Era algo diferente a la casa anterior, había una rara decoración rúnica y las paredes parecían estar construidas de madera y terciopelo gris; así mismo el piso estaba cubierto de mármol y tenía un sistema de calefacción con fibra de vidrió. Tenía igualmente dos pisos y podías jurar que era una casa más seria y sofisticada que la anterior, una basada en la individualidad y soledad. A diferencia de la casa de la abuela, esta casa parecía tener medidas más adecuadas y no tan altas como la anterior.
Aunque no estábamos completamente solos, al llegar nos encontramos con el tío Aeron, se veía algo más viejo y venía acompañado de una pequeña niña de cabellos anaranjados y llena de pecas; era una niña demasiado adorable y tierna. Así como el tío Aeron se mostraba agradable, tal vez al igual que nosotros; él también tenía que quedarse aquí por petición del abuelo, así mismo era el único que no tenía problemas con nuestra presencia, algo positivo en nuestra situación.
— Oh, Agatha… Hace tiempo que no te veía, ¿Cómo va todo? — mencionó el tío Aeron, acercándose un poco mientras la niña que lo seguía nos miraba con curiosidad.
— ¿Hada? Papá, ¡Ella parece un hada! — mencionó la pequeña, mirando fijamente a mi madre.
Mi madre simplemente le sonrío y se inclinó a acariciarle las mejillas a la pequeña, era cierto; mi madre tenía una belleza increíble y un espíritu de tranquilidad, además de gracia. Sin embargo no pensaba que fuera algo que la describiera como un hada, simplemente ella es bella y se sabe en todos los sentidos.
— Oh pequeña, eres muy inteligente y astuta; me recuerdas a un ave… Si, una pequeña Toh; es un gusto volver a verte también Aeron, nos quedaremos solo esta noche… Mañana debemos irnos a nuestro destino, a un nuevo futuro — mencionó mi madre, levantándose y saludando con la mano al tío Aeron.
— Ya veo, así que al final lo decidieron; espero que mi padre lo tome bien, así como te aceptó a ti en la familia — pronunció el tío Aeron, mientras acariciaba el cabello de la pequeña.
Note como la niña se me quedaba mirando, sus ojos eran saltones y rojizos, daba algo de miedo verla; sin embargo sabía que no lo hacía con malas intenciones y tal vez estaba curiosa de ver a nuevas personas entrar por la puerta, así como también note como miraba a Sinead de la misma manera.
Mientras tanto, nuestra madre seguía conversando con el tío Aeron y tanto Ekatherine como Sinead se fueron a sentar al sillón y comenzaron a revisar sus celulares, yo seguía al lado de mi madre; mientras la niña intercambiaba miradas entre Sinead y yo.
Decidí entonces irme a sentar cerca de una de las ventanas, sin embargo la pequeña niña me siguió y se sentó a mi lado; fue entonces que empezamos un pequeño juego de miradas y expresiones faciales, ella hacía una cara divertida mientras yo le contestaba con otras más ocurrente y graciosa. Esto era visto por mi madre, que con un tal sentido del humor; no dudaba en expresar su felicidad y alegría, estábamos pasando un buen rato y pronto tendríamos que ir a cenar y después a la cama.
— Ella se parece a tí Agatha; tienen la misma sonrisa, sus ojos son casi iguales y podría atreverme a decir, que has reencarnado en ella, es un pedazo de tí — mencionó el tío Aeron, mientras observaba cómo la pequeña y yo seguiamos jugando.
— Claro que es una parte de mí, pero no creo haber reencarnado en ella; tiene la actitud de su padre, su convicción, sus pasiones… Ella puede ser mi imagen, pero es el alma de su padre — mencionó mi madre, mirándome desde su posición.
Me conmovieron sus palabras, sentí pena y vergüenza al escucharlas, pero ella lo admitía desde el fondo de su corazón. Me amaba y era parte de ella como también era parte de mi padre, fueron unas palabras tan bonitas, algo que hizo que mi corazón sintiera algo de paz y pensara en blanco.
Por un momento, me distraje y pensé sobre mi persona, ella no mentía; yo era igual a ella en su físico, mis hermanas se parecían más a mi padre, pero yo de alguna forma pude parecerme a ella. Mis mejillas se ruborizan, y mi respiración se encuentra acelerada, no se que hacer al pensar que a pesar de mi belleza, mi corazón no era tan puro. Sabía que era demasiado egoísta, era una persona horrible que aparentaba una buena personalidad para su beneficio.
Sin embargo, al ver que a los ojos de mi madre era una persona tan hermosa; con una mentalidad y metas parecidos a los de mi padre, me daba la tranquilidad de saber… Que aún no sospechaba que fuera una mala persona, a los ojos de ella yo era perfecta, nada podía cambiar eso. Aunque el mundo dijera lo contrario, aunque fallara o hiciera algo que pusiera en peligro mi credibilidad, sabía que a los ojos de mi madre yo siempre sería, una pieza perfecta del rompecabezas; un pedazo de ella.
Volví a mí misma cuando la pequeña niña me jalo del brazo e hizo una cara que me hizo reír a carcajadas, simplemente me sorprendió y me tomó en un momento de vulnerabilidad. La pequeña me miraba a los ojos y después de un momento se sentó cómodamente en el sillón, lo que decía mi madre era cierto, ella parecía un ave.
— ¿Cómo te llamas? — me preguntó la niña mientras movía sus pies de arriba abajo.
— Soy Veronesse… Pero puedes decirme Lynesse… Es más fácil de aprender — le dije mientras pensaba en que cara divertida poder realizar, había hecho una muy buena y tenía que sorprenderla.
— ¡Qué bonito nombre! El mío es… Fagel, un gusto en jugar contigo Lynesse — dijo la niña mientras se levantaba del sofá y regresaba al lado de su padre.
No pude vengarme, pero aún así obtuve tener una conversación con un miembro de la familia, fue un gran avance; sin embargo lamentare que haya sido una de las últimas conversaciones que tenga con ella, después de esta noche nos iremos y no se si pueda volver a verla.
Después de que la pequeña regresara al lado de su padre, pude observar como la puerta se abrió nuevamente y tanto mi padre como el abuelo, entraban a la sala con un ambiente más tranquilo. Tal vez ya hayan resuelto sus problemas o tan sólo hayan conversado un poco entre ellos, de todos modos… No valdría la pena tener una pelea familiar justo cuando tu hijo va a vivir a otra ciudad.
Cuando ambos pasaron y cerraron la puerta, mi padre comenzó a platicar con el tío Aeron, así como también el conocía a la pequeña Fagel e intercambiaba algunas sonrisas. Mis hermanas por su parte seguían en el sillón mirando algunos vídeos e intercambiando opiniones una con la otra, algo muy típico de ellas, pues se criaron juntas y convivieron con más regularidad antes de mi nacimiento.
Por mi parte, no tuve problema en seguir sentada otro momento en el sillón antes de levantarme a intentar acompañar a mis hermanas, sin embargo, mi abuelo me miró por un segundo y desvió la mirada. No sabía lo que pasaba, pero de alguna manera no me sentía culpable o algo triste por no haber recibido un abrazo suyo, tal vez solo no pudo darse la oportunidad, después de todo, podríamos darnos un abrazo de despedida la mañana siguiente.

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