Please note that Tapas no longer supports Internet Explorer.
We recommend upgrading to the latest Microsoft Edge, Google Chrome, or Firefox.
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
Publish
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
__anonymous__
__anonymous__
0
  • Publish
  • Ink shop
  • Redeem code
  • Settings
  • Log out

Suspiros de la Nieve

II. La Casa de la Montaña

II. La Casa de la Montaña

Nov 19, 2024

Llegamos después de unos minutos a la casa de los abuelos, al llegar nuestra madre nos levantó a todas para asegurarse que estuviéramos bien, puesto que debido a la altura en la que estaba la casa; era normal que alguna persona sufriera algún desmayo o se sintiera mareada.

— ¿Todas están bien? Tomen un poco de agua… Les hará bien antes de bajar — mencionó mi madre con una ligera sonrisa mientras pasaba una botella a las manos de Ekatherine.

— Todo bien madre, muchas gracias por preocuparte por nosotras — respondió Ekatherine mientras abría la botella de agua para tomar unos grandes tragos de agua.

Así mismo nuestra madre nos pasaba botellas de agua a Sinead y a mí, yo me encontraba algo agotada por el viaje, sin embargo Sinead por su parte se veía más mareada y parecía que tenía un pequeño dolor de cabeza.

— Yo estoy bien madre, gracias… Solo que, Sinead… No se ve muy bien, ¿Estás bien Sinead? — mencioné mientras mantenía la botella cerrada y volteaba a ver a Sinead, la cual tenía la cabeza sobre sus manos y se veía que sentía un fuerte dolor.

— No te preocupes… Estoy bien, no pasa nada — dijo ella mientras nuestra madre se acercaba a tomarle la cabeza y reconfortar un poco su dolor.

Ekatherine y yo miramos la escena, ambas sabíamos que Sinead llegaba a tener esos pequeños dolores que después se convertían en grandes problemas para ella, así que tan pronto como nuestra madre fue hacía ella, nosotras no dudamos en abrirle paso para que pudiera revisar su condición y ver si esta bien.

— Ustedes vayan adentro, ayuden a su padre a bajar las maletas… Esperame cariño, tengo que quedarme con Sinead para ver si todo está bien — mencionó nuestra madre, indicando a mi padre de manera silenciosa para que salgamos. 

— Muy bien, entonces Ekatherine, Veronesse… Ayudenme a bajar las maletas — mencionó nuestro padre mientras abría la cajuela del Cadillac y nosotras salimos enseguida de él para ayudarle con el equipaje.

Aún no tenía entendido lo que había pasado con Sinead, sin embargo sabía que lo mejor era darle espacio a recuperarse y mantener la calma, así que simplemente nos dispusimos a bajar el equipaje que usariamos solo esa noche, siendo dos maletas preparadas con unos pijamas; no era necesario bajar todo el equipaje si tan solo nos quedamos una sola noche, así que ya habíamos dispuesto estos dos equipajes. 

Bajarlos no fue difícil, así que después de hacerlo simplemente seguimos a nuestro padre a la entrada de la casa de los abuelos mientras arrastramos las ruedas de las maletas sobre el camino de nieve que nos llevaba a esa casa que se veía tan antigua así como demasiado alta para nosotros. Era demasiado extraño, las puertas eran muy grandes; como si fueran diseñadas para que grandes personas entraran en ellas. Sin embargo para nuestros familiares solo eran unas simples puertas, después de todo habían personas muy altas en nuestra familia, así que eran algo necesario para esos casos.

Así como tampoco nos pareció extraño que la casa tuviera algunas remodelaciones y extensiones, normalmente era solo una casa para toda la familia… Pero, ¿Por qué había otra casa detrás de la principal? suponíamos que los abuelos tuvieron alguna discusión o simplemente hicieron algunas remodelaciones, sin embargo no podíamos preguntar mucho; ya que era la primera vez en 11 años que regresabamos a ese lugar, así que los cambios eran algo esperado.

Esperamos los tres en la entrada, mi padre empezó a prepararse para tocar la pequeña campana; podía notar la preocupación y los nervios de su voz cuando él intentaba afinar su garganta. Era algo divertido en ese momento, ver como mi padre empezaba a actuar como un adolescente que pedía permiso para ir a una fiesta; solo que era un patético hombre de cincuenta años que tenía problemas con sus padres… Por Dios, ¿No es fácil simplemente tocar una maldita campana? mi hermana por su parte también empezó a sentirse algo molesta y aburrida con la situación.

