Un mes después…
El día esta soleado y las calles cubiertas de gente que camina con la seguridad que le otorgan los cazadores.
Estela camina a través del parque Rivadavia, hasta encontrarse con un banco libre.
Mientras revisa su celular cubierto por un simpático protector de pantalla de gatito, exclama sonriente:
— Temía no volverte a ver…Martin — mira a su lado, encontrándose con el joven cazador.
— Solo quería ver que estuvieras bien — le responde Martin, agradecido que haya pasado el peligro.
—Ya ha pasado un mes, ¿verdad? —.
—Y cinco días. ¿Como te sientes? — dice Martin mientras mira a Estela, algo preocupado aún.
— Estoy bastante bien diría yo, pero lo que sucedió allí — dice Estela, cabizbaja y con recuerdo aun nítidos de aquel suceso.
—Estela…yo—.
Martin intenta explicarlo, pero inmediatamente ella lo detiene colocando su dedo en los labios del cazador:
— No tienes que decir nada, no entiendo tus razones ni la cuestionare, nos conocemos hace tiempo. No hace falta que me expliques nada, solo quiero que sepas que te agradezco el que me hayas salvado —le dice Estela, profundamente agradecida por lo que Martin ha hecho en la mazmorra.
Martín sonríe, agradecido por las palabras de Estela:
—Veo que no entiendes algunas cosas, ¿verdad? — pregunta Martín.
—Bueno, quizás un poco. Resulto ser muy extraño, y aún tengo recuerdos extraños, pero sé que tu enfrentaste al Goblin Berserk, siendo Rango F. Tampoco comprendo porque los demás no recuerdan nada, pero yo sí — responde Estela, tomándose de la cabeza con su mano derecha.
— Entonces déjame contarte un secreto — le dice con intenciones de contar su secreto —.

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