundo. La ciudad que alguna vez consideré mi hogar ahora está destruida. Y el mundo callo en el inicio de anarquismo, miles de personas muriendo minuto a minuto, y aquí estoy yo... cómodo, sin preocupaciones, seguro...
Me siento tan mal, culpable. Pero, ¿tiene sentido? Rara vez me he sentido culpable por algo que no he causado yo mismo. No sé si me estoy volviendo loco o qué, pero no puedo evitar sentirme mal. ¡Qué hipócrita! Antes no me importaba que las personas pasaran necesidades, pero ahora sí. Me atormenta, me agobia... Siento cómo mi estómago se revuelve. Sin embargo, respiro profundamente, cierro los ojos y me alejo de la ventana. Me vuelvo a recostar en la cama, intentando relajarme. En ese momento, una pregunta invade mi mente, resonando en mi ser.
¿Realmente merezco esto?

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