Como si fuera una coincidencia o una broma estúpida, al aire se le ocurrió ayudar a nuestro padre justo cuando él ya se disponía a tocar la campana, fue en ese momento que sonó un alegre sonido que rodeó las paredes de la casa y alertó a mis abuelos de nuestra llegada, era un sonido que no tenía fin y de alguna manera, insoportable. Cerré mis oídos tratando de no escuchar más ese molesto sonido, estábamos cerca, así que tanto nuestros oídos como nuestros cuerpos temblaban al escuchar como la campana seguía reproduciendo tales señales; como si fuéramos algún tipo de intruso.

Inclusive podría jurar haber escuchado unos grandes pasos que se volvían cada vez más pequeños, solo que entre tanto ruido intrusivo, no pude confirmar mis sospechas. Fue entonces que después de unos momentos el ruido por fin cesó y pude destapar mis oídos, frente a nosotros, estaba una figura dominante y llena de una energía algo extraña… Era mi abuelo, el cual caminaba sobre su bastón que simplemente era un palo con un pequeño diseño de agarradera; me sorprendió un poco el verlo aún con vida, tenía unos noventa o cien años y se le veía muy fresco como un tomate en primavera. 

— Allan… Así que después de once años regresas a tu casa, bienvenido… Hijo mío —  mencionó nuestro abuelo mirando a mi padre con ojos de alegría, realmente lo extraño.

Mire a mi padre de reojo y parecía una piedra, no podía siquiera mover alguno de sus músculos o tan siquiera mirarlo a la cara. Realmente en ese momento, la situación entre ambos parecía demasiado difícil.

— Ya veo… Oh, Ekatherine… ¡Qué grande estás! Eres casi igual a tu padre, aunque bueno… De la forma que una dama se parece a él como una versión más delicada y bella — el abuelo le dijo a Ekatherine mientras se acercaba a la ubicación de ella.

Ella no dudó en abrazarlo, pude sentir el cariño entre ellos y cómo se conectaban con mucha nostalgia y cariño. Realmente recuerdo muy poco de la relación entre ambos, pero pareciera que mi abuelo se llevaba muy bien con ella; incluso con Sinead.

— Abuelo… Hace tiempo que no te veía, cuánto te he extrañado — le dijo Ekatherine, la cual después de un momento se soltó de los brazos de él.

Al soltar a Ekatherine, este sonrió levemente y recuperó su postura; observó un momento a mi padre el cual seguía todavía algo indispuesto a verlo y entonces fijó su mirada en mi persona con gran interés. Me tomó algo desprevenida, pero sin embargo yo le regresé la mirada y fue entonces que traté tímidamente de saludarlo.

— Abuelo… Yo soy —  no pude terminar de pronunciar la frase, sentí como él me tocaba el hombro; quería decir algo primero.

— Veronesse… Nunca me olvidaría de mi pequeña nieta, no es necesario que me recuerdes tu nombre, te conozco — mencionó mientras soltaba lentamente su mano de mi hombro.

Intenté contestar nuevamente, acercarme a él y poder abrazarlo de alguna manera, si bien no lo conocía muy bien; quería tener esa conexión especial con él, no obstante pude mirar como él trataba de acercarse también y pensé que podría finalmente concluir el saludo con un fuerte abrazo, pero no fue así.

Antes de que pudiéramos acercarnos más, la voz de Sinead se escuchó a lo lejos, lo cual hizo que mi abuelo desviara su atención y la pusiera sobre mi hermana; ella iba acompañada de mi madre y parecía estar más tranquila. Simplemente estaba apoyándose en el brazo de mi madre para poder caminar, me costó mucho tolerar esa situación, pero qué podía hacer cuando la hermana que más amaba estaba en camino a recibir a mi abuelo; me hice a un lado y entonces deje que ambos se encontraran uno al otro.

Baje la mirada mientras ellos mantenían una conversación muy cariñosa, no quise interrumpir la situación y mejor mire hacia otro lado mientras ellos conversaban; después de un momento mi abuelo llegó acompañado de mi hermana y fue en ese instante que mi padre por fin pudo pronunciar algunas palabras, no sin antes voltear a verme y sonreir. Él sabía tanto como yo en ese momento que para ambos se nos hacían difíciles ese tipo de situaciones.

