*Narra Matt*
En la mañana cuando llegué, Ian me dijo que vio a mi secretaria Allison entrando a un hotel con Marcus, así que mi humor está de los mil demonios, estúpido Marcus se supone que lo contrate para que investigara sobre ella no para que quisiera conquistarla, necesito hablar con él y advertirle que no se acerque a ella... estaba metido en mis ganas de matar a Marcus que no me di cuenta de que Ian entró y me estaba hablando.
-Mate... te he estado hablando y ni siquiera me pones atención. —me dijo Ian arrastrando la silla con enojo y se sentó de mala gana. — ¿en qué tanto piensas?
-Discúlpame... estaba pensando en lo que me dijiste hace rato. —fruncí mi ceño mirándolo. —sobre Allison con Marcus, no me agrada que se vean. —apreté mis puños con fuerza.
-¿Y qué piensas hacer con eso? —me dijo curioso y rodé mis ojos porque es más que obvio lo que haré. —no me hagas así, es ridículo quete pongas así por ella, ni la conoces.
-Voy a advertirle a Marcus que si sigue acercándose a ella le puede ir muy mal. —comenté agarrando mi celular para buscar su número. —eso no me importa, no lo quiero cerca de ella.
-¿No me digas que Allison se ha ganado tu corazón? —habló con un tono burlón mientras movía sus cejas. —me sorprende tu actitud, ¿ella te ha dicho que le gustas?
-No, ni que estuviera loco para volver a pasar por lo mismo otra vez, sólo quiero y listo, ¿no has visto el cuerpazo que tiene? Está buenísima, además estoy seguro de que es virgen, se sonroja cada que alguien se le queda viendo mucho, eso quiere decir que es tímida cuando un hombre se le acerca y quien mejor que yo para quitársela. —fruncí mi ceño negando despacio. —No... no me ha comentado nada, pero eso es lo de menos.
-Sí, es hermosa, pero es ilógico pensar que es virgen solo por sonrojarse, tal vez solo le da pena que la miren, además no me parece que la quieras solo para tener sexo. —lo miré mal porque no soy el único que es así, él es mucho peor que yo.
-No me vengas con eso, ¿ahora resulta que eres todo un caballero? Porque eso es una vil mentira. —a veces me dan ganas de golpearlo... como sale con algo así ahora.
-No digo eso, es solo que Allison me cae bien y no quiero que la lastimes. —desde cuando a este le importa alguien que no sea él. —no me mires así, maldito celoso.
-¿Y sólo te cae bien o sientes algo por ella? —apreté mi mandíbula frunciendo aún más mi ceño. —tampoco te quiero cerca de ella.
-Tranquilo hombre, ella no me gusta ni nada de eso. —levantó sus manos y yo rodé mis ojos. —solo se ve buena persona, además es buena en su trabajo, no veo porque joderla solo por acostarte con ella.
-Te lo advierto Ian... no te le acerques a menos que sea por trabajo, ella es mía... seré su primera vez, y si ya después, tú o Marcus, la quieren eso es cosa de ustedes. —me levanté quitando mi saco y lo dejé en el perchero.
-¿Y qué piensas hacer si no lo es? —de solo pensarlo siento algo extraño en el estómago. —no puedes pretender que ella no se interese en alguien más o incluso lo esté solo porque tú la quieres.
-Entonces la foll*ré tan duro que se le olvide de quién sea que la tocó primero. —gruño sentándome de nuevo. —pero algo me dice que no ha estado con nadie.
-Aja... que bueno que solo la quieres para foll*r. —rueda sus ojos antes de ponerse de pie y se fue de mi oficina... maldición Ian me dejó pensando en eso, ella será virgen o... ¿No?
*Narra Allison*
Mi boca está en el suelo... Jod*r no puedo creer lo que acabo de escuchar, ¡es un imbéc*l! En definitiva, mis planes van a cambiar porque ni estando drogada pienso ser su novia. Escuché la puerta abrirse así que miré hacia ella, Ian salió mirándome con, ¿pena? Otro imbéc*l.... pensé que me diría algo, pero no, solo bajó la mirada y se fue, así que tomé mi celular llamando a Tato, el cual contestó de inmediato.
-Hola mi Ali, que milagro que llamas. —me dijo Tato lo cual me hizo sonreír. — ¿Cómo estás? ¿Necesitas algo?
-No seas payaso que no estoy de humor, necesito que me consigas un aerógrafo de maquillaje, ¿sabes cuál es? necesito uno para tapar mis tatuajes. —murmuré quitando el audífono de mi oído y lo guardé en la caja.
-Creo que sí... es como el que usaste la última vez, ¿no? —me dijo y yo asentí, aunque no pudiera verme. —yo te lo consigo no te preocupes, creo que ya se dónde lo puedo encontrar.
-Sí, exacto, consígueme uno y llévalo a la bodega a las nueve, estaré allí lo antes posible. —Le colgué dejando el celular en mi bolso, ahora que lo recuerdo la última vez que usé uno fue cuando tuve que cubrir mis tatuajes para bailar en un antro de mala muerte, es que si no lo hacía es muy fácil que me reconocieran por ellos.
En fin, mejor me puse a terminar el trabajo porque no quiero otro regaño de ese idi*ta de mi jefe, aunque como la vida me odia no puede hacerlo porque sonó el teléfono, así que aquí vamos, a fingir amabilidad como siempre.
-Buenos días, oficina del señor Carpenter, ¿en qué puedo ayudarle? —odio hablar así tan... ahg...
-Tú en nada, comunícame de inmediato con mi Matty. — ¡la pendeja de voz de pito me gritó! ¿A mí? A mi jefe no lo mato porque me dieron órdenes, pero a esta... no sabes con quién te metes.
-Claro señorita, espere un momento por favor. —puse la llamada en espera para tomar mi celular y pediré a Frank que rastreara la llamada, ya veré que le hago a esta bab*sa, si piensan que soy vengativa... pues sí y mucho. Empecé a hacer mi trabajo olvidándome de la bab*sa esa por un rato, al desviar la mirada vi el teléfono y al ver que ya había pasado bastante tiempo levanté la bocina, pero me arrepentí ya que ella estaba gritando como loca, pensé que ya había colgado, pero como soy tan buena persona decidí pasarle la llamada a mi jefe mientras sacaba el audífono, obvio no me iba a perder esto.

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