***PARTE II***
Mientras tanto en la colmena Arácnida…
La Reina enloquece de enojo y frustración, inclusive asesina a varias pequeñas crías de araña con sus torpes movimientos de dolor. Las voces de sus soldados resuenan en su cabeza, como coros insoportables que taladran su mente, debido a la conexión con su ejército:
—¡Ah!, ¡maldita sea! ¡¿Que sucede con mis hijos?! — Arakneida se tambalea de un lado hacia el otro, hasta que las voces se callan —. Las voces…han callado… — exclama sorprendida y a la vez preocupada.
— Mi señora — La Sacerdotisa Arácnida hace reverencia ante su reina.
—¿Qué sucede?
— Hemos perdido comunicación con el Grupo Lukorio — le informa.
— Imposible…mis amados Lukorio, son criaturas que solo cazadores Rango B podrían derrotar, y aunque fuera así, para asesinar a treinta, necesitarían diez Rango B. ¿Qué está pasando? — la reina se lamenta furiosa, desprendiendo una fuerte aura asesina que podría hacer sucumbir a cualquier Rango Inferior a B.
— Por lo que sabemos, hay un grupo de cazadores, pero donde ocurrió esto fuera a quinientos metros. Hasta hace un rato, notamos a tres cazadores, pero todos inferior a Rango B.
— Humanos engreídos — Arakneida golpea sus patas contra el suelo, indignada y molesta.
En ese momento, Arakneida chasquea sus dedos, atrayendo telas de araña que se adhieren a su espalda. Cierra sus ocho ojos y concentra toda su energía en los hilos.
Debido a que la mazmorra es ahora dominio de Arakneida, ella puede usar las telas de araña para poder vigilar toda la extensión de su territorio, inclusive observar a los intrusos para diagramar los planes de ataque.
De repente, ve en un sector del bosque a grupos de Arañas Lukorio, descuartizadas, destripadas, decapitadas, incluso algunas se encuentran como si hubiera explotado por dentro.
Cuanto más observa a sus queridos hijos en esas condiciones tan terribles, la ira comienza a inundar el interior de Arakneida, al punto de lanzar un feroz grito que desencadena el despertar de las arañas que se encontraban hibernando o simplemente descansando, comiendo o reproduciéndose.
De repente, ve a una persona sentada sobre el cuerpo sin vida de uno de sus hijos, explotando de rabia, aprieta sus dientes y expulsa aún más poder.
Martin eleva su mirada, chocando con la de Arakneida, viendo en lo profundo de sus dos ojos rojizos por el poder del emperador.
Al verlo a los ojos, una sacudida en el cuerpo lleva a la Reina Araña a retroceder unos pasos y sudor frio. El miedo, temblores en su cuerpo y lo inhóspito, sensaciones que las criaturas jamás ha conocido, se suceden unas tras otras para su sorpresa.
Jamás en su existencia como monstruo había sentido tal terrible presencia, ni siquiera siendo Clase A+, una criatura muy poderosa que ni Fabio podría manejar.
Sin dudas, Martin es una amenaza de potencial enorme para la mazmorra y su existencia.
A pesar del miedo, continúa sosteniéndole la mirada hasta que nota una presencia mucho más poderosa, como si fuera la imagen misma de un ser divino, entonces decide cortar conexión, por el nivel de locura a la que su mente está siendo sujeta:
— Mi reina, ¿Se encuentra bien? — pregunta la sacerdotisa, intentando ayudar a la Reina a levantarse.
— Me vio…no…inclusive es mucho peor…un humano con tal nivel poder…acaso — dice exhausta, reuniendo pequeñas bocanadas de aire después de tal traumatizante momento.
—¿Vino un Rango S+ hasta aquí?
— No…el…quizás no sea humano y su Rango es posible que no exista… — dice en shock.
—¿A qué se refiere mi señora? — pregunta echándose hacia atrás con temor a la expresión nerviosa de Arakneida.
— Me refiero a que ese humano…no Tiene Rango…él es… — Se agarra de la cabeza, muy nerviosa.
***PARTE III***
Mientras tanto, Martin corre a toda velocidad por el bosque, buscando a Estela, antes de que algo en verdad malo le ocurra gracias a Fabio:
—¡Estela, por favor…que no te haya pasado nada…por favor! — ruega desesperado por encontrar a su querida compañera, pero también una intensa furia que brota de su cuerpo, en forma de aura oscura y humo que sale de sus ojos, color rojo.
En este punto, el poder que Martin había usado hace momentos para derrotar al grupo de las Arañas Venenosas, no se detuvo, e inclusive continúa superando su propio límite de manera que el aún no se ha enterado si quiera:
Nivel de Poder Manifiesto: 0.8%

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