—  Padre, nos quedaremos solo está noche y al amanecer… Nosotros nos iremos a otra ciudad, soy un hombre; respeto a mi familia, las tradiciones y el amor del hogar. Pero considero que debo forjar mi propio camino, lo decidí cuando me case y quiero que sea de esa manera; estar con Agatha es mi destino — mencionó mi padre, mirando de frente a mi abuelo.

Mi abuelo se quedó pensativo un momento, se le veía algo triste pero después de unos minutos miró fijamente a mi padre y asintió.

— Si eso es lo que deseas, entonces no puedo negarme a tus deseos… Confío en que tu familia será realmente feliz, solo espero que no te arrepientas — dijo el abuelo con firmeza.

—  No me arrepentire padre; ni en el presente o futuro, amo a mi familia y si tengo que dejarlos para seguir adelante, lo haré — pronunció finalmente mi padre tocando el hombro del abuelo.

Vaya que sus palabras eran definitivas y no habían razones que las cambiaran, pude notar que ambos ya estaban tranquilos y como el ambiente se había tranquilizado un poco más, el que mi abuelo aceptara que nosotros nos cambiemos de ciudad fue un gran alivio para todos; sin embargo, ahora la parte más difícil era platicar con la abuela y su ridícula forma de actuar. Realmente era una bruja y no nos soportaba ni un poco, hasta ese momento era un alivio que no estuviera en ese lugar y nos dejara estar un poco más tranquilos, realmente no podría soportar su presencia en ese momento.


Entramos entonces a la entrada de la casa, todo parecía demasiado inmenso; los pasillos estaban renovados, los muebles parecían muy nuevos y crujían en la chimenea unos pedazos de madera de pino. La casa tenía un aire de frescura y una vibra muy bonita.

La casa a vista general era una construcción victoriana, con una fachada tradicional y un bonito color olivo en el exterior, tenía unas ventanas muy hermosas y el color de contraste era como se debía de esperar, un color blanco aperlado. En el interior, la paredes estaban hechas de piedra y los pisos tenían un hermoso acabado de madera acacia, la chimenea estaba colocada en una esquina; eso hacía algo interesante la construcción e integración de todos los muebles y decoraciones.

Había una escalera que llevaba al segundo piso, este se dedicaba a mantener todas las habitaciones donde se quedaba la familia en las vacaciones de verano e invierno. Era un ambiente demasiado familiar y se notaba por los cuadros que cada hijo tenía, así como también el cuadro donde aparecen los abuelos en su día de boda; se veían muy jóvenes, demasiado para casarse, sin embargo al ver la barriga de embarazo de mi abuela pude identificar la causa de su matrimonio.

— Embarazo adolescente… Que desgraciada mujer, obligada a casarse por el niño —  pensé en mi mente mientras seguía observando los cuadros desde la distancia.

Entre los cuadros, estaban el de mi tío Blase, el tío Enid, la tía Fluorite, mi padre, la tía Lunzita y el tío Aeron. Todos ellos estaban acompañados por sus respectivas fotos de graduación y familiares, así como de sus bodas y todos sus hijos en orden de nacimiento. Desde todos esos detalles, pude reconocer que a pesar de todo, la familia de mi padre de alguna manera era amorosa y muy unida; aun me cuesta comprender cuándo fue que todo se fue al carajo. 


Algo de lo que me di cuenta un poco después, fue que nuestras fotografías familiares parecían no estar actualizadas, así como también veía algunos rostros que me parecían algo familiares. No le tome importancia en ese momento, no valía la pena recordar tantos rostros que después no volvería a ver; incluso si lo quisiera, no veía que fuera algo que necesitara saber.

Antes de poder acomodarnos y relajarnos del largo viaje, mi abuelo nos paró un momento y decidió contarnos una pequeña situación que estaba fuera de los planes que teníamos para el viaje, tal parecería que nuestras habitaciones estarían en otra área. 

 —  Siento molestarlos pero, me gustaría que esta noche se quedarán en la propiedad que está a mi nombre, no se preocupen… Hay un acceso rápido que nos cubrirá de la nieve  — mencionó el abuelo indicando una puerta que parecía ser algo nueva.

Nos miramos algo confundidos, sin embargo no tuvimos más opción que tomar nuevamente nuestras maletas y dirigirnos hacía el pasillo que nos llevaría al lugar donde nos hospedaríamos esa noche. Mientras caminábamos, mi padre y nuestro abuelo tenían una leve conversación donde daban datos generales de lo que ha pasado en nuestras vidas, así como también nuestro abuelo preguntaba mucho sobre si habíamos desarrollado controlar el ¨Maná¨; mi madre solo se reía mientras mi padre solo mencionaba una respuesta algo larga.

— Solo sé que Sinead llegó a poseer ese control, Ekatherine también sabe un poco pero… Después de ellas, nuestra hija menor nunca ha presentado signos de algún control  — mencionó mi padre mientras volteaba a verme.

Yo estaba algo confundida, no sabía a lo que se refería con esas palabras, tal vez luego le preguntaría a Sinead cuando estuviéramos a solas o simplemente lo dejaría pasar, después de todo… Si no puedo tenerlo, encontraría la forma de conseguirlo.

Aunque eso en este momento no era importante, debía conocer más sobre ello antes de crear ideas, sin embargo mi curiosidad creció un poco sobre este tema cuando mi abuelo pronunció unas palabras.

—  Supongo que después de muchos años y… Debido a eso, además de la amnesia; no creo que Veronesse pueda recordar muchas cosas sobre el maná  — mi abuelo argumentó mientras sentía como me miraba de reojo.

—  Puede ser padre, pero creo que todo… Si no es que…  — antes de poder terminar la frase, el abuelo interrumpió a mi padre.

—  No tienes que culparte, nadie tiene la culpa de lo que pasó; todo fue un malentendido, aunque tu madre lo niegue… No hablemos más de ese tema, ambos sabemos que no es bueno recordar las cosas del pasado, más si tienen que ver con problemas sin importancia — adjuntó el abuelo, golpeando el bastón en el suelo con fuerza después de decir eso, parecía algo molesto.

—  Padre, mi hija es importante  — dijo mi padre, parando en seco a pocos centímetros de la salida del pasillo.   

No entendía lo que pasaba, pero escuchaba una respiración profunda que provenía de mi abuelo, él también se paró y antes que las cosas empeorarán; hizo una seña y todos sabíamos que hacer. Fue entonces que mi madre abrió la puerta al final del pasillo y tanto Ekatherine como Sinead caminaron por la puerta; yo tarde un momento en cruzarla, mirando por un instante como mi abuelo me seguía con la mirada y después caminaba hacía donde estaba mi padre, antes de poder escuchar más, mi madre cerró la puerta y nos apresuramos a entrar en la estancia. 

Dalha
DALHA KHALI

Creator

La incomoda estancia en la casa y las difíciles relaciones familiares que se viven ahí.

#fanfic #ghostinsp #vampire #spanish #music

Comments (0)

See all
Add a comment

Recommendation for you

  • What Makes a Monster

    Recommendation

    What Makes a Monster

    BL 75.4k likes

  • Silence | book 2

    Recommendation

    Silence | book 2

    LGBTQ+ 32.4k likes

  • Blood Moon

    Recommendation

    Blood Moon

    BL 47.7k likes

  • Invisible Boy

    Recommendation

    Invisible Boy

    LGBTQ+ 11.5k likes

  • Touch

    Recommendation

    Touch

    BL 15.5k likes

  • Silence | book 1

    Recommendation

    Silence | book 1

    LGBTQ+ 27.3k likes

  • feeling lucky

    Feeling lucky

    Random series you may like

Suspiros de la Nieve
Suspiros de la Nieve

97 views2 subscribers

El viento helado trae consigo ecos del pasado, voces de secretos ocultos y legados que claman por ser cumplidos. Adeline, con su corazón inocente pero inquebrantable, se encuentra en el centro de un destino que jamás imaginó, un destino tejido por la presencia de un hombre cuya vida y legado están impregnados de oscuridad y misterio.

Mientras los caminos de la montaña la conducen hacia el enigmático pasaje nevado y sus antiguos secretos, Adeline deberá decidir entre aferrarse a su humanidad o abrazar el poder que la llama, incluso si eso significa enfrentarse sola a las sombras de su propio linaje. ¿Podrá vencer sus miedos, o sucumbirá bajo el peso de una historia escrita en la nieve y la oscuridad?

Con su pasado y su futuro entrelazados de formas que apenas comprende, el destino de Adeline yace en el misterio de la nieve. El susurro de cada copo le recuerda que hay promesas que el tiempo no puede enterrar, y en esta lucha entre el amor, la traición y la redención, solo uno quedará en pie.
Subscribe

6 episodes

II. La Casa de la Montaña

II. La Casa de la Montaña

47 views 0 likes 0 comments


Style
More
Like
List
Comment

Prev
Next

Full
Exit
0
0
Prev
